<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429</id><updated>2011-11-10T17:27:39.556-08:00</updated><title type='text'>literatura y guerra</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>41</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-7585503489153572941</id><published>2011-06-26T10:31:00.000-07:00</published><updated>2011-06-26T10:35:36.312-07:00</updated><title type='text'>fin de blog</title><content type='html'>Este blog ha llegado a su fin. La cuenta que venía utilizando ha sido cancelada. Por ahora puedo entrar pero con limitación. Según el mensaje que me llegó, dentro de poco ya no podré utilizar la cuenta. A partir de ahora usaré otro blog:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.nikovelita.blogspot.com/"&gt;http://www.nikovelita.blogspot.com/&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-7585503489153572941?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/7585503489153572941/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2011/06/fin-de-blog.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/7585503489153572941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/7585503489153572941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2011/06/fin-de-blog.html' title='fin de blog'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-8068345264007492837</id><published>2011-02-07T14:53:00.000-08:00</published><updated>2011-02-07T14:59:29.597-08:00</updated><title type='text'>Entrevista a Paolo Astorga</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TVB5LtrIaFI/AAAAAAAAAEw/C0FOYXT07ok/s1600/De_lima_a_chosica_-_portada.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 222px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5571085981203327058" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TVB5LtrIaFI/AAAAAAAAAEw/C0FOYXT07ok/s320/De_lima_a_chosica_-_portada.JPG" /&gt;&lt;/a&gt; Por: Niko Velita&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Has publicado dos libros digitales de poesía, la revista digital Remolinos, ahora la revista en audio Voz Efímera. ¿Es la muerte del libro de papel?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No, nada que ver. El papel es importante. La mayoría de los que nos dedicamos a la lectura y más aún a la escritura tenemos muy en claro que los soportes son importantes; y hasta son cruciales a la hora de producir literatura. El papel tiene muchas ventajas en lo que respecta a la preservación de lo escrito, pues es, se quiera o no, un soporte aún más portátil y de acceso instantáneo, aparte de otras características subjetivas que hacen de este, muchas veces, una pieza de culto. Sin embargo, lo digital tiende siempre a ser un soporte de mayor difusión y alcance. Me atrevería a decir que lo digital está ligado casi siempre a la problemática de la falta de dinero para publicar en “físico”, pues es más barato y de mayor alcance, aunque susceptible al olvido, a los caprichos de la red, a la trascendencia del producto con respecto a los lectores. Remolinos era un proyecto que comencé desde el colegio y ya dio todo de sí (45 números), y de alguna manera, para que esos números no queden en el olvido estoy preparando un CD-ROM con todos los números publicados desde el 2005. Ya saldrá pronto. Con respecto a Voz Efímera, este proyecto salió después de varias conversas con el poeta César Pineda. Se da más por el deseo de dejar el registro auditivo de poetas tanto jóvenes, viejos y recontraviejos, grabados en su habitad (la calle, el bar, los centros culturales, la universidad, el hostal, etc.), y por querer fundar una revista atípica dentro de la fauna de revistas existentes y por existir. Voz Efímera es simplemente la voz del poeta leyendo sus poemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué te ha impulsado a usar el formato digital?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Como ya lo dije: la falta de dinero. No existe muchas oportunidades para publicar una revista sino a través de la autoedición. Nadie te publica “así nomás”. La única forma que encontré para hacer difusión de lo día a día se produce en literatura era creando una revista digital. Y creo que se logró mucho de esa forma, pues he publicado a poetas no solo de aquí, sino de otros países de Latinoamérica. Lo que más importaba en la revista simplemente era crear el espacio para publicar y difundirlo hasta el hartazgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Acabo de leer tu poemario De Lima a Chosica y escuchar en su versión audio. ¿Por qué en dos formatos?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Ese poemario es un experimento rítmico en poemas en prosa. Los poemas son de corte surreal y quise hacer el CD, más que nada para que se disfruten los poemas con mayor intensidad. Hacer esto no es nada nuevo. Ya he publicado mis dos primeros intentos de poesía en CD y me fue bien. Existen varios poetas que hacen eso. Yo pensé hacerlo en dos formatos para que, de alguna manera, la lectura de los poemas se acompañara con los poemas en audio y se creara una especie de atmósfera especial a la hora de leer mi poemario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Por qué ese título?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Es básicamente un libro de viaje. Un viaje que comienza en Lima y acaba en Chosica. A lo largo de este viaje trato de aprehender todas las imágenes posibles de la urbe y el campo, la carretera central y sus alrededores. Es un libro que habla de mi experiencia personal con respecto a Chosica y su envolvente atmósfera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo escribiste ese libro?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Casi todos los poemas los escribí en una época en que era obligatorio para mí ir a estudiar muy temprano a La Cantuta y tenía que tomar la movilidad que provee la universidad (el burro). Allí salieron la mayoría de los poemas, así como unas cuantas andadas por Chosica, Chaclacayo, Ceres, entre otros lugares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Veo quen La Cantuta lideras un grupo literario: Letra en Llamas ¿Por qué ese deseo por crear colectivos en las universidades?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;e Básicamente por temor al olvido, la soledad y la ignorancia. Desde el 2007 impulso junto con otros amigos poetas el grupo literario Letra en Llamas, un grupo que a lo largo de tres años se ha dedicado a crear espacios culturales en La Cantuta y, de alguna manera, no solo en ella, sino también en Lima. Los poetas que pertenecemos al grupo no solo pensamos en lo colectivo, sino que también impulsamos nuestros proyectos personales, pero siempre dejando en claro nuestra procedencia cantuteña y, por ende, cuasi relegada dentro del espectro cultural actual. Hay poetas que ya despegaron con sus primeras publicaciones como José Jiménez Cruz, Karina Moscoso, Roy Dávatoc y también por la perseverancia difusora como César Pineda desde su blog Nido de Palabras. Somos un grupo que no tiene “padrinos” ni nada de eso. El único aval es lo que escribimos y publicamos. Nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué problemas tienes como poeta joven?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Los que todo poeta joven tiene. Falta de dinero, ninguneo a discreción, la discriminación, etc. Pero lo más bacán es que existe la perseverancia, la conchudez, el deseo por hacer cosas y difundir a otros. Creo que por ahora lo más importante para mí es escribir, corregir y difundir. Es un tanto mezquino a mi parecer que un poeta novel, joven, recién bajado, etc., no se dedique a la difusión. La difusión de alguna manera destruye cánones y reivindica espacios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué otros formatos pretendes explorar?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No lo sé. Después de haber publicado mucho en digital, me estoy aventurando a publicar en físico. Pero más adelante. Primero lo que me interesa es escribir e impulsar proyectos como Delirium Tremens, una revista tanto en físico como en virtual que estoy impulsando y que ya va por su segundo número. Impulsar también la colección: “Universos de bolsillo” de mi incipiente sello Ediciones Letra en Llamas, una serie de libros artesanales en formato pequeño (como si fueran una chequera) de libros de poesía de poetas tanto inéditos como re-conocidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué poeta crees que ha influenciado en tu creación?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Todos. La influencia se da con la lectura. Aunque para ser sincero mi gran influencia es sin duda Federico García Lorca y su Poeta en Nueva York. Es un libro que tuve el placer de leerlo a los 12 años y pues de alguna manera ayudó a enhebrar mi incipiente poética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál será tu próxima publicación? ¿En qué proyecto trabajas?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Trabajo un libro nuevo que se llamará tentativamente El libro del infértil. Tengo que lidiar con los proyectos y problemas de siempre. La revista Delirium Tremens, el segundo número de Voz Efímera, nuevas publicaciones de Ediciones Letra en Llamas y también un proyecto especial: publicar una antología de poesía hispanoamericana actual, dentro de la colección “Universos de bolsillo” que intentaré publicar para el 2011.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-8068345264007492837?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/8068345264007492837/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2011/02/entrevista-paolo-astorga.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/8068345264007492837'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/8068345264007492837'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2011/02/entrevista-paolo-astorga.html' title='Entrevista a Paolo Astorga'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TVB5LtrIaFI/AAAAAAAAAEw/C0FOYXT07ok/s72-c/De_lima_a_chosica_-_portada.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-3518081496549218276</id><published>2011-02-07T14:49:00.000-08:00</published><updated>2011-02-07T14:53:00.229-08:00</updated><title type='text'>Conversación en La Catedral* : Utopía arcaica de la “gente decente”</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Santiago Zavala (Zavalita) es un burgués que no quiere ser burgués, que detesta la dictadura de Odría y a su propio padre por apoyar dicha dictadura, hasta el extremo de rechazar la herencia cuando este muere. Rompe en lo absoluto con el cordón umbilical para no ser parte de ese mundo caótico, corrupto y maloliente que había construido la dictadura, apoyada por los grandes empresarios, entre los que se encuentran Efraín Zavala, el padre de Santiago. La única forma de no contaminarse con ese cáncer social es dejar la casa paternal y vivir de su propio trabajo como periodista y tener una nueva vida, donde las comodidades económicas ya no van más, por elección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zavalita es un personaje que se rebela contra la dictadura y las formas de alianza con el empresariado. Sin esta alianza Odría no tendría la posibilidad de gobernar, porque Zabala y Landa, además de empresarios millonarios, son políticos que hacen de la política un juego de ajedrez con reglas propias: ellos mueven las piezas a su antojo. Tienen el dinero suficiente para hacerlo. “Si yo me hubiera puesto a conspirar de veras las cosas no habrían ido tan mal… Si Landa y yo hubiéramos sido los autores de esto las guarniciones comprometidas no hubieran sido cuatro sino diez… Con diez millones de soles no hay golpe de Estado que falle en el Perú” (239). Todos son conscientes de tal situación, incluso la dictadura, porque Landa, ante el fracaso del golpe de estado que promueve, pone condiciones para declinar su rebeldía, de igual a igual. “Libertad incondicional para todos mis amigos –dijo Landa-. Promesa formal de que no serán molestados ni despedidos de los cargos que ocupen” (250). Su actitud no es el de derrotado, sino el de un hombre que sabe que tiene el poder real, que puede negociar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rebeldía de Zavalita se inicia cuando tiene que elegir la universidad donde estudiar. A su condición económica le corresponde, por supuesto, la Católica, pero él prefiere San Marcos, porque “ya no tendré que juntarme con gente decente nunca más” (51). Luego, una vez que entra a San Marcos, “un nido de subversivos” (47), se hace amigo de estudiantes comunistas y se hace simpatizante del Partido Comunista (Cahuide) que luchaba en condiciones duras contra la dictadura. Sin embargo, cuando llega el momento que ellos tanto ansiaban: inscribirse en el partido, a través de la Organización Cahuide, él declina. Su procedencia económico social no se lo permite. De heredero de uno de los apellidos más poderosos del Perú a convertirse en comunista con carné habría sido trágico para él. Porque si se inscribía “Habrías vivido mal, Zavalita… en vez de editoriales en la ‘La Crónica’ contra los perros rabiosos escribirías en las paginitas mal impresas de ‘Unidad’… o en las peor impresas de ‘Bandera Roja’…” (94). Su rebeldía tiene un límite. No puede ir más allá de eso. A pesar de odiar la dictadura y reclamarle a su padre sobre su condición de amigo del dictador, su actitud no es una cuestión político ideológico, sino resulta siendo una simple pataleta de niño engreído: “es que soy un poco loco” (51).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa pataleta de Zavalita al lector le permite obtener una radiografía de la dictadura de Odría, de sus fechorías, de los pactos para continuar en el poder. Odría está ahí de manera circunstancial, porque los verdaderos dueños del Perú así lo han querido, para “que limpiara la casa de cucarachas. Ya lo hizo y ahora quieren que les devuelva la casa que, después de todo, es suya ¿no?” (241). Ellos lo pusieron y ellos lo sacan de Palacio.&lt;br /&gt;Santiago es un espectador de todas esas jugadas. Pretende involucrarse en esa guerra política, pero se da cuenta que ha elegido el equipo menos favorecido económicamente, pero tampoco puede regresar a su antiguo hogar de gran burgués. Finalmente le queda el camino intermedio, el de pequeño burgués que vive de su trabajo, alejado de la política. Lo de Cahuide es un recuerdo que sirve para contar a los amigos y entretenerse así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zavalita es un personaje que detesta la dictadura, a los militares, a “la gente decente”. Se casa “con una que puede ser su sirvienta” (344), a escondidas claro: su familia se escandaliza. Vive en una quinta. No acepta vivir como burgués. Elige otra forma de vida, contraria a su condición social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varguitas tiene algo de Zavalita; se casó con su tía, diez años mayor que él: su familia se escandaliza; detesta a las dictaduras, desde la figura paternal hasta Fujimori; detesta a los militares: les dio con palo y duro en La ciudad y los perros; los “avergonzó” en Pantaleón y las visitadoras, se involucró con Cahuide.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, decía que tiene algo de Zavalita. También tiene mucho de Zavala. Porque Vargas es “gente decente”: al igual que Zavala juega al poder con otros jugadores y ese juego no es gratuito, ese juego está lleno de pactos, que de eso sabe bastante Alan, con quien está de acuerdo quienes no deben ser presidente, en bien de la “gente decente”. Se ha “dado cuenta” de que García es amigo de la “gente decente”. No en vano el partido de Alan bordea los cien años de existencia en ese trajinar de pactos. “Los líderes apristas están viejos y se han puesto baratos… Aceptarían a cambio de la legalidad unas cuantas migajas” (242). Porque la “gente decente” no detesta todas las dictaduras, sino a los que tienen algo izquierdismo, de socialismo, de rojismo (ojo: en el caso de Fujimori más bien es una cuestión personal). Porque a los militares los limpió, los justificó en el caso Uchuraccay, en bien de la “gente decente”. Porque la “gente decente” de un país decente quiere bombardear un país no decente no se critica: mejor, hay que justificarlo. Todas esas cosas detestaba Zavalita. Por eso detestaba incluso a su padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Conversación en La Catedral, Zavala muere detestado por su hijo. Zavalita es casi un Quijote a quien le persigue la pregunta de en qué momento se jodió el Perú, pero que no puede ver más allá, ni un ápice de esperanza para la humanidad. Su refugio es el periodismo, pero se divorcia de la política para siempre, asqueado de todo lo que ha visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Perú, Varguitas ha muerto; pero Vargas está vivo. Y este es un paladín no de la justicia en abstracto sino de la “gente decente”, ojo: a decir de Conversación en La Catedral. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Mario Vargas Llosa. Conversación en La Catedral. Alfaguara. 2010.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-3518081496549218276?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/3518081496549218276/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2011/02/conversacion-en-la-catedral-utopia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/3518081496549218276'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/3518081496549218276'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2011/02/conversacion-en-la-catedral-utopia.html' title='Conversación en La Catedral* : Utopía arcaica de la “gente decente”'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-4281538511368612142</id><published>2011-01-28T09:51:00.000-08:00</published><updated>2011-02-07T10:14:59.929-08:00</updated><title type='text'>A los cien años de Arguedas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Después de 40 años de la muerte de Arguedas, el Perú se pone de pie en honor a su obra. Mejor, a 100 años de su nacimiento: centenario, exactamente el 18 de enero. Todos, menos el Apra encabezado por Alan, aunque el ministro de cultura (con minúscula, no me equivoqué), Juan Ocio (tampoco me equivoqué) ha discrepado, dizque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que por qué no han querido reconocer la obra de Arguedas desde palacio. Esa es cuestión de ideología y política. El escritor de Todas las sangres no configuró a los andinos como seres exóticos, como era de costumbre, sino desde dentro. José María, al comer y dormir con los indígenas, aprendió su lengua y sus costumbres. “Los indios y especialmente la indias vieron en mí como si fuera uno de ellos, con la diferencia de que por ser blanco acaso necesitaba más consuelo que ellos”, decía en su testimonio. La cultura andina se metió en él, a pesar de “ser un blanco”. A tal punto que “yo comencé a escribir cuando leí las primeras narraciones sobre los indios, los describían de una forma tan falsa”. Su obra es una respuesta contundente al discurso de lo andino de esa época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho de que José María conociera desde dentro al campesino andino hizo que se identificara con sus problemas; por ejemplo, con el de la tierra, analizada años atrás por Mariátegui. De ahí que su cuento “Agua” refleja una situación particular de tal problema: la distribución del agua en el regadío. Ni siquiera el cuento “Warmakuyay” (cuento tierno y hermoso por la temática de amor, dirán) deja de tratar la problemática indígena: el abuso del misti contra la muchacha de la que el warma (niño) Ernesto andaba enamorado. El señor todopoderoso e intocable se puede permitir de los placeres sexuales de “sus siervas”. Sin embargo, en este cuento el niño sabe que no podrá enfrentarse al hombre que violentó a la chica. Solo es cuestión de tiempo por&amp;shy;que “cuando sea grande voy a matar a don Froilán”. Pero en el cuento anterior, Ernesto no tiene esa actitud: “hombre me creía, verdadero hombre, igual a Pantacha”, y le hiere en la cabeza a un misti abusivo con una corneta. Es que ante tanto abuso “nuestra rabia se ha hecho más grande, más grande”. Palabras del personaje arguediano que dice basta a los abusos y desea justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, donde se nota más su opción ideológica es en El Sexto, novela que grafica el mundo de la cárcel: el de los prisioneros políticos, donde el narrador, Gabriel, elije convivir con los socialistas, no con los apristas. Este se hace muy amigo de Cámac, que se encontraba muy enfermo y que “nunca asimiló bien la doctrina. Era un comunista intuitivo, por su clase y su casta”. También Gabriel ante la muerte de su amigo recibe el calificativo de “ser un soñador. No aprenderás nunca a ser político. Estimas a las personas, no los principios”. Los dos, pintados en toda su humanidad, son socialistas a su modo, pero socialistas (los del Gobierno los habrían preferido apristas). Y quizá Gabriel sea el mismo Arguedas, porque años después diría en su discurso (No soy un aculturado) que “La teoría socialista no solo dio un cauce a todo el porvenir sino a lo que había en mí de energía, le dio un destino y cargó aún más de fuerza por el mismo hecho de encausarlo. ¿Hasta dónde entendí el socialismo? No lo sé bien. Pero no mató en mí lo mágico”. Aunque para Mario Vargas Llosa “el socialismo no mató en él lo mágico, pero en sus mejores creaciones lo mágico mató al socialismo (es decir la ideología)”. El socialismo habría malogrado parte de la narrativa arguediana. Es su lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, la presencia de “lo mágico” en la obra de Arguedas es inevitable; se encuentra en toda su narrativa porque al retratar al hombre andino en su lucha por la tierra, no puede eludir su danza, su música, su vivencia: su cultura tradicional; folclor dirán algunos. Sería falsificarlo y caer en el simple panfleto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, en Arguedas encontramos “lo mágico”, pero también está presente el discurso socialista, justamente lo que al Apra no le gusta y menos a Varguitas. Ellos ha&amp;shy;brían preferido que Arguedas escribiera solo de danzaqs, de corridas de toros, de zumbayllus y wikullos. Así, el año 2011 habría llevado su nombre y quizá el nobel peruano no habría escrito La utopía arcaica.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;NVP&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-4281538511368612142?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/4281538511368612142/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2011/01/los-cien-anos-de-arguedas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/4281538511368612142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/4281538511368612142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2011/01/los-cien-anos-de-arguedas.html' title='A los cien años de Arguedas'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-6502827336360041739</id><published>2011-01-22T09:51:00.000-08:00</published><updated>2011-01-22T09:56:49.026-08:00</updated><title type='text'>¡Viva Luis Pardo!</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TTsaFxDfGvI/AAAAAAAAAEk/R303YlXx06M/s1600/luis%2Bpardo.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 106px; FLOAT: left; HEIGHT: 159px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5565070450916006642" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TTsaFxDfGvI/AAAAAAAAAEk/R303YlXx06M/s320/luis%2Bpardo.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;  &lt;div align="justify"&gt;De niño escuchaba cuentos sobre un bandolero que robaba a los hacendados y a los ricos para repartirlo entre los pobres. Entonces yo me imaginaba a ese tal Luis Pardo montado a caballo, con dos revólveres al cinto, una carabina colgada del hombre, harta bala en las correas. Y cuando jugábamos a los pistoleros, también me imaginaba en tridimensional las andanzas de este bandolero: una especie de héroe popular, una leyenda; atacando ranchos, arreando ganados para repartir la carne en los pueblos que visitaba. La gente, en retribución, le ayudaba como espía contra los policías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bandolero en cuestión, no solo robaba como cualquier otro bandido, sino que se encargaba de darle su pateadura a los jueces, hacendados y prefectos abusivos; también ridiculizar a los policías que defendían a estos; de cuando en cuando dejarles sin armas, sin uniforme: humillados, como para que se den cuenta de que estaban en el bando incorrecto, pero estos, tercos como la mula, dale con andar tras el bandolero solo porque le metió un tiro de pistola al gamonal abusivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta me ponía poncho (en el juego) para andar en mi caballo de palo e imitar a Luis Pardo, el de los cuentos, también con mi pistola de palo a la cintura y mi carabina al hombre, claro, también de palo. El juego de seguir los pasos del bandolero terminó cuando, al pueblo donde yo vivía, llegaron unos hombres de uniforme que traían pistolas de verdad y “carabinas” que disparaban balas por montón. Entonces, el juego a ser Luis Pardo se hizo peligroso porque tanto mi pistola y mi carabina de palo tenían forma de armas reales: mi padre los había tallado. Luego, él mismo se encargó de quemarlos. Eran tiempos en que estos uniformados no eran precisamente los buenos del cuento; eran de los que se metían a tu casa a cualquier hora de la noche sin tocar la puerta y te encañonaban con sus pistolas no de palo. Hasta te desaparecían. Y ni jueces, ni alcaldes, ni párrocos decían esta boca es mía. Mientras tanto yo andaba pensando sobre cómo sería si el tal Luis Pardo fuera real y apareciera de pronto por ahí. Pero cómo yo ya sabía que cuento es cuento, solo me quedaba imaginar esa escena y nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, luego de años encuentro una novela que me recuerda justamente esos cuentos de antaño, donde Luis Pardo sigue siendo el héroe, el que roba a hacendados para dárselo a los campesinos y pastores pobres. Estos, en reciprocidad, incluso le ayudan a liquidar a un subprefecto, líder de un grupo de bandoleros, quienes arrasan todo a su paso; también le ayudan a escapar de la policía que anda tras sus pasos. Luis Pardo, el de la los cuentos de mi infancia, ha regresado, solo que esta vez en novela. Yo casi ya había olvidado al personaje, pero gracias a Óscar Colchado vuelvo a recordarlo. Me refiero a su novela &lt;em&gt;¡Viva Luis Pardo!&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-6502827336360041739?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/6502827336360041739/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2011/01/viva-luis-pardo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/6502827336360041739'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/6502827336360041739'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2011/01/viva-luis-pardo.html' title='¡Viva Luis Pardo!'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TTsaFxDfGvI/AAAAAAAAAEk/R303YlXx06M/s72-c/luis%2Bpardo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-2017646023894324267</id><published>2010-12-24T14:37:00.000-08:00</published><updated>2010-12-24T14:39:20.135-08:00</updated><title type='text'>La hipocresía del señor Vargas Llosa</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Por &lt;strong&gt;Rafael Inocente&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien mencionó alguna vez que Arequipa había producido lo peor y lo mejor del Perú. Mencionaba ese alguien a Vladimiro Montesinos, Abimael Guzmán, Héctor Cornejo Chávez, Hernando de Soto y Mario Vargas Llosa, como ejemplos palmarios de su afirmación extremista. En 1996 Montesinos ya se había hecho del poder en complicidad con los militares y Kenya Fujimori. Abimael Guzmán, encerrado en las mazmorras de la Base Naval, se descamaba lentamente, y don Mario, huido a Europa, publicaba a sus 59 años —la misma edad que tenía Arguedas cuando se disparó un tiro en la Agraria— el libro que yo devoraba vorazmente. Una legislación antiterrorista, violatoria de todas las garantías del debido proceso, permanecía incólume, mientras los jueces sin rostro encerraban a miles de inocentes a través de una maquinaria atroz que concedía facultades extraordinarias a la policía en la fase de investigación y se juzgaba a civiles en cortes militares, con la más absoluta impunidad. Más de veinte mil peruanos de a pie, culpables e inocentes, sufrían cruel carcelería y sus derechos básicos eran vulnerados hasta la náusea por las condiciones de las mazmorras fujimontesinistas.&lt;br /&gt;En este contexto leí ese híbrido llamado La Utopía Arcaica. ¿A qué se refiere el título del libro? ¿En qué consiste una utopía arcaica? Elaborada mediante el cruce de tres temas capitales —la vida de José María Arguedas, el análisis de su obra literaria y la historia del indigenismo peruano—, el libro es un alegato contra la vida y obra de José María Arguedas, partiendo de la premisa de que literatura y biografía son partes indisociables de un todo. A lo largo de sus páginas se respira un ambiente de degradación, bronca y encono. Según Vargas Llosa en la obra literaria de Arguedas existiría un anhelo de reivindicación prehispánica, proyecto irreal, que consistiría en el restablecimiento de un Perú antiguo, arcaico, colectivista, tradicional, rural y mágico-religioso. El gran tema es el mundo andino, que por sus características geográficas y culturales representaría una forma más profunda y auténtica de humanidad que los desiertos y valles costeros. El Perú aparece como una sociedad fragmentada, enfrentada, injusta, pícara pero sumisa, un rompecabezas mal hecho y estropeado. Ahora como en aquél 1996 me cuesta mucho comprender cómo una sociedad así, pueda seguir sobreviviendo. Quizá la violencia interna que vivimos en los últimos años sea un indicador de que tales contraposiciones sociales y culturales desembocan en graves conflictos, cuando no en sangrientas guerras fratricidas. Así, según Vargas Llosa, en la obra de Arguedas se vería expresada una fantasía histórica, según la cual el pueblo indígena creó en los Andes una civilización moralmente superior a la que trajeron los europeos y que sobreviviría en los indígenas de hoy. Siguiendo su razonamiento, la obra de Arguedas sería parte de una tendencia reaccionaria dentro de la corriente indigenista, con contenido notoriamente racista, parte de una “superchería audaz” del autor de inventarse una sierra y un Perú a la medida de sus fantasías.&lt;br /&gt;Esto es, letras más, letras menos, lo que nos plantea Vargas Llosa frente al desgarrador panorama peruano. En el epílogo de su novela póstuma El Zorro de arriba y el Zorro de abajo, Arguedas inserta un texto titulado “No soy un aculturado”. Aquí expone su ideal de un Perú moderno y multicultural con matriz andina, muy lejos de una utopía indigenista reaccionaria como la ha presentado Vargas Llosa, premio Rockfeller 1988. En el planteamiento de Arguedas se hace presente la tensión entre el ideal de la modernidad por un lado, y el ideal de la diversidad cultural, por otro. Al leer las obras de Arguedas, sus artículos periodísticos, sus ensayos y cartas, vemos que lo que plantea el andahuaylino es una síntesis entre ambos proyectos opuestos. Para Vargas Llosa, por el contrario, modernizarse es abolir lo mágico y renunciar a las creencias y costumbres tradicionales. El camino a la modernidad, según las fanáticas posiciones ultraderechistas del arequipeño admirador de Margaret Tatcher, llegará a través del libre mercado, las elecciones libres y la alternancia de poderes.&lt;br /&gt;Por eso no me ha asombrado la tosquedad ideológica del discurso Nobel de Mario Vargas Llosa ni el hipócrita besito en la mejilla a un Alan García que antes despreciaba, al mejor estilo de la Camorra napolitana. Su grosero llamado a la defensa de la democracia liberal, el pluralismo político, la tolerancia, los derechos humanos, las elecciones libres y toda esa monserga liberal que le ha convertido en portavoz de los malcriados del mundo. Para don Mario el asunto es de una claridad meridiana: modernidad o atraso, libre mercado o estado. Lo que olvida convenientemente el novelista arequipeño es que tal dicotomía en épocas de globoidiotización es falaz: el mercado compra estados, los corrompe, los coopta, los prostituye. El estado, una figura tradicionalmente irrelevante en las sociedades sudamericanas, ha sido absolutamente incapaz de cumplir con su principal función contemporánea, a saber, dotar de bienestar a los grupos desposeídos, pero sí ha servido para monopolizar el uso de la violencia y cobrar los impuestos. El mercado en un modelo económico excluyente e injusto como el que defiende Vargas con sus veinte uñas usurpa las funciones del estado para beneficio de las multinacionales, aquellas que portarían los estandartes del progreso y la modernidad, mitos caros de Varguitas, tan mortales como el nacionalismo que dice detestar con fervor anarquista.&lt;br /&gt;Una tremenda ficción ha traficado Vargas Llosa en su discurso, ¡qué extraordinario privilegio el de un país que no tiene identidad porque las tiene todas!, en medio de la algarabía de una Lima tan colonial como hace cuatrocientos años. Aclamado por la intelectualidad criollo-parasitaria y por el populacho feroz, aplaudido a rabiar por esa partida de huevones que son sus herederos literarios nativos, la palabra de don Mario es ley. Osar contradecir las ideas que ha soltado desde su particular Olimpo sueco, significa ganarse la condena a muerte en este mezquino y argollero mundo literario. Pero como lo que menos me interesa es convertirme en un escritor profesional —aquél tipo que diariamente se sienta frente a su escritorio y escribe novelas como quien va a la oficina— cojo la flor lanzada por don Mario y se lo espeto: no sea usted tan memo, señordón, menos aún cite a Borges para refrendar la falacia que pretende comerciar bajo el manto de un pretendido pluralismo. Ni en Argentina, un país cuyas tres cuartas partes de habitantes descienden directamente del hambre de Europa (o de los barcos como prefería decirlo Borges con filosa ironía), permitirían esa infeliz provocación al más majadero de sus escritores. Pretender que el Perú —un país fragmentado en donde domina una élite corrupta descendiente de encomenderos, un país cuyo componente poblacional indígena es tan sólo comparable al de Guatemala o Bolivia— no tiene identidad porque las tiene todas, es como querer tapar el sol con un dedo y negarse a ver lo evidente: tras quinientos años de invasión europea, evangelización, masacres y leyes ilegítimas, la sangre y la cultura indígenas están todavía vivas y resisten activamente a ruines, ladrones, asesinos y escritores profesionales. Pretender que en estas tierras en donde germinó y se desarrolló uno de los grandes focos culturales de la humanidad entera, merced a un solo tronco étnico, no hay identidad porque hay muchas, es como soltar la especie de que en Egipto no hay identidad porque un grupúsculo de alemanes e ingleses se asentó en tierras del Nilo. ¿O es que acaso nos tragamos el sapo de que por un puñadito de italianos, chinos o negros que los poderosos importaron para labores subalternas, tenemos la identidad de aquellos pueblos? La matriz cultural del país, la que nos otorga potencia y flexibilidad, aquí en la China o en la Cochinchina es la Andina, sin caer en chauvinismos ni en localismos excluyentes.&lt;br /&gt;Como si esto fuera poco, don Mario se ha atrevido a arrogarse para sí y para los de su etnoclase el papel emancipador del indígena. Enorgullecido del arrojo de los tatarabuelos peninsulares que vinieron a invadir, violar y robar a estas tierras, ha tenido el descaro de eximir de su responsabilidad histórica a la Metrópoli en el saqueo y expoliación de las riquezas de Abya-Yala, las que sirvieron para edificar la prosperidad europea. Pareciera que el exilio, que más bien debería ser una prueba de fuego de toda identidad, a Vargas Llosa sólo le ha exacerbado el apego endogámico al clan materno. Si nos atenemos a quienes si han sufrido un verdadero exilio, éste no da, en rigor, ninguna identidad. Por el contrario, supone un desafío. Pone a prueba la identidad que uno trae. La cháchara de Vargas Llosa, los lugares comunes que ha repetido en su imprudente discurso, el insulto callejonero a pueblos sudamericanos (Cuba, Venezuela y Bolivia) que han elegido un camino diferente al de su utopía fanática, la obcecada defensa del imperio y la democracia liberal, ese “buen camino” que imponen los Bush y los bildelbergers a sangre y fuego, resulta a estas alturas intragable y pintan al novelista bipolar, peruano por accidente geográfico como se reputó él mismo, arruinado moralmente desde antes de la eyección del Informe Uchuraccay: sus ficciones son supuestamente libertarias, pero en la realidad patrocina un sistema económico basado en la injusticia y el robo. Si alguna vez Mario Vargas Llosa intentó explicar su itinerario ideológico-político como un tránsito de Sartre a Camus, hoy tamaña impertinencia cae por sí sola. Como afirma Miguel Gutiérrez, en un espectacular salto hacia atrás Mario Vargas Llosa ha caído en el lugar exacto dejado por Riva Agûero. Sí: la derecha peruana cuenta con MVLl con un Riva Agûero redivivo. Y por eso hay que combatirlo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-2017646023894324267?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/2017646023894324267/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/12/la-hipocresia-del-senor-vargas-llosa.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/2017646023894324267'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/2017646023894324267'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/12/la-hipocresia-del-senor-vargas-llosa.html' title='La hipocresía del señor Vargas Llosa'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-8759171371530225703</id><published>2010-12-03T09:12:00.000-08:00</published><updated>2010-12-07T19:16:35.384-08:00</updated><title type='text'>ENTREVISTA A ENRIQUE ROSAS PARAVICINO</title><content type='html'>Por: Niko Velita&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TPknhNqYW_I/AAAAAAAAAEY/F4YWxS3wrDU/s1600/el%2Bgran%2Bse%25C3%25B1or.bmp"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 124px; FLOAT: left; HEIGHT: 157px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5546507867640060914" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TPknhNqYW_I/AAAAAAAAAEY/F4YWxS3wrDU/s320/el%2Bgran%2Bse%25C3%25B1or.bmp" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;El gran señor&lt;/em&gt; es una novela que ha abordado la temática de la violencia política. Casi toda la historia se desarrolla en un santuario, en un ambiente religioso. Unos subversivos se infiltran ahí. El objetivo es aniquilar a sus enemigos y pasar desapercibidos bajo el disfraz de pabluchas y las explosiones de los cohetes. Sin embargo, los participantes de esa festividad, al darse cuenta de la presencia de ellos, los capturan y les entregan a las autoridades. Eso en una època contemporánea, porque además cuenta historias de la lucha por las tierras de épocas pasadas entre hacendados y campesinos; y la historia de Mateo Pumacahua, quien como fantasma expía sus culpas. De esta manera, Rosas Paravicino nos da a entender que la violencia no es de ahora: es de antaño. En la presente entrevista, que el autor ha concedido amablemente por vía internet, habla de la narrativa de la violencia política y de su novela.&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La guerra interna ha dejado profundas huellas en los peruanos. ¿Cuál es su testimonio con respecto a ello? &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Igual que otros miles de peruanos fui testigo del cruento proceso de la guerra. Detenciones, torturas y asesinatos comenzaron a ensombrecer el panorama nacional a partir de la década del ochenta. El gobierno expidió la ley de la apología del terrorismo, con la que se acallaba la conciencia crítica de la ciudadanía. A pesar de ello, algunos escritores dimos a conocer temprano nuestros textos con relación a la violencia creciente. En 1986 Julio Ortega publicó “Adiós Ayacucho”, Luis Nieto Degregori al año siguiente, “Harta cerveza, harta bala”, yo publiqué en 1988 “Al filo del rayo”, Dante Castro ganó en 1987 el segundo puesto del Copé de cuento con “Ñakay pacha”. Tuvimos el coraje de jugarnos el pellejo en un período de abierta represión brutal. Nuestro testimonio queda en la palabra hecha denuncia e indignación, justo cuando aquel baño de sangre se tornaba incontrolable y las hienas rondaban en torno de los cadáveres.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Este asunto de la guerra interna, ¿cómo incide en el quehacer novelístico actualmente?&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La guerra interna ha marcado a fuego vivo nuestra cultura en las últimas décadas. Y como parte de ello, la creación literaria, más específicamente la novelística, por su condición de género totalizador refleja y procesa de varias maneras el ciclo violento que la sociedad peruana vivió a fines del siglo XX. Siempre un novelista aspira a comprender e interpretar su época. En ese afán, extrae la savia de su creación de la mata misma de los sucesos de su tiempo. Si la psiquis colectiva está tatuada de tragedia y dolor, es lógico que la novela peruana esté al nivel de ese estado de ánimo. Rosa Cuchillo, Abril rojo, La hora azul, Retablo, La niña de nuestros ojos, entre otras, son evidencias de que hay una nueva ruta avanzada en el género. Aunque ciertamente el número de novelas es mayor. Mark Cox anotaba que hasta el año 2008 había 68 novelas publicadas alrededor del conflicto bélico interno. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué autores cree que han trabajado mejor la temática de la guerra interna?&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aún es temprano para efectuar un balance definitivo, pero a título personal me quedo con los aportes de Oscar Colchado, Dante Castro Arrasco, Luis Nieto Degregori, Julio Ortega, Alonso Cueto, Miguel Arribasplata, Eduardo Huarag y Santiago Roncagliolo, entre otros. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo han influido los sucesos de la guerra interna en su quehacer literario?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De manera abrupta y definitoria; particularmente las masacres de Accomarca, Uchuraccay, Lucanamarca y otros episodios similares que se dieron en los años ochenta. La sangrienta fuga de los presos del penal de Ayacucho es otro suceso que anuncia el cambio de rumbo de la guerra. En ese contexto, no tenía mayor sentido que un escritor de marcada sensibilidad social, haga lírica personal o abstracciones metafísicas. Había que acatar el ritmo duro de la época, procesar el dolor colectivo y, desde la instancia de la palabra, contribuir con la imaginación y el talento para que termine el desangre nacional, para darle un registro estético (de una estética cruel) al más grande genocidio que se dio en nuestra historia republicana. Sólo así nuestra palabra tendría valor ético, social y testimonial. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En su novela El gran señor los subversivos se infiltran en el santuario, entre la gente con fervor religioso, incluso asesinan ahí. Se profana lo sagrado. ¿Los subversivos son herejes desde esta perspectiva? ¿Se ha visto situaciones parecidas en la realidad?&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Responderé a esta pregunta con un caso real. En mi calidad de peregrino de la festividad de Qoyllurit’i del Cusco, vi una vez que dos jóvenes danzaban indistintamente en las comparsas de bailarines de Ocongate y Paucartambo. Ambos eran alumnos míos en la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco. Los conocía desde hacía varios semestres como radicales activistas de la izquierda legal. Sin embargo, más adelante me enteré que ambos terminaron enrolándose en las filas de Sendero Luminoso. Aquí participarían de atentados sangrientos, con secuelas trágicas hasta la vez que la policía desbarató al comando sedicioso y capturó a sus componentes. Una tarde, los presentó a todos en conferencia de prensa y allí estaban los dos danzantes del santuario. Más que simples herejes, ambos habían derivado en militantes de un proyecto político que anunciaba barrer el sistema para, sobre sus escombros, construir otro tipo de sociedad. Este caso nos demuestra que, en los Andes, no hay mayor divorcio entre la práctica religiosa popular y la opción política violenta. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En varias novelas, los ronderos aparecen como delincuentes. Su personaje, el comandante Huaroto, no se libra de esta descripción.&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La guerra interna también engendró hijos de una particular tipología moral. Tanto en el bando subversivo como entre las llamadas fuerzas del orden se dieron casos de individuos con un perfil psicológico que rayaba en la simple perpetración de delitos. Aquí es pertinente retrotraer la figura del denominado comandante Huayhuaco, un personaje de la vida real, vinculado al narcotráfico, dueño de un prontuario policial deleznable, pero que cuando su territorio se ve afectado por la presencia de los sediciosos, él se alía con el ejército y se convierte en un cabecilla antisubversivo importante. Lo paradójico es que el Estado que representa a la legalidad, termina asociándose con un jefe mafioso requisitoriado por el poder judicial. En mi novela El gran señor yo invento un personaje análogo: el Comandante Huaroto que viene a ser un Huayhuaco operando en la región sur, un sujeto sin bandera ni principios, capaz de cometer cualquier vesania, bajo el paraguas de su alianza con los militares. No sé si me salió bien, pero ahí está. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La historia oficial presenta a Mateo Pumacahua como un héroe. Usted no. Este personaje paga sus culpas en su condición de fantasma. &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pumacahua representa al sujeto histórico controvertido. En noviembre de 1780 el destino le dio la oportunidad de involucrarse en el proyecto político de Túpac Amaru (su par en términos de casta y autoridad), pero él prefirió unirse a los españoles, para combatir la sublevación de Túpac Amaru. Su actuación en aquella guerra fue decisiva para el triunfo de los realistas. Tres décadas después, ya sofocada la rebelión y luego de ocupar altos cargos burocráticos, Pumacahua siente que de nuevo la guerra toca su puerta. Esta vez son los criollos del Cusco que se han sublevado contra el rey de España. Le proponen la jefatura del ejército alzado y Pumacahua les acepta, acaso remordido por el genocidio que perpetró en el conflicto anterior. No calculó el tamaño de la nueva aventura. Tras una difícil campaña militar fue derrotado en la batalla de Umachiri y luego fusilado en la plaza de Sicuani, como traidor al rey. En la novela lo presento como un condenado (fantasma) que debe penar de los siglos por los siglos entre los picachos de los Andes. Sufre de un remordimiento profundo por sus actos en vida y sus recuerdos se focalizan en el Cusco, allí donde gozó del poder y la fortuna. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Con la presencia de Pumacahua y las luchas por la tierra que usted narra en su novela, ¿podemos decir que la violencia no se inicia en 1980, sino que nuestra historia está llena de eso?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En efecto, la violencia social tiene una data antigua en el Perú. Este es el país de las grandes sublevaciones y masacres. Partamos únicamente de la época colonial. Manco Inca en 1536 libra una guerra sangrienta en su afán de aniquilar a los usurpadores españoles. Juan Santos Atahualpa en 1742 levanta a las etnias amazónicas en contra del poder hispano instalado en Lima. Túpac Amaru, en 1781, libra la gesta libertaria más tenaz y heroica, con una secuela de 100 mil muertos. Si analizamos estos hechos y los comparamos con las sublevaciones indígenas de la era republicana, vamos a ver que el denominador común de todos es el mismo: la lucha por el derecho a la dignidad, la justicia, la cultura, la autodeterminación, la identidad y la tierra. A la luz de estos acontecimientos, la guerra de 1980 no es sino la prolongación de una historia, como la del Perú, que está escrita más por el lado del borrador que por la punta del lápiz. Ahora bien, tampoco la reciente derrota de Sendero Luminoso nos garantiza un futuro promisorio de paz y bienestar. Mientras continúe la situación de exclusión, pobreza, inequidad, corrupción e injusticia, siempre tendremos en el horizonte la probabilidad de un nuevo conflicto interno. Debemos aprender de la historia si ciertamente queremos construir un Estado/Nación que represente a todos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Siete truenos, siete días, en que Isolda consigue liberar a Alberto, siete subversivos, siete pabluchas. ¿Alguna simbología? &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sí; un intento de elaborar una cábala andina, similar a la cábala judía donde el número clave es el tres. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Finalmente ¿qué proyectos tiene como escritor&lt;/strong&gt;? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Varios. Siempre en el género narrativo y con temas que tienen que ver con los procesos sociales e históricos del país. Por ahora no quisiera puntualizar sobre algún proyecto en especial. Primero que nazca la criatura para luego especificar los pormenores de su existencia. Gracias. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-8759171371530225703?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/8759171371530225703/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/12/entrevista-enrique-rosas-paravicino.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/8759171371530225703'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/8759171371530225703'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/12/entrevista-enrique-rosas-paravicino.html' title='ENTREVISTA A ENRIQUE ROSAS PARAVICINO'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TPknhNqYW_I/AAAAAAAAAEY/F4YWxS3wrDU/s72-c/el%2Bgran%2Bse%25C3%25B1or.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-4117779249612334955</id><published>2010-11-05T12:46:00.000-07:00</published><updated>2010-11-05T12:47:15.548-07:00</updated><title type='text'>Paolo Astorga en la era digital</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Paolo Astorga es un poeta que ha tomado por asalto la era digital para hacer poesía: dirige la revista digital Remolinos, que anda cerca al número 50, tiene dos libros digitales publicados y este año ha sorprendido a los amantes de la literatura con el poemario (en audio y papel) De Chosica a Lima y una revista en audio, Voz Efímera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Chosica a Lima&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trabajo de Astorga en este poemario es la búsqueda de otros formatos para la expresión poética. No se queda solo en el papel. Se adapta ante las nuevas circunstancias y nos da la posibilidad de poder conectarnos con la poesía a través de formatos nuevos. Así, sus poemas puedes bajarlo a la computadora, al mp3, al celular y escucharlo en cualquier espacio donde más te plazca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viajar de Chosica a Lima todos los días resulta francamente estresante. Son cuatro horas de ida y de vuelta. Cuatro horas de viaje, en el cual puedes aburrirte mirando las caras también aburridas de los otros pasajeros o dormirte durante todo el viaje o leerte un buen libro al ritmo de las sacudidas de la combi asesina o escribir poesía al ritmo de las canciones según el disyóquey que hace de chofer. Y esto último es lo que hace Paolo Astorga. Por lo menos, eso es lo que nos hace creer él con el título de su poemario De Chosica a Lima, un poemario hecho en dos versiones: uno, en papel; y otro, en audio. Así tenemos otras posibilidades para el viaje: leer o escuchar la poesía de Astorga o ambas cosas: leer y escuchar. Luego los viajeros pueden recrear la imaginería de Paolo in situ. Esa imaginería que nos hace viajar por el “puente hacia Chosica que excita a los ateos” (13) o detenernos “en Lima, puerta sudorosa, música en combi desagarrada por la inclemencia que quiebra las manos iluminadas de una niña jugando a la pelota” (06). Pero no solo se queda en la descripción de estas dos ciudades unidas por la Carretera Central, sino que además monologa sobre la vida: “Somos un enjambre de bichos raros tratando de saber qué es tener vergüenza” (06) y del disfrute de la misma aunque sea en condiciones duras: “encuentro un extraño placer el caminar herido por las calles mostrando mis llagas a flor de piel” (16). Sentir el dolor le hace saber que está vivo. Y el ser vivo que pregunta y responde se eleva a lo humano: “escribo que soy más humano” (11). El ser humano que habita entre las dos ciudades, Lima y Chosica, es quien habla a través de este poemario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voz Efímera 1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta revista de poesía en audio es otra publicación de Paolo, donde ha antologado a varios poetas en sus propias voces y, a otros, en la voz de él mismo. Poetas como Enrique Verástegui, Gustavo Armijos, Raúl Heraud, Johnny Barbieri desfilan en Voz Efímera. Antología de lo más genuino que ha sorprende por el formato, pero que seguramente se hará una constante su uso, dado que el papel ya no es el único soporte para la conservación de las ideas. Se espera nuevas entregas de esta revista y ¡Éxitos!&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-4117779249612334955?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/4117779249612334955/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/11/paolo-astorga-en-la-era-digital.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/4117779249612334955'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/4117779249612334955'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/11/paolo-astorga-en-la-era-digital.html' title='Paolo Astorga en la era digital'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-1596682160382807153</id><published>2010-08-13T11:41:00.000-07:00</published><updated>2010-08-14T12:19:38.272-07:00</updated><title type='text'>La niña de nuestros ojos (1): novela de batallas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TGWWgjj7ptI/AAAAAAAAADw/kzeqSQZneog/s1600/migeul.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 238px; FLOAT: left; HEIGHT: 200px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5504971605576230610" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TGWWgjj7ptI/AAAAAAAAADw/kzeqSQZneog/s320/migeul.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;La niña de nuestros ojos&lt;/em&gt;, de Miguel Arribasplata, es una novela de la guerra, sin rodeos. Desde el inicio hasta el final, lo narrado se centra en las peripecias de los personajes en la guerra, en el combate. Estos, principalmente, son los alzados en armas, quienes se encuentran en una guerra abierta contra el Estado. Aunque el autor ha evitado mencionar al “presidente Gonzalo”, todo nos hace pensar que el personaje que dirige la guerra, presidente Rodrigo, es aquel. Seguramente, su intención haya sido tomar distancia de los sucesos reales, sin embargo, mientras vamos leyendo la novela encontramos que sus personajes y sus diálogos nos muestran, de manera indudable, que estos pertenecen a PCP-SL, dado que se menciona repetidas veces al presidente Rodrigo y el pensamiento Rodrigo como parte de la dirección máxima que encausa la guerra, además de las citas maoístas y la frase conocida de “ojos y oídos del Partido” (29).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucha de dos líneas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de la agrupación (el Partido) del presidente Rodrigo, se generan contradicciones. Entonces se presenta dos frentes de lucha: uno, contra el Estado; dos contra los que “se han convertido en caja de resonancia del revisionismo capitulero y son el fardo derechista que la revolución arrastra y debe aplastar” (144). Este último, los alzados en armas lo solucionan, primero, a través de las discusiones ideológicas, luego, “si no se rectifican con urgencia, sino expulsan de sus carcomidos cerebros la basura burguesa de la conciliación” (145), con la eliminación física para mantener el equilibrio de la guerra y poder luchar en un solo frente, porque el hecho de estar en dos frentes los debilita, “haciendo fracasar la acción y provocando la masacre no solo de compañeros de la cárcel sino también de rescatistas” (144). En este caso, dos de los personajes, acusados de desviarse de la línea del Partido, mueren en manos de sus propios compañeros, a modo un escarmiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta lucha de dos líneas es parte de la historia de la violencia política. Ese es el caso del PCP-SL, cuando llega a la conclusión de iniciar la guerra luego de varias acciones de este tipo. “Acuerdo que fuera logrado en medio de tres intensas luchas: la primera, contra la línea oportunista de derecha... La segunda lucha fue contra una nueva línea derechista... La tercera lucha fue con las divergencias en la izquierda…”&lt;span style="font-size:78%;"&gt;2&lt;/span&gt; . Esto en 1979, aunque habría que recordar también que, a partir de que Mariátegui pusiera la primera piedra del PCP, hubo una serie de luchas internas que se traducía en las expulsiones de sus integrantes y la conformación de nuevos grupos hasta llegar a una ramificación impresionante de partidos comunistas y socialistas en el Perú. En cada una de ellas con sus propias versiones de la lucha de dos líneas para quitar de en medio el problema “revisionista”. Y durante la guerra, en el PCP-SL, continuó la lucha de dos líneas hasta el punto de dividirse en dos grupos irreconciliables: los que optaron por la continuación de la guerra y los que plantearon un “acuerdo de paz”. Unos a otros acusándose de derechismo o izquierdismo, según sea el caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El soldado perfecto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El soldado perfecto es aquel ser despiadado que no se inmuta ante el dolor ajeno y que cumple muy bien su papel de asesino. De eso se trata en última instancia una guerra. Lo demás no interesa. Así es el soldado en la novela de Arribasplata. “Este es la clase de soldado que queremos… Hombre desprovistos de moral sentimental y dispuesto a matar a cualquier punto que se mueva fuera de nuestra órbita” (169). En la novela, se trata de uno de esos adolescente que se perfila para “abigeo como su taita” (168). Luego con una tropa así sucede que “todo lo comieron los militares. Todo lo cargaron en un camión” (207). Es ese el soldado perfecto: sin moral. De esta clase hubo un montón en la guerra. De los desconocidos, pero también de los conocidos. Ahí tenemos a Montesinos, acusado primero de traición a la patria, luego de corrupción. Así también, De Bari Hermosa. Ambos egresados de la Escuela de las Américas (EEUU), conocida como Escuela de Asesinos, donde se dictaba las instrucciones para eliminar a cualquier ser “que se mueva fuera de su órbita”, o sea, al ser diferente, al otro, porque no es gratuito que las mayores masacres se hayan dado sobre todo en las comunidades andinas justamente por estar fuera de esa órbita. Ese es el soldado perfecto, producto no de la casualidad, sino de toda una concepción de la guerra que tiene el Estado peruano, aprendido del Pentágono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre dos fuegos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arribasplata, en esta novela, ha querido mostrar la situación de un pueblo atrapado entre dos fuegos. Situación que representa la visión de un pueblo que no participó en la guerra de manera directa, pero que sufrió las consecuencias de ella. En la novela se observa que, tanto los insurgentes como los agentes del Estado, son crueles para imponer un orden ajeno a las vivencias de los campesinos. Estos vivían en un ambiente tranquilo, de sosiego y de paz, hasta que los estragos de la guerra los alcanza. “Han sufrido la embestida de milicos, ronderos y guerrilleros” (121), por eso es que el balance final que tienen de la guerra es lapidaria para los actores de la misma: “Anticristo los dos, señor” (207). Se añora el pasado donde “trabajamos, bebemos y queremos a nuestro modo” (118). Un retorno al pasado y la única forma de lograrlo, dado las circunstancias, es huyendo fuera del alcance de los actos de la guerra. Ahí se reiniciaría una nueva vida. “Nos espera nuestra nueva posada” (121), aunque este intento, en realidad, no se concreta porque, finalmente, son casi exterminados. La guerra es una vorágine que se traga todo, incluso a los que huyen de ella. Sin embargo, esta idea, de la huida a lugares inaccesibles, tanto para los subversivos como para el Estado, ha sido desarrollada ampliamente por Félix Huamán Cabrera en &lt;em&gt;Noche de relámpagos&lt;/em&gt; y por Dante Castro en &lt;em&gt;La guerra del Arcángel San Gabriel&lt;/em&gt;, en ambos casos con finales no tan trágicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Referencias marxistas a modo de deslinde&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las referencias marxistas son abundantes. El autor ha construido los diálogos con un alto contenido ideológico. En el amor, en la guerra, en el descanso, los personajes usan de manera constante frases alusivas a ello. Estos enfocan sus acciones a través de sus convicciones comunistas, por lo tanto, sus conversaciones traslucen esa condición, incluso después de hacer el amor. “Qué individualista te vuelves. El Partido lo va a saber y te van a tachar de desviacionista” (153). En cada situación que se les presenta a los insurgentes es motivo para lanzar alguna frase cargada de ideología marxista. Ante una discusión: “quien no lee ni estudia, no tiene derecho a opinar, dice el camarada Mao”. Ante el ataque militar del enemigo: “aplicando creadoramente los nueve pasos para aplastar esta forma de contrarrevolución, señalados por el presidente Mao Tse Tung, los camaradas de Cangallo aplastaron al ejército blanco” (89). Además está el título de la novela que se circunscribe en una frase de Lenin: “Cuidar el partido como la niña de nuestros ojos” (160).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los personajes, alzados en armas, altamente ideologizados, cumplen al pie de la letra los postulados de su dirección: “No se puede detener las decisiones y directivas del Partido. Aplazarlas significa retroceso y vacilación” (177), hasta el punto de que una columna de insurgentes son exterminados por sus enemigos: “La arrogancia táctica de Ernesto nos ha jodido” (187). Las acciones llevadas a cabo bajo el pensamiento Rodrigo fracasan estruendosamente. Esta descripción es una forma de deslinde en el plano ideológico con los senderistas y por la vía novelesca, crítica que coincide con Eduardo Ibarra, quien en la ensayística ha dicho: “esta organización actúo como una secta donde su ‘jefe’ oficiaba de Dios de carne y hueso, infalible y omnipotente…”&lt;span style="font-size:78%;"&gt;3&lt;/span&gt; . Ambas publicaciones distan apenas unos meses. ¿Coincidencia solamente? o es parte del balance ideológico de la guerra. Nuevas publicaciones nos dirán hacia donde se camina en ese plano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;1 &lt;/span&gt;Arribasplata, Miguel. &lt;em&gt;La niña de nuestros ojos&lt;/em&gt;. Arteidea Grupo Editorial. Lima. 2010&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;2&lt;/span&gt; &lt;em&gt;Línea militar&lt;/em&gt;. http://www.solrojo.org/pcp_doc/pcp_lpg.mi.htm. 1988.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;3&lt;/span&gt; Ibarra, Eduardo. &lt;em&gt;El pez fuera del agua&lt;/em&gt;. Juan Gutemberg Editores. Lima. 2010. pág.105. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-1596682160382807153?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/1596682160382807153/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/08/la-nina-de-nuestros-ojos1-novela-de.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/1596682160382807153'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/1596682160382807153'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/08/la-nina-de-nuestros-ojos1-novela-de.html' title='La niña de nuestros ojos (1): novela de batallas'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TGWWgjj7ptI/AAAAAAAAADw/kzeqSQZneog/s72-c/migeul.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-7319941768875244590</id><published>2010-08-13T11:33:00.000-07:00</published><updated>2010-08-13T11:41:50.238-07:00</updated><title type='text'>Entrevista a Rafael Hidalgo: A propósito de Estación 32</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TGWRI947kgI/AAAAAAAAADo/yXcTWId2UsQ/s1600/RAFO"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 163px; FLOAT: left; HEIGHT: 220px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5504965702768628226" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TGWRI947kgI/AAAAAAAAADo/yXcTWId2UsQ/s320/RAFO" /&gt;&lt;/a&gt; Por: Niko Velita&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En la década del 90, se fundó Estación 32, grupo poético en el que participaste. ¿Qué significa el nombre Estación 32? ¿Cómo fue su gestación? ¿Quiénes lo conformaron?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A finales de los años 80, ingresamos a la universidad un grupo de jóvenes con diversas inquietudes: artísticas, ideológicas o políticas, y también de cuestionamiento ante un sistema devastador. Nos mandaron a un saloncito en maestranza, que nos mataba de calor y de tierra. Así que tomamos por asalto el baño de la facultad. Hicimos nuestro salón ahí. Imagínate: preferimos el baño que estar en la otra aula; y de ese baño, salió tres grupos: Víctor Mazzi, Faz de Evas y Estación 32.&lt;br /&gt;Recordemos que vivíamos una época muy intensa socialmente y la universidad era el reflejo de esa realidad. Entonces, en cierta forma, el proceso de creación tuvo un germen muy propicio para que se manifestara en sus distintas formas. Unos decidieron hacer poesía, otros hacer relatos o cuentos, también hubo quienes optaron por expresiones plásticas y otros que fueron mucho más allá del proceso creativo. Algunos teníamos algo en común y ese era el interés por la literatura, pero no había realmente una presencia literaria importante en la universidad, así que decidimos difundirla y crearla. Surgió la idea de hacer un recital de poesía (Fue el primer recital interuniversitario de los 90), y además, invitar a narradores y poetas (Fueron más de 50 los que nos visitaron). Para estas dos actividades, había la necesidad de una organización conjunta. Es así que nos reunimos un grupo de amigos: José Aguirre, Jesús Buitrón y yo creamos Estación 32 para darle mayor oficialidad a las invitaciones que íbamos a realizar. Luego se sumó otros integrantes como Enrique Palma, Miguel Velásquez, Fernando Rado, Víctor Zavala, July Tinoco, Jorge Quinto, Martín Taboada, Giovanna Ibarra; poetas de otras universidades como Ángel Berdejo, José Gal’lino, Nelson Regalado, entre otros. Una mención aparte es que consideramos como un integrante muy especial a Chacho Martínez, quien se identificó mucho con lo que hacíamos y se decía un miembro más del grupo.&lt;br /&gt;Ahora, el nombre surgió casi accidentalmente cuando hacíamos un taller de poesía en mi casa. Frente a ella había una pared enorme que decía: “POHIBIDO ESTACIONARSE”. Era la época de los coches bomba y frente a mi casa había un laboratorio alemán. Así que, cuando salíamos del taller por la puerta pequeña del garaje, había que agacharse y, al levantar la cabeza, nos encontrábamos con una visión frente a nosotros: leíamos solo “ESTACION”. Esa palabra se nos quedó fijada a todos. Lo demás cayó por su propio peso. Encontramos una relación a ello con la estación ferroviaria de Chosica y la altura aproximada en la que se ubica La Cantuta, el km 32, que se convertiría en el centro de nuestras operaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dices que “vivíamos una época muy intensa socialmente”. Te refieres a la guerra interna. ¿Cómo influye este aspecto en la producción de ustedes y en los recitales? Eran épocas en que ser de La Cantuta equivalía a ser sospechoso por subversión.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente fue una época muy “explosiva” en todo el sentido de la palabra y lo teníamos frente a nosotros. Tal vez eso intensificó nuestro proceso creativo. Creó una nueva sensibilidad y conciencia social en cada uno de nosotros. Ahora, claro, ser de La Cantuta era una complicación muy grande, pero también una gran responsabilidad. Cuando íbamos a algunas universidades particulares, sentíamos que se nos veía de ese modo, pero ahí estuvimos. Aunque también sirvió para desterrar esa idea, ya que se dieron cuenta que en La Cantuta había poesía y merecía considerarse. En cierta forma, iniciamos el camino que la universidad no había tenido: tomarse como un lugar donde había procesos creativos importantes. Leímos en todas las universidades y en cuanto recital se organizaba. Siempre nos invitaban. Y decidimos invitar a los otros grupos que había en La Cantuta. Servimos de nexo para otros poetas, por ejemplo Raúl Jurado, hoy profesor de la universidad, también hizo varias lecturas con nosotros, entre otros.&lt;br /&gt;Como anécdota, recuerdo una lectura en San Marcos. Mientras se hacía un recital, afuera explotaron petardos. Sentimos que el ser de La Cantuta nos podía traer complicaciones, dado que los soldados empezaron a rodear la universidad. Entonces, salimos por la parte posterior con el carné universitario entre las medias. Los otros poetas se quedaron dentro. Ellos tal vez no tenían nada que perder. Nosotros creíamos que, si nos quedábamos, perdíamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Eran épocas de plaquetas y recitales. Ustedes no llegaron a publicar libros. ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Es verdad, eran épocas de publicaciones cortas, mucho más factibles para poder difundirlas dentro de la universidad. Hacíamos plaquetas para financiar los recitales poéticos o la llegada de los invitados. En realidad, nuestras aspiraciones eran inmediatas, por ejemplo, organizar eventos y difundirlos. Nuestras necesidades también eran inmediatas. Se vivían tiempos muy duros. No había lugar para las pretensiones personales. No pensábamos en posteridad. No había esa necesidad -válida, por cierto- que tienen algunos de inmortalizarse o publicitarse. Lo nuestro no iba por ese camino. Quizás también podría interpretarse que estábamos en un hallazgo y que seguramente no nos encontrábamos. En esa búsqueda nos perdimos más (risas). Luego cada uno acabó lo suyo y nos fuimos alejando. Es la vida, ¿no? Las preocupaciones personales fueron haciéndose otras. En la actualidad, he visto la universidad, con una gran alegría, que hay muchas publicaciones y también grupos. Eso me parece fenomenal. Bacán que haya ese tipo de cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál fue la relación de Estación 32 con Neón y Noble Caterva?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una relación muy amical. En cierta forma los habíamos reunido por primera vez en un recital que denominamos Tres Horas de Poesía. Imagínate, debe sonar muy aburrido; pero fue extraordinario, con auditorio lleno, en abril, por el mes de las letras. Luego, ellos nos invitaron a sus universidades. Se armó la cadena de recitales, tanto en las nacionales como en las particulares. Ahí sucedieron hechos anecdóticos. El ser de La Cantuta, en esos tiempos tenía una connotación muy pesada que se cargaba, y la llevamos y enfrentamos sin ningún temor. Hoy en día con Neón y Noble Caterva seguimos en un contacto estrecho y muy fraternal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Después de casi 20 años hay un relanzamiento de Estación 32. ¿Qué les motivó a hacerlo?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No me atrevería a llamarlo relanzamiento. No lo veo así particularmente. Solo que se han generado algunas condiciones que nos han vuelto a juntar: trabajar en el mismo medio, en cierta forma te vuelve a reunir y ello ha sucedido; también la pérdida de algunos amigos muy queridos como Chacho Martínez y Pepe Gal’lino, que ya no están más. Estos sucesos nos ha hecho mirar nuevamente atrás y una forma de recordarlos es seguir creando poesía o lo que fuese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Estamos en otro contexto, por ejemplo, ahora están haciendo uso del blog.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definitivamente el uso de la tecnología, como internet, nos permite algo muy importante para nosotros como para cualquiera: poder comunicarnos, saber qué estamos haciendo, ya que algunos integrantes están fuera del país. Entonces, se nos ocurrió la idea de hacer el blog y poner nuestros textos, sin mayor pretensión que difundir lo que hacemos para quien quiera verlas: ahí están.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tengo entendido que van a publicar.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre se nos reclamó eso, que no habíamos publicado nada. Ello es una verdad a medias. Vuelvo un poco a la primera pregunta. Te decía que surgimos por necesidad de hacer más vida literaria en La Cantuta (organizar charlas, recitales, conferencias, presentar cine, etc. que no había en la universidad). Nuestros orígenes se remontan a eso, muy modesto, porque creemos que el trabajo poético es personal y no grupal. Por esa razón publicamos lo que en ese tiempo estuvo a nuestro alcance. Hicimos plaquetas personales para autofinanciarnos. Ahora, a través de la web vemos nuevamente nuestros poemas y podemos compartirlos. Tal vez sea el tiempo de publicarlos y pagar “la deuda” que seguramente tenemos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-7319941768875244590?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/7319941768875244590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/08/entrevista-rafael-hidalgo-proposito-de.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/7319941768875244590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/7319941768875244590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/08/entrevista-rafael-hidalgo-proposito-de.html' title='Entrevista a Rafael Hidalgo: A propósito de Estación 32'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TGWRI947kgI/AAAAAAAAADo/yXcTWId2UsQ/s72-c/RAFO' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-2138830637592563994</id><published>2010-08-07T22:01:00.000-07:00</published><updated>2010-08-09T22:19:30.593-07:00</updated><title type='text'>En el país de Gargantua</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Por: Paolo Astorga&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Y qué hacemos / para librarnos de los seres de cuatro patas / que simulan andar en dos pies”; con estos primeros versos cargados de irónico desaliento aparece como furibundo canto de protesta el poemario &lt;em&gt;En el pais de Gargantua&lt;/em&gt; (Editorial Arteidea, 2010) del poeta peruano Niko Velita Palacin (Pasco, 1972), es aquí donde la poesía toma un boleto de retorno a la memoria colectiva del pasado, de los años de marcada violencia armada que el Perú sufrió en las dos décadas anteriores. Poesía que se enquista en nuestros ojos como ladridos de perros que se confunden entre tiernos huaynos de nostalgia, entre tabúes y alienación, ironía y compromiso; es pues este libro, un nuevo contemplar de esa herida interior que no deja de pudrirse, que no deja de latir su enigmático gemido en pos de justicia. Es pues este poemario un largo canto contra el inmenso Gargantúa que no deja de tragarse el país, de violarlo hasta que sangre en su totalidad, de hacer lo que sea, con tal de nunca acabar su inconmensurable orgía del poder:&lt;br /&gt;Nací el 72&lt;br /&gt;cuando no se multiplicaban los panes&lt;br /&gt;tampoco los peces dorados&lt;br /&gt;Que la Aritmética ahora tampoco&lt;br /&gt;multiplica ni suma&lt;br /&gt;pero susurra al viento su canto&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Unos a otros se matan sin compasión&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Mamacha de las Mercedes qué es lo que pasa aquí&lt;br /&gt;Debajito de su poncho cerquita del corazón&lt;br /&gt;Abrigaba su charango como abrigando el amor&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Los poemas de Niko son certeros, sin más máscaras que se propia y cruda desnudez. Es que el poeta busca más que un mero disfrute estético, entregarnos su visión de los años de violencia y dictadura que el país vivió. Él a través de su viaje exploratorio y censor, encuentra seres comunes: muertos, desaparecidos, militares asesinos, injusticia, un gobierno corrupto hasta los tuétanos, y sobre todo la estúpida ironía de saberse desprotegido ante esos Gargantúas que nos desmiembra de a poquitos disfrutando nuestro dolor, nuestra miseria, nuestra jactanciosa inanición. Para muestra observemos un fragmento del poema &lt;em&gt;Intocables&lt;/em&gt;, que es una directa alusión a la matanza en los penales dentro del desastroso primer gobierno de Alan García:&lt;br /&gt;Casi todos sabemos sabelotodos&lt;br /&gt;que hubo además un pelotón el 86&lt;br /&gt;que andaba de casa en casa&lt;br /&gt;con su mortandad en manos&lt;br /&gt;A nadie se le ocurre que fuesen inmortales&lt;br /&gt;pero sí intocables y directamente de Palacio&lt;br /&gt;Unos dicen por la democracia herida&lt;br /&gt;Herida en las calles a falta de pan y sal&lt;br /&gt;Otros porque el presidente furibundo&lt;br /&gt;tenía 86% de oposición en diputados&lt;br /&gt;o será que una multitud de 86 mil andaba en huelga&lt;br /&gt;Ahí está Jorge boca abajo más otros 86 reclusos&lt;br /&gt;con su bala en la nuca y salida entre los ojos&lt;br /&gt;Es obvio, este libro no habla de flores, de amores que se frustran en un solo verano, de mariposas arcanas, o bellas muchachitas en su edad de flor perfecta. Este es un libro para hacer de la pólvora y la violencia, un auxilio para las memorias dormidas, para las opiniones tránsfugas, para aprender de ese pasado nefasto que aún llevamos en el lomo y que nos arde, nos llama, nos alienta, nos deshabita, nos cunde en pánico al volver a esos días donde pagaban los inocentes, los que siempre tienen las de perder:&lt;br /&gt;Esto es lo misterioso en la trampa&lt;br /&gt;Que apretuja nuestros corazones&lt;br /&gt;sin explicación posible por la amorología&lt;br /&gt;En carceleta electrocutan los testículos&lt;br /&gt;al hombre que amó la vida y la luz&lt;br /&gt;El agente verdugo garantiza su infertilidad&lt;br /&gt;Que no se proliferen los hombres soberbios&lt;br /&gt;sino los cabizbajos y tristones&lt;br /&gt;Un agente sabueso ladra fuerte&lt;br /&gt;para atemorizar a la esposa&lt;br /&gt;que ya no tendrá hijos ni nietos&lt;br /&gt;a quienes abrigar con el abrazo&lt;br /&gt;en los días de invierno&lt;br /&gt;Y al final en la última sección de este libro el poeta recuerda con ternura y a la vez resentimiento, nostalgia, rabia que causa la frustración ante la injusta muerte de un ser amado, un ser que en medio de las inconsecuencias y aberraciones, aparece cristalino, límpido, sin embargo lo que el poeta nos muestra en su Elegía para Sandrita es un canto desgarrado, tocado por la violencia y la desolación que acrecientan la denuncia ante la obscenidad, ante ese absurdo que es una patria de ratas donde solo se gesta la traición y la venganza atravesadas de irracional ironía:&lt;br /&gt;Por eso&lt;br /&gt;un día domingo por la tarde&lt;br /&gt;luego del almuerzo&lt;br /&gt;las quise aplastar una a una con el pie derecho&lt;br /&gt;a las más grandes&lt;br /&gt;sin saber que eran durísimas&lt;br /&gt;pero como yo era tan igual de terco&lt;br /&gt;fui a casa por un martillo&lt;br /&gt;La noche me cogió&lt;br /&gt;en ese quehacer interminable&lt;br /&gt;entonces cansado regresé a casa&lt;br /&gt;y con el martillo a escondidas&lt;br /&gt;porque mamá decía&lt;br /&gt;que esos bichos&lt;br /&gt;al igual que los sátrapas del siglo 20&lt;br /&gt;también eran hijos de Dios&lt;br /&gt;Es pues En el país de Gargantúa, un libro plagado por la denuncia y la ironía de saberse testigo de la violencia en un país que ha olvidado sus heridas hasta hacerlas pudrir. Niko Velita, intenta en este largo canto en pos de la libertad, expresarnos una visión que supera la mera politiquería. Él nos muestra en suma, las ansias por la paz, el anhelo por la solidaridad y la purificación de este país jodido por sus cuatro costados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomado de:&lt;br /&gt;http://revistaremolinos.blogspot.com/&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-2138830637592563994?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/2138830637592563994/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/08/en-el-pais-de-gargantua.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/2138830637592563994'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/2138830637592563994'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/08/en-el-pais-de-gargantua.html' title='En el país de Gargantua'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-989883166295258693</id><published>2010-07-25T19:10:00.000-07:00</published><updated>2010-08-04T21:49:28.388-07:00</updated><title type='text'>Testimonio de Oscar Colchado sobre Rosa Cuchillo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;(…) Quisiera darles un breve testimonio de cómo escribí este libro. Tal vez para que tengan una idea de cómo un autor escribe sus textos, escribe sus novelas, elabora sus ficciones. La génesis de esta novela podría yo citarles por los años 70 más o menos, cuando yo era un joven profesor que estaba incursionando en la literatura. Fue ahí, recuerdo que compré el libro &lt;em&gt;Pedro Páramo&lt;/em&gt; en la librería de Juan Mejía Baca. Quedé maravillado por el libro. Dije, como había dicho García Márquez cuando leyó la &lt;em&gt;Metamorfosis&lt;/em&gt; de Kafka, ¡Ah carajo, así también se escribe! Yo, si bien es cierto, había leído sobre el mundo sobrenatural, el pasaje al más allá en Dante. Había leído Luciano de Samosata, un griego que tiene un libro que se llama &lt;em&gt;Diálogos sobre los muertos&lt;/em&gt;. Había leído también a Virgilio. Para mí era eso, que habían hecho escritores de esos tiempos, pero al leer Pedro Páramo pude ver que también se podía hacer una divina comedia en estos tiempos. Fue así como analicé, estudié. Con el tiempo fue mi libro de cabecera: &lt;em&gt;Pedro Páramo&lt;/em&gt;, de Juan Rulfo. Solo quiero observar una cosa, que Rulfo, en realidad, a pesar de que situaba la novela en las sierras mejicanas sin embargo los personajes eran muy mestizos. No eran los indígenas mejicanos los que aparecían poblando ese mundo de almas en pena. Ese mundo sobrenatural que (…) Encontré mucho imaginario occidental. Como, por ejemplo, la parte donde se enfoca a dos hermanos desnudos que conviven como marido y mujer, que bien nos hacen pensar en Adán y Eva. Entonces yo dije, siendo él de ascendencia nativa, de padres campesinos pudo de repente hurgar en nuestras raíces latinoamericanas, sondear más al indio, ver su pensamiento mítico, cómo fue su pensamiento sobrenatural de los antiguos aztecas. Entonces pensé que en Perú yo podía hacer eso o qué podía hacer… Sencillamente porque yo devenía de una familia de campesinos. Vivé en un mundo realmente andino, andino. El callejón de Conchucos. Ese lugar poblado de abismo, nevados, precipicios insondables. Ahí había pasado mi infancia. Había escuchado historias que aún nos hacían entender cómo había sido el pensamiento de los antiguos chavín, o de repente de los antiguos paracas, o de los nazcas. Eso lo entendí claramente en los años 80 más o menos. Dianita, la hermana de mi madre, a quien dedico mi novela, me contó un sueño revelador. Ella de pronto se encontraba en el cruce de dos caminos. Al lado izquierdo se proyectaba un camino ancho orillado de flores y más allá se veía una catarata, un chorro, decía Dianita, un chorro que se desprendía de la peña (…) El camino ancho, un poco que bajaba; y el camino delgadito, un camino de cabra, decía ella, se perdía entre los montecitos, pero ese caminito también tengo ganas de seguirlo, decía ella, porque aparte que me invitaba a seguir por un sendero tan sencillo, sin embargo, podía haber allí una casa donde podrían darme una indicación hacia dónde debería seguir. Ella también como Dante que se encontraba perdido en esa selva, ella también se encontraba perdida en esos dos caminos. No sabía para dónde seguir ni para dónde quedaba su pueblo. Entonces, decía ella, yo me decidí por el camino ancho, pero no porque era ancho con flores, creciendo en sus orillas, sino porque a lo lejos yo veía un chorro de agua, y la sed que yo llevaba era una sed pero fuerte, algo que yo no podía aguantar. Entonces fue por eso que yo me decidí seguir por camino ancho, sin embargo, cuando llegué a la altura, donde yo pensaba encontrar las aguas de la catarata, me di con la gran decepción de que estaba al otro lado de un barranco, de un barranco insondable que yo no podía cruzar. Entonces tuve nomás que continuar mi camino. Continúe mi camino y me encontré con un hombre, un hombre que venía en sentido contrario, un arriero que venía arriando unas mulas, y que me dijo, señora, cuidado, no vaya a pisar ahí en la yerba, ¿no ve una culebra? Y efectivamente, di un salto y me salvé de la mordedura de una víbora. Señora, me dijo, ¿puedo ayudarle? Entonces, le dije que yo estaba perdida. ¡Qué lástima!, señora, me dijo, usted no puede regresar, porque, quien entra por este camino ancho, ya jamás regresa, y si usted intenta volver, quedará convertida en piedra, quedará convertida en cactus o en zarzamora, en alguna planta. Entonces, me dijo, vamos por este camino, pero yo le ayudaré a cruzar más allá, porque más allá hay dos ríos, y el señor dejó sus las mulas y me acompañó, decía mi tía, hasta cierta parte, donde efectivamente encontramos un río de aguas rojizas, un río de sangre. Mira señora, decía mi tía, estas aguas es la sangre de las madres que vienen a dar nacimiento de sus hijos. Entonces me ayudó a cruzar y yo avancé un poco más, y encontramos un río de aguas límpidas, y me dijo, este río, señora, traen las lágrimas de las madres que lloran por sus hijos. Más allá había otro río, en la que el señor le ayudó a cruzar y fue allí donde ella, continuó contándome, que llegó al limbo, donde se encontraba su hijo que murió, pequeñito, y más allá un río de candela, decía, ese río de candela (…) Si yo quiero, yo pudiera ser solamente el río Marañón, porque el río Marañón atravesaba esas tierras y entonces el río Marañón, decía, que más allá cuando se perdía en las montañas, se volvía un río subterráneo y se convertía en un río de candela. Eso decía allá la gente, los demás pobladores de ese pueblo pequeño donde yo viví, que se llamaba Huayllabamba. Hasta ahí me contó tía Anita, y esa fue la clave para yo poder interesarme más en hurgar cómo fue el mundo que pensaban los incas, los nazcas, los paracas, el señor de Sipán. Sobre ese lugar al que después de vivos, nosotros nos vamos. En todas las culturas se dice que hay un mundo sobrenatural y casi todas las culturas coinciden. No es que Dante haya sido el que inventó el paraíso, el cielo y todas esas instancias del mundo donde se dirigen las almas. Dante había utilizado ya toda la mitología griega que hablaba sobre su mundo y, también, si nosotros buscamos en otras mitologías, en la mitología egipcia, en la mitología china, se habla sobre esos mundos sobrenaturales. Entonces todas las culturas coinciden en lo mismo. Y yo decidí hacer, desde el punto de vista andino, esa historia, averiguando un poco más cuando yo trabajaba ya en Lima. Porque yo trabajaba antes como profesor en Chimbote, luego me trasladé a Lima. Y tuve la suerte o la mala suerte, no sé, de que mi trabajo saliera en el Agustino, un lugar poblado en realidad, de ese entonces por los años 80, de delincuentes, de terroristas, de gente de mal vivir y también de gente muy buena, muy noble. Muchos de ellos, muchos de los hijos de esa gente, que había venido desde el Apurímac, había venido desde Huancavelica, desde Huancayo, desde el Cuzco, confluyeron en ese lugar que era el Agustino. Tuve la suerte de trabajar allí. Al comienzo, un poco que me decepcioné, porque yo quería que me toque en el centro de Lima (…). En realidad, el Agustino era muy peligroso. Tuve la suerte, porque, gracias a mi estancia como profesor en ese lugar, he logrado escribir dos novelas: una, que es Cholito en la ciudad del río hablador y, otra, es el material que yo recogí también para Rosa Cuchillo. Y ¿cómo es que yo recogí material para Rosa Cuchillo en la Lima? Lima, en la costa misma. Sencillamente, como yo sabía que todos mis alumnitos venían del sur peruano o la parte este; yo, pensando ya en la novela, decidí hurgar cómo pensaban sus padres, sus vecinos y sus abuelos sobre el mundo del más allá. Entonces hice una encuesta. Les di a todos para que averiguaran, que hagan una entrevista a sus padres, a sus vecinos o a sus abuelos, que les contaran qué pensaban que había en el más allá, por ejemplo, la historia del perrito guía, de aquel que, cuando uno se muere, lo guía a uno al más allá. Eso ya me habían contado en los Andes. Me habían dicho, si una persona quiere que después de muerto lo guíe hacia el Gran Gapaj, el Gran Gápaj es Dios, el dios Wiracoha, si alguna persona desee que en el más allá alguien le guíe y no se piedra por los caminos y se vuelve un alma en pena o no se pierda en el Uco Pacha, el infierno indio, entonces tiene que criar en vida un perrito negro. Es así que mucha gente criaba su perrito negro, porque pensaban que cuando se muera ese perrito les guiaría. Cuando hice esa entrevista a estos chicos, leía muchas versiones de ese perrito negro. Efectivamente, las personas se morían y su alma se encontraba, de pronto, con su perrito que le estaba esperando en algún lugar del camino de la vida, y le ayudaba a cruzar los peligros que se le presentaban, porque no faltaban los demonios que intentaban llevarse al alma hacia el Uco Pacha, el infierno indio. Este perrito no solamente les acompañaba en la Tierra, sino que lo ayudaba a subir hacia el cielo y lo ayudaba a cruzar el río Jordán, el río indio, Jornán porque la palabra ya estaba occidentalizada, pero, en realidad, el río indio era la Vía Láctea, y para cruzar la Vía Láctea, tenía que valerse del perrito, abrazarse del perrito, y el perrito nadando lo hacía cruzar al otro lado donde estaba el paraíso. ¿Quiénes vivían en el paraíso indio? En el paraíso indio, vivían los poetas y los músicos solamente, o las personas dedicadas al arte, y ahí estaba el gran Wiracocha, dios. ¿Pero había un paraíso para las otras personas, para los que no había nacidos artistas, pero que fueron buenos y merecían un lugar mejor? Sí. Había también un paraíso. Era Auquimarca. Y Auquimarca estaba en la Tierra. Estaba en el interior de los cerros. Y cuando yo era niño, a veces, me decían, ¿escuchas esa música, esa fiesta que hay en interior de cerro? Y yo paraba las orejas. Y efectivamente se escuchaba esa música como que un (…) tocara su tinya y (…) se escuchaba huajidos. Huajidos son gritos indios cuando están muy alegres. Cuando el indio está muy alegre dice huaaajiii. Es un grito guerrero pero de alegría. Se escuchaban cosas así y es que ahí era el cielo indio. Porque las almas de la personas buenas se iban al interior de los cerros. Pero ¿cómo era el interior de los cerros? En el interior de los cerros era lindísimo. Para los que habían sido agricultores, tenían enormes extensiones para hacer sus chacras. Las sementeras daban unos frutos enormes, grandes, unos choclos que reventaban. Para los que habían sido alfareros, encontraban el mejor barro para hacer su artesanía. Para los que habían sido ganaderos, sus ganados abundaban tanto que poblaban las montañas, que cubrían las montañas. Ellos vivían en constantes fiestas. Hacían pachamancas y danzaban. Eso va también en Rosa Cuchillo. Esas cosas las averigüé después, de muchas formas, como por ejemplo, cuando mi prima Nicolasa Lucio me hablaba de visitar Chullas. Chullas es un pueblo que queda en Pomabamba. Nosotros vivíamos en la parte cerca de Sihuas. Y de sihuas hacia esa parte de Pomabamba, había casi un día a pie. Entonces ella decía que, para salvarse, uno tenía que visitar cuando menos una vez en la vida, ir en peregrinación hacia Chullas, como seguramente viajaban también, antiguamente, hacia el centro ceremonial de Chavín, de los diferentes lugares del país viajaban hacia Chavín, en peregrinación. En esos tiempos había la peregrinación hacia Chullas. ¿Y qué había en Chullas? En Chullas había tres piedras grandes, Taita Rumi. Y había que llegar a ese lugar. Las mujeres se sacaban su rebozo y los hombres su poncho y envolvían la piedra y hacían el ademán de cargarlo y decían, “Cargo esta piedra por el dios Cóndor”, el dios del Janan Pacha, del cielo indio. Después iban a la otra piedra, envolvían con su poncho, con su rebozo y hacían la intención de cargarla y decían, “Cargo esta piedra por el taita Puma”, el dios del Kay Pacha, el mundo de la Tierra, el mundo de acá. Después decían, “Cargo esta piedra por el dios Serpiente”. El dios Serpiente era el dios del interior de la tierra, el Uco Pacha. Entonces, cuando se hacía eso, empezaba una fiesta. Había que bailar toda una noche sin parar, luego había que volverse a su pueblo. Habían cumplido con la obligación de todas las personas, porque, cuando se morían, inmediatamente viajaban hacia el cielo indio, pero, si no habían hecho, se quedaban vagando como almas en pena. Eso fue en tiempos antiquísimos. Pero ya después llegó la religión cristiana y entones dijo “estos son ídolos, este es pensamiento pagano, y ya no más los tres dioses: el Puma, el Cóndor y la Serpiente”. Los tres representaban al dios Wiracocha, que se encontraban inscritos en la piedra, el lanzón de Chavín de Huántar. Es así como los curas dijeron que no, “esas tres figuras que aparecen acá van a ser la Santísima Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo y Espíritu Santo”. Y levantaron una iglesia ahí. Posteriormente, cuando las nuevas generaciones, viajaban ya iban a adorar la Santísima Trinidad, y también había fiestas en Chullas. Eso era lo que contaba mi prima Nicolasa Lucio y que yo puse en la novela. Así he averiguado muchas cosas, que no podría decirles todas. Hay tanto que decir. También los mitos de Arguedas que ha estudiado Víctor con mucha (…). Él ha descubierto algunos secretos de la novela, como la parte del condenado. Eso aparece en el mito de Arguedas, pero está trabajado en otro momento, trasladado a otra época. Y tendría que contarles más cosas, pero el tiempo es corto, no voy a ahondar, pero esta es la parte mítica. Esta es la parte del mundo sobrenatural del mundo andino. Yo recuerdo cuando viajé a Sipán y vi al señor de Sipán en su propia tumba. Al pie había unos perros. ¿Para qué eran esos perros? Para guiar al señor de Sipán. Eso se ha encontrado también en otras culturas. Pero para contarles la otra parte, que es la parte de Sendero. Ustedes dirán pero cómo investigaste tanto sobre Sendero Luminoso en una época tan difícil, donde Sendero era una organización muy cerrada. La policía pasó muchos años para que descubriera cómo accionaba Sendero Luminoso, cómo estaban distribuidos sus cuadros (…) No se les podía capturar fácilmente. ¿Cómo funcionaba todo eso? Durante muchos años fue todo una incógnita. Bueno, mi experiencia en el Agustino me valió también. Cuando recién llegué a trabajar, habían capturado a una chica senderista, que vivía a dos cuadras del colegio. Sus hermanos y sus primos estudiaban en el colegio donde yo trabajaba. Me contaron muchas cosas, de cómo esta chica entró a militar a Sendero Luminoso, cómo fue que la captaron, cómo fue su accionar y cómo fue que lo capturaron. Después viajé a Ayacucho, en dos oportunidades. Me invitaron para un congreso de literatura infantil y juvenil, y yo aproveché para entrevistar, para reconocer algunos lugares, como por ejemplo, la cárcel de Huamanga, donde tiene lugar una balacera entre senderistas y policías, que aparece también en la novela. Cosas así. Muchas cosas que me contaron algunos que eran familia de senderistas, que estaban fugados o presos. Aunque había mucho hermetismo, sin embargo, uno podía captar. Y aparte, otras fuentes como los periódicos, revistas, la televisión. Todo eso constituye material para el escritor, y el libro también. Salió el libro de Gorriti, Sendero se llama. Salió el libro de Carlos Iván Degregori. Y poco a poco, la bibliografía senderista se fue ampliando. Con todos esos materiales yo fui ideando la novela. Pienso que el personaje Livorio debe ser ese personaje que yo leí en la revista Caretas, de un joven campesino en un pueblo de (…), de la Libertad. Sendero se lo llevó a la fuerza cuando él estaba trabajando en su parcelita. Pienso que eso me dio la idea del personaje Livorio que aparece aquí, como protagonista de la parte de Sendero Luminoso… Para terminar… (agradecimientos). Muchas gracias.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;NOTA: Este testimonio fue grabado en la Feria de Libro Ricardo Palma del 2009 &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-989883166295258693?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/989883166295258693/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/07/testimonio-de-oscar-colchado-sobre-rosa.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/989883166295258693'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/989883166295258693'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/07/testimonio-de-oscar-colchado-sobre-rosa.html' title='Testimonio de Oscar Colchado sobre Rosa Cuchillo'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-2655516721067154502</id><published>2010-07-19T18:39:00.000-07:00</published><updated>2010-07-20T18:49:25.825-07:00</updated><title type='text'>Flor de retama</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TEUArTXj0lI/AAAAAAAAADg/kRbvSPsgwuY/s1600/retama1.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 240px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5495799664209023570" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TEUArTXj0lI/AAAAAAAAADg/kRbvSPsgwuY/s320/retama1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; Esta canción, de autoría de Ricardo Dolorier, representa la lucha de los pueblos por la conquista de sus derechos y no, las acciones de quienes se alzaron en armas en la década del 80, como algunos creen. Incluso se utiliza la caja boba para vociferarlo: Aldo Mariátegui hace algún tiempo dijo en su programa matinal que Flor de retama era subversiva. Sin embargo tal afirmación no tiene asidero, porque sus letras fueron escritas una década antes de la quema de ánforas en Chuschi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Flor de retama es un homenaje a los huantinos que protestaron masivamente en 1969 contra el decreto que recortaba la gratuidad de la enseñanza (DS-006), a lo que el Gobierno de Velasco ordenó la intervención de sus sicarios (sinchis), con un saldo de varios muertos. Eso demuestra además que los muertos de bala en Ayacucho ya existieron antes de 1980.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado los hechos de represión, Ricardo Dolorier no se quedó mudo, sino que escribió Flor de retama, ensalzando el espíritu luchador de los huantinos: “La sangre del pueblo tiene rico perfume. Huele a jazmines, violetas, geranios y margaritas, a pólvora y dinamita”. Se trata de la sangre derramada de hombres que protestaron contra el Gobierno velasquista, de corte fascista: por su combatividad en las calles y de ninguna manera hace alusión a la “guerra popular” planteada por los senderistas, ya que el PCP- SL en esa época aún no tenía partida de naciemiento. La escisión del PC-Bandera Roja, que lo generaría, aún no se había dado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La canción, además de ser una denuncia contra los asesinos (sinchis), simboliza la esperanza. No es una canción solo trágica, sino que, a partir de un hecho trágico, nos señala la esperanza, por eso nos dice: “Donde la sangre del pueblo, ay, se derrama. Allí mismito florece, amarillito, amarillando, flor de retama”. No en vano es la lucha de un pueblo: da sus frutos. En el caso específico del DS-006, este fue derogado dado las circunstancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, luego de los sucesos de Chuschi, esta canción fue vinculada con los senderistas o emerretistas. No solo esta, porque hubo muchas canciones de “contenido social” que se prestaba a tales interpretaciones. Pero en el caso de Flor de retama fue mucho más la “sospecha de apología” dado que, en ella, la “pólvora y dinamita” se había hecho música. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;                                                                                                                                                       NVP&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-2655516721067154502?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/2655516721067154502/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/07/flor-de-retama.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/2655516721067154502'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/2655516721067154502'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/07/flor-de-retama.html' title='Flor de retama'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TEUArTXj0lI/AAAAAAAAADg/kRbvSPsgwuY/s72-c/retama1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-2608938915021051813</id><published>2010-07-06T19:11:00.000-07:00</published><updated>2010-07-06T19:15:04.915-07:00</updated><title type='text'>En el país de Gargantúa: reafirmación de la poesía social</title><content type='html'>“Hemos caminado tanto para regresar la mirada”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por: &lt;strong&gt;ROGER GARCÍA CLAVO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A partir de los años ochenta, la inseguridad, el miedo, el vejamen político y el atentado de la libertad se convirtió en lo cotidiano para el pueblo peruano. Ante tal situación nos preguntamos: ¿cuánto se fortaleció la democracia con la guerra interna? Para la clase dominante, mucho, porque la democracia es parte de su oligarquía, de su dominio y de su actitud de acaparar las riquezas y libertad. En resumen, hacer lo que el poder le confiere.&lt;br /&gt;En esas circunstancias, la poesía ha tenido que cortar las zarzas de la democracia y buscar las moras entre muertes, desapariciones, discriminaciones, migraciones y abandono conciente del Estado a nuestro pueblo. La poesía ha encontrado sus propios frutos como muestra de vitalidad y pureza.&lt;br /&gt;Quizá de esta vívida experiencia, surge la poesía de Niko Velita como una antorcha para refrescar la memoria de un pueblo “sellado por la vergüenza y el deshonor para un Estado”, como señala en su informe final, la Comisión de la Verdad y Reconciliación.&lt;br /&gt;Niko tiene una forma especial de descifrar esta contradicción social y lo hace a través de la burla y el sarcasmo, encapullándose de todo un proceso político-social para hacer así la denuncia eficaz. La propuesta de Niko está ligada al sentido común de lo absurdo, sobre todo para criticar a la clase gobernante que se desenvuelve como autoritario y matón.&lt;br /&gt;Pareciera que En el país de Gargatúa (Arteidea Editores, 2010) estuviera el país del absurdo, exaltado por el orden, el pacifismo y el espíritu conciliador que utiliza el Estado a través de su fuerza político-militar. La poesía de Niko va narrando la situación grotesca que le tocó vivir a nuestro país y sobre todo al pueblo en conjunto con una sobredosis de violencia. Realismo grotesco, que es la continuación de su libro de poemas Casas roídas (Rentaría Editores, 2005), y la unificación del sufrimiento que Niko ha hilvanado con cada verso: “Porque me comí tantos estudiantes pude / luego de postre a los mineros y pequeños comerciantes”.&lt;br /&gt;La trascendencia de la poesía de Niko se muestra en el dolor y la agonía del alma. Así, nos dice en Casas roídas: “Saciar el hambre y la sed / tan duro es”, pero también tiene la entraña de un hijo de los caminos del campo y la rebeldía por ver el sol, que es la senda de la realidad, por eso nos dice, en su poema “Autobiografía de un inocente”, de En el país de Gargantúa (EPG): “Nací el 72 / cuando mi padre se subía a la loma / para observar ese raro color de amanecer / cuando junto al abuelo / lo dejaron en el corazón del Sepa / por mirar rebelde el Sol / solo por mirar hacia el Sol” (pág. 17).&lt;br /&gt;En su poema “Carta abierta a la Bella Durmiente” (EPG) versifica la violencia de una “escuela de perrros.../ de donde también salen incluso / los que escriben fácil / la versión oficial de asesinatos” (pág. 21); pero también habla sobre el amor: “Tú me sonreíste sonrojada / Yo besé tus ojos / luego tus labios / así hasta contar los latidos de tu corazón / con la punta de mi lengua” (pág. 20).&lt;br /&gt;“La casita de azul” (EPG) es un poema secuencial de historias: la historia de María y de Iván, nacidos en la pobreza, testigos de la muerte y víctimas de la violencia y la ignominia del poder mediático y dictatorial de gobiernos de turno. Pero sobre todo que tienen en abandono a niños inocente quienes deben dejar sus sueños y el juego para buscar el pan y el sustento diario.&lt;br /&gt;En “Al abrigo del rondín” (EPG), nos muestra la forma cómo se asesinaba al menor sospechoso, incluyendo niños, ancianos y mujeres, en complicidad con la mentira y la justificación infausta militar: “luego de azotarlo con bazucas y avión artillado / y tanto moscardón zumba que te zumba / contó el agente solemnemente / 30 muertos muertitos incluidos niños y ancianos” (pág. 30).&lt;br /&gt;Rodolfo Hinostroza, en su poema Juana de Arco (Poesía joven del Perú, Antología, Ediciones Zendal), versifica: “Es un siglo de gracia que sube a los aullidos de los / mal humorados y de los otros que mueren de balazo, / y otros que hallaron tanta vida que sólo gorgotearon / y luego se ahogaron en ella.” El siglo XX que ha golpeado los párpados y el pecho de los hombres. De igual manera, siglo que golpeó el latido inocente de los corazones de un pueblo y que ahora se evidencia en el sentimiento de los jóvenes, jóvenes con el leguaje y la flor de un siglo de incertidumbre popular. Niko le define así: “Las rejas frías amparan nuestros sueños / en espera de la fuga del nuevo siglo” (pág. 34).&lt;br /&gt;En En el país de Gargantúa, existe la sinceridad del poeta, la iluminación por encontrar la libertad y la denuncia. Niko se convierte en el poeta del recuerdo espontáneo de una época donde circuló el abuso, la mentira, el genocidio y la venganza oscura y ciega contra un pueblo.&lt;br /&gt;Niko nos describe una sociedad infestada de militares que con la excusa de acabar con la subversión, también asesinaban inocentes e intervenían universidades, como él mismo lo plantea en Autonomía en latín (EPG): “solo por ver cómo andan los hombres de abajo / Luego desde el cielo se observa a todos maoístas / y a ritmo de hélice se bombardea folletines contrasubversivos” (pág. 36).&lt;br /&gt;En este silencio de balas y miedo, en su poema “¿Quién mató a Ayala?” (EPG), nos ilustra la vergonzosa participación de Mario Vargas Llosa en aquel asesinato de ocho valerosos periodistas, aunque el poeta usa el número siete: “llegaron 7 periodistas osados y aventureros / cada uno con sus ganas de contar al mundo / del paisaje social de la semiciudad perdida / Unos sinchis que hacían las veces de comuneros / dispararon 7 balitas para cada hombre entrometido… / Para llegar a un consenso convincente / un periodista laureado que a veces hacía de agente /…Han pasado 7 años y 77 meses / y el agente periodista continúa en sus andanza” (pág. 39).&lt;br /&gt;Están presentes los microempresarios que “nunca disfrutan de la interacción del sudor y el pan / solo nos enteramos del agua fría en taza” (pág.42).&lt;br /&gt;Están los torturadores y los que no disfrutan de la luz blanca del día, extirpados de la vida y de la felicidad “porque para amar también se necesita luz blanca…/ En carceleta electrocutan los testículos / al hombre que amó la vida y la luz” (pág. 43).&lt;br /&gt;Niko es el poeta de la observación angustiosa de un niño que palpa en su corazón el miedo: “debajo de la mesa con su pan duro / mientras afuera el traqueteo de las botas / con soplidos de dragones /angustian incluso el corazón del portalanzallamas / de esos que para ganarse la vida / aprietan el arqueado gatillo metálico” (pág. 44).&lt;br /&gt;El poemario EPG tiene varias partes. Las dos primeras, Caperucita en el país de Gargantúa y Estampas, se definen, se resumen y se logran en Huelgas. Este conjunto de poemas es, que si en las dos anteriores se calló o quedó inconcluso una idea, un “reclamo, antiguo y urgente”, como lo dice Miguel Ildefonso, o es la “armonía entre arte comprometido y el talento poético” como plantea Fernando Carrasco. Huelgas resume las tropelías de los agentes del Estado contra los obreros, estudiantes, campesinos, choferes, mototaxistas, ambulantes, docentes, municipales, pescadores, enfermeros, panaderos, periodistas y la ironía de sindicatos de policías, guardaespaldas y soldados, inconformes. Luego de ver esa lucha de los inconformes, el poeta sentencia: “no podré regar las flores junto a la rosa mayor” (pág. 59).&lt;br /&gt;En la última parte, Elegía para Sandrita, se puede leer tres poemas en uno. Lo que está escrito en letra normal se inicia con la palabra dura de un soldado “Te callas o te callo para siempre” (pág. 63), luego va a sellar con la felicidad, la soledad y el encuentro con la mujer ideal o del ensueño. El segundo poema sería lo que está escrito en letra cursiva, poemas intensos de la noche y su cielo, que van contando historias inciertas de mujeres o para relatar la caída de los hombres de pico y lampa. Son poemas con mucha altura para denunciar los atropellos contra los derechos humanos. El tercer poema que se leería en conjunto son los versos espaciados entre los poemas anteriores. Cada construcción, si se desea, es el resumen de los versos escritos con diferente letra. Es la culminación de la muerte. Es la víctima de una bala dirigida contra la esperanza, la honestidad, la igualdad, la danza, los sueños, la dicha, la lucidez y el amor.&lt;br /&gt;Para cerrar el poemario, Niko culmina con una metafórica Conclusión sobre la sociedad de las hormigas, sociedad de hombres que se arrebatan la felicidad a través de las armas y el poder.&lt;br /&gt;La poesía de Niko, más que una sátira a la violencia política que vivió y vive nuestro país, es una muestra de valentía para denunciar al fracturado Estado que intimidó a todo un pueblo. Es la visión general del desorden y de la sospecha evidente de quienes verdaderamente fueron los jefes de la violencia. Con ello reabre la poesía social, el camino de la poesía joven del Perú, el camino de la esperanza y de la historia por defender la libertad, al hombre humillado y abandonado de este tiempo.&lt;br /&gt;Niko Velita, con En el país de Gargantúa, se convierte en el poeta del reencuentro con nuestro pasado, con el encuentro con la justicia y con la marcha de una sociedad danzando al final de sus sueños.&lt;br /&gt;Niko Velita Palacín es la reafirmación de la poesía social en el Perú. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-2608938915021051813?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/2608938915021051813/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/07/en-el-pais-de-gargantua-reafirmacion-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/2608938915021051813'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/2608938915021051813'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/07/en-el-pais-de-gargantua-reafirmacion-de.html' title='En el país de Gargantúa: reafirmación de la poesía social'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-6586043960029652231</id><published>2010-07-03T15:17:00.000-07:00</published><updated>2010-07-03T15:23:32.877-07:00</updated><title type='text'>El Retablo de Julián</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TC-36UU5x0I/AAAAAAAAADY/RrX7DTEs67Q/s1600/Julian+1.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 240px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5489808683304601410" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TC-36UU5x0I/AAAAAAAAADY/RrX7DTEs67Q/s320/Julian+1.JPG" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;Por: Rafael Inocente&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá para algunos el vocablo retablo evoque nada más —pero nada menos— a las famosas artesanías ayacuchanas representativas de la complejidad de un mundo hoy casi inexistente en el Ande peruano. Para cualquier muchacho desnutrido en los tugurios húmedos de Lima, el término retablo le hará añorar seguramente la zona más nórdica de Comas, aquel garbanzal de discotecas, pubs y chiquillas aligeradas de ropa y modales que deforman sustantivos con el sufijo ex (Jorgex, Carlex, Retablex, amix) y se revuelcan con chiquillos alfondohaysitio al ritmo de la ortocumbia (de Tarapotooo, Peerúuu) mientras bailan por un sueño, ribeteado de celulares chinos, autos relucientes y estadísticas mandraqueadas. Pero pocos, muy pocos, sabrán que Retablo es el título de una de las mejores novelas escritas en el Perú en los últimos años, concebida por el ayacuchano Julián Pérez Huarancca (1954), quien tiene en esta solitaria labor de crear ficciones, muchos más años y harto más arte que cualquiera de los karate kids que se empeñan en hacer creer a europeos e ingenuos que un abril rojo de salsa de tomate les brindará una hora azul de lectura grata y provechosa. ¿Por qué entonces esta novela sigue siendo casi desconocida después de tres silenciosas ediciones? Pregúntale a la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecé a leer Retablo en el baño, a mucha honra. Y ya veo las sonrisas cachacientas. No es el consuelo intelectual del constipado, esto de leer en el baño. Es en el excusado en donde quienes disponemos de escaso tiempo enriquecemos el espíritu. Además, como que resulta gratificante intercambiar el producto del catabolismo, por uno de carácter intelectual, mucho más valioso y etéreo si se quiere, que la acumulación nitrogenada que nos encantaría faxear a Alan García. Imposible leer de un tirón novela tan dolorosa y multiforme. Tal vez un cuento pueda leerse de un empellón sentado en el inodoro. El tirón que puede permitirte aliviar el rumen en diez minutos, no más, por las almorranas. Pero no fue así. Abstraído como estaba con las deliciosas narraciones que intercala Julián Pérez en Retablo, mi abstracción fue tal, que no reparé en que otros, urgidos por la opresión del cuajar golpeaban la puerta del sanitario, notablemente incómodos ante mi involuntaria demora. Proseguí con mi lectura en una combi asesina del Callao. Sucedió lo mismo. Tanta fue mi concentración en las múltiples historias que se cuentan, que incluso no increpé al chófer de la Colonial por la atroz tortura con la que estos humanoides maltratan a los pasajeros: el infame reggaetón de la hez centroamericana que florece en Yankilandia, pasó inadvertido en esta ocasión a mis oídos. Por la noche, convertido en un zombie silencioso, mi lectura continuó, ahora sí en paz, más allá de la medianoche, al filo del lecho conyugal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien. Leer Retablo es reconocer el Ayacucho que sangra hasta hoy y es también recordar por qué Ayacucho es el pueblo heroico, paradigma de identidad nacional, cuna de centenares de rebeliones de comunidades campesinas contra un sistema de castas, que hoy, charolado con tintes neoliberales, sigue enseñoreado en el país en plena época republicana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han transcurrido más de veinte años desde que una comisión investigadora presidida por Mario Vargas Llosa eyectó el llamado Informe Uchuraccay, sobre aquel pueblo ayacuchano donde en 1983 ocurrió el asesinato de un grupo de periodistas de Lima a manos de campesinos azuzados por militares acantonados en bases cercanas al caserío. Es sabido lo que Vargas dijo y lo que calló en este caso, respecto a las responsabilidades del crimen. En el informe, el novelista (hace pocos meses Vargas apareció por televisión abrazando a García, a quien antes despreciaba, a propósito de la creación del Museo de la Memoria) tipificó a los uchuraccaínos de bárbaros, primitivos, violentos y tutelables. La comisión por él presidida liberó de toda responsabilidad a las fuerzas del orden, quienes obligaban a los campesinos a atacar a cualquier foráneo que llegara por tierra a su comunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El inicio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no es contado al principio de la novela, sensu strictu, uno de los primeros capítulos de Retablo comienza con el arribo de un foráneo al pueblo de Pumaranra. El foráneo es un hombre en plena madurez y con voluntad de acero, lleva una mochila al hombro como único equipaje y responde al nombre de Antonio Fernández. Alcanza las cercanías de Pumaranra “en un trepidante y agónico 350, una noche empozada bajo el cielo infinito tachonado de luceros (…)” y empieza “(…) la caminata aún al amparo de la oscuridad, como si huyera de siniestros perseguidores (…)”, para realizar labores de agrimensura y veterinaria en la época de la Reforma Agraria de Velasco, motivo por el cual es convenientemente confundido con un diablo comunista alfabetizador por los notables del pueblo encabezados por Faustino Melgar. Apresado, azotado y amarrado fuertemente a lomos de un burro chúcaro repleto de cohetecillos, Fernández es enviado a la muerte por los abismados senderos de Pumaranra, como quién sabe sucedió con otro fuereño por aquellos años, el agrónomo cajamarquino Antonio Díaz Martínez, quien luego habría de escribir el imprescindible Ayacucho, Hambre y Esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero volvamos a la novela. La suerte no le ha abandonado del todo a Fernández. Antes de su encuentro con los notables del pueblo, en el puente sobre el río Pampas, Fernández se ha topado con un inocente niño de diez u once años y con su padre, quienes amablemente le ceden el paso y le orientan en su camino y que son quienes al día siguiente rescatarán su cuerpo moribundo y sangrante, desbarrancado por el burro matrero. El providencial encuentro de Fernández con los Medina será determinante en la vida del pueblo de Pumaranra, de Ayacucho y del país entero. Más aún, este encuentro marcaría particularmente la vida de los hermanos Medina Huarcaya, Manuel Jesús y Grimaldo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así más o menos inicia esta magnífica novela. Manuel Jesús, ya adulto, víctima de un trance existencial provocado por la separación de su esposa e hija, decide retornar a Huamanga, último bastión de resistencia en contra de la ignominia y la aldea global, “porque en casa aún reinan la sencillez y el decoro” (…) “…, elegido por el espíritu de los ausentes…” (…) porque “por suerte tengo a mi madre y a mi hermana que me han de guiar de aquí a la quebrada andina de mi niñez, al crepúsculo serrano de bueyes, becerros, alfalfares y sobre todo, a comprender el cataclismo que me arrancó de mi comarca”. Manuel Jesús regresa a Ayacucho en busca del cadáver insepulto de Grimaldo y en busca de paz y respuestas que tal vez no hallaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este retorno al origen sirve para iniciar con la saga familiar de los Medina, con la historia del pueblo de Pumaranra (provincia de Víctor Fajardo) y para contar los inicios de la guerra insurgente en Ayacucho, en la que participa activamente Grimaldo Medina Huarcaya, hermano mayor de Mañuco Chiwaco. De esta manera, los conflictos que ocurren en Pumaranra se convierten en representativos de los problemas típicos de cualquier pueblo del Perú, agobiado y saqueado por militares, ensotanados y autoridades de todo pelaje. Entonces, la polifonía de Retablo encierra preguntas absolutamente válidas hoy en día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué sucede en el país?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si uno recorre nuestra patria con ojo avizor y como recomiendan los orientalistas, en busca de la vía, reparará rápidamente en tres cosas: la pobreza, la dura geografía y el racismo embustero que impera en todas las esferas de la vida pública y privada. En la costa predominan mestizos blanqueados y un exclusivo ghetto endogámico de gente de piel blanca ligada a los mecanismos de poder. Se habla un castellano cada vez más quechuizado, producto de las oleadas inmigratorias de la sierra, se profesa la religión cristiana en sus distintas variantes sectarias y la tradición social es más o menos, aunque cada vez menos, europea o la que viene del norte. En la sierra se concentra la población indígena, aunque existen bolsones de mestizos producto de la cruza con los primeros españoles, se practica un catolicismo borrachiento y totémico, repleto de idolatrías, que ha justificado el acceso de las sectas evangélicas, horrorizadas por el ritual idólatra medieval que persiste en pleno siglo veintiuno. La selva es el origen y es el futuro del Perú. La matanza de Bagua ordenada por el propio Estado criollo-burgués demuestra que la Amazonía es un conjunto de naciones indígenas marginadas, más allá de los grupos de mestizos de las ciudades que han mediatizado sus bailes, con su propia cosmovisión y legítimas aspiraciones, completamente desintegrada del resto del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, Retablo, desde la ficción refleja una verdad que se resisten a aceptar quienes pregonan el mestizaje ideal, la democracia representativa y la paz de los cementerios. En el Perú nos encontramos ante una nacionalidad fallida, una nación inexistente en donde los muertos regresan a recoger sus pasos, a pesar de la gastronomía, la cumbia, las CVR y las estadísticas. La invasión europea resquebrajó los cimientos prehispánicos, rompió un equilibrio biológico-emocional que no se ha vuelto a recuperar y que, más tarde, liberados de la metrópoli ibérica, el Estado criollo ha persistido tercamente en rematar mediante la implantación de un régimen de castas en plena República, un apartheid astuto a todo un pueblo, quién sabe peor en consecuencias que el sistema de segregación sudafricano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para cualquier extranjero que desconozca la historia del país, lo más llamativo en las principales ciudades del Perú resulta su triple fisonomía étnica, inocultablemente expresada en los rasgos, el modo de andar y de vestir y el tipo de trabajo que realiza la gente. Y es en este último aspecto, en donde la correlación es directa y significativa: cuánto más oscuro el pigmento que se lleva en la piel, más relegada queda la persona a labores inferiores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A costa de las hipótesis oligofrénicamente optimistas de los Arellano I.M., es sabido que los grupos de poder económico en el Perú han sido desplazados de una patada en el poto por las multinacionales (te quiebro o te compro) y el porcentaje de familias poderosas, ese puñado de linajes incestuosos que conformaron los grupos de poder económico, se ha estrechado —sea porque sucumbieron ante el capital extranjero por su propia incapacidad dirigencial, sea porque no resistieron las ofertas de absorción o porque se aliaron abiertamente con éste para poder competir—, en comparación a años anteriores. A despecho de quienes ven en los Añaños, empresarios ayacuchanos exitosos (han logrado captar el 20% del mercado de aguas gaseosas por sus precios bajos) tan internacionales como Los Shapis, motivo de regocijo democrático e incluyente, debemos repetir que una golondrina no hace verano: es el propio modelo económico el que impide el surgimiento de una burguesía nacional de base amplia y boyante. A propósito, en 1923, en La Mar-Ayacucho, se produjo un gran movimiento que se llevó a cabo fundamentalmente contra la familia Añaños que durante decenios detentó el poder mediante sus vástagos repartidos como jueces, diputados y hacendados. No, señores, ayer hacendados de horca y zurriago, hoy florecientes burgueses orgullosos de un liberalismo pelágico que apenas si comprenden. El caso es que esa triple fisonomía etnoclasista pervive en el Perú del 2010, aunada a la desnacionalización absoluta de la economía (las familias otrora poderosas hoy tienen menos y son menos) en aras del predominio absoluto de las multinacionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ¿la pirámide social se determina en el Perú republicano por una lucha racial? ¿O es al revés? Cuando uno lee Retablo, las cosas parecen invertirse. Ese conflicto inmemorial en las comunidades de la sierra (pero no sólo de la sierra), entre notables y “chutos”, se magnifica a un nivel macro en todas las esferas de la vida nacional. Las razas ocupan los niveles asignados por la lucha de clases. Los invasores españoles se apoderaron por la fuerza o mediante estratégicas alianzas con las panacas poderosas del mando del país, eliminando mediante una aniquilación selectiva, meticulosa y despiadada, a los líderes indígenas, guerreros, amautas, agrimensores e ingenieros de todo tipo, confinando a los vencidos a la mina, la mita y la encomienda, envilecidos en alcohol, catolicismo y desnutrición crónica. La República criolla no ha hecho más que conservar, corregida y aumentada por las taras de la democracia representativa y la globoidiotización capitalista, esta estructura social instaurada hace siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es necesario ser especialista para percibir lo más resaltante de la pirámide social en las ciudades: la clase terrateniente feudal (hoy remozada, con el cutis polveado de neoliberalismo), en alianza con la burguesía propia de un país colonial, está integrada por un núcleo duro de blancos (blancos PPC, puros por cruce, categoría zootécnica aplicable al ser humano); la piccola borghesia, esa facción cada vez más escueta y vapuleada, está conformada por gente mestiza asombrosamente acomplejada y fluctuante que teme perder lo poco que tiene y, finalmente, las masas trabajadoras (la breve clase proletaria, el subproletariado, los campesinos, los microempresarios, ambulantes y desempleados) por la masa mestiza y la gran masa indígena. ¿Burguesía nacional? ¿Industria nacional? ¿Producción nacional? Si en algún momento la burguesía nativa quiso ser progresista aliándose a las clases populares y enfrentar a la gran burguesía monopolista de los países imperialistas, por lo menos conformando un poderoso mercado interno, yo no tengo memoria de ello. Obviamente, esta clasificación no quiere ser rigurosa, sobre todo en la categorización étnica. En la sierra y la selva, los grandes gamonales, los gamonalillos, “los señores autoridades”, notables y mandones están integrados en su mayoría por mestizos blanqueados, con inocultables vicios cromosómicos, consecuencia de la endogamia de siglos. Pero el hecho fundamental sigue siendo el mismo: el predominio económico y social en el Perú de las gentes de piel más o menos blanca, cuyo poder, aunque ha decrecido cuantitativamente, sigue vigente en su influencia que es igual o superior, desde un punto de vista cualitativo, en todo el espectro de la vida nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta estructura semifeudal se consolida con la dependencia económica de los países imperialistas. Esta armazón perversa en la que el blanco cholea a todo el mundo, niega absolutamente alguna gota de sangre india y demuestra repugnancia hacia el indígena y el mestizo, que a su vez siente un odio protervo pero disimulado contra el blanco, pero abierto y teñido de crueldad contra el indio, que recíprocamente anida odio manifiesto hacia los dos anteriores, configura el país que Julián Pérez Huarancca ha simbolizado magistralmente en el pueblo andino de Pumaranra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo central de la novela&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A diferencia de lo que sucede en La Violencia del Tiempo con el linaje fundado en el norte por el derrotado soldado godo Miguel Francisco Villar, en la historia de los Medina del sur, aunque no transcurre en la paz de una aldea lejana, no se vislumbra desprecio hacia la raza doblegada. En la colosal ficción de Miguel Gutiérrez, el soldado desertor del ejército de La Serna, abandona a la india Sacramento Chira y a los hijos heterocigotos, atormentados desde entonces por el rencor, la furia y la nostalgia en el perdido caserío de Congará-Piura. En la historia de Julián Pérez, el linaje de los Medina ayacuchanos entronca voluntariamente con hembras indígenas, “mujeres andinas de alto pensamiento pero de bajo destino” y crea un liderazgo que irá tomando forma y sustancia en aquella zona de la sierra sur del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida en Pumaranra se desarrolla ancestralmente en medio de dos conflictos: el enfrentamiento entre los “uqis” (blancos o mestizos blanqueados) y los “chutos” (indios o mestizos aindiados), sea por la tierra, sea por el odio étnico o de clase, sea por linderos, “ganados” o broncas intestinas. El narrador historia la vieja rivalidad entre las comunidades de Lucanamarca y Pumaranra, cuya existencia transcurre en medio de emboscadas, enfrentamientos y desconfianza perpetua. Los ricos del pueblo establecen acuerdos transitorios con los “uqis” de Lucanamarca, para apoderarse de las tierras y de las rojas minas de sal de Urankancha, orgullo de los pumaranrinos. Los Medina, cuya alianza carnal reiterativa con mujeres andinas de sangre y apellidos indígenas, los ha hecho despreciables y “chutos” a los ojos de los Amorín (los señores feudales de Lucanamarca) son protagonistas de estas luchas, hasta que la rivalidad entre ambas familias se agudiza con el asesinato de Gregorio Medina Sacsara (padre de Néstor Medina), por lucanamarquinos disfrazados sirvientes de Fausto Amorín, en presencia del niño Néstor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Particularmente atrayente resulta la historia del Néstor Medina, líder comunal natural, trabajador incansable y hombre leído, un “soltero pasado de tiempo para el matrimonio (…) que entregaba sus mejores días y noches a su trabajo de arriero y a atender las diversas dificultades en la vida pueblerina” y que “por ese sacrificio se hizo el más mentado, el hombre que infundía respeto, el que era requerido por sus paisanos cada vez que la vida se les hacía atajo resbaloso”. Es un Néstor ya en la edad madura, quien emparienta su vida en la alianza germinal de la carne con Escolástica Huarcaya, “la mocita pareña que gusta llevar en sus trenzas flor de makuli”, huérfana de madre y con un padre dado al trago, cholita que a “su edad hacía de su existencia una continua preocupación por cumplir las obligaciones del hogar ”, “(…) aunque pobre era hacendosa en el hogar y maciza para los quehaceres”, al igual que su hermana Petronila. “Quién les iba a ganar ordeñando vacas matreras primerizas; en la cosecha, despancando maíz o escarbando papales. Levantaban las bastas de sus faldas de bayeta, las sujetaban a la cintura y recogían allí los frutos con las dos manos. Rápido las habas secas, la alverja, la achita, la quinua. Sudorosas, con los rostros encendidos por el ardor del sol”. “(…) Lampeaban como varones para las viudas, regaban alfalfares para las vecinas viajeras, cuidaban a los pequeños hijos de las negociantes, o se iban a Cachicachi, a recoger sal para canjear con cereales.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa es la génesis de los padres de Manuel Jesús y Grimaldo, signada por la tragedia desde el día mismo en que sus padres se casan, luego de que en concurrida minka construyesen la casa de Néstor Medina en tan sólo siete días entre cánticos de alegría, en hervor de chicha, todo Pumaranra, a excepción de los notables. Durante una semana el pueblo levantó, en gratitud a Néstor, casa hermosa y desafiante, como casa de hacendado. Pero he aquí que el día mismo de la celebración del matrimonio, un grupo de “uqis” lucanamarcas acompañados por guardias civiles se acerca a Pumaranra, con deseos de venganza luego de haber perdido el juicio por linderos. Aquel día de junio los lucanamarcas y las autoridades encarnadas en la guardia civil desataron terrible carnicería en Pumaranra. Cayó abatido medio pueblo por las balas asesinas de los gendarmes. Cayó muerta Mama Auli, de una descarga a boca de jarro. Peleó valientemente la bella Clavelina Contreras, la muchacha de la voz hermosa del valle y por quien no esperó el impaciente amor de Néstor Medina, quien al final es capturado, atrozmente torturado durante varios días y obligado a firmar documento oprobioso mediante el cual el pueblo entrega las ricas tierras de Urankancha a los Amorín. En aquella desigual batalla, Clavelina, todavía virgen, fue ultrajada y muerta por los guardias civiles y los “uqis“, comandados por Fausto Amorín hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es en este contexto de luchas intestinas en que hace súbita aparición en Pumaranra, el extranjero. Delgado pero fuerte, Antonio Fernández ha enraizado sigilosamente su vida con la de la comunidad. Cual monje laico, sin dios ni mujer, ha establecido alianza con la memoria viva del pueblo, la anciana Mama Auli, prima hermana de Gregorio Medina Sacsara, y ha logrado hacer amistad con los jóvenes del pueblo, particularmente con el hijo mayor de Néstor Medina, Grimaldo. Los ricos desconfían de Fernández, lo hostigan y acosan a preguntas, pero ya nada puede hacerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El foráneo comenzó interesándose por los andenes y las técnicas de sembrío tradicionales de los antiguos pumaranrinos. Luego midió las alturas de las graderías y se aficionó a las chullpas y los entierros de las ruinas de los gentiles, ganándose la voluntad hasta de los más suspicaces. En las noches, siempre a solas, escribía con pasión de enamorado, bajo la luz de un mechero. Los sábados y domingos daba clases acerca de cómo sembrar, abonar y aporcar los cultivos para mejorar las cosechas. Parecía tener soluciones para todo. Divulgaba alternativas para mejorar el caudal del agua de regadío, para realizar obras de canalización y economizar agua de riego y en los momentos de éxtasis, afirmaba que “las comunidades son capaces de mover una montaña o cambiar el rumbo de los ríos si se lo proponen”, y casi al mismo tiempo enseñaba a los muchachos a construir cocinas solares, poleas para jalar agua de lejos, bombear agua del río y luego participar en campeonatos de fútbol con su chicha de molle incluida. Pero los viejos estaban asustados porque el extranjero enseñaba a los muchachos “…costumbres y hábitos tan raros como si se prepararan para soportar aluviones por venir (…)”, “corren subidas cargando piedras inútiles, andan de noche oscura por atajos inaccesibles, nadan en el río a las cuatro de la madrugada, se llenan de espinas punzantes el cuerpo como si quisieran curtirlo para soportar tajos de navaja filuda, en noches de lluvia andan sin poncho ni nada que les cubra bien el cuerpo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en Teorema, aquella bella parábola de Pasolini, el extranjero ha llegado para trastocar toda la existencia de un mundo que ya estaba por desplomarse y ha comenzado perturbando la vida de una familia burguesa del industrializado Milán, mediante lo más íntimo del individuo: el sexo. La tormenta pronto estallaría, pero Mañuco es niño todavía y su vida se inicia, tutelado en un primer momento por un Grimaldo voluntarioso y pendenciero que no para en mientes para hacerse de las más bonitas muchachas de Pumaranra, Lucanamarca y el propio Ayacucho, mozonadas que no impiden que ambos destaquen en los estudios universitarios y que Grimaldo logre un puesto de profesor universitario en Huamanga. Algo que ni siquiera los hijos de los principales habían logrado, era alcanzado por muchachos provenientes de cuna pobre. Mas sus vidas ya han sido trastocadas y la tempestad en los Andes está por estallar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He querido pergeñar estas líneas, consciente de que la riqueza polifónica de Retablo va mucho más allá del extranjero que desordenó las vidas de los pumaranrinos. Ya otros han observado la multiplicidad de historias que se suceden cual retablo: el tratamiento de la sexualidad de la mujer andina, encarnada en diversos personajes que van desde Clavelina hasta Liz pasando por las sufridas mujeres engañadas por los Amorín, por mamá Escola y las tías malagente; la historia de los mundos degradados de víctimas y verdugos, como es el devenir de los diablos Amorín, padre e hijo, este último infamado por la traición de Mechita Untiveros; el ardiente encuentro entre Mañuco Chiwaco y una otoñal matrona ayacuchana, Liz Lara-Arriarán, viuda de un militar eliminado por los insurgentes y primer amor frustrado de Grimaldo Medina, el ajusticiamiento de Amorín hijo, dinamitado en la iglesia del Señor de Luren, luego que la guerrilla destruyera las minas Buena Nueva Urankancha, la propia eliminación y desaparición del cadáver de Grimaldo por tropas de infantería y helicópteros artillados del ejército en el fortín de Markaqasa; las innumerables fábulas tradicionales; el lirismo que impregna las descripciones regionales; los personajes matizados, antagónicos y tan humanos, en fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los personajes de Retablo son cholos auténticos. No son cholos taciturnos o tontamente reilones o espectacularmente cretinos como esa vergüenza que se hace llamar Tongo. No son cholos para el turismo o para promocionar marcas de celulares. Son peruanos retratados en toda su condición humana, con sus vicios y virtudes y no como artesanía parlante, que ya quisieran algunos como aquél que sugiere que el logro lingüístico y estético que cosecha Pérez resulta más importante que “las torpes intenciones ideológicas que pueda haber habido”, calificándola de un intento frívolo para “explicar” la “ignominia” cometida contra el pueblo ayacuchano, afirmando preñado de mezquindad que Retablo es una novela sobrevalorada por críticos afines. ¿Afines a qué, señor Víctor Coral?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He escrito estas líneas porque cuando se lee una buena novela, una gran novela, como Retablo, uno se siente parte de ella y no quiere que la historia finalice, hay un deseo de que la historia, como la máquina de movimiento sinfín de los alquimistas, no deje de funcionar nunca. Sin darnos cuenta la máquina nos ha atrapado en su misteriosa estructura de movimiento perenne. Es lo que he experimentado al disfrutar Retablo. Lo que sucedió en Ayacucho y en el Perú en el último tercio del siglo anterior no es más que la consecuencia de siglos de violencia estructural y política, maquillada de múltiples formas de dominación, como la que se narra magistralmente en Retablo. Ahora que tanto se habla de literatura de la violencia, sería bueno preguntarse si existe también una literatura de la paz. Sí, carajo, todo lo que conocemos en este bello y terrible lugar que se pretende nación ha sido milenariamente parido por la violencia de un tiempo de dolor que todavía no termina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junio 2010 &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-6586043960029652231?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/6586043960029652231/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/07/el-retablo-de-julian.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/6586043960029652231'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/6586043960029652231'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/07/el-retablo-de-julian.html' title='El Retablo de Julián'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TC-36UU5x0I/AAAAAAAAADY/RrX7DTEs67Q/s72-c/Julian+1.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-3269974470734868875</id><published>2010-06-28T19:35:00.000-07:00</published><updated>2010-06-30T19:36:42.605-07:00</updated><title type='text'>Entrevista a Miguel Ildefonso</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Por: NVP&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TCle9ClCFBI/AAAAAAAAADQ/GKz_dOMOBew/s1600/milgris.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5488022023684887570" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 313px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TCle9ClCFBI/AAAAAAAAADQ/GKz_dOMOBew/s320/milgris.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;¿Qué te ha motivado a salir del Perú? ¿La literatura, el dinero, el trabajo, los amigos...?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Un poco de todo. Y, claro, la falta de oportunidades para desarrollarse en una ciudad como Lima. Hace tiempo quería volver a salir del país o, como era otro de mis proyectos, internarme en alguna provincia. Y ahora estoy en Estados Unidos. No es el sitio ideal. No hay sitio ideal. Solo hay espacios y tiempos que cambian. Eso es lo que he aprendido sobre todo a partir de la necesidad de la escritura y, obviamente, del placer de las lecturas.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿En qué lugar de EEUU resides ahora y con quiénes estás?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Estoy por el sur, pero no tan al sur como hace años. Es que soy sureño como Faulkner, jaja. Y por eso no te diré en qué lugar exactamente estoy. Siempre ando acompañado de la poesía y la música. Y de la prosa también. La prosa da sentido a mi vida, y la poesía se encarga de quitármela. La prosa explica, me cuenta cosas; la poesía cuestiona, y va hacia la esencia de las cosas, renovándolas, y te arranca de la tierra porque te hace alma. Por ahora solo veo a algunos amigos en Nueva York.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál es tu forma de trabajo en la creación?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Antes escribía todos los días. Tenía múltiples formas de hacerlo. Experimentaba mucho. Luego por años he corregido y publicado, sobre todo. Hoy tengo nuevos proyectos, que primero van madurando mentalmente, con algunos apuntes que hago, y así voy trabajando más calmadamente. Tengo varios campos de ficción y poesía por trabajar. Trabajo por campos espaciales, históricos y emocionales. Son como quince proyectos de libros. Lo importante es, primero, encontrar el tono para cada libro.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Cuántas horas al día le dedicas a la literatura: leer y escribir?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Trato de leer en todo momento. Me puedo abstraer fácilmente. En Lima yo subía a una combi y me ponía a leer y, si la chicha o el rock estridente que oía allí me gustaba, me movía al compás, pero nunca dejaba de leer. Ahora me está costando un poco volver a escribir. Pasa que también no andaba bien de salud. Ahora estoy algo mejor, pero aún me cuesta agarrar el ritmo de antes. Yo soy todo música, no puedo estar sin ella. Ahorita mismo, mientras te respondo, escucho a Pachelbel. &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TCldTQdjVtI/AAAAAAAAADI/djDBD-oZtUw/s1600/untitled.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5488020206345475794" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 265px; CURSOR: hand; HEIGHT: 192px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TCldTQdjVtI/AAAAAAAAADI/djDBD-oZtUw/s320/untitled.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿El tren Amtrak es un tren que tomas comúnmente, es representativo del lugar donde estás?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Es el tren que va por todo el país. Es para viajes largos y baratos. Y con el que me he estado movilizando para ir a Nueva York. De donde vivo a Manhattan, son entre diez y once horas. Curiosamente en el tren he estado avanzando más una novela que vengo haciendo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Cuál es ambiente literario ahí? ¿Qué escritores se pueden mencionar?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Recién me voy ubicando aquí, conociendo más del jazz y del bluegrass. El lugar donde vivo es un bosque donde me siento como Kerouac en los Vagabundos del Dharma. No necesito casi nada y tengo casi nada. En Nueva York he leído con Mariela Dreyfus, Carlos German Belli, Evgueni Bezzubikof y Miguel Angel Zapata. Excepto el maestro Belli, maravillosa persona, e igualmente su señora esposa, a quienes conocí personalmente recién, ellos viven años en la ciudad de los rascacielos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Tienes alguna publicación a puertas? ¿Nos puedes adelantar algo?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;En poesía ya saldrá Todos los trágicos desiertos, en una edición no venable. Y Libro de Exilio, el que ganó el premio de la Católica. Igualmente, espero que salgan una antología hispanoamericana de poesía y un breve libro de cuentos infantiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Tren Amtrak&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Cuando miro las casas&lt;br /&gt;al lado del camino del tren,&lt;br /&gt;abnegado y vil,&lt;br /&gt;deseo bajar&lt;br /&gt;y que alguna puerta se abra&lt;br /&gt;para mí.&lt;br /&gt;Mamá estaría deseando algo así &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TClc2U6GoZI/AAAAAAAAADA/a4uuHvIo2JI/s1600/untitled.bmp"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;tan hermoso para su hijo.&lt;br /&gt;Luego veo gasolineras, fábricas,&lt;br /&gt;autos viejos que ya no dan&lt;br /&gt;para más.&lt;br /&gt;Una cruz en lo alto&lt;br /&gt;de una iglesia me hace&lt;br /&gt;mirar al cielo&lt;br /&gt;y rezar no solo por mi madre&lt;br /&gt;sino por todos aquellos&lt;br /&gt;que necesiten un buen deseo,&lt;br /&gt;una migaja de mi aliento aun&lt;br /&gt;que pueda dar.&lt;br /&gt;Yo que poco creo&lt;br /&gt;y me siento muy vencido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(16-04-2010)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-3269974470734868875?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/3269974470734868875/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/06/entrevista-miguel-ildefonso.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/3269974470734868875'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/3269974470734868875'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/06/entrevista-miguel-ildefonso.html' title='Entrevista a Miguel Ildefonso'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TCle9ClCFBI/AAAAAAAAADQ/GKz_dOMOBew/s72-c/milgris.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-1884743539098680285</id><published>2010-06-19T22:58:00.000-07:00</published><updated>2010-06-19T22:59:56.515-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Y dónde está la justicia&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Preguntaba la madre con el hijo abaleado por los sinchis&lt;br /&gt;&lt;em&gt;En la sala de espera&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Respondía el asesino&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-1884743539098680285?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/1884743539098680285/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/06/y-donde-esta-la-justicia-preguntaba-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/1884743539098680285'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/1884743539098680285'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/06/y-donde-esta-la-justicia-preguntaba-la.html' title=''/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-9067546380422401371</id><published>2010-06-19T22:40:00.000-07:00</published><updated>2010-06-19T22:54:07.022-07:00</updated><title type='text'>EN EL PAÍS DE GARGANTÚA DE NIKO VELITA: UN POEMARIO DE TESIS</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TB2ss9Ha2RI/AAAAAAAAACk/ENp3DlALHYA/s1600/images%5B5%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484729809527036178" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 89px; CURSOR: hand; HEIGHT: 118px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TB2ss9Ha2RI/AAAAAAAAACk/ENp3DlALHYA/s320/images%5B5%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TB2qPQv2nRI/AAAAAAAAACU/kHhSyFRoVxg/s1600/en+el+pais+de+gargantua.jpg"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TB2ss9Ha2RI/AAAAAAAAACk/ENp3DlALHYA/s1600/images%5B5%5D.jpg"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TB2ss9Ha2RI/AAAAAAAAACk/ENp3DlALHYA/s1600/images%5B5%5D.jpg"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;POR FERNANDO CARRASCO NÚÑEZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;En el país de Gargantúa&lt;/em&gt; (Lima, Grupo Editorial Arteidea, 2010) es un poemario con ciertos rasgos formales significativos y con un planteamiento temático particular. Formalmente el poeta echa mano al lenguaje coloquial con toques de oralidad que lo vinculan con la poesía conversacional latinoamericana y con algunos poetas del grupo Hora Zero y sus epígonos de la década del ochenta. Además se percibe en su retórica la presencia de estribillos, la repetición de elementos numéricos así como la supresión total de los signos de puntuación en un afán de quebrantar las normas de la ortografía, hecho que no resulta gratuito pues, como se verá más adelante, va en sintonía con el planteamiento medular de este poemario. A lo señalado habría que añadir la presencia esporádica de un receptor o alocutario a quien el yo poético interpela con tono irónico. En el poema &lt;em&gt;Dedicatoria&lt;/em&gt; leemos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo encontré el helado de coco en la avenida Bolivia&lt;br /&gt;Pregúntale al heladero José si no me crees&lt;br /&gt;Dirás que allí nomás termina la historia&lt;br /&gt;con el helado en la mano&lt;br /&gt;No&lt;br /&gt;Te digo que no&lt;br /&gt;Te digo que es solo el inicio”. (pág. 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, lo que despierta más nuestra atención, formalmente hablando, es su estructura, pues nos encontramos con una distribución singular. Un poema inicial funciona como dedicatoria, otro como prólogo, y después de una parte central, comprendida de cuatro secciones, nos hallamos ante un poema bien logrado que funciona como corolario del libro, por ello titula &lt;em&gt;Conclusión&lt;/em&gt;. Como se puede percibir, el poemario &lt;em&gt;En el país de Gargantúa,&lt;/em&gt; de Niko Velita Palacín, tiene la estructura de un trabajo de investigación que aborda el conflicto armado que se produjo en nuestro país en las últimas décadas, y que a la manera de las novelas de tesis del Realismo decimonónico nos deja, después de sus razonamientos, una conclusión. En este caso la proposición final se enuncia a través de recursos poéticos y de manera subliminal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe toda una secuencia lógica en el presente poemario de Niko Velita. En el poema &lt;em&gt;Dedicatoria&lt;/em&gt; se aprecian temas que serán recurrentes en el libro como el amor por la mujer amada, la solidaridad con las clases oprimidas y el bien común. En el segundo poema titulado Prólogo el yo poético lanza la pregunta que funciona como desencadenante en todo el libro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Y qué hacemos&lt;br /&gt;para librarnos de los seres de cuatro patas&lt;br /&gt;que simulan andar en dos pies&lt;br /&gt;Nadie dice de sus pecados&lt;br /&gt;porque son de cuatro patas&lt;br /&gt;que simulan andar en dos pies”. (pág. 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las cuatro secciones siguientes tituladas Caperucita en el país de &lt;em&gt;Gargantú&lt;/em&gt;a, &lt;em&gt;Estampas&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Huelgas &lt;/em&gt;y &lt;em&gt;Elegía para Sandrita&lt;/em&gt; el hablante lírico nos presenta escenas diversas de la guerra interna. Aunque algunos poemas resultan demasiado explicativos y caen en el prosaísmo encontramos también poemas logrados que se revisten de rasgos estilísticos ingeniosos y que con tono confesional y aires de fábula nos muestran las luchas de las clases oprimidas y denuncian, principalmente, las tropelías de los militares durante los años de mayor violencia política en nuestro país, algunas veces aludiendo a sucesos históricos como la matanza de los penales durante el deleznable primer gobierno aprista:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Casi todos sabemos sabelotodos&lt;br /&gt;que hubo además un pelotón el 86&lt;br /&gt;que andaba de casa en casa&lt;br /&gt;con su mortandad en manos&lt;br /&gt;A nadie se le ocurre que fuesen inmortales&lt;br /&gt;pero sí intocables y directamente de Palacio&lt;br /&gt;Unos dicen por la democracia herida&lt;br /&gt;Herida en las calles a falta de pan y sal&lt;br /&gt;Otros porque el presidente furibundo&lt;br /&gt;tenía 86% de oposición en diputados&lt;br /&gt;o será que una oposición de 86 mil andaba en huelga&lt;br /&gt;Ahí está Jorge boca abajo con otros 86 reclusos&lt;br /&gt;con su bala en la nuca y salida entre los ojos”. (pág. 38)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es claro que subyace a este poemario un subtexto de orden político que más allá de la simple denuncia. Esta visión de la realidad que describe el yo poético y su propuesta principal se sintetizan, como hemos señalado, en el poema titulado &lt;em&gt;Conclusión&lt;/em&gt;. En este poema el locutor recuerda su niñez y específicamente la visión que tenía sobre la organización y forma de vida de las hormigas en su pueblo natal. Es decir, mediante una alegoría se describe la situación social en que vivimos, donde se percibe a una minoría hegemónica y otro sector mayoritario, pero sometido. Para cambiar esta situación en los versos finales, el niño, frente a las hormigas, decide tomar cuentas en el asunto armado de un martillo, herramienta que simboliza a la clase obrera. Cito:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“…un día domingo por la tarde&lt;br /&gt;luego del almuerzo&lt;br /&gt;las quise aplastar una a una con el pie derecho&lt;br /&gt;a las más grandes&lt;br /&gt;sin saber que eran durísimas&lt;br /&gt;pero como yo era tan igual de terco&lt;br /&gt;fui a casa por un martillo&lt;br /&gt;La noche me cogió&lt;br /&gt;en ese quehacer interminable&lt;br /&gt;entonces cansado regresé a casa&lt;br /&gt;y con el martillo a escondidas&lt;br /&gt;porque mamá decía&lt;br /&gt;que esos bichos&lt;br /&gt;al igual que los sátrapas del siglo 20&lt;br /&gt;también eran hijos de Dios. (pág. 72)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro gran poet&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TB2qmLm1WeI/AAAAAAAAACc/KXNuPM6o_dA/s1600/caratula+en+el+pais+final.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484727494134553058" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 288px; CURSOR: hand; HEIGHT: 151px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TB2qmLm1WeI/AAAAAAAAACc/KXNuPM6o_dA/s320/caratula+en+el+pais+final.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;a César Vallejo, en su discurso leído en el Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, celebrado en España el año 1937, señalaba, al referirse a la responsabilidad social del escritor: “ Dadme un punto de apoyo, la palabra justa y un asunto justo, y moveré el mundo”. Niko Velita tiene ya su asunto justo. La palabra justa la irá alcanzando con su talento y dedicación constante para alcanzar esa armonía que debe existir siempre entre el arte comprometido y el talento poético. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-9067546380422401371?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/9067546380422401371/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/06/en-el-pais-de-gargantua-de-niko-velita.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/9067546380422401371'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/9067546380422401371'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/06/en-el-pais-de-gargantua-de-niko-velita.html' title='EN EL PAÍS DE GARGANTÚA DE NIKO VELITA: UN POEMARIO DE TESIS'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TB2ss9Ha2RI/AAAAAAAAACk/ENp3DlALHYA/s72-c/images%5B5%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-3334910117496546232</id><published>2010-06-14T11:35:00.000-07:00</published><updated>2010-06-30T19:37:55.761-07:00</updated><title type='text'>Parte de combate: La guerra teñida de racismo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TBZ7mJfkWaI/AAAAAAAAACM/5u6ElI5AbC8/s1600/Carat.combat%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5482705491683727778" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TBZ7mJfkWaI/AAAAAAAAACM/5u6ElI5AbC8/s320/Carat.combat%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; El racismo&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn1" name="_ednref1"&gt;[1]&lt;/a&gt; en el Perú se presenta en todos los espacios. Desde las decisiones políticas sin previa consulta con la “otra raza”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn2" name="_ednref2"&gt;[2]&lt;/a&gt; (baguazo) hasta la no inclusión de “la otra raza” en esa nefasta Marina de Guerra del Perú. Desde el discurso “lúcido” del varias veces postulante al Premio Nobel de literatura (MVLL)&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn3" name="_ednref3"&gt;[3]&lt;/a&gt; hasta el personal de limpieza&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn4" name="_ednref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;. Así, repito, en todos los espacios.&lt;br /&gt;Este odio racista también se ha reflejado en la guerra interna de la década del 80: 1) Mientras morían los de la “otra raza” a nadie se le ocurrió que la guerra era intensa. La percepción cambió cuando la guerra llegó a Lima y la muerte tocó la puerta de los que no eran de la “otra raza”. 2) Las mayores masacres de parte de agentes del Estado se dio en lugares donde los de la “otra raza” vivían. “Los años 1983 y 1984 fueron de gran intensidad en cuanto a las violaciones de derechos humanos en la zona de Huanta, como consecuencia del accionar del PCP - SL y de la respuesta indiscriminada de las Fuerzas Armadas, en particular de la Infantería de Marina que el 21 de enero de 1983 estableció su Cuartel General en el Estadio Municipal de la ciudad de Huanta”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn5" name="_ednref5"&gt;[5]&lt;/a&gt;. La Marina podía desaparecer, asesinar, torturar a la “otra raza” sin que el discurso oficial se pronuncie sobre ello.&lt;br /&gt;Ahora bien, el tema del odio racista ha sido desarrollado de manera magistral por Dante Castro en su cuento “Parte de combate”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn6" name="_ednref6"&gt;[6]&lt;/a&gt;, donde un oficial de una patrulla del Ejército muestra un odio terrible hacia el hombre andino hasta el punto de rodearse solo de soldados que él consideraba de su condición étnica. “Inculcó en los nuestros el racismo y empezó a trasladar a los subalternos de origen andino. Nos hizo sentir diferentes al resto y si por mala suerte tenía a un serrano bajo su mando, lo maltrataba y vejaba hasta que el pobre pedía su traslado o desertaba” (46). Ese odio hacía que “Solo pensaba en matar, en acabar con el enemigo así tuviera que aniquilar a toda la población de la vecindad” (43). Tal actitud fue en realidad una práctica casi normal entre los agentes del Estado, por ello es que comunidades enteras fueron arrasadas. Fosas comunes con hombres andinos enterrados. La práctica de “un terrorista muerto justifica cien civiles muertos” no fue cuestión de la ficción solamente. Y no se trataba de todos los “civiles”, sino de los de la “otra raza”, dado que esta práctica se desarrolló contra las comunidades andinas principalmente por ser consideradas diferentes al discurso oficial. Casi no humanos. Discurso muy antiguo en la historia del Perú que hace que se pueda eliminar al de la “otra raza” sin remordimiento alguno. Delitos que no son considerados tales en la práctica porque hasta hoy muchos responsables de tales masacres continúan sin sanción en una sociedad altamente racista; sin embargo, Dante Castro dentro de la ficción ha encontrado la forma de sancionar a ese personaje asesino. “Míralo sin piernas y sin huevos, pregúntale qué se siente estar así” (48). Sobre todo si le han quitado su condición de “macho”, porque eso “era peor que estar muerto” (43) dado que la hombría ese es un rasgo fundamental en el ambiente militar. Final exacto para quien haya derramado la sangre de la “otra raza”. El asesino ha sido sancionado ejemplarmente, aunque en la historia de la guerra muchos sorias anden sueltos. Y si han sido juzgados y sentenciados algunos, ya se les prepara un “olvido y perdón” porque se trata solo de muertos de los de la “otra raza”. ¡Qué tal raza! ¡Carajo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref1" name="_edn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; El problema del racismo en realidad es un fenómeno mucho más complejo. Ya Mariátegui señalaba que “Económica, social y políticamente, el problema de las razas, como el de la tierra, es, en su base, el de la liquidación de la feudalidad”. &lt;em&gt;Ideología y política&lt;/em&gt;. Biblitoeca Amauta. 1981. Pág. 21.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref2" name="_edn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; En el caso del moqueguazo, lo mismo. El general que no se prestó a la masacre de la “otra raza” fue sancionado. De lo contrario seguramente habría sido condecorado.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref3" name="_edn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; El informe de la comisión Uchuraccay estuvo plagada de prejuicios racistas.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref4" name="_edn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; Lo de personal de limpieza es una referencia que hace Constantino Carvallo en su libro &lt;em&gt;Diario educar&lt;/em&gt; (Santillana 2005, pág. 156), donde hay “un odio en la señora que les prepara el refrigerio, en la que limpia en la mesa donde comen”, pero “sirve con gusto al blanco, al rubio, al diferente”.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref5" name="_edn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; CVR. Informe Final. Tomo 7. &lt;a href="http://www.cverdad.org.pe/"&gt;http://www.cverdad.org.pe/&lt;/a&gt;. Pág. 119.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref6" name="_edn6"&gt;[6]&lt;/a&gt; Este cuento pertenece al libro &lt;em&gt;Parte de combate&lt;/em&gt; (1989), ediciones Manguaré, Lima.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;                                                                                                                                                       NVP&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-3334910117496546232?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/3334910117496546232/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/06/parte-de-combate-la-guerra-tenida-de.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/3334910117496546232'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/3334910117496546232'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/06/parte-de-combate-la-guerra-tenida-de.html' title='Parte de combate: La guerra teñida de racismo'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TBZ7mJfkWaI/AAAAAAAAACM/5u6ElI5AbC8/s72-c/Carat.combat%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-2671800289110206619</id><published>2010-05-30T17:46:00.001-07:00</published><updated>2010-06-30T19:38:20.106-07:00</updated><title type='text'>¿Por qué profesor emérito y no honoris causa?</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TAQ-vjVDxuI/AAAAAAAAAB8/fV5AeX0AmfA/s1600/felix+huaman.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5477572033447708386" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TAQ-vjVDxuI/AAAAAAAAAB8/fV5AeX0AmfA/s320/felix+huaman.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En 1993, cuando llegué a la Cantuta, escuché que ahí enseñaba un escritor, Felix Huamán Cabrera. Para mí fue una gran noticia, porque como estudiante escolar solo había escuchado hablar de escritores muertos: Homero, Dante, Arguedas. Pero nunca de escritores vivos (vivo del sinónimo alan garcía, no). Así que inmediatamente pregunté por sus libros y me encontré con &lt;em&gt;Candela quema luceros&lt;/em&gt;. Su lectura me conmocionó y me hizo ver que la novele andina ya tenía otros matices. También pude ver que la temática de campesinos acribillados por soldados o policías (sirvientes de la clase gobernante) era inagotable en el Perú. Alegría, Arguedas, Scorza ya lo habían desarrollado, pero a finales del siglo XX se seguía escribiendo de tales masacres en un contexto donde los garcías y los belaúndes ya se habían manchado con la sangre de campesinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lectura de Candela quema luceros me hizo ver la literatura de otro modo. Como algo más cercano y vivencial. Más dinámico. Un hecho lleno de vida y no solo ficción absoluta. El escritor, como un ser real de carne y hueso, que se podía conversar en el campus de la Cantuta o en las aulas. Atrás quedó, para mí, la percepción que tenía de la literatura como libros viejos de cualquier biblioteca o de los pasillos de la avenida Grau (aún no había Amazonas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego leí otros textos de Félix y su tono de denuncia social siempre estuvo presente. Su obra no pretende ser un canto al ocaso o al canto de las cigarras, sino que va más allá. Presenta el mundo caótico que le ha tocado vivir. Esa realidad que le sirve para ficcionar y que le ha llevado a producir varias novelas y cuentos. Ese es Félix Huamán en la literatura peruana. Sin embargo, a pesar de su innegable recorrido intelectual, a todas luces, ya sea en la producción literaria o en educación, la Universidad Nacional de Educación, mi casa de estudios, le ha condecorado con un profesor emérito y no un honoris causa (léase negado), a pesar de que &lt;em&gt;Candela Quema luceros&lt;/em&gt; ha sido estudiado por Juan Carlos Ubilluz, Víctor Quiroz, Marx Cox, notables críticos de la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todo esto, me pregunto cuáles habrán sido los argumentos de la comisión (no encuentro sus nombres en ninguna ficha bibliográfica) para llegar a tal consenso. Eso lo sabrán solo ellos. Al parecer, estos son de los que consideran que la partida de nacimiento de los escritores es un recuadro en algún obituario. Concepción absurda de la literatura que aún pesiste.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;NVP&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-2671800289110206619?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/2671800289110206619/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/05/por-que-profesor-emerito-y-no-honoris.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/2671800289110206619'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/2671800289110206619'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/05/por-que-profesor-emerito-y-no-honoris.html' title='¿Por qué profesor emérito y no honoris causa?'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/TAQ-vjVDxuI/AAAAAAAAAB8/fV5AeX0AmfA/s72-c/felix+huaman.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-3838478124945744833</id><published>2010-05-26T08:56:00.000-07:00</published><updated>2010-05-26T09:39:51.448-07:00</updated><title type='text'>Literatura de guerra: los "auténticos" y el usurpador</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S_1OYlD6fVI/AAAAAAAAAB0/N_CMgRmyJvg/s1600/DANTE_CASTRO.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S_1Np_GCQBI/AAAAAAAAABc/RhV6IsLH5Vo/s1600/danteca1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5475618105659113490" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 149px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S_1Np_GCQBI/AAAAAAAAABc/RhV6IsLH5Vo/s320/danteca1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;La literatura de la guerra o violencia política en el Perú ha producido una gran cantidad de textos narrativos. Desde novelas y cuentos escritos para ganar premios hasta las novelas tesis. Así tenemos a ex presidiaros acusados de subversión y ex cachacos haciendo narrativa con la intención de “contar la historia”. También gente que estuvo entre dos fuegos. O simplemente que no estuvo (desde el extranjero). Ante tal situación, y considerando la dimensión de los sucesos de la guerra interna que se inició en 1980, surge una pregunta: ¿quién es el llamado o el indicado para hacer narrativa sobre dicho tema? A lo que Dante Castro (a quien conozco solo por sus cuentos) ha planteado su posición con respecto a ello. He aquí su texto:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Literatura de guerra: los "auténticos" y el usurpador&lt;br /&gt;Por: Dante Castro&lt;br /&gt;sábado 8 de mayo de 2010&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anoche estuve en un conocido bar frecuentado por poetas y narradores. Después de mucho tiempo me encontré con amistades que había perdido de vista un año atrás y me pusieron al día del mundo literario. Lo que más me sorprendió es que contaran algo que me involucraba directamente: un documento, salido de un encuentro provinciano de escritores, mal juzga mi literatura de guerra. El argumento que más esgrimen mis detractores, según los amigos de anoche, es el de no haber militado en el PCP-Sendero Luminoso y por lo tanto, no haber participado en la guerra “popular”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No he leído el texto, pero puedo aclarar algunas cosas. Una de ellas es que jamás hubiera pertenecido al PCP-SL. Por razones de formación marxista, nunca habría coincidido con la metafísica del fundamentalismo gonzalista. Mucho menos estuviera hoy aplicando la “doctrina de la justificación” para solapar la cobarde entrega del camarada Gonzalo y su deshonrosa claudicación. El gonzalismo es religión, no ciencia, por lo tanto hay que tener fe para creer en sus grandes virtudes teologales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay otras aclaraciones que son de rigor histórico. La guerra tuvo más protagonistas que los que se auto-incluyen en los grupos alzados en armas. Si bien entre los principales implicados contamos a las FFAA (el Estado), al PCP-Sendero Luminoso y al MRTA, no fueron éstos los únicos en gastar pólvora y dinamita. Vamos a brindar un ejemplo: el MIR resurgió en las serranías de Santiago de Chuco, la Libertad, en los primeros años 80’ con una columna armada que gozaba del respaldo campesino. Ésta era una facción maoísta del MIR que no logró sobrevivir al cerco de las FFAA y al acoso del sectarismo senderista. Estos últimos demandaban la disolución de la guerrilla del MIR y su incorporación al PCP-SL en las condiciones arbitrarias que les imponían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos a brindar otro ejemplo: en el libro de Ricardo Uceda “Muerte en el pentagonito” el autor peca de ligereza y señala la formación de sendos aparatos militares en dos partidos de Izquierda Unida. La información es exacta, (aunque en realidad fueron tres), pues en la izquierda legal, aquella que apostaba por las elecciones como forma principal de lucha, también se gestaban gérmenes de lucha armada. Menos mal que Ricardo Uceda no escribió detalles al respecto. Agradezco su silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la violencia del Estado la padecimos todos, senderistas y no senderistas, emerretistas y no emerretistas. Y el enfrentamiento de la clase trabajadora contra el Estado burgués no fue patrimonio exclusivo ni excluyente de los grupos armados. Los paros nacionales, las luchas en las calles, las tomas de locales y de carreteras, tuvieron una inmensa gama de protagonistas políticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por éstas y otras razones que sostengo lo siguiente: La literatura de la violencia política ocurrida en las décadas 80 -90 no es patrimonio de un grupo armado, de quienes lucharon o de los que padecieron. No era necesario haber pertenecido a este grupo para sufrir prisión, torturas o destierro, ni para hacer literatura sobre ello. Un tema narrativo puede ser abordado eficazmente por quien tiene talento, se auxilia de la experiencia colectiva y se nutre de sus propias investigaciones. Lo más penoso es ver publicaciones de quienes sí participaron y no saben expresarse literariamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía hay quienes en nombre del fundamentalismo gonzalista se atreven a pontificar sobre literatura y compromiso social, sobre arte y compromiso político. Lo más cómico es que se llamen “maoístas” y por pobreza de entendimiento no sepan interpretar qué quiso decir Mao Ze Dong en sus tesis sobre arte y literatura. Éste ya no es un problema político, sino de interpretación de textos o de lectura comprensiva. Veamos qué claro escribió el gran timonel de la revolución china:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Por progresista que sea en lo político, una obra de arte que no tenga valor artístico, carecerá de fuerza. Por eso nos oponemos, tanto a las obras artísticas con puntos de vista políticos erróneos, como a la creación de obras al ‘estilo de cartel y consigna’, obras acertadas en su punto de vista político pero carentes de fuerza artística”. (Mao, Intervenciones en el Foro del Yenan sobre arte y literatura, 1942).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo al caso de los “auténticos” contra el “fariseo”, sugiero que la literatura de guerra debe diferenciarse del testimonio, del ensayo y de la autobiografía. Incluso en estos géneros paraliterarios, hace falta escribir bien. La narrativa de guerra no puede caer en la exclusividad de analfabetos funcionales y por autoproclamarse “legítimos protagonistas”, dejarles el monopolio del campo para interpretar y asumir el acto creativo con parámetros ajenos a la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La creación literaria debe fructificar entre quienes participaron directamente en el conflicto. Para ello será necesario que se despojen de la camisa de fuerza que les impone una línea política errónea y castrante. Mientras van llegando al oficio, deberían entender que los grandes escritores revolucionarios se distinguían por su humildad; requisito indispensable para aprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como eso no cae automáticamente del cielo, estoy preparado emotivamente para confrontaciones ideológicas y literarias. Mi obra será juzgada con anteojos extraliterarios porque “no pertenezco al partido” y porque estoy en contra del fundamentalismo metafísico gonzalista. Pero advierto: hacer una literatura de clase no es lo mismo que hacer una literatura de partido. La conciencia de clase es algo diferente (aunque no debería ser siempre ajeno) a la militancia orgánica. Es algo que sostuvo César Vallejo criticando a Mayakovski, autor de obras al ‘estilo de cartel y consigna’, escritor de aparato, poeta sujeto a directivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Tomado de&lt;br /&gt;&lt;a href="http://cercadoajeno.blogspot.com/2010/05/literatura-de-guerra-los-autenticos-y.html"&gt;http://cercadoajeno.blogspot.com/2010/05/literatura-de-guerra-los-autenticos-y.html&lt;/a&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-3838478124945744833?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/3838478124945744833/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/05/literatura-de-guerra-los-autenticos-y.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/3838478124945744833'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/3838478124945744833'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/05/literatura-de-guerra-los-autenticos-y.html' title='Literatura de guerra: los &quot;auténticos&quot; y el usurpador'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S_1Np_GCQBI/AAAAAAAAABc/RhV6IsLH5Vo/s72-c/danteca1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-3244842524258547606</id><published>2010-05-01T11:37:00.000-07:00</published><updated>2010-05-01T12:22:22.338-07:00</updated><title type='text'>Fernando Carrasco, la rocola y el cuento</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S9x-69_bJBI/AAAAAAAAAA0/HIeuDh3hN0I/s1600/carrasco.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 222px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S9x-69_bJBI/AAAAAAAAAA0/HIeuDh3hN0I/s320/carrasco.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466383599259034642" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Quienes conocemos de cerca a Fernando Carrasco sabemos de su amorío con la rocola, los discos de vinilo y la música antigua: los tangos, los boleros y los valses. Amorío por lo que ha sido amenazado, se cuenta, con “te voy a comprar una rocola en casa pa que no te vayas a Quilca”. A lo que seguramente él, festivo, habrá contestado con un “pero que en la sala haya mesas y sillas pa las visitas y la refri esté llena de cristales”. Este amorío, se puede apreciar en la foto de la solapa de su libro de cuentos &lt;em&gt;La muerte y otras traiciones&lt;/em&gt;[i]. Se le ve cual hombre enamorado de una hermosa muchacha, al lado de una vieja rocola, pero que aún canta todos las noches en el bar Don Lucho (no sé si ese es su nombre real, pero con ese nombre se le conoce) del jirón Quilca en el centro de Lima. “Vemos a un escritor que se ha asentado en una rockcola cual si fuera su escritorio, en un gabinete que reconocemos tan cercano y transitable como una calle de Lima”, escribe Miguel Ildefonso en la contrasolapa aludiendo tal foto. Sin embargo, no solo se puede observar ese detalle ahí. También encontramos en los cuentos el fondo musical como parte de las historias contadas o como parte de los quehaceres de los personajes que al fin al cabo son recreaciones de los seres humanos de carne y hueso. Hombres y mujeres en la calle, en el bar, en el hogar que pasan el trago amargo de la vida con música para hacerla digerible. Hombres y mujeres que viven en la incertidumbre de no saber que se está vivo o que la vida pende de un hilo, donde incluso la muerte puede convertirse en liberación o un viaje a un lugar hermoso. Así una “retrasada” (59) decide irse con las mariposas porque “las únicas que juegan y conversan conmigo son las lindas mariposas” (57) y porque además “la tía Rosa nunca quiere escucharme y… se le ha dado por encerrarme a la primera travesura” (58). Decide liberarse de tal situación lanzándose de la azotea. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Los boleritos rockoleros” (22) se convierten en el fondo musical por la cercanía de la muerte de hombres sin escrúpulos que han visto en la niña una “pequeña mina de oro” (23), por lo que está a punto de ser vendida sexualmente; pero, como un último esfuerzo de su moribunda madre, quien planifica todo, la niña les sirve la cena envenenada a esos hombres malvados para escapar de esas garras. Aquí la muerte también representa la libertad y destruye a los malos. Es como un arma que sirve para limpiar la sociedad de seres nocivos, de seres peligrosos. Esta vez, el bien triunfa sobre el mal sin afectar a los buenos ya que Carrasco abre la puerta de ese tenebroso lugar para que la niña se vaya con una “ligerísima sonrisa” (25) en busca de una mejor vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tres bolerachos de la Matancera en la rockola” (38) también pueden ser el fondo musical para contar historias de personajes como el Jesucristo quien de “campana (se convierte en) choro avezado” (37), para luego pasar algunos años en la cárcel y una vez fuera “se le veía con su Biblia… para armarse un pitillo de marihuana” (39). Sin embargo, este personaje cambia su forma de vida al enamorarse de “la gila más hermosa del callejón” (40), aunque años después lo asesinan a puñaladas. Esta historia se la cuentan en un bar a Cristano que cree que su padre es un policía, pero que de manera abrupta, en ese momento, se entera que su padre en verdad era el personaje Jesucristo. Esta vez los boleros y la rocola le han servido a Carraso para ubicar en un bar a un personaje alegre que cuenta historias y a otro que de oyente se convierte en el personaje de la historia narrada porque su biografía será reescrita a partir de ese momento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En el cuento Visitaciones, “un vals muy antiguo” (86) sirve para agobiar más los recuerdos de un hombre perturbado que se encuentra internado en un nosocomio. Mario ha quedado traumado desde que sus padres y su hermana perecieron en un accidente automovilístico de lo que se siente culpable. Posteriormente asesina a su novia y a su propia abuela. Pero su mente enferma sigue viendo a esos personajes ya muertos y es a su padre a quien le gustaba esos valses viejos. Mario mantiene vivo ese recuerdo. Su padre “todos los días, a esta misma hora, pone ese disco a todo volumen” (86) solo para fastidiarlo y recordarle su culpabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De esta forma, Carrasco incluye sus gustos rocoleros en los cuentos de &lt;em&gt;La muerte y otras traiciones&lt;/em&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                          &lt;strong&gt; NVP&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[i] Carrasco Nuñez, fernando. &lt;em&gt;La muerte y otras traiciones&lt;/em&gt;. Hipocampo Editores. Lima. 2009.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-3244842524258547606?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/3244842524258547606/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/05/fernando-carrasco-la-rocola-y-el-cuento.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/3244842524258547606'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/3244842524258547606'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/05/fernando-carrasco-la-rocola-y-el-cuento.html' title='Fernando Carrasco, la rocola y el cuento'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S9x-69_bJBI/AAAAAAAAAA0/HIeuDh3hN0I/s72-c/carrasco.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-7835178143293397546</id><published>2010-04-25T19:24:00.000-07:00</published><updated>2010-05-01T12:29:08.778-07:00</updated><title type='text'>La despedida de Miguel Ildefonso</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S9x_uYuCmNI/AAAAAAAAAA8/SYZs9l4vqtQ/s1600/portada_total_mickey.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 146px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S9x_uYuCmNI/AAAAAAAAAA8/SYZs9l4vqtQ/s320/portada_total_mickey.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466384482607208658" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es una noche limeña del martes 16 de marzo del 2010. Una noche rutinaria en sus calles donde los peatones caminan en busca de algo. Los ambulantes en cada esquina se juegan el menú del día siguiente o el pasaje de regreso a casa. Yo también me interno en ese mar de gente. En mi caso, al igual que otros 50 seres en extinción, busco el jirón Ucayali donde se encuentra el Centro Cultural Inca Garcilaso de la Vega. Ahí nos hemos dado cita, algunos amantes de la literatura con motivo de la presentación del libro &lt;em&gt;Dantes&lt;/em&gt;, de Miguel Ildefonso, un libro de poesía que ya ha sido comentada favorablemente en varios medios de Internet. 7 p.m. La gente empieza a llegar. Me encuentro con William González: atento bloguero (Letra Suelta Cultural), y el poeta Eduardo Borjas. ¿Dónde está la gente? Seguro que en una previa. Claro, para calentar motores. Bueno, nos la perdimos por llegar tarde a la previa. Estamos en esa conversa cuando aparece Miguel con el grupo de la previa. Ya la gente está alegrona: veo por ahí a Fernando Carrasco, Raúl Heraud, Héctor Hernández, Giancarlo Huapaya, José Pancorvo, Paolo de Lima, Luis Fernando Chueca, Paolo Astorga, entre otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empieza la jornada. En la mesa se encuentran José Carlos Yrigoyen, Victoria Guerrero, Miguel Ildefonso, pero falta el editor (está en camino). El presentador, un representante del Centro Cultural Inca Garcilaso de la Vega, lee la amplia biobibliografía de Miguel Ildefonso. ¡Es el décimo libro de poesía! En narrativa ya van tres. ¡O sea, en total 13 libros! Aunque luego el autor hace una aclaración. El libro Dantes es el décimo escrito, pero el octavo publicado. Los otros dos libros que faltan están en camino de edición. Luego los presentadores se lucen leyendo sus discursos. También habla el editor, quien se hace una autocrítica por llegar tarde y además ¡el libro sale mañana! (¿gajes de editor?). Hasta que llega el turno de Miguel. Agradece al público y a los presentadores, pero, antes de iniciar su propia presentación, invita a la mesa a Héctor Hernández Montesinos, un poeta chileno que ha presentado su libro la semana pasada, aquí en Lima. Lo invito a que pase al frente para solucionar nuestras diferencias, dice Miguel, irónico, aludiendo al auditorio que pertenece a la Cancillería del Perú. Los poetas no nos peleamos por un pedazo de tierra, sigue, porque nosotros somos dueños del planeta y del universo. El chileno se luce con un poema que ha escrito a partir de la poesía de Miguel. Así lo explica él mismo. Luego regresa a su sitio. La gente aplaude por ese acto simbólico de hermandad entre el pueblo peruano y el pueblo chileno, en este caso representado por dos poetas. Ahora sí, el autor de Dantes inicia su discurso de presentación y despedida. Presenta su libro y se despide de Lima y del Perú. EEUU lo espera con residencia y todo. Habla pausado, como midiendo sus palabras. Lanza algunas bromas y anécdotas que hace sonreír al público. Lee sus poemas. Veo moverse varias cabezas en sentido de afirmación, de aprobación, en cada verso que sale de la voz del poeta. Termina su lectura y todos al brindis de honor. El vino queda chico, así que enrumbamos al Queirolo, de Quilca. La mancha, fiel a la poesía y a la bohemia, sigue unida en torno al autor de &lt;em&gt;Dantes&lt;/em&gt;. Debemos unir varias mesas para entrar todos. La gente está sedienta. Conversa por aquí, conversa por allá. De poesía. De la vida. De la calle. El mundo caótico de la ciudad. De los tragos. De los amores. De todo. Eso es la poesía de Miguel. La vida urbana hecha poesía. La vida urbana, el de las avenidas, el de las calles. Ese lugar donde “la anciana vivía en una casa de cartón / afuera de una casa de cemento”. Y de poesía: “hablaré contranatura como Rimbaud”. De poetas: “el pobre Kavafis habría cavado una fosa en el piso/ de su habitación ello para colgarse del techo/ y no tener un piso tan cercano”. Esto por mencionar algunas joyitas de su penúltimo libro publicado. Me refiero a &lt;em&gt;Himnos&lt;/em&gt; (2008). ¿Y &lt;em&gt;Dantes&lt;/em&gt;? ¡Ah! El libro que se entretuvo en las calles de Lima para llegar dos días después al Bar Zela (aquí se hizo una nueva presentación, ya con libro). “Miraba también por la ventana del micro… Yo los miraba como nadie, yo era nadie y hasta ahora, los miraba como los estoy viendo pasar, con las caras ocupadas en los precios, etc.”. Hasta: “el eterno hambre me miraba junto al río Rímac”. Claro, con &lt;em&gt;Dantes&lt;/em&gt;, podemos ver esta Lima, pero también la Lima de Vico (aquella noche cuando Vico cantaba al interior del bus. / Esa mezcla de cumbia, huayno y rock encendía / el corazón / de una muchacha recostada en la ventana / de la otra fila de asientos) y Chacalón (amar es cantar como Chacalón/ que canta en los cerros del Perú). Pero no solo la chicha. También encontramos a Flor Pucarina (acabo de decirte que estoy muy triste/ Ayrampito) y Picaflor de los Andes (yo veo el infinito que pasa junto a una canción de/ Picaflor). ¿Solo Perú? ¡No! Ahí está Mick: “Jagger baila junto a la barra – el saxofón se instala en la punta de la luz” o “la sabiduría es estar en un bar cualquiera donde se beba barato en la frontera de México y los Estados Unidos”. Esto y mucho más encontrarás, camarada lector, en el libro Dantes (de casi 200 páginas). Buen viaje, Miguel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S9yAGxZDP2I/AAAAAAAAABE/5PGlrVN-ZlY/s1600/IMG00230.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 256px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S9yAGxZDP2I/AAAAAAAAABE/5PGlrVN-ZlY/s320/IMG00230.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466384901546917730" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;24 de marzo del 2010&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-7835178143293397546?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/7835178143293397546/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/04/la-despedida-de-miguel-ildefonso.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/7835178143293397546'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/7835178143293397546'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/04/la-despedida-de-miguel-ildefonso.html' title='La despedida de Miguel Ildefonso'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S9x_uYuCmNI/AAAAAAAAAA8/SYZs9l4vqtQ/s72-c/portada_total_mickey.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-6563105246985340441</id><published>2010-03-23T11:24:00.000-07:00</published><updated>2010-05-22T16:18:49.972-07:00</updated><title type='text'>Adiós, Ayacucho[1] : Las peripecias de un difunto</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S9yFtBN5BfI/AAAAAAAAABU/px7kYw9jHIA/s1600/Ortega_R.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 164px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S9yFtBN5BfI/AAAAAAAAABU/px7kYw9jHIA/s320/Ortega_R.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466391056188245490" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Adiós, Ayacucho&lt;/em&gt;, de Julio Ortega, es “uno de las primeras obras”&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn1" name="_ednref1"&gt;[2]&lt;/a&gt; que ha tratado la temática de la guerra interna. Esta novela fue escrita a finales del gobierno de Beláunde y, además, donde “un escritor que escribiera sobre la guerra interna –que no fuera Vargas Llosa o algún novelista bien relacionado-, corría el riesgo de ser acusado de hacer apología del terrorismo…”&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn1" name="_ednref1"&gt;[3]&lt;/a&gt; . Es ahí donde el personaje principal se mueve: Alfonso Cánepa, un dirigente campesino asesinado por la represión. Este, cómo Lázaro o Jesús, se levanta de entre lo muertos para recuperar su identidad y su ser, literalmente la mitad de su cuerpo que fue quedando regado por los efectos de los explosivos. “Vine a Lima a recuperar mi cadáver” (9). Es la necesidad de hacer sentir su voz de protesta, de hacer saber que él fue mutilado y arrojado a una tumba clandestina por quienes se supone protegen la vida humana y las leyes de la democracia: los policías. “Este mismo policía… me ha rellenado la barriga con paja seca, riéndose de mí…” (10). Estos actúan de lo más natural ante la muerte del indefenso, como un deporte de cacería de la edad media, claro está sin el honor de los señores caballeros. “Tengo una puntería cojonuda” (10).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuestionamiento al discurso oficial&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guerra no solo se desarrolla a través de las armas, también con a través de los discursos y el manejo de información. De ahí la importancia de la captura de los medios de información de parte del Estado hasta llegar a la corrupción, en caso peruano específicamente. En la novela, Cánepa cuestiona repetidas veces el discurso oficial que se ha desarrollado desde “Valverde (hasta el) de Uchuraccay” (33). Discurso representado por un antropólogo y un periodista (en el Informe Uchuraccay hubo “antropólogos doctores”&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn1" name="_ednref1"&gt;[4]&lt;/a&gt; que apoyaron al periodista MVLL). Con razón se ha dicho que esta novela “es un texto escrito fundamentalmente como respuesta al Informe de la Comisión Uchuraccay”&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn1" name="_ednref1"&gt;[5]&lt;/a&gt; En Contra el sueño de los justos: la literatura peruana ante la violencia política. IEP. Lima. 2009. . Y estos personajes de la novela, “especialista(s) del discurso nacional” (40), terminan implicados en el narcotráfico. Entonces surge la pregunta: ¿qué se puede esperar de una sociedad si quienes sustentan el discurso de la misma, pertenezcan al ámbito delincuencial?, y la novela responde así: “decidí orinar públicamente en las grandes puertas del Instituto Nacional de Cultura” (59). Actitud simbólica tratándose del “monumento del saber letrado oficial”&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn1" name="_ednref1"&gt;[6]&lt;/a&gt; ya que el sistema social al que pertenece Cánepa no merece respeto alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muerto de puro peruano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La credulidad en el sistema judicial queda cuestionada. En una zona de guerra queda por los suelos el sistema judicial. Ya no sirve. Ya no es confiable. Y esto incluso en un gobierno democrático como el de Belaúnde. “Ahí estaba el culpable de mi muerte” (62). Pues Alfonso Cánepa sabiendo que “me acusarían de terrorista” (9) se presenta a la comisaría de Quinua. No solo eso sino que también sabía que “estaban matando por todas partes, se sabía, y algunos detenidos aparecían al mes en fosas comunes con el cuerpo torturado”. Pero él aún confía en la legalidad, por eso se presenta ante la justicia, para aclarar su condición de inocente. Sin embargo una vez preso se da cuenta de que había cometido un grave error y la explicación es que “era demasiado peruano… Solo un tonto podía creer tanto en los recursos legales. Solo yo, sabiendo que me acosaban, tenía que cruzar esa plaza y entrar a la comisaría” (11).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noción de justicia no tiene asidero en una zona de guerra donde las Fuerzas Armadas han tomado el control. La soldadesca dispara y asesina. Ese es su real finalidad. Y “en un país donde las limitaciones de control civil sobre el aparato militar eran y son evidentes, pocos dudaron que la región convulsa (Ayacucho) quedaría sujeta a un régimen diferente al resto de la nación. Y que, durante un tiempo breve y violento, iba a correr mucha sangre” &lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn1" name="_ednref1"&gt;[7]&lt;/a&gt;. A pesar de esto y sabiendo de sus efectos, el Gobierno democrático de Belaúnde tomó “la decisión inmediata de encargar a la Fuerzas Armadas la pacificación de la zona de emergencia”&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn1" name="_ednref1"&gt;[8]&lt;/a&gt; . Finalmente, habría muchos alfonsos cánepas, producto de tal decisión, que no tendrían la oportunidad de decirle al demócrata: “¡Óyeme, Belaúnde!, grité. Devuélveme mi cuerpo. ¿Dónde han escondido mis huesitos?”(11).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lucha de un difunto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alfonso Cánepa solo se entera de las injusticias cuando ya está muerto. En esa condición viaja desde Ayacucho a Lima. En el camino se va enterando de cómo se vive en el Perú. De las injusticias, de la miseria y del caos. Donde cualquier persona desconocida puede ser asesinado “por si acaso, pues” (31). No vaya a ser senderista. No solo a través de sus ojos de muerto vemos la zona de guerra. También a su paso por Lima camina por “un basural abandonado… una pequeña barriada… zona marginal de una barriada lindante, de cauchas de cartón y lata” (48) o donde “los niños estamos más cerca de la muerte que los viejos” (54). Sin embargo, esto no es lo que mueve a Cánepa. Lo que lo mueve es la esperanza de encontrar justicia en un país donde no la hay. Es un terco que a pesar de lo que le ha sucedido tiene la esperanza de que Beláunde le devuelva sus huesos. Es lo último a que aspira. Aunque en el camino, en algún momento, le coge el pesimismo. “Era evidente que mi juicio había comenzado y que el discurso oficial, desde Valverde hasta la Comisión de Uchuraccay, iba a condenarme” (21). Luego de asesinatos se elaboran informes y pruebas contra los muertos para justificar las matanzas. Eso por ejemplo, en el caso de la Cantuta, donde hasta nuestros días, se sigue gritando a viva voz que las víctimas pertenecieron a SL, por lo tanto, estuvo bien (ese es el discurso oficial) que un comando de aniquilamiento (COLINA) los haya asesinado. Lo mismo en el caso Barrios Altos, donde “no hubo ningún mando senderista”&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn1" name="_ednref1"&gt;[9]&lt;/a&gt; entre los muertos. Ningún “militante de nuestro partido en esa pollada”&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn1" name="_ednref1"&gt;[10]&lt;/a&gt; .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cánepa logra llegar hasta Belaúnde para entregarle protestar sobre su propia muerte en una carta. “Ud. habrá visto la protesta nacional que se ha levantado, y añado la mía propia, pidiéndole me devuelva Ud. la parte de los huesos que se me llevaron a Lima” (32). Logra verlo de cerca. Frente a frente. Le entrega la carta. Un papel que puede quedar grabada en la historia sobre nuestra condición de injusticia, dado que somos una cultura letrada y no oral. Sin embargo, para el discurso oficial lo impreso no sirve si es que viene desde un campesino, del otro lado. Así que esta carta, por la que ha luchado Cánepa hasta el final, termina en el piso: “Belaúnde, simplemente, había decidido no leerla” (63). Es que esta carta no era la carta extensa de la Comisión de Uchuraccay, implementada por Belaúnde y dirigida por el de Mario Vargas Llosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que Alfonso Cánepa es expulsado de Palacio pareciera que su lucha fue en vano, que ya no hay ninguna salida para recuperar sus huesos, la parte que le falta a su cuerpo mutilado. Sin embargo, casi por casualidad, se le presenta la solución. En la Catedral están los restos de Francisco Pizarro. Pide al Petiso, uno de los personajes que lo acompañan en su travesía por Lima, a que lo ayude a meterse al sarcófago. “Puedes venderla a un turista. La verdadera calavera de Pizarro, y también estos huesos. Salvo estos, que me hacen falta” (64). Una vez completo su cuerpo, la historia ya es diferente. Es una nueva situación. Su humanidad ha sido completada. Por eso “Ya me levantaría en esta tierra como una columna de de piedra y fuego” (65). Es una frase que cierra la novela, a modo de conclusión. Una frase que ha sido interpretada por dos críticos como “una reedición mestiza y delirante del mito Incarrí”&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn1" name="_ednref1"&gt;[11]&lt;/a&gt; , o “la esperanza de que algún día surgirá el cambio, una verdadera revolución, diferente a la planteada por SL” &lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn1" name="_ednref1"&gt;[12]&lt;/a&gt; .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref1" name="_edn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Ortega, Julio. &lt;em&gt;Adiós, Ayacucho&lt;/em&gt;. Mosca Azul Editories. Lima. 1986.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref1" name="_edn1"&gt;[2]&lt;/a&gt; Cox, Marx. &lt;em&gt;Pachatucray&lt;/em&gt;. Editorial San Marcos. Lima. 2004. Pág. 73.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref1" name="_edn1"&gt;[3]&lt;/a&gt; Reyes Tarazona, Roberto. “Narrativa y violencia política”. En Arteidea 12. Noviembre 2008. Pág. 6.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref1" name="_edn1"&gt;[4]&lt;/a&gt; Vargas Llosa, Mario. Informe sobre Uchuraccay. Oiga. Marzo1983.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref1" name="_edn1"&gt;[5]&lt;/a&gt; Vich, Víctor y Hibbet, Alexandra. “La risa irónicade un cuerpo roto: Adiós, Ayacucho”.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref1" name="_edn1"&gt;[6]&lt;/a&gt; Quiroz, Víctor. “Ficciones de la memoria. La novela del conflicto armado interno (1980-2000) y las tensiones de la modernidad colonial en el Perú”. En El Hablador 10. Diciembre 2005. &lt;a href="http://www.elhablador.com/"&gt;http://www.elhablador.com/&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref1" name="_edn1"&gt;[7]&lt;/a&gt; Gorriti, Gustavo. Sendero: historia de la guerra milenaria en el Perú. Planeta. Lima. 2008. Pág. 425.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref1" name="_edn1"&gt;[8]&lt;/a&gt; Gorriti, Gustavo. Sendero: historia de la guerra milenaria en el Perú. Planeta. Lima. 2008. Pág. 424.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref1" name="_edn1"&gt;[9]&lt;/a&gt; Uceda, Ricardo. Muerte en el Pentagonito. Planeta. Bogotá 2004. Pág. 247.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref1" name="_edn1"&gt;[10]&lt;/a&gt; Uceda, Ricardo. Muerte en el Pentagonito. Planeta. Bogotá 2004. Pág. 257.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref1" name="_edn1"&gt;[11]&lt;/a&gt; Gutierrez, Miguel. El pacto con el diablo. Editorial San Marcos. Lima. 2007. Pág. 401.&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref1" name="_edn1"&gt;[12]&lt;/a&gt; Quiroz, Víctor. “Ficciones de la memoria. La novela del conflicto armado interno (1980-2000) y las tensiones de la modernidad colonial en el Perú”. En El Hablador 10. Diciembre 2005. &lt;a href="http://www.elhablador.com/"&gt;www.elhablador.com&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-6563105246985340441?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/6563105246985340441/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/03/adios-ayacucho1-la-vision-de-un-muerto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/6563105246985340441'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/6563105246985340441'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/03/adios-ayacucho1-la-vision-de-un-muerto.html' title='Adiós, Ayacucho[1] : Las peripecias de un difunto'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S9yFtBN5BfI/AAAAAAAAABU/px7kYw9jHIA/s72-c/Ortega_R.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-9220659899195615271</id><published>2010-02-17T16:56:00.000-08:00</published><updated>2010-05-01T12:43:15.835-07:00</updated><title type='text'>ENTREVISTA A ROGER GARCÍA CLAVO</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S3yS1N3kAUI/AAAAAAAAAAU/dNTBzKOnqq0/s1600-h/poemas+encontrados.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 117px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S3yS1N3kAUI/AAAAAAAAAAU/dNTBzKOnqq0/s320/poemas+encontrados.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5439383892910145858" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por: Niko Velita&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Róger García Clavo, escritor chachapoyano, ha publicado &lt;em&gt;Camino de serpiente&lt;/em&gt;(2006), &lt;em&gt;Piel de madero &lt;/em&gt;(2006) y &lt;em&gt;Poemas encontrados &lt;/em&gt;(2010). A propósito de este último poemario, se le hizo una entrevista para conocer más sobre su obra, que viene cargado de una poética que nos hace recordar "de su selva su lenguaje". He aquí lo que nos dice Róger García.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: En tu libro, Mar es un personaje e inicias el libro con un poema corto que dice: Te preguntarás Mar, / ¿qué hubo hoy en la mesa? / Te diré: / ¡Mucha vergüenza Mar, / mucha vergüenza! ¿Qué significa Mar para ti?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RGC: Es un nombre que nos causa admiración y sorpresa. Pero Mar, en mi libro, es la persona que tiene andes, amazonía y costa en su corazón, asumiendo el compromiso de los acontecimientos actuales y sobre todo de la familia que diariamente se esfuerza por salir adelante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: También hay otro personaje, Hombres de Mayo, a quien le dices Hombre de Mayo / alista tu palo para la pelea o para la siembra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RGC: Es el personaje colectivo, en torno al río Mayo, que ilumina una gran parte del departamento de San Martín. Es la conversación con el hombre desposeído, con el hombre que cada mañana despierta para trabajar para un patrón. Es el hombre oriundo de estas tierras que se ve traicionado por un Estado y que no tiene con qué defenderse más que sus armas de palo, que también los utiliza para la siembra y la caza. El río personifica esta historia, el río Mayo, porque es el encuentro con la supervivencia de los hombres de este lado de nuestro país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: En un contexto donde casi nadie apuesta por la poesía de compromiso social, se puede leer en tu libro el verso Sí, existe el verso libre y comprometido.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;RGC: Pienso que la poesía es una posibilidad ilimitada de hacer sentir a la gente el amor por un pueblo, con el sentimiento de la creación libre y por el deseo de hacer una historia nueva a través de la poesía, como lo hizo Vallejo, Heraud, Scorza, Valcárcel, Bacacorzo, Juan Gonzalo Rose, quienes describieron nuestra realidad con poemas de amor y compromiso social. En mi libro siento que hay un acercamiento que espero lograrlo con el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: ¿Qué significa para ti hacer poesía donde casi nadie lee poesía? Peor aún, donde la poesía comprometida es vista como algo negativo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RGC: Tengo una idea diferente. La poesía siempre va a ser leída y más todavía si es comprometida. Es vista como negativa por un pequeño círculo que cree escribir mejor que la poesía comprometida o porque está contra sus intereses. Al final, se rinden aceptándola porque el pueblo así lo exige y porque el pueblo la lee. La poesía comprometida no siempre es aquella que va a hablar exclusivamente del desarraigo social existente; sino, del amor, de la muerte, de la esperanza, de la naturaleza, pero con sentimiento que no se maquilla con el desvelo y la bohemia innecesaria que finalmente la hace individualista, pesimista y predicativa de un mundo fuera de la realidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: En tu poesía se siente el silbido de las serpientes, el grito de los paucares, le murmullo del río: la selva ha sido poetizada. Tú has vivido mucho tiempo en la selva peruana. ¿Explícanos cómo esto influye en tus textos? Particularmente en &lt;em&gt;Poemas encontrados&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RGC: Yo soy de la parte Nor Oriental del Marañón, donde las personas son más andinas que selváticos, por la inmigración. Mi familia y la mayoría de mi pueblo tienen sus raíces del departamento de Cajamarca que ha trascendido por sus costumbres y creencias. Pero la existencia de elementos propios como la serpiente, los paucares, el río y la montaña son parte de nuestra interrelación personal, son parte de nuestras vivencias y desencuentros que se tiene. En mis textos se convierten en personajes, en seres que tienen movimiento con la rutina diaria del campo. En &lt;em&gt;Poemas encontrados&lt;/em&gt;, es la combinación de personajes de algunos pueblos que también he conocido y me han alimentado con sus historias y sus contratiempos. La primera parte es un lugar más andino, más trenzado con el canto de Mar. La otra parte es más fluvial y recargado de esperanza. Los elementos que citas son también nuestra preocupación por preservar la naturaleza, por ejemplo, los paucares en mi pueblo nos esperaban con su canto cuando íbamos al campo. Ahora es raro encontrarnos con su música. La montaña cada vez se aleja o desaparece porque no hay una preocupación de las autoridades por el problema del medio ambiente. Y así seguiría describiendo este encause que viven nuestros pueblos del departamento de Amazonas y otros pueblos de nuestro país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Tú, al igual que muchos peruanos, perteneces a una generación marcada por los sucesos de la guerra interna. La narrativa ha explotado hasta el cansancio este tema, sin embargo, la poesía no la ha tocado. Tus poemas tampoco. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RGC: A veces creo que a muchos de los críticos y escritores consagrados ya se les ha agotado sus temas y no les queda otra cosa en este tiempo que hacer suspirar sus creaciones sobre los momentos vividos en la guerra interna; pero lo hacen “chuequeando” la historia, sus personajes y la época (autores que ya se conoce). El género que más se adecuó y se adecua es el narrativo, porque recoge testimonios, muestras colectivas y además es más asequible, a entender de algunos, para los lectores. Mientras tanto, la poesía menos difundida ha logrado algunas experiencias y son menores los autores que han escrito sobre este tema y todas sus consecuencias. Yo, en particular, hasta ahora no he escrito al respecto, porque en mi pueblo no hubo hechos que sí se dio en otros pueblos como en Ayacucho y otros pueblos de la sierra. Se dieron sucesos pasajeros con miras a organizar a la comunidad o cuando tomaron la radio de la iglesia y las armas de la Policía. También hubo un mitin, recuerdo, para explicar a la gente el propósito de aquella causa. Y por el otro lado, la instalación de una base del Ejército, que luego se convirtió en una situación de bandidaje porque se perdían los animales domésticos, las yucas de las chacras que prácticamente era saqueada; entre otras situaciones desfavorables para la comunidad. Creo que en su momento pueda poetizar esto o narrar con esa mirada de adolescente que me tocó vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: ¿Cómo ves la poesía peruana actual? ¿A qué nuevos poetas podrías mencionar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RGC: La poesía peruana actual, en primer lugar, está pasando por una etapa de desinterés colectivo, con algunos grupos de escritores jóvenes de mi generación que ven a la poesía como una glorieta del amor, del sexo, de estatuas añejas por el tiempo, con temas subjetivos llenos de individualismo y pesimismo, alejados de nuestro pueblo. En segundo lugar, autores que tienen un acercamiento al mundo real, al mundo de los pueblos fuera de la urbe que se mezclan con los motivos de tristeza, de deseo ardiente por la esperanza e incluso por el sentimiento de derrota frente al poderoso (sentimiento comprensible en la conciencia social de este escritor). En tercer lugar, escritores sin tribuna, lejos del mercado literario y muy cerca del sentimiento popular. Puedo citar algunos autores jóvenes y ya no tan jóvenes que han generado alguna reflexión con sus poesías: Miguel Ildefonso, Ricardo Ayllón, John López Morales, Milagros Chávez González (presa política, encarcela en Santa Mónica), Renato Pita Zilbert, Raúl Heraud, Joan Viva, Jhon Ochoa, Paolo Astorga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Finalmente, ¿qué proyectos tienes como escritor?&lt;br /&gt;RGC: Estoy preparando un libro de cuentos que espero este año se haga realidad y un poemario que estoy releyendo para una próxima publicación.&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S9yEFMQdHWI/AAAAAAAAABM/oAuFS0ET2bI/s1600/Roger%2BGarc%25C3%25ADa%2BClavo.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S9yEFMQdHWI/AAAAAAAAABM/oAuFS0ET2bI/s320/Roger%2BGarc%25C3%25ADa%2BClavo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5466389272445394274" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-9220659899195615271?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/9220659899195615271/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/02/entrevista-roger-garcia-clavo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/9220659899195615271'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/9220659899195615271'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/02/entrevista-roger-garcia-clavo.html' title='ENTREVISTA A ROGER GARCÍA CLAVO'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/S3yS1N3kAUI/AAAAAAAAAAU/dNTBzKOnqq0/s72-c/poemas+encontrados.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-1324428780430212000</id><published>2010-01-09T16:57:00.000-08:00</published><updated>2010-04-15T13:08:12.219-07:00</updated><title type='text'>Golpes de viento*: Una mirada desde el otro lado</title><content type='html'>La lectura de Golpes de viento, libro de cuentos de Víctor Hernández, nos recuerda la película Iraq, el valle de los lobos, (Serdar Akar, 2006), donde los personajes héroes son militares turcos. Estos se adentran en la región invadida por los norteamericanos, quienes, aprovechando su situación de vencedores, comercian con órganos humanos de los prisioneros, cazados al azar. La visión de esta película es todo lo contrario a las películas producidas por USA. De la misma manera, Víctor Hernández, con su libro, nos cuenta la otra versión de la guerra, donde los subversivos son de carne y hueso, con sentimientos y ganas de vivir, pero que se han sumado a las filas en contra del Estado. Para ese efecto, el autor ha elegido la zona más golpeada por las atrocidades de la guerra: Ayacucho, lugar donde Sendero Luminoso inició el conflicto (ILA). En el libro, los personajes son de extracción popular, principalmente. Campesinos pobres que ven la irrupción de los subversivos (en el libro se les dice guerrilleros) como la posibilidad de que su condición social cambie para bien. Pero esto “No es fácil como quererlo, hijo… sin partido que nos guíe no podemos llegar a ninguna parte” (24). En un pueblo donde la pobreza y la miseria es el pan de cada día y donde los hacendados con “hartísimas mañas y traiciones” (169) les quitan sus tierras a los campesinos, cala con facilidad el discurso contra el Estado a tal punto que “la guerrilla hubiera extendido tan ampliamente su accionar” (52). Ni siquiera las matanzas y las torturas por parte de los agentes del Estado hacen mella en el espíritu de los campesinos que ya se encuentran comprometidos con una nueva forma de organización, ni los encarcelamientos por años ya que “el alma la mantenemos intacta” (145). Claro que en esta guerra no todos se alinean en contra del Estado porque “cada quien define su puesto en la lucha de clases y asume sus consecuencias” (177). Entonces ahí se forman los ronderos. “¡Los mierdas se meten como machos en la terrucada, después se voltean, forman la autodefensa, o sea la huevada esa de la ronda y joden a su propia gente… Ta’mare, los serranos son una tira de traidores, conchesumadres!” (59). Estos son vistos como vulgares delincuentes que se metían “con pana a las jatos… sacaban las cosas al patio, escogían y después, candela con todo… Los demás huevones correteaban burros y caballos en las chacras” (62).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. No hay punto medio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta guerra no permite ni siquiera mirones. Nadie puede estar al margen de ella. Para justificar incursiones y obtener ascensos qué importa la vida o la libertad de inocentes, sino preguntemos cuántos sentenciados siguen purgando condena injustamente. Eso es lo que le pasa a un profesor que creía que “la zona seguía tranquila” (52). Se topa con una columna del ejército. Está en el lugar equivocado donde cualquiera puede ser acusado de ser “un cuadro nacional de Sendero” (54). Este hecho desafortunado le vale ser torturado para hacerlo “vomitar todo” (55). Para este profesor la suerte está echada y está a punto de ser aniquilado para ser parte de la lista de desaparecidos, porque es “Mejor no dejar testigos” (58). Sin embargo, le debe la vida al hecho de que puede ser presentado “ante la prensa como el mando senderista de la zona sur de Ayacucho” (76). Todo porque eso involucra que “De seguro que lo ascienden, capitán” (67). O sea cadena perpetua. Encerrado de por vida. Pero vivo al fin. Aunque luego, otra vez la casualidad, es rescatado por una columna subversiva. Una emboscada. Bombazos y balazos que, dado las circunstancias, el profesor hubiera preferido ser “uno de esos embravecidos hombres que, deshaciéndose con violencia de sus camuflajes de arbustos, corren cuesta abajo, fusil en mano, rugiendo cual implacable viento” (68). ¿Qué hacer una vez libre? ¿Volver a la ciudad como si nada habría pasado? Eso es imposible. Sus captores que sobreviven dirán que un dirigente subversivo fue rescatado. El cuento Itanacucho no dice nada sobre esto, pero el hecho nos recuerda la leyenda tejida sobre el escritor Hildebrando Pérez, quien estando encerrado injustamente en la cárcel fue liberado por los senderistas en un operativo nunca antes visto: decenas de subversivos de importante trayectoria fueron liberados en ese hecho. Se dice que a partir de ello el escritor se incorporó a las filas senderistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. La solidaridad en una nueva situación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los personajes son de extracción popular que se comprometieron con la guerra en contra del Estado. Decididos a destruirla para implementar una nueva forma de organización. Las comunidades campesinas se encuentran organizadas con este fin: integran la “Fuerza Principal” (160) del grupo subversivo y sus pobladores tienen a sus autoridades con la consigna de llamar “a asamblea para tomar acuerdos a fin de evitar que los enemigos vuelvan a sorprendernos (77). Pero la guerra no solo se desarrolla en el campo, también alcanza a la ciudad de Lima, donde sus habitantes asumen una posición activa. Se protegen entre ellos. Saben cuando apoyar para evitar la captura de algún mando subversivo. “Algunos vecinos acaban de salir de sus casas y llaman a gritos y con silbatos al resto y en un dos por tres… la calle se convierte en pura pelea” (136). No solo en la lucha, sino que la solidaridad con su propia clase y su familia, ante la pobreza extrema, es necesario para sobrevivir. Esa solidaridad de un niño que en vez de comerse una manzana que le regalan pretende llevárselo a casa para compartir con sus hermanitos (129). Este niño no está solo en el mundo. Está “toda la gente que se ganaba la vida con su trabajo y su sacrificio” (130). Es “su familia”. Por eso es que una muchacha desconocida le ayuda a encontrar trabajo. “Trabajarás con Germán… Vas a ser su ayudante” (131). Esta solidaridad y confraternización trasciende incluso a la muerte. A los que mueren en manos del enemigo, por ejemplo, hay que homenajearlo así pasen los años. “Tus amigos de la mina vienen a visitarte y brindar contigo algunas botellas de cerveza” (161).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Nuevo poder&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de los planteamientos de la guerra, Sendero Luminoso decidió “crear comités populares, o sea, dictaduras conjuntas, un Nuevo Poder… Estos comités populares se han centuplicado…”** . Una forma diferente de organización al del Estado peruano. Esto sucede en los años ochenta. En los cuentos de Víctor Hernández lo mismo. “El comité popular había concluido la sesión solemne, la misma que incluía la lectura del Informe y las citas, la entonación de himnos y marchas militares y el brindis respectivo” (85). Estos comités están encargados de velar por la seguridad y la organización de la comunidad. De hacer cumplir “que quienes antes habían estado prohibidos de entrar en la plaza, ahora danzaban a su gusto en ella” (87). Ya todos son iguales, ya no existe los privilegios que tenían los hacendados y los pudientes. En cuanto a la seguridad para cuando las fuerzas del Estado lleguen “las pertenencias de mayor valor las teníamos bien escondidas en las retiradas…” (76), porque sucede que estos arrasaban con todo lo que encuentran, entonces no está demás prevenir y protegerse del saqueo. En la ciudad también “las vecinas comentan muy contentas que ahora las calles del barrio están muy tranquilas, que ya no se ven carteristas ni drogadictos en las esquinas” (135). Es el nuevo poder, según los cuentos en Golpes de viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta nueva situación contempla la inclusión de ex hacendados dentro de la organización, sin embargo, dado “su condición de clase” se les somete a una continua vigilancia. Es así que detectan a “una pandilla de renegados que pretendía levantar cabeza aprovechando las limitaciones del nuevo poder” (105). Este grupo se encuentra conformado por una ex hacendada y “pequeños propietarios partidarios de la idea de comprar las tierras disponibles, en vez de distribuirlas gratuitamente a los campesinos como había dispuesto el comité… o algunos prósperos comerciantes que consideraban exagerada la obligación de ir personalmente a los trabajos colectivos y sostenían la idea de que debía permitirse enviar un sustituto remunerado, un peón, como se acostumbraba antes. De igual manera lo estaban quienes consideraban humillante ser criticados en público por campesinos analfabetos, como ocurría en las asambleas populares, y, peor aún, tener que criticarse a sí mismos por los errores cometidos” (104). Claro, algo nunca antes visto, ni siquiera pensado por estas personas. Y, según el cuento “Encañada roja”, no se podía permitir que se continúe así. Poco a poco estos van trabajando para evitar que se desarrolle por completo tal situación. Coordinaciones y trabajos clandestinos para destruirlo. Pero ¡oh! sorpresa, la comunidad se encuentra organizada a tal punto que su contrainteligencia funciona muy bien. La ex hacendada y sus seguidores son descubiertos. “Un pelotón de fuerzas principales había llegado del comité Aurora trayendo varios detenidos… estaban haciendo capturas en diversas casas” (117).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Hernández, Víctor. Golpes de viento. Manoalzada Editores. Lima. 2008.&lt;br /&gt;**El Diario. Entrevista del siglo. Junio 1988.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-1324428780430212000?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/1324428780430212000/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/01/golpes-de-viento-una-mirada-desde-el.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/1324428780430212000'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/1324428780430212000'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/01/golpes-de-viento-una-mirada-desde-el.html' title='Golpes de viento*: Una mirada desde el otro lado'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-6900238741652505734</id><published>2010-01-03T14:27:00.000-08:00</published><updated>2010-04-15T13:10:40.080-07:00</updated><title type='text'>Sur y norte</title><content type='html'>Los cuentos de José de Piérola, Sur y Norte (2008), reflejan la vida de militares en pleno conflicto armado. Se trata de militares de bajo rango. Ese militar que recibe órdenes y las cumple “sin dudas ni murmuraciones”. El último de la cadena de mando. Son tres los cuentos que grafican ese mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En el vientre de la noche”: Humanización fallida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ubilluz es un subalterno que está bajo el mando del capitán Basurto. Ambos deben cumplir una tarea: eliminar extrajudicialmente a un estudiante subversivo. El prisionero es obligado a excavar su propia tumba. Mientras lo hace se desarrolla un diálogo entre Ubilluz, el militar subalterno, y su prisionero. Al primero le llama la atención la tranquilidad del segundo. “El maldito no temblaba, ni tenía las manos frías, sino manos calientes y húmedas de indio” (19). Es un cuadro donde dos hombres envueltos por el silencio de la noche y al acecho de la muerte casi confraternizan. Algo común los une: ambos tienen hijos, son jóvenes, pertenecen a la misma clase social. Solo que la guerra los ha dividido en bandos diferentes, pero es el sentimiento paternal que los amista. Es como un hilo fino que los une. El estudiante tiene una hija. “Hace un mes no la veo. Me quedé en la universidad. Pero eso sí la he llamado todos los días” (25). El clásico rebelde que deja incluso a su familia por sus ideales hasta arriesgar la vida. Ubilluz también tiene un hijo. “Se llama Ernesto, pero para mí es mi Mochito” (27). Es una situación en la que el militar va renunciando a su carácter de asesino y se humaniza hasta el punto de compartir el ron que tomaba para el frío. “Tómate un trago” (25). Es casi un diálogo de dos amigos compartiendo la bebida. Sin embargo, el proceso de humanización de Ubilluz no concluye porque aparece en escena el capitán. “Dispare, carajo, o disparo yo” (30). Destruye la confraternidad de dos seres de la misma condición social. Hace que cada uno cumpla su rol nuevamente: víctima y victimario. Es el encargado de que estos dos seres no se entiendan completamente. Vela porque el orden se mantenga y que la relación de las clases sociales no se invierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La viuda de Cayara”: Botín de guerra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación de la mujer en la guerra es absolutamente diferente que la del varón. Ambos pueden ser asesinados o torturados; sin embargo, la mujer además puede convertirse en un botín de guerra: trofeo sexual. En un ambiente donde se está desenvolviendo una guerra contra los subversivos que “atentan contra democracia” a quién le interesa lo que le pasa a una mujer si lo más importante de todo el asunto es ganar la guerra. Para los héroes todas las comodidades del caso. Y por qué no un momento de placer que puede darles el cuerpo de una mujer. “Pero, mi capitán, ya van casi dos semanas, ¿no le parece?” (42). Sin embargo, el capitán del pelotón, situación rara, pone orden momentáneamente. “No quiero que nadie le ponga un dedo encima a esta mujer” (43). Como garantía de la seguridad del personaje femenino, escoge para la guardia nocturna a uno de sus soldados con mayor rango educativo: un universitario, el narrador del cuento. “A diferencia de los otros yo sí había tenido una verdadera educación” (44). Uno de esos otros, por ejemplo, “El sargento Galván era una bestia que no sabía diferenciar un libro de un ladrillo” (40). Quizá el capitán consideró que un universitario no cometería una violación. Que la cultura universitaria lo haría más humano. Pero la noche y el silencio hacen que este universitario se convierta en un soldado común y corriente. Pierde su humanidad y pasa a engrosar la fila de hombres en proceso de bestialización. A esos que “las indias jóvenes, sobre todo si eran bonitas, nos temían, en parte gracias a la bestialidad de mis camaradas de armas” (32).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mañana lo buscamos”: El mejor delincuente, el mejor general&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guerra se gana y punto. No es como en las películas donde el héroe, el bueno, tiene una conducta intachable. Y es este quien gana en una guerra para que todo sea felicidad y reine la paz. En una guerra real esto es simplemente un discurso vacío: el héroe que se enriqueció a costa del rancho de la soldadesca o asesinó inocentes ahora “quiere llegar alto” (191). Así tenemos a un montón de gente procesada por situaciones de corrupción. En el cuento que estamos analizando, particularmente, se aprecia tal detalle. El capitán Urteaga, un héroe de la guerra, cuando comandaba el campamento de Tabaloso detuvo a un grupo investigadores. “El capitán dirigió los interrogatorios, pero después de ocho horas no llegó a saber más de lo que habían dicho al principio. El mayor era profesor, los más jóvenes estudiantes de entomología, y habían ido a recolectar muestras de una mariposa de la familia de las Morpho Helena. Lo correcto habría sido pedirles disculpas, llevarlos a Tarapoto para que les curaran la mandíbula quebrada a uno de los estudiantes, los tres dedos rotos del profesor y las quemaduras de segundo grado en el brazo del tercer estudiante, pero como tenían nombres, direcciones, familiares en Lima, el capitán Urteaga decidió otra cosa” (185). La desaparición física a través del asesinato. Un entierro clandestino y reine la paz y la felicidad. Sin embargo, uno de los subordinados, Pastrana, pretende que el criminal sea juzgado. Su lucha es solitaria. Nadie lo apoya y ante la indiferencia, incluso de sus amigos, el capitán intenta asesinarlo a través de algún sicario. Nada lo detiene, porque “el coronel Urteaga quiere llegar a Presidente del Comando Conjunto. En todo este tiempo he estado buscando pruebas contra él, pero he reunido poca cosa, coimas, tráfico de influencias, esas vainas” (189). Todo un currículo a lo que nos preguntamos sobre ¿cuántos urteagas habrán fuera de la ficción? ¿También estos urteagas tendrán “su piedras en el zapato” (191)? Habría que recordar cómo el general Robles denunció sobre el caso Cantuta (nueve estudiantes y un profesor asesinados por el grupo colina y protegidos del gobierno de Fujimori). Esto en mayo de 1993, aunque según Humberto Jara este acto no fue un acto puramente heroico ni democrático sino que “al no ser promovido al comando de la Segunda Región Militar y más bien destinado al exilio dorado como representante ante la Junta Interamericana de defensa de Washington, decidió patear el tablero…” . Puro resentimiento que no se ve en el cuento. Pastrana es diferente. Lo hace porque “lo que me revolvía los intestinos era lo que pasaba en el campamento cuando llevábamos algún prisionero” (178). Un simple soldado que detestaba las torturas, pero que se enfrentaba a “Es una orden, Pastrana” (179). Este soldado finalmente se impone. Se alía con un ex compañero de armas para reconstruir el mapa donde se encuentran enterrados los estudiantes y el profesor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-6900238741652505734?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/6900238741652505734/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/01/sur-y-norte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/6900238741652505734'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/6900238741652505734'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2010/01/sur-y-norte.html' title='Sur y norte'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-5037718179554954744</id><published>2009-12-02T17:45:00.001-08:00</published><updated>2009-12-02T17:49:45.991-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/SxcZEDk_t9I/AAAAAAAAAAM/kMQq1l2tkGI/s1600-h/rosa+cuchillo.bmp"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 271px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/SxcZEDk_t9I/AAAAAAAAAAM/kMQq1l2tkGI/s320/rosa+cuchillo.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5410821034779588562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-5037718179554954744?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/5037718179554954744/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/12/blog-post.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/5037718179554954744'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/5037718179554954744'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/12/blog-post.html' title=''/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_drnBsyOwLK0/SxcZEDk_t9I/AAAAAAAAAAM/kMQq1l2tkGI/s72-c/rosa+cuchillo.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-9222597763846835264</id><published>2009-12-02T17:42:00.000-08:00</published><updated>2009-12-02T17:55:23.731-08:00</updated><title type='text'>Entrevista a Oscar Colchado Lucio</title><content type='html'>Por: Niko Velita Palacín&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oscar Colchado Lucio (Ancash, 1947) ha publicado varios libros, tanto en novela como en cuento. Mencionemos algunas: Cordillera Negra (1985), Rosa Cuchillo (1997), ¡Viva Luis Pardo! (1996), y varios textos con el personaje Cholito, que ya es todo un hito en las lecturas escolares. En cuanto a Rosa Cuchillo, es una novela que trabaja la temática de la guerra interna combinando elementos históricos con mitos y leyendas de la cosmovisión andina. He ahí su aporte. Por ello esta novela se reedita con el sello de Santillana, luego de trece años de su nacimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: La guerra interna ha dejado profundas huellas en toda una generación. ¿Cuál es su testimonio con respecto a ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OCL: La irrupción en la escena política del país de un grupo armado como S.L. de hecho que ha dejado marcas muy profundas en quienes siendo jóvenes aún fuimos testigos de su accionar tanto en el campo como en la ciudad. Los dos bandos, tanto el grupo armado insurgente como el Estado represor, actuaron de manera brutal y sangrienta, en la que los mayores perdedores resultaron siendo la gente más pobre y humilde.&lt;br /&gt;Particularmente, el desarrollo de esa guerra conmocionó tanto mi espíritu que no ha sido fácil librarse de ella, sino mediante el recurso de la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: ¿Cómo ve el quehacer novelístico sobre la guerra interna actualmente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OCL: Va cada vez más en aumento. Quizás porque la distancia temporal permite tener una mayor perspectiva. Cuando se está muy cerca de los acontecimientos, es muy difícil abordarla con ecuanimidad. Son muy pocas las obras que, habiendo aparecido a pocos años de los acontecimientos, hayan trascendido en el tiempo. Uno de esos pocos casos podría citarse la novela Los de abajo, de Mariano Azuela, que apareció después de cinco de la revolución mexicana.&lt;br /&gt;En el Perú lo malo de la proliferación de textos novelísticos en los últimos años, es que muchos de ellos -por no decir la mayoría- apuntan más a la venta, la comercialización, que a la interrogante, ¿qué ocurrió realmente en el Perú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: ¿Qué autores cree que han trabajado mejor la temática de la guerra interna?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OCL: Entre los autores que yo he leído podría citar a Mario Vargas Llosa (Lituma en los Andes), Santiago Roncagliolo (Abril Rojo), Alonso Cueto (La hora azul) y algunos otros de menor calidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: ¿Cómo han influido los sucesos de la guerra interna en su quehacer literario?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OCL: Me han nutrido temáticamente, pues sucesos como estos ya los venía abordando yo desde Cordillera Negra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Con su novela Rosa cuchillo usted ha escrito una divina comedia para el Perú. ¿Podría contarnos cómo así se le ocurrió esta idea?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OCL: Es largo de contar. Sólo podría decirle que el mayor material de la parte mítica de mi novela corresponde a las creencias del mundo sobrenatural de las diferentes culturas peruanas y que muy bien coinciden con el pensamiento mítico de otras culturas del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Usted ha tomado algunos datos reales de los sucesos de la guerra interna: el ataque que hace Sendero a la cárcel de Huamanga para rescatar a sus combatientes, el entierro multitudinario de Edith Lagos, Mezich, el comandante Camión. ¿Pretende una novela que tenga elementos reales e históricos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OCL: Las novelas se escriben con partes de realidad y de sueños. Y si esta vez la carga real o histórica es abundante, pues en buena hora. No me desagradaría que se diga que mi novela es histórica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: ¿Podríamos decir que Rosa cuchillo es una construcción de cómo ve usted la guerra interna?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OCL: Ah, por supuesto. Hay abundante carga de subjetividad en lo que yo he dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: En cuanto a los planteamientos de Liborio, Juan Carlos Ubilluz ha dicho que es hora de dejar de lamentarse por la pérdida de la tradición andina. ¿Qué opina con respecto a ello?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OCL: Él y yo podemos dejar de lamentarnos, pero creo que para el mestizo con pensamiento indio eso es muy difícil. Siempre tenderá a recuperar su identidad, sus valores, pues para él la modernidad vale según sus necesidades y no por imposición de nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: En cuanto a la crítica, ¿quién cree que ha trabajado mejor sobre Rosa cuchillo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OCL: Yo creo que Víctor Quiroz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Usted se ha nutrido de las leyendas y mitos para escribir. Eso se ve tanto en Rosa cuchillo como en su literatura infantil (Cholito). ¿Cuál es su intencionalidad con ello?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OCL: Rescatar nuestra identidad nacional. Saber quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Rosa Cuchillo se ha ganado un gran respeto dentro del mundo académico. Tesis y artículos escritos. Ahora que una editorial de publicación internacional lo está editando, ¿cuál es su balance de los trece años de vida de Rosa cuchillo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OCL: Creo con optimismo que va a tener larga vida como uno de los documentos claves para entender los sucesos de la guerra interna de las últimas décadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: ¿Finalmente, con qué nuevo libro nos sorprenderá ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OCL: Pues les voy a sorprender realmente con una nueva novela que no está situada propiamente en los Andes, cuyo título me reservo hasta su publicación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-9222597763846835264?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/9222597763846835264/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/12/entrevista-oscar-colchado.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/9222597763846835264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/9222597763846835264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/12/entrevista-oscar-colchado.html' title='Entrevista a Oscar Colchado Lucio'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-6207740474612170299</id><published>2009-11-14T16:27:00.000-08:00</published><updated>2009-11-14T16:29:35.469-08:00</updated><title type='text'>Confesiones de Tamara Fiol[1]: acercamiento a las mujeres de Sendero</title><content type='html'>Con la llegada de Confesiones de Tamara Fiol se esperaba una novela que básicamente narre una ficción centrada en la violencia política de la década del 80, en el que se ubican los personajes centrales de dicho libro: Tamara Fiol y Morgan Scott Batres. Este último “es un cronista de guerra free lance, mitad norteamericano, mitad salvadoreño. Ha publicado un reportaje sobre las mujeres de Sendero Luminoso… En el transcurso de su investigación, varios de sus amigos peruanos coincidieron en pronunciar un nombre, Tamara Fiol, personaje asociado siempre a relatos fascinantes.” (contraportada). Este cronista de guerra sucumbe ante una historia más fascinante que la guerra misma y sus truculencias. ¿Fascinante? Es que Tamara es una mujer compleja. Viene de un abuelo anarquista y un padre aprista, con quien se pelea cuando se entera que tenía una amante. Deja la casa de sus padres y, estando en la universidad, se involucra poco a poco en la política.&lt;br /&gt;Decía que se esperaba una novela sobre la guerra, “que no sea apología ni condena ni gratuito (y, a veces, degradado) entretenimiento, sino una exploración honrada, estética y humana, sobre un proceso tan desmesurado y traumatizante, que, incluso, puede exceder la capacidad de comprensión del propio novelista como individuo"&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn2" name="_ednref2"&gt;[2]&lt;/a&gt; o que “forzando incluso su código estético, el narrador se siente obligado ante el reclamo social y político del momento”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn3" name="_ednref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;, porque definitivamente a estas alturas se requiere de una novela que narre sobre esta guerra que ha dejado hondas huellas en varias generaciones, y quien mejor que MG para hacerlo dado su trayectoria literaria y porque “se encuentra en una posición privilegiada para abordar el tema de Sendero Luminoso. Conoce bien las vicisitudes de la izquierda peruana, sus escisiones, sus pugnas, sus posiciones ideológicas confrontadas, que culminaron hace algunos años, en la formación del ala pekinesa dura, el maoísmo, en Bandera y Patria Roja, en fin, en Sendero Luminoso”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn4" name="_ednref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;. Posición privilegiada del cual se ha dicho mucho, sobre todo cuando se editó nuevamente La generación del 50: un mundo dividido. Muchos esperaban una autoflagelación por haber considerado, en la primera versión del libro (1988), a Abimael Guzmán como un intelectual de la Generación del 50: “un hombre de inteligencia superior”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn5" name="_ednref5"&gt;[5]&lt;/a&gt;. Para el fiasco de quienes querían ver a MG cargando la cruz, “La presente edición reproduce escrupulosamente la versión original”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn6" name="_ednref6"&gt;[6]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las mujeres en Sendero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha dicho que las mujeres en SL se volvían implacables, que no les temblaba el pulso al momento de dar el tiro de gracia en las ejecuciones, ni un poco de remordimiento. Es parte de la leyenda de las senderistas. En la novela también se les describe así, porque estaban los “Comandos de aniquilamiento de Sendero Luminoso dirigido por mujeres” (217). Estas mujeres no son normales, “Como si no supieran reír. Eran demasiado duras. Cerradas. Planas. Casi no humanas” (181), a tal punto que una de ellas no duda en aniquilar, ella misma, en un juicio popular a su propio tío que la había visto crecer. “La camarada no había sucumbido a la piedad e incluso no permitió que el responsable político del destacamento (ella era el mando militar) ejecutara al condenado, ya que, sostuvo, era deber suyo y solo suyo cumplir con la justicia del partido” (385). Totalmente consecuente con sus postulados. Sin embargo, una integrante del grupo armado se encarga de aclarar sobre la condición de las mujeres en Sendero. “Los militantes del partido eran revolucionarios dispuestos a entregar sus vidas por la revolución, pero no eran ni santos ni ascetas ni habían hecho votos de castidad y, aunque la podrida prensa reaccionaria afirmara lo contrario, ellas (ya para hablar del caso de las mujeres comunistas) amaban la vida y disfrutaban como cualquier humano de la fiesta y de la alegría” (225). Morgan pretende explorar más sobre lo personal e individual de ellas, pero le es difícil hacerlo; uno, porque ellas mismas no quieren hablar mucho sobre ello; dos, porque se ha dejado atrapar por las historias de Tamara, aunque nos dice que ha escrito algunos artículos sobre las senderistas, pero “Las mujeres en Sendero son una especie de novela marginal en la novela confesiones de Tamara Fiol de Miguel Gutiérrez. Aún se espera que les den la palabra”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn7" name="_ednref7"&gt;[7]&lt;/a&gt;. El planteamiento de escribir sobre este tema está ahí, sobre “las mujeres que habían asesinado y cometido actos de terror, pero que también habían muerto en combates francos o fueron torturadas y asesinadas al caer prisioneras” (224), también cuando fueron consideradas como botín de guerra, al estilo medieval, trofeos sexuales. Aquí hay harto material para los novelistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pretendida heroicidad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arancibia, el conviviente de Tamara, representa fácilmente a los que buscan hacerse del poder a toda costa, no como un acto de servicio o preocupación por la sociedad, sino para alimentar su propio ego. “Yo quería el poder. El poder personal y, de paso, el poder también para el pueblo” (360). El poder del pueblo supeditado al poder personal. Nadie más debe competir con ese poder personal porque cuando alguien opaca esa luz de poder, inmediatamente pretende destruirlo. “Odias al niño, al joven o al hombre maduro que sientes superior a ti, física y moralmente” (376). Por eso, en los grupos que frecuenta, tal actitud, en vez de beneficiarlo, lo perjudica. Ha militado en el Apra, en el troskismo y en el PCP. De este último es expulsado porque “apuntaba a la liquidación del partido (y) aspiraba a mantener el viejo orden” (372). Ante esta situación opta por convertirse en enemigo de todo lo que se pinte de marxismo. “Pronto me convertiré en otro Ravínez. Pero te prometo que seré un Ravínez más feroz y eficiente” (392). A partir de su expulsión se refugia en las organizaciones estatales para continuar en sus andanzas para conquistar poder. Esta vez obtiene logros, pues se convierte en un personaje público importante, incluso en pieza clave de la lucha contra Sendero. “He escrito decenas de artículos condenándolos. Todos saben que vengo propugnando una nueva ley antiterrorista. Pena de muerte. Juicios sumarios con jueces sin rostro” (404). ¿Un luchador de principios sólidos, por lo menos, esta vez? No. Porque “los militares me adoran. Acabo de salvarles el pellejo donándoles un material quemante. Así que podrán seguir durmiendo tranquilos” (401). Militares que pactan con este personaje que tiene una trayectoria de abogado defensor de narcotraficantes, además de “poderoso rector mafioso de la universidad privada de la que terminó apoderándose” (331). Eso es a todas luces historia reciente: una mezcla de Montesinos y Fujimori, de quienes algunos hacen su héroe. En la ficción, a Arancibia, y en la realidad a estos, les fue bien durante un tiempo: poder económico y social, sin embargo, el primero termina huyendo, luego muerto a balazos. De los otros dos no es necesario que escriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El origen de la guerra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los escenarios de la guerra interna de la década del 80 son escasos, aunque, mientras Morgan se encuentra en el Perú, los apagones y cochebombas están a la orden del día; las rondas campesinas se van conformando bajo la presión del Estado y los enfrentamientos se vuelven feroces entre Sendero y el Ejército. “Así actuaban siempre los militares y también los terrucos. Tú me matas a uno de mis hombres. Yo te mato a dos” (252). Pero ¿de dónde viene esta guerra? ¿Cómo nace? La “fascinante” vida de Tamara casi nos impide conocer tal cuestión. Pero, al hacer el seguimiento de su vida, podemos encontrar la respuesta, dado que ella fue militante del PCP (no SL). Los partidos de tendencia socialista, en la novela, se enfrascan en largas discusiones y luchas entre ellos. Los troskistas versus los estalinistas, los pekineses versus los moscovitas. Hasta ahí las peleas no pasaban de puñetazos e insultos, sin embargo, “Por fin, después de tantos años de discusiones inútiles, un partido en el Perú se atrevió a iniciar y desarrollar la lucha armada en una forma que ha comprometido al país entero” (394). Esta guerra no es un producto del simple azar, sino el resultado de diversas contradicciones y bajo ciertas condiciones. Las discusiones ya se habían vuelto insuficientes e “inútiles”. Esta es la explicación ficcional que se hace en la novela. Pero ¿qué es lo que ocurrió realmente fuera de ella? Se parece, por lo menos, en cuanto a los enfrentamientos y discusiones entre los “rojos”: POR, POR-T, FIR, MIR, PCP, PC Unidad, VER y toda la combinación posible del abecedario. Luego, la violencia política de los años 80 llegó. Aunque la violencia en sí, no es nueva en el Perú. “Es falso afirmar que el PCP, Sendero Luminoso, ha iniciado la violencia”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn8" name="_ednref8"&gt;[8]&lt;/a&gt;. Desde mucho antes ya existía. Hasta al APRA, que ahora reprime salvajemente comunidades amazónicas, conoce de “la masacre que propició Sánchez Cerro contra el partido y el pueblo trujillano” (128).Esto en la novela, pero también es parte de la historia de ese partido donde sus integrantes ahora “ya no son sospechosos de subvertir el orden. Levantan suspicacias de índole moral y hasta delictiva”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn9" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn9" name="_ednref9"&gt;[9]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tamara, ¿revolucionaria decadente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tamara Fiol milita en el PCP. Es una mujer valiente que se pelea “con la policía y con la bufalería en los mítines” (26). “Era una luchadora excepcional” (395). Tiene una larga trayectoria partidaria. Se ha nutrido de lecturas marxistas y se ha fogueado en los debates y las luchas, sin embargo, su accionar fuera del partido no se encuentra dentro de los cánones, por eso la crítica la muestra de otra manera. “Una zorra. Una golfa. Una mujerzuela” (409). Es una mujer que le gusta explorar el placer de la sexualidad: tiene sexo por dinero, una sola vez, luego en un prostíbulo “los clientes se peleaban por sacarme a bailar” (305). Ha descubierto el mundo del sexo y la bohemia en un contexto donde para la mujer es un tabú ambas cosas. “Recuerdo que una vez… pronuncié… tímidamente la palabra fellatio. ‘¿Fellatio? –intervino de inmediato Queca Luzurriaga-. ¿Fellatio, monada? ¡Di chupar! ¡Di mamar! ¡Estas son las palabras verdaderas y ricas!’. Pero luego te hablaré de Queca. Fue mi maestra en muchas cosas. Claro, tuve otros maestros. Tuve un maestro” (78). La maestra no tuvo una maestra. Ella tuvo que descubrir ese mundo luego de que “su joven esposo… le propuso explorar otras formas no sanas de fornicación permitidas por la iglesia, ella se sintió escandalizada. Ofendidísima. Y qué vergüenza la invadió” (104). Ese fue el contexto que le tocó vivir a Tamara, pero como buena discípula aprendió rápidamente a tal punto que “la pasión amorosa de una luchadora y mujer de moral superior… sucumbe al poder erótico de un sujeto repulsivo como fue Raúl Arancibia” (221). Finalmente, la propia Tamara considera que existe una incongruencia entre su verbo y su acción, sobre todo, cuando regresa en amoríos con Arancibia, quien fue expulsado del partido con el apoyo de Tamara. Entonces no le queda más que un camino: su renuncia al PCP porque “era una burguesa decadente. Irredimible. Que no era digna de pertenecer a un partido que quería cambiar el mundo y la vida” (408). Ella ha elegido la renuncia a la expulsión. Ahora, ¿podemos decir que Morgan no se equivocó en considerar fascinante la vida de Tamara? La vida de alguien que se paseó por el marxismo para decir: “¿Qué significa que con el advenimiento del comunismo termina la prehistoria de la humanidad y empieza la historia propiamente humana? ¿La historia reciente del mundo no ha traído por tierra esta profecía?” (86). ¿Morgan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref1" name="_edn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Gutiérrez, Miguel. Confesiones de Tamara Fiol. Alfaguara. Lima. 2009.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref2" name="_edn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Gutiérrez, Miguel. El pacto con el diablo. Editorial San Marcos. Lima. 2007. Pág. 337.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref3" name="_edn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Gutiérrez, Miguel. La invención novelesca. Fondo Editorial UCH. Lima. 2008. Pág. 126.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref4" name="_edn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; Sánchez León, Abelardo. “Confesiones de Tamara Fiol”. En Quehacer 173. Pág. 109.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref5" name="_edn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; Gutiérrez, Miguel. Generación del 50: un mundo dividido. Arteidea editores. Lima. 2008. Pág. 348.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref6" name="_edn6"&gt;[6]&lt;/a&gt; Gutiérrez, Miguel. Generación del 50: un mundo dividido. Arteidea editores. Lima. 2008. Pág. 28.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref7" name="_edn7"&gt;[7]&lt;/a&gt; Sánchez León, Abelardo. “Confesiones de Tamara Fiol”. En Quehacer 173. Pág. 108.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref8" name="_edn8"&gt;[8]&lt;/a&gt; Gutiérrez, Miguel. Generación del 50: un mundo dividido. Arteidea editores. Lima. 2008. Pág. 330.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn9" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref9" name="_edn9"&gt;[9]&lt;/a&gt; Quehacer 175. “Padres e hijos”. Pág. 7.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-6207740474612170299?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/6207740474612170299/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/11/confesiones-de-tamara-fiol1.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/6207740474612170299'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/6207740474612170299'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/11/confesiones-de-tamara-fiol1.html' title='Confesiones de Tamara Fiol[1]: acercamiento a las mujeres de Sendero'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-6664233091765682111</id><published>2009-09-21T10:33:00.000-07:00</published><updated>2009-09-22T18:53:02.067-07:00</updated><title type='text'>ENTREVISTA A RAFAEL INOCENTE</title><content type='html'>Por Niko Velita&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rafael Inocente ha publicado la novela La ciudad de los Culpables, dentro de la temática de la guerra interna. A propósito de la lectura de su novela me contacto con él para una conversa sobre la novela y la guerra. Luego de horas de charla, más bien soliloquio, dado que no soy buen conversador, queda un polémico y extenso análisis, gracias a la generosidad de Rafael para dar su tiempo en torno al tema señalado. Sin embargo, creo que hay mucho por hablar aún con Rafael; y esta entrevista es una invitación a reflexionar en un país donde se está escribiendo bastante sobre la guerra. Unos en busca de algún premio solamente; otros con fines artísticos y testimoniales. Saludos Rafael.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: La guerra interna ha dejado profundas huellas en toda una generación, ¿cuál es tu reflexión en torno a ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RI: Desde hace quinientos años estamos en guerra. Como dice Piero Bustos, somos hijos de la guerra, somos hijos de la piedra inmortal. Pienso que la violencia en el Perú no comienza aquél día en que un grupo selecto del PCP-SL inicia la lucha armada en las alturas de Chuschi, Ayacucho, si no desde el día siguiente en que los curas españoles envenenan con arsénico el vino que dieron de beber a las huestes de Atahualpa y la soldadesca ibérica captura al Inca mañosamente, sin épica, valor ni hidalguía. La violencia estructural que se originó por la desestabilización producida por la invasión ibérica generó una raza de seres resentidos, promiscuos y ladinos, seres que alguien denominó duramente como hombres de vidas destruidas, hombres que el indio Huamán Poma “de Ayala” y el criollo Riva Agüero despreciaban profundamente, uno por haber ensuciado la sangre india y otro llamándoles mesticillos. No me trago ese cuento criollo y huevón del mestizaje ideal. Eso ocurrió sólo en la mente de tres o cuatro criollos privilegiados o curas pendejos con conciencia de culpa que deseaban borrar con la fábula infame del mestizo ilustrado, el gran trauma que generó la violación sexual, cuyas consecuencias son visibles hasta nuestros días. En la colonia, millares de cholos o como quieras denominar al producto del cruce por violación de español e india vagaban por las ciudades, azolándolas, envilecidos por el alcohol y el resentimiento. En el caso de las mujeres, se dedicaban al oficio más antiguo del mundo, se hacían casquivanas para despertar la lujuria del español o el criollo. Te hablo de las grandes masas mestizas que se generaron en la colonia. Pero no todos arrugaron. Al día siguiente de la captura del Inca, se empezó a gestar un movimiento subversivo que mantuvo en jaque a los conquistadores durante décadas y que ha atravesado toda nuestra historia desde la colonia hasta nuestros días. Acuérdate de Manco Inca (no mancó), Kawide, Illatopa, Kiskis, Kizu Yupanqui, Juan Santos Atahualpa, los Túpac Amaru, Túpac Catari, las revueltas de negros cimarrones, Rumi Maqui y más recientemente el mariscal Andrés de Santa Cruz Calahumana, el gestor de la Confederación Perú-Boliviana, por quien Bolívar tenía gran respeto y de quien Basadre dijo que sus ojos almendrados nunca miraban de frente y que en muy determinadas ocasiones la sonrisa plegaba su boca lampiña contraponiéndolo a la blancura y “sinceridad” de Salaverry (Historia de la República del Perú) y a quien Felipe Pardo y Aliaga ridiculizó en el valsecito criollo, “que viene el cholo jetón… limeñas, la boca se apreste a cantares, a ricos manjares, de cancha y coca. Que ves salir la momia de su abuela de una huaca, que llamando al hijo, oh tú, porquí, hombre, el Bolivia dejas? Porquí boscas la Pirú?¿Piensas bañar la Chorrillos porque ya entraste la Cosco?” ¿No te recuerda acaso al cholo-blanco-porquería-arequipeña Bedoya Ugarteche o al resentido social Aldo Mariátegui? Santa Cruz jamás arredró por este desprecio racial, muy por el contrario, tomó conciencia y organizó una sociedad secreta constituida a orillas del Titicaca probablemente bajo el influjo de la cosmovisión andina, como lo explica Carlos Milla, con el fin de promover la reunificación de los ex territorios tahuantinsuyanos, al igual que hizo Rumi Maqui setenta años después. Aquél “año vulgar” de 1829, Santa Cruz ordenó a los militares bajo su mando establecer contacto con los araucanos (mapuches) a quienes debían tratar como aliados, proporcionándoles armamento, vestuario y medios. Previamente Santa Cruz había confeccionado planes para invadir Chile por la ruta de Almagro y Paullo Inca (porque Chile ya nos invadió económicamente), es decir por la meseta del Collao hasta bajar a Copiapó. Además, Santa Cruz, apodado por la prensa chilena como Monsieur Alphonse Chunga Cápac Yupanqui, pretendió que el ejército confederado incluyera para la Confederación territorios collas de Tucumán, Catamarca y Humahuaca (Argentina). Huelga decir que Santa Cruz (héroe de Pichincha) había logrado ya la anuencia del Ecuador para integrar la Confederación y ahí se refugió en sus años de desgracia, pues en el Perú blanquecino fue declarado “enemigo capital de la nación” y en la Bolivia criolla, indigno del nombre boliviano. ¿No te suena todo esto más actual que nunca? ¿Quién lo está contando en novelas o relatos? Ahora es más fácil decir, no podemos vivir en el pasado, pero quien no sabe de dónde viene, no sabe a dónde va. Entonces, ¿es descabellado reclamar un Apocalipsis, un Pachacútec que cuestione toda esta historia mentirosa y que ha condenado a nuestro pueblo a la marginación? Esa es la realidad de este corral de chanchos, un enfrentamiento etnoclasista despiadado pero a la vez hipócrita, morigerado por los discursos de curas, sociólogos, izquierdistas y metafísicos. Incluso ese gran movimiento de retorno y resistencia pasiva que significó el Taki Onkoy fue subversivo y ahogado en sangre por los extirpadores de idolatrías reencarnados ahora en el cómplice de genocidas, el ensotanado Luis Cipriani Thorne. El PCP-SL no capitalizó, por el contrario, pisoteó, esa resistencia étnica a la invasión europea que lleva ya más de cinco siglos. Pienso que de alguna forma la gigantesca empresa que significó la invasión y saqueo del continente sudamericano es equiparable a aquellas otras gestas que emprendieron los europeos travestidos en cruzados para acabar con los infieles palestinos, justificando el etnocidio bajo el manto de la difusión de la fe cristiana y el (des) conocimiento occidental que hoy nos agobian, es decir primero fue contra Alá, luego contra Pachacámac. Ahora esas cruzadas se han reencarnado en las guerras santas emprendidas por el Sacro Imperio Norteamericano en contra del pueblo árabe, depositario y creador de uno de los grandes focos culturales de la humanidad, al igual que nosotros. Retomando entonces, creo que esa ruptura del equilibrio biológico-emocional de todo un pueblo, esa violencia étnica y sexual, que devino luego en clasista y estructural, generó masas neuróticas culturamente, frustradas históricamente, psíquicamente amargadas y acomplejadas y creo que ese tema no ha sido aún tratado como merecería la magnitud del drama, pues de la purificación de esas masas es que saldrá el Perú unificado y grande que deseamos. La guerra interna de los últimos veinte años es apenas un cachito de la oscura ciénaga en la que la memoria colectiva del país se halla sumida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdóname por extenderme tanto en este punto, es que lo considero fundamental para comprendernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: ¿Cómo ha influido todo ello en la novela peruana?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RI: Divido la literatura que ha tratado este tema, el de la guerra, en dos grandes rubros: por un lado, quienes con su producción han intentado describir, narrar, justificar e incluso elogiar el orden oficial impuesto por los criollos descendientes de encomenderos y por otro lado, quienes optaron por una posición de denuncia y ruptura y propuesta. Me vienen a la mente los cronistas apologéticos, aquellos que eran pagados por los conquistadores para mentir acerca de los crímenes que cometían (igual que hoy, hoy tal vez no les pagan en duro a los escritores, pero vaya que reciben beneficios aquellos plumíferos que elogian al sistema). Recuerdo primero al tal Francisco López de Gomara, quien quiso hacer de Pizarro un Aníbal, un Alejandro Magno. Luego un tal Antonio Herrera, émulo de Gomara y así por el estilo. Previo pago en oro por parte de Pizarro o algún asesino que quisiese limpiar su nombre. Está Pedro Cieza de León, cuyo rigor y objetividad se ciñeron fundamentalmente a los aspectos geográficos, etnográficos, botánicos y zoológicos y a pesar de ser considerado cronista oficial, presentó una posición contraria al abuso cometido por sus paisanos. Por otro lado, tenemos al chachapoyano jesuita Blas Valera, quechua-hablante y abierto simpatizante de la causa indígena, simpatía que le valió ser acusado de hereje y encarcelado por la Compañía que incluso cerró el acceso de mestizos a la Orden por esta causa. Valera es autor de la Historia Occidentalis que se dice habría caído en manos de Garcilaso de la Vega Inca, sirviéndole de base para confeccionar sus Comentarios Reales. Pienso también en el mismo Garcilaso, quien luego de su paso por la península y de combatir contra los moros, después de afanar a la hija de Góngora y Argote e intentar revalidar sus títulos nobiliarios heredados del padre español, cae en la cuenta que no sabía lo que era y toma conciencia de lo que puede ser y escribe Los Comentarios Reales de los Incas, obra no sólo literaria, además histórica y ante todo política, publicada además “a cuenta de autor”. Pienso en el mismo de las Casas, quien afirmó resueltamente que, lejos de recibir tierras y títulos, Pizarro y Cortés deberían ser juzgados como criminales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace varios años tuve acceso, gracias a un querido y controvertido amigo, el antropólogo Sebastiano Sperandeo, a una publicación de la académica italiana Laura Laurencich Minelli. Laurencich, basada en documentos jesuitas secretos (es decir, documentos que no estaban sujetos al nihil obstat de la orden jesuita ni al imprimatur de la corona española) de la orden, removió el mundo académico con sus revelaciones. Desgraciadamente en el Perú estos documentos no han circulado más que en los ambientes universitarios y aún menos todavía. En este estudio se plantea la hipótesis de que parte de los dibujos de Nueva Crónica y Buen Gobierno, de Guamán Poma de Ayala, habrían sido realizados por el rebelde Valera, con el objetivo de denunciar la verdad sobre la invasión española y la complejidad y alto nivel alcanzados por la cultura prehispánica, grandeza ocultada sistemáticamente por el poder español y sus descendientes criollos. En este estudio, entre otras cosas, se afirma que Pizarro habría utilizado sucias tretas para capturar a Atahualpa en Cajamarca. Esta celada se planeó con mucha anticipación desde Panamá y consistía en envenenar a los soldados incas con cuatro barriles de una mezcla de arsénico y vino moscatel, preparada oportunamente por los curas, siempre traidores, Valverde, Yépez y Pedraza, dejando en el aire el supuesto heroísmo y arrojo de los peninsulares en la captura del Inca en Cajamarca. Ergo, jamás se dio batalla alguna, adiós a la epopeya y a la épica que ya quisieran los gilazos Riva Agüero, Porras Barrenechea y del Busto Duthurburu; Atahualpa y su corte fueron timados y capturados en medio de terribles diarreas y convulsiones provocadas por el veneno de los católicos. Poco después de la trampa, el cura Yépez, arrepentido de su perfidia, quiso denunciar todo esto, pero ya era tarde: Pizarro lo asesinó a puñaladas. Cuando Valera retorna al Perú, dispuesto a hacer saltar todo por los aires, contacta con otro jesuita, Anello de Oliva, quien habría ocultado el nombre de Valera, achacando la obra al cronista indio Guamán Poma. Pero eso no es todo, Laurencich prefigura en su estudio la existencia de una escritura de tipo fonético-silábica en el incario, algo negado conveniente y sistemáticamente por la historiografía criolla, dizque por falta de evidencias. Ahora Laurencich es acusada de delincuente, mentirosa y apócrifa por los integrantes de las sectas criollas de las que depende el estudio de la historia de la “conquista”, pero las pericias científicas practicadas a los documentos corroboran lo que dice la estudiosa italiana. Y eso no miente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Poderes Secretos, la formidable novela corta de Gutiérrez se plantea este tema, derivando hacia la existencia de sectas casi esotéricas, una con sede en el Instituto Riva Agûero y la otra, difusa y fantasmática, pero peleando siempre por alzar su voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces pienso que de ninguna manera el tema de la guerra se reduce a la iniciada por el PCP-SL en Chuschi Ayacucho hace más de veinte años, si no que el conflicto principal es mucho más antiguo, basto y enmarañado y nos remite hasta la época de la invasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: ¿Cómo ha influido todo ello en la novela peruana?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RI: Es un tema complejísimo, del que no me atrevería a hablar demasiado, pero creo que tanto románticos, modernistas como realistas han estado influidos de alguna forma, a favor o en contra, por este proceso violento que significó la irrupción de la invasión española en territorio de Abya Yala. Desde Narciso Aréstegui, pasando por Tristán, Matto y Cabello, creo que la novela peruana tiene una marcada vocación realista, de allí la íntima relación entre dos amantes que a la vez se desprecian: la historia y la novela en el Perú son amantes despechados pero que tropiezan siempre con la misma piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo podría decirte que las relaciones entre historia y novela en un país tan jodidamente enredado, producto de una violación no sólo histórica y social como el Perú, son ancestrales, tanto como los relatos del Taki Onkoy o los poemas homéricos. Entre la historia que se escribe desde Europa (y sus rabonas paisanas) y la novela que tiene como esencia el hecho de fagocitar otros géneros, pues me quedo con la novela. Y la historia que nos han contado, es una historia malhadada y mentirosa. Profunda y convenientemente mentirosa. Allí es cuando entra el artista: cuando la historia prostituye y adultera. Tanto el poeta como el historiador, cuentan. Su territorio común es la narratividad, pero aquí lo que importa es la mirada, para darle sentido e intensidad a lo que se cuenta. No olvidemos nunca que lo nuestro es un tercer género, a caballo entre la verdad y la mentira, la ficción, unido umbilicalmente al libre pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así las cosas podría mencionarte algunas novelas que a mi parecer y sentir son las que mejor cuentan la gesta del peruano como individuo dentro de una colectividad sojuzgada: Los perros hambrientos, El Mundo es Ancho y Ajeno, Los Ríos Profundos, El Zorro de Arriba y el Zorro de Abajo, Todas las Sangres, Redoble por Rancas, La Violencia del Tiempo, Conversación en La Catedral, Crónica de Músicos y Diablos, Rosa Cuchillo, Los Hijos del Orden, Los Ilegítimos, En Octubre no hay milagros, No una si no muchas muertes, por citarte sólo algunas que considero fundamentales para comprender el devenir de esta colectividad llamada Perú. Deseo mencionar también a un autor que leí muy niño y a quien considero infamado injustamente, Enrique López Albújar, quien con Cuentos Andinos publicado en 1920 pone en vereda literaria al indio real, al indio de carne y hueso y no precisamente desde la visión de un sillón de juez como pretende Bryce. Cuentos como Ushanam jampi y El Campeón de la muerte, revelan estructuras autónomas del poder colonial y republicano —comunismo agrarista indígena—que se impusieron e imponen en comunidades y ahora también barrios periféricos de Lima, en donde el Estado está sólo presente en épocas electorales y para robar al ciudadano y en donde la justicia debe ser cobrada por sus propias manos. No olvidemos que una de las razones que empujan al gran cholo Arguedas a escribir es la contrariedad que experimenta dentro de sí al leerlo a Albújar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP:¿Qué autores crees que han trabajado mejor sobre la guerra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RI: Me referiré al tema de la guerra de ahora en adelante como a la que desató el PCP-SL en Chuschi-Ayacucho en 1980.&lt;br /&gt;Pero creo que sería pertinente aclarar de entrada que, cuando decimos narrativa de la guerra, como bien acota Miguel Gutiérrez, no nos referimos solamente a las acciones y escenarios de guerra, es decir aquella narrativa épica que cuente la vida de, digamos, un destacamento guerrillero o un líder íntegro que conduce a su pueblo a la victoria después de innumerables batallas, que ese sería un sentido angosto para expresión tan compleja, preferiría entender narrativa de la guerra en un sentido más lato y de mayores connotaciones, es decir, los diferentes dramas, conductas y formas de vida de los individuos y colectividades de diferentes regiones y clases sociales influenciados directa o indirectamente por la guerra popular que se inició en los ochenta.&lt;br /&gt;Quiero mencionar a Julián Pérez Huarancca y su Retablo, magistral novela con diferentes niveles de representación, tal como un retablo ayacuchano. Más allá de la innegable calidad literaria de Retablo, lo que quiero destacar en esta novela es la capacidad que ha tenido Julián para contar que los orígenes de la violencia en el sur peruano, específicamente Ayacucho, y más específicamente las comunidades ayacuchanas que se vieron inmersas en la vorágine de la violencia más salvaje, no se encuentran solamente en el azuzamiento que sufrieron por parte del PCP-SL y de las fuerzas represivas, si no que esta violencia tiene su génesis en causas mucho más enmarañadas que nos remiten a broncas ancestrales entre comunidades, como él mismo las llama, entre indios chutos y cholos notables, odios que se arrastran desde la colonia o quizá antes, y cómo no, problemas de tierras y ganado. Resulta innegable la maestría con que Julián narra la guerra y la ausencia de maniqueísmo en los personajes, pese a estar Julián involucrado sentimentalmente pues el protagonista, Grimaldo Medina Huarcaya, alter ego de Hildebrando Pérez Huarancca, es hermano del autor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Considero que Dante Castro logra niveles estéticos muy altos en su narrativa, sobre todo con el cuentario Parte de Combate. Más allá de mis discrepancias con Castro, creo que es él uno de los pocos que cuenta la guerra desde la misma guerra. Tal vez por ello sus cuentos son totalmente verosímiles y bien logrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuentos de Siete rosas de hierro así como Carretera al Purgatorio de Zeín Zorrilla y Rosa Cuchillo de Colchado Lucio reflejan dos formas distintas de entender la migración y la guerra civil, uno por el lado del que se adapta al medio adverso y sigue adelante y otro desde una posición neo indigenista, ambos con maestría y honestidad artística. Los cuentos para niños de Oscar —los lee mi hija— son magistrales (¡ya basta de idioteces de Disney y pasteurizadas Pocahontas!) y aunque para mi gusto idealiza demasiado el pasado incaico, la novela Rosa Cuchillo te conmueve hasta el llanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desgraciadamente he leído sólo una novela corta de Félix Huamán Cabrera, Candela Quemaluceros, cuya trama y narratividad me engancharon y me recordaron al canteño teatrista y luchador social encarcelado hoy en las mazmorras del fujimontecinismo neoliberal, Víctor Zavala Catagno, específicamente a algunos hermosos cuentos incluidos en El Color de la Ceniza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He estado leyendo algunos relatos de José de Piérola, y aunque por momentos se torna increíble, creo que varios relatos de Un beso de Invierno, resultan muy buenos en su concepción y hechura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Rumor de la Tormenta de Carlos Rengifo, hay varios cuentos de factura excelente que representan una Lima corrupta, hedionda y corroída de arriba abajo, relatos magistrales como Tierra de Nadie, Cenizas del Pasado y el Festín del Cordero, reflejan ese corral de cerdos urbanitas que nos dejó el fujimonte-cinismo. Carlitos maneja diestramente el castellano peruano y te engancha en su prosa desde el saque. De la misma manera, una novela muy bien escrita y estructurada, de la que se ha hablado poco o casi nada, Un duro despertar, de Aldo Pancorbo, novela negra y pícara pero a la vez preñada de melancolía, refleja esa Lima urbana pituca, pseudopituca y misia, revuelta a veces, pero racista y excluyente siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero mencionar también los excelentes cuentos de Sócrates Zuzunaga Huayta, los de Ricardo Vírhuez Villafañe, varios relatos de Feliciano Mejía, los estremecedores cuentos incluidos en Desde la Persistencia, de la Agrupación Cultural Ave Fénix, presos políticos purgando dura condena (El regreso de Lucila Ccorac, Los Árboles, Reflejos inocentes, Pericotes de dos patas, Un tecnócrata en la noche, El último sueño, Un itinerario); lastimosamente todavía no he podido leer Camino de Ayrabamba ni Golpes de Viento de Víctor Hernández.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No he podido leer todavía a Fernando Cueto, tengo muy buenas referencias de su obra, gracias a mi buen amigo y crítico literario Javier Gárvich. Ah, olvidaba una novela estremecedora, que más allá de su valor testimonial, mezcla arte y crudeza, para contar lo que fueron los días en el infierno que vivieron los luchadores sociales en las cárceles del ladrón y asesino Kenya Fujimori. Me refiero a Las Cárceles del Emperador, del poeta Jorge Espinoza Sánchez. Sé que va por la 5º o 6º edición, calladito no más, sin haber merecido críticas ni elogios por parte de los estamentos oficiales que hacen y deshacen escritores en este país de cartón-piedra. He leído también excelentes cuentos referidos al tema de Walter Lingán, Roberto Reyes Tarazona, Feliciano Padilla Chalco, y un cuento increíble de Reynoso, El Mural…. En fin, tantos más que no los tengo ahora en la memoria y tantos, muchos más que no he podido leer todavía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una novela que leí hace unos años gracias a Ricardo Vírhuez y me gustó mucho es la del loretano Cayo Vásquez, me refiero a Hostal Amor, retrato fiel de lo que significa la vida en la selva en épocas neoliberales. Otra es una novela excelente y aunque trata de una de las tantas guerras de fronteras que perdimos a sola firma (gracias a la cobardía, ineptitud y felonía de los cabritillas corruptos de la Academia Diplomática, el Perú ha perdido millones de kilómetros cuadrados a sola firma mientras los generalotes de plomo transaban por lo bajo y el pueblo uniformado ignorante defendía las fronteras con su sangre), hablo de La Guerra del Sargento Ballesteros, de Jaime Vásquez Izquierdo, una excelente novela concebida a la manera de Os Sertaos con múltiples historias, distintos niveles narrativos y decenas de personajes inolvidables, lástima que la edición de esta novela desmerezca la gran calidad narrativa del autor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De quienes han contado la guerra sólo para ganar plata o quedar bien con su conciencia, he leído sólo a Cueto, Alonso. Y ya vertí mi opinión alguna vez sobre esta novela, La Hora Azul. No dudo que Alonso sea honesto en su propuesta, pero eso no quita que piense que es una novela fallida e inflada, sobrevalorada y sostenida por la gran promoción comercial de la que ha sido objeto. Sólo debo agregar que coincido plenamente con Zeín Zorrilla en que la novela criolla agoniza. Está vieja y desahuciada y da sus últimos estertores. Ha pensado que su tabla de salvación es la emigración a su Madre Pútrea y algunos compadritos voluntariosos y ambiciosos han brincado el charco y hoy intentan lucrar con el dolor ajeno, quejándose de que a ellos también les tocó su pedazo… de violencia porque se les apagaban las luces cortadoras de la discoteca mientras toneaban en San Isidro. Quizá en la Madre Pútrea puedan embaucar incautos. Aquí, nadie les cree, porque su discurso y su ficción son, ya ni siquiera de la Lima que se va, si no del Perú que se va. El progresivo proceso de andinización y achoramiento, con todos los riesgos que ello implica, es imparable. Habrá retrocesos, pero Lima, la ciudad enferma de centralismo, racismo y miseria, no es más la ciudad que lo decide todo en todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que esperamos aún la gran novela de la guerra de narradores tan potentes como Miguel Gutiérrez, Gregorio Martínez, Luis Urteaga Cabrera, Eduardo Gonzáles Viaña y Oswaldo Reynoso, cuyos genios han alumbrado novelas magistrales. Se que trabajan en ello y pronto leeremos obras contundentes. Creo firmemente que la magnitud del conflicto armado de los últimos veinte años no logra encontrar, todavía, en los novelistas peruanos, un lenguaje capaz de retratar fidedignamente el tremendo dolor que vivió nuestra patria y sus secuelas que sufrimos todos. En fin, faltarían hojas y que me dispensen si omito a alguien valioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: La ciudad de lo culpables ¿qué referencias reales tiene en el contexto de la guerra interna?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RI: Como te comentaba al principio yo crecí en Ingeniería-SMP, un barrio ubicado en el cono norte, a dos escasas cuadras de la Universidad Nacional de Ingeniería. Entonces desde muy niño fui testigo de las famosas huelgas universitarias, de la resistencia encarnizada de los estudiantes a las medidas económicas que implantó el felón Morales Bermúdez, la huelga del 75, etc. Yo tenía 4 ó 5 años y veía como los muchachos corrían escapando de los militares, rodeaban por el parque César Vallejo ubicado frente a mi casa, perseguidos por los delincuentes uniformados, quienes porra en mano o a tiros, los masacraban. Los jóvenes arrojaban sus documentos en el jardín de las casas, para no ser identificados e impedir así las represalias con la familia, otros se escondían bajo las granadas del jardín o en el terreno contiguo que estaba deshabitado, saltando una inmensa pared, que hasta ahora no logro comprender cómo lo hacían. Por la tarde o al día siguiente acudían a la casa y tocaban la puerta, para recoger sus documentos o alguna otra pertenencia que habían arrojado al jardín. Varios de estos jóvenes estudiosos pero rebeldes me enseñaban ya en la primaria, aritmética, álgebra, las ociosas e inútiles matemáticas modernas (un gasto estéril de tiempo y esfuerzo), luego en la secundaria, geometría, trigonometría, razonamiento matemático. Recuerdo particularmente a dos hermanos con una barba marxiana, los matucanenses Badaracco, genios matemáticos y alumnos, si mal no recuerdo, de ingeniería de minas: no los he vuelto a ver nunca más. Desgraciadamente ahora la UNI —al igual que la Agraria, San Marcos, Villareal o La Cantuta, por mencionar sólo las notables nacionales— se ha convertido en un politécnico. No se estudia ciencias ni matemáticas. El humanismo ya no sirve para nada. Es un estorbo en la vida del estudiante candidato a empleado del mes. Todos estos muchachos que antes de la década del ochenta estudiaban en universidades nacionales y hacían trabajo de masas en fábricas, barrios, comunidades campesinas y comedores populares, formarían luego, equivocados o no, la gran fuerza que insurgió mediante la violencia revolucionaria. Allí, bajo el influjo del magisterio de estos muchachos, empezaron a prefigurarse Orlando Zapata y Sebastián Estoico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paralelamente, en el Parque César Vallejo, situado frente a mi casa, en cada fecha notable del calendario, una dama andahuaylina, vecina antigua de Ingeniería, organizaba actuaciones que culminaban en veladas literarias. Se trataba de la recordada señora Meche, madre de mi querido amigo José Carlos Ocampo. La señora Meche recitaba magistralmente a Vallejo en cada actuación del colegio Santa Ana o en las que ella misma organizaba. Así se fue forjando una generación de muchachos que a la par correteaban por las calles vendiendo marcianos como apreciaban la poesía inmortal del vate huamachuquino. Durante mi época escolar, en la primaria tuve un solo profesor, el puneño Daniel Castillo Robles. El profesor Castillo además de enseñarnos a leer y escribir correctamente, además de esforzarse porque saliésemos de la primaria duchos en las cuatro operaciones matemáticas fundamentales, nos instruyó en el discurso anti imperialista, siempre decía que primero habíamos sido colonia de España, que Chile no había ganado la guerra, sólo había sido un esbirro de Inglaterra, quien cedió la posta a sus primos yankis. Durante la secundaria ya la cosa fue más por mi cuenta. Leía incansablemente, mientras disputaba partidos de fútbol en el estadio San Martín de Porres o bicicleteaba desde Ingeniería hasta La Punta, atravesando todo el Callao en una manchita compacta de cinco o seis mataperros que comenzaban a vivir en una ciudad enferma en la que aún no había combis. Pero me olvidaba de algo, mi padre, Víctor Raúl Inocente Alcántara, anarco-individualista y obrero textil en su juventud, al igual que mi tío el poeta Benjamín Inocente Alcántara, fundador de Estrella Obrera y compañero de Stucchi, Portocarrero y Mazzi y mi abuelo Miguel Inocente Osorio, integrante del Grupo Intelectual Primero de Mayo, muerto tempranamente luego de haber sufrido el martirologio de los primeros apristas en la famosa Lobera de la Isla El Frontón por guardar en el almacén de su casa cientos de rifles para una de las tantas insurrecciones que propiciaba ese gran traidor llamado Víctor Raúl Haya de La Torre. Dicen que una guerra no termina nunca. Sólo terminaría el día que muriese el último descendiente de los agraviados o hasta que el rencor que anida en el pecho de estos se borre por algún pase mágico, pues como dice la canción de La Polla Records, somos los nietos de los obreros/que nunca pudisteis matar/somos los nietos de los que perdimos/la guerra civil/No somos nada… Y si antes hablé de la deuda histórica que tenemos con España, pues también debo decir que admiro y profundamente a ese pueblo español que brindó la sangre de sus mejores hijos en la fratricida guerra civil, tres años y un millón de muertos, así como admiro también al pueblo chileno que llevó a Allende al poder vía las urnas, pensando ingenuamente que los yankis dejarían prosperar un gobierno democrático y socialista. Es que como nos enseñó mi padre y a este su padre, todos los pueblos del mundo son sagrados. Desde muy niños mi padre nos inculcó la lectura, pero no como obligación si no como un placer silencioso con el cual podíamos descubrir otros mundos, otras culturas e incluso vivir otras vidas ajenas a la nuestra. En la casa hasta ahora tenemos La Cabaña del Tío Tom, Robinson Crusoe, La Vuelta al Mundo en Ochenta Días, El Maravilloso Viaje del Pequeño Nils, Sandokán, El Tigre de la Malasia, El Rey Mono, Joyas de la Mitología, esas revistas de Editorial Novaro y un larguísimo etcétera. Recuerdo que mi padre, robándole horas al trabajo y al escaso descanso, nos sentaba ciertas tardes a leer. Él comenzaba con la lectura, luego al azar alguno de los cinco hermanos proseguía y así transcurrían las horas leyendo El Lazarillo de Tormes, Moby Dick, Los Viajes de Gulliver, Alicia en el País de las Maravillas, El Médico a Palos, El Enfermo Imaginario, en fin. Aún niño leí, y recuerdo que se me salían las lágrimas, dos novelas que considero que determinaron en mucho mi vocación literaria: El Mundo es Ancho y Ajeno y Los Perros Hambrientos. De allí ya no paré con Alegría y si no he leído el Lázaro es porque no he podido conseguirla. Luego vinieron Arguedas, Scorza, Rulfo, Onetti, Borges, Hemingway, Faulkner, Musil, Kafka, Arlt, Walsh, etc. Posteriormente los grandes cuentistas y novelistas rusos, leí a Calvino, Kundera y Beckett pero fue Alegría con quien me inicié en el estremecedor mundo de la literatura. Por eso creo que una historia bien contada puede conmover, reflexionar y agitar conciencias y provocar reacciones impensadas, incluso a nivel social.&lt;br /&gt;Volviendo a mi novela, ¿por qué me decidí a escribir La Ciudad de los Culpables? Pienso que uno no decide nada. Como cuando te enamoras. Son personajes, escenas, diálogos, vivencias, sueños, demonios o ángeles que están ahí dando vueltas y de pronto sientes que un impulso sobrehumano te lanza al ruedo y coges tinta y papel y a darle a la página en blanco como un volcán en erupción, como un pene enhiesto con los porongos llenos, atizado, al menos en mi caso, por la indignación más absoluta e insoportable, un pelín de rabia y un poquitín de cariño, para intentar lograr contar una buena historia y por qué no, una gran historia que cambie la vida "mas que sea" a una sola persona. ¿Ficción o realidad? Para el caso pienso que da lo mismo. Me interesa muchísimo ficcionar, pero más me interesa contar una buena historia, real o inventada, que logre hacer conmover, reflexionar y agitar.&lt;br /&gt;Ahora, si tu inquietud es saber si Orlando Zapata, Sebastián Estoico, Lucía, Julia, Sofía, Matías Schrader —el tío de la “secta” israelita— el padrastro Tudela, el Erótico Fuentes y varios otros personajes tienen asidero en la vida real, pues debo decirte que de haberlos hailos. Creo que existen dos grandes tipos de escritores: los que viven y deben vivir intensamente para luego tomar de allí referentes reales para sus ficciones y aquellos que pueden vivir encerrados toda su vida en su casa, su torre de marfil, sin grandes amores, sin grandes ideales, sin grandes pasiones ni odios y sólo a partir de lecturas (es decir, otros libros) y a punta de imaginación recrear mundos nuevos. Pienso que me inscribo en el primer grupo, lo cual no obsta sin embargo a la lectura, la soledad, el silencio, la introspección. De alguna manera un libro proviene de otro y eso no es nada nuevo. ¿Que si hay algo de mí en Zapata, Estoico y por qué no Julia, Lucía o Sofía? Probablemente. La Agraria no se caracterizó precisamente por ser una universidad democrática y en la década de los ochenta cuando yo ingresé era común ver presumidos que el lunes iban a estudiar en un Volvo, el martes en un Mercedes, el miércoles en una off road rugiente, el jueves en una Kawasaki y el viernes se disfrazaban de deportistas y llegaban en una montañera de aluminio y titanio de 3 mil cocos. En plena guerra interna. Eran pitucos-deporte que confluían en el Gustavos, un antrito de expendio de comidas y gaseosa, pues estos despreciaban olímpicamente el comedor universitario. Mientras esto ocurría en el sector oeste del campus universitario, en el sector este, otro grupo marchaba pancartas en mano y arengas en boca, exigiendo por mejoras en la infraestructura, en el menú universitario, exigiendo que se eche a algún profesor corrupto o por mayor representatividad en el tercio. Era el año 88, Vargas Llosa y el movimiento Libertad tenían cientos de acólitos en la Agraria, el Comando Rodrigo Franco había sembrado decenas de soplones en la universidad y con dos amigos de aquella época, Nacho (un brillante científico peruano, uno de los pocos especialistas en aves y mamíferos marinos en el Perú) y Daniel (ahora ingeniero agrónomo con un doctorado en Cuba y campesino en la selva), discutíamos sobre el carácter de la sociedad peruana y sobre la alternativa de cambio. Los pitucos agrupados en el MO al cuadrado (MOMO, movimiento molinero) en mancha marchaban con sus hembritas light gritando hasta quedar afónicos, libertad, libertad, libertad, haciéndole coro a Varguitas y andaban con paralizer en el cinto, temerosos de lo que ellos llamaban los terrucos, denominación en la cual englobaban a los anarquistas, socialistas, izquierdistas, etc. Era hora de definiciones y muchos nos definimos y tomamos partido. Paralelamente yo me había aficionado desde mi temprana adolescencia al rock subterráneo, particularmente el rock radical vasco (La Polla, Kortatu, Monstruación, MCD, IV Reich, lo primero de Siniestro Total, Eskorbuto, Ilegales), el buen rocanrol ibérico (Gabinete Caligari, El Pecho de Andy, El último de la Fila, Radio Futura, Los Secretos, Golpes Bajos), el formidable rock uruguayo (Los Traidores, Los Tontos, Los Estómagos, La Tabaré River Rock, Zero, etc.), el rock chileno, especialmente unos Prisioneros adolescentes, rebeldes y nada aterciopelados (pienso en Independencia Cultural, Las Industrias, Latinoamérica es un pueblo al sur de EU, Paramar, Estar solo, Nunca quedas mal con nadie) y Los Tres y algo del punk rock anglosajón y lo que se llamó la new wave ochentera. Gracias al Chato Jorge, un pata de la Agraria, que también había cursado estudios en Industriales en la U de Lima y se había largado de allí asqueado de la gente, conocí a dos buenos amigos de toda la vida (aunque cada vez nos vemos menos, como dice Machado, tengo a mis amigos en mi soledad, cuando estoy con ellos, qué lejos están) Andrés (también fugado de la Universidad de Lima) y Oswaldo (técnico electricista, melómano, culto y enigmático). Gracias a ellos pude escuchar grupos que jamás hubiesen pasado por la radio, monopolizada entonces por las taradizantes Panamericana y Once Sesenta. Doble Nueve pituca por antonomasia pasaba sólo rock anglosajón que por aquellos días yo detestaba profunda y equivocadamente. Al poco tiempo (tenía tal vez dieciocho años) formamos con Andrés, Oswaldo y Nacho, una banda de rock subte, más o menos con las influencias que te describo, aunque las de Andrés y Oswaldo eran más amplias. La banda se llamó Semilla Nociva y ensayábamos en la casa de Oswaldo en SJM. Oswaldo es un tipo misterioso y solitario. Matizaba su afición por la música con su oficio de electricista (electrotecnia, alto voltaje) y había logrado adquirir una batería y una guitarra eléctrica, y conseguido que sus padres le permitiesen ensayar las tardes de los domingos. Posteriormente se incorporó Daniel, quien había crecido en la selva alta y tocaba diversos instrumentos musicales, era cultor de la nueva canción chilena y además cantaba y muy bien. Daniel era, es, un marxista declarado y empezaron los encontrones y discusiones, pues todos nosotros veníamos más de las canteras anarquistas. En esa época ocurrió la primera ruptura con Andrés, una ruptura lamentable y muy triste, pues dejamos de vernos muchos años con tan caro amigo y fue por una cojuda discusión debida a cuestiones políticas y musicales (él quería permanecer autodidacto en la guitarra, como los de IV Reich y nosotros le exigíamos que aprendiese acordes), el caso es que la primera Semilla se disolvió y quedamos Nacho y yo. A los pocos meses del cisma, una mañana de verano, tocan la puerta de mi casa, preguntando por bettas bilobulados. Bettas son una hermosísima especie de peces combatientes originarios de Siam-Tailandia, que yo criaba y crío hasta ahora y a la que soy muy aficionado. En esa época experimentaba con una línea de un intenso color rojo sangre y azules eléctricos que no tenían parangón en Sudamérica. Me encontraba limpiando los beteros (así se llaman las urnas de vidrio en las que los machos deben permanecer separados para evitar agresiones), escuchando a la vez un casette de Los Apestosos —luego pasarían a llamarse Los Prisioneros— y el pata que llamaba a mi puerta quería comprar bettas rojos de doble cola, lo hice entrar, escuchó la música y me preguntó si escuchaba rock subterráneo. Yo tenía la guitarra junto a uno de los estantes de los acuarios, él la cogió y rasgó unos acordes de REM, hicimos amistad y se incorporó a Semilla Nociva. Se trataba de Joel, huancavelicano, ex sanmarquino, roquero y vendedor de abarrotes en un mercado de la Av. Perú y se convirtió en la viola del grupo. Luego vino un amigo de la infancia, Sandro, anarco punk, skin anarquista y batero en ciernes. A los meses conocimos a Arturo, que por aquella época tenía un programa de rock, Viaje al fondo de la noche, en Radio Cadena y casi simultáneamente a Diego, quien entró a los teclados. Así Semilla Nociva integró a una manchita de Beverly Lince, con la cual también llegó el famoso Arturo Vigil, Arturillo, gurú del rock nacional y uno de los mayores conocedores de rock y cumbia aurorales en el Perú. Hubo un par de ensayos con Lucho Sanguinetti —hoy en Leucemia y tristemente famoso por el supuesto virus—, que en esa época tocaba con Héroe Inocente, un grupazo nacional que hasta ahora sigue en pie, pero las cosas con Lucho no se dieron. Ensayábamos donde Pancho Müller, por el Amauta y en Fílderes, en Ingeniería, donde también ensayaba Cachuca y Los Mojarras. Así se fue gestando el grupo nuevo con el que dimos varios conciertos. Yo estaba en el bajo y los gritos y tocamos en la Helden, la Jato Hardcore. Los tiempos eran asesinos. El homicida Fujimori dio el criminal paquetazo y el delincuente que fungía de primer ministro pidió cínicamente, que dios nos ayude. ¿Qué oportunidad puede brindar una sociedad que sepultó en vida a jóvenes sin culpa, mientras los delincuentes de saco y corbata vuelven a ganar elecciones, hacen alianzas, retozan en cárceles doradas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Me contabas que eras docente de la ADUNI. En la novela aparece unos personajes de esa casa de estudios. Unos profesores que politizan sus clases.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RI: En realidad fue una época muy corta de mi vida, cuando cursaba los primeros ciclos de Biología en la Agraria. Me pasaron la voz y estuve unos meses, hasta que deserté pues en esa época me dedicaba, como hasta ahora, a la crianza y comercialización de peces ornamentales, y el tiempo no me daba, además de que no podía con mi genio. Pero ya desde antes conocí a varios de estos muchachos, hijos de migrantes, matemáticos brillantes, lectores contumaces y conversadores polémicos. Muchos de ellos tenían, ahora lo sé, la nariz perfilada y la tosecilla seca de los tísicos, pero a pesar de eso poseían una energía interna tan grande y contagiosa, producto del apasionamiento de sus ideas, que era imposible permanecer indiferente. Y no es que politizasen sus clases. En la novela hay un episodio en donde la profesora de la Academia, una joven mestiza y altiva, entra al salón e impone desde el saque la autoridad del maestro. Al antiguo estilo. No walkmans (ahora serían ipods y celulares), no palabras, no chongo. Cogía sus tizas multicolores y no dibujaba un solo número. Esbozaba los continentes del planeta y ubicaba los grandes focos culturales: Egipto, Mesopotamia, la India, China, Aztecas y Mayas, Incas y oh, sorpresa, el corazón del África, como descubrió el silenciado Leo Frobenius. Hablaba entonces de los filósofos materialistas, denostados por los metafísicos a favor de Sócrates, Platón y Aristóteles. Los contextualizaba, social, histórica, económica y políticamente, contaba acerca de la cultura a la que se debían, de la etnia a la que pertenecían, comparaban épocas y culturas y recién allí, cuando la gente estaba demudada por la magistral lección, empezaba con los dígitos, los teoremas, polinomios y algoritmos. Y esto ya era política, pero no en el sentido sectario del término. Es que el poder siempre ha pretendido que el maestro sea un apóstol: el profesor debe ser apolítico, neutro, asexuado ideológicamente, castrado en su conciencia de clase, así trabajan la mente de los jóvenes que estudian educación en el Perú. Pero si los funcionarios del Ministerio de Educación y algunos directores o profesores aplauden y elogian al gobierno de turno, eso no se considera política. Ay del profesor, sea de colegio nacional, particular, academia o universidad, si critica, repudia, rechaza al gobierno y al sistema, eso sí es política. Lo más escandaloso es que muchos padres de familia hacen carne con el discurso del poder y denuncian a los profesores cuestionadores que verdaderamente educan a sus críos. Estos profesores, muchachos idealistas, de la academia pre universitaria de aquél entonces, no eran profesores inofensivos, sin impulsos vitales, sin convicciones humanas, sin sensibilidad social, sin emotividad ideológica. Yo recuerdo que tuve un enfrentamiento hace años cuando enseñaba en un instituto tecnológico ahora universidad famosa, con cientos de miles de alumnos y cuyo dueño ha amasado una increíble fortuna y cuyo sólo nombre me produce arcadas; uno de los colegas, que ya no el dueño siquiera, me increpó que a mí me pagaban por enseñar la materia relativa a mi especialidad y no por hacer politiquería; pues bien, estimado imberbe, le respondí, si tu has hipotecado tu conciencia de esclavo a tus amos explotadores, al igual que miles de maestros siervos del Estado, por un sueldo de hambre, yo no he vendido mi conciencia ni he hipotecado mis opiniones, no he perdido la carta de ciudadanía. El hecho que reciba una suma mensual de dinero significa tan sólo el pago de mis servicios técnicos, pero no el pago de un silencio cómplice y de una conformidad repugnante. Creo con el gran José Antonio Encinas que el maestro debe ser ante todo un hombre libre para convertirse en líder de las masas explotadas por las clases parasitarias, como el maestro Ho Chi Min. Así eran estos muchachos que pergeño en mi novela. Hace poco escuché una entrevista que le hizo Denegri a la maestra y bailarina Victoria Santa Cruz. Al seco, la tía lo dejó tuerto al viejo Denegri, quien no pudo con ella, pues Denegri es cartesiano y aristotélico y la tía ha trabajado el plexo solar, la bioenergía y los memes ancestrales. Una maestra antigua, en el amplio sentido de la palabra. Así era esta muchacha que recuerdo ahora. Analizaba, sintetizaba y exponía con una brillantez inusitada para una academia económicamente modesta ubicada en pleno centro de una ciudad pestilente y enferma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Los escenarios son básicamente urbanos y los asentamientos humanos de la Ciudad Enferma o Ciudad de los Culpables, según el título. ¿Por qué ese juego de nombres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RI: El título apareció durante el sueño. Como anota Rodolfo Ybarra, mi novela quise titularla primero Ciudad Enferma, con el subtítulo de Veinte años de vida en diez minutos, luego La Niña del Diablo Fuerte, en alusión a una de las protagonistas, Lucía Goicochea, quien en su niñez y adolescencia se había aficionado al trabajar la madera, a darle forma y moldearla, e incluso retornaba a esta noble afición cada que se sentía sola o desolada, que por otro lado, es algo que a mí siempre me ha fascinado, al igual que la talabartería. Jugando con estos títulos, escribí algunos otros, como me sugirieron amigos mayores, pero de pronto, una madrugada en que no podía conciliar el sueño, se me apareció así el nombre, La Ciudad de los Culpables, a la vez que hacía juego con el apellido del autor y así quedó. Ya luego, a un nivel más racional, se me ocurrieron varios correlatos a este título. Siempre he pensado que existe un inconsciente psico histórico que para bien o para mal (des) estructura a las ciudades. La ruptura del equilibrio biológico-emocional (o espiritual) producida por la violación histórico-social que nos dio origen ha causado una pérdida del sentido de la función en el conjunto de la cultura a la que pertenece la ciudad que habitamos. Me explico: Lima es ya una megaurbe en la que malviven casi 10 millones de seres humanos procedentes de todo el Perú, pero fundamentalmente de la sierra. Lima se define por la migración, los migrantes y sus descendientes han —hemos— configurado una ciudad que a la vez nos devuelve tramposamente el vuelto. Traemos un back ground ancestral: memes y genes se entremezclan caóticamente en una polis que hace mortal metástasis en un medio preñado de carencias y una infraestructura bastardeada —asentamientos humanos miserables, pistas y veredas llenas de huecos y basura, parques sin árboles, servicios de agua, desagûe y telefonía colapsados, parque automotor viejo y monstruosamente tóxico, choferes de combi asesinos, taxistas asaltantes, policía corrupta, barristas bravos y pandillaje pernicioso, barrios rodhesianos como Chacarilla o Asia, todo configura el caos— mantenida por una estructura centralista políticamente y corrupta en todos sus estamentos, desde el tombo que te pide coima porque envidia tu carro hasta el presidente de la república que participa solapa en negociados de gas y petróleo. El hombre que crece en estas ciudades está confundido, pervertido y corrompido. Es un hombre que carece de espiritualidad y que respira de manera inconsciente: ergo, no es dueño de su voluntad ni de sus acciones, las que son manejadas por los que dirigen los medios masivos de comunicación. Estas ciudades se han vuelto entonces ciudades confundidas. ¿Cuál es la psique que configura esta polis? ¿Cuál es el mundo psíquico, o mejor submundo psíquico del habitante de estas ciudades confundidas, como muchas de las megaurbes sudamericanas? ¿No se te ha ocurrido relacionar esta atrofia espiritual con la terrible cifra de accidentes de tránsito que ocurren a diario en Lima o con la anomia de los neolimeños frente al abuso y la corrupción que campean en el país?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todas las grandes culturas cada ciudad formaba parte de una red de polis. Y el incario no era excepción. Cada ciudad tenía en el entramado de urbes una misión material específica (política, social, productiva, militar) y también espiritual. Cuando el tejido hace necropsia, las ciudades se pudren y la cultura y los individuos generados en ellas enloquecen. No saben cuál es su origen, no saben —o fingen no saber— quién es su padre ni quién es su madre. No es casual que la identidad genérica de Lima sea femenina, como lo evidencia su música, arte, letras y comida, ahora tan privilegiada gracias a la astucia de la burguesía nativa. Lima es una ciudad-mujer-joven y facilona, veleta y aficionada a aderezar potajes rijosos, que desprecia a su madre y tiene dudas sobre su padre. Su madre fue abusada primero por un español borracho y analfabeto, luego por un inglés flemático y enfermizo y ahora malvive con un norteamericano pederasta y cocainómano. Por eso Lima mira atolondrada cual putita barata a la ciudad-cortesana Miami, pero no vuelve la vista a las ciudades del interior, que es de donde viene el cambio. Lima, al igual que las mestizas de las primeras épocas, al igual que el prosti-vedetismo —que promovió el liberalismo fujimonte-cínico— y que se ha instalado en el imaginario colectivo cholo, se desarrolló para recibir a los invasores. Primero a los españoles, luego a los ingleses y ahora a los norteamericanos. Ya lo dijo alguien: sierra macho, costa hembra, selva madre. Lima hembra asesina a la selva. Lima hembra desprecia a su madre serrana, la llama despectivamente india y cuando una hija desprecia a su madre, no bebe de ella, carece de fuerza interna y está condenada a repetir su destino. Lima hembra desconoce al padre, a las ciudades del interior, a la cultura prehispánica, y se refugia en la narcosis de las drogas. Lima hembra prefiere al padrastro que la desprecia y tiraniza. Históricamente, su origen está relacionado con el servilismo y la funcionalidad para fines de los invasores: poderes públicos, centralismo político, militar y religioso; jerarquías sociales, narcotráfico y prostitución, todo sigue revuelto y reconcentrado en Lima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desequilibrio biológico-emocional del que habló Antonio Díaz Martínez en “Ayacucho, hambre y esperanza”, ha hecho que nuestra psico-historia pierda el rumbo y que la megapolis llamada Lima, ciudad de culpables, sea ahora variante de una mujer desdichada que busca en la narcolepsia de la cocaína la fuerza masculina que no tiene. No es casual que sea en las clases dominantes en donde se encuentre el mayor porcentaje de varones cocainómanos (desprecian a la madre, no tienen la fuerza masculina del padre) y que tanto en Lima como el Callao —en general la costa peruana— haya logrado mayor votación el varón más inseguro de su masculinidad que hemos tenido en la presidencia en las últimas décadas: un gigoló inescrupuloso y ambiguo que no duda en hacerse de las mujeres de sus correligionarios, que se presenta en la televisión como padre ejemplar, obligando a la mujer oficial a aparecer junto al hijo habido en otra y luego ordena tirotear a todo un pueblo en la selva: pura fanfarronería fascista rayana en la histeria para suplir la auténtica fuerza masculina de la que carece. Por eso la militarización, las dosis extremas de violencia masculina expresadas en las drogas fuertes, el american way of life de las series familiares de Yankilandia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: El papel de la mujer en tu novela es de fuerza y lucha, no es ente decorativo, ni pasivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RI: Es que sinceramente yo me encuentro harto de esas figuras de mujer prefabricadas que nos venden la televisión y las canciones de moda, las baladitas fresa y las porquerías de miniseries nacionales. Yo estaba, estoy, seguro que existen mujeres que sin estar revueltas contra la belleza o el afeite, sin rescindir de su condición de hembras, son además seres conscientes de su rol en el mundo, que ya no sólo como mujeres si no ante todo como seres humanos. Esas mujercitas arquetipo de la pituca mononeuronal o la izquierdista oenegera habitúe barranquina, trovera y progresista, pero que asquea de los conos y la piel cobriza, ya pasaron al olvido. La mujer ahora debe ante todo estar consciente de que al igual que el hombre es manipulada por un sistema productivo que controla hasta las horas de las que dispone para hacer el amor y que es en su vientre y en su corazón en donde se gesta el destino de la humanidad. Luego que vengan los discursos de género, el escribir diciendo los, las, nuestros, nuestras, ellos, ellas y demás cojudeces de feministas aturdidas por la ausencia de un buen tallo de jade que las sacuda de su medianía burguesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Miguel Gutiérrez ha comentado tu libro antes de que salga a la luz. ¿Cuál es tu apreciación sobre él, quien viene desarrollando la crítica y la novela de alto nivel?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RI: Miguel Gutiérrez es un grande. En el Perú, en España o en la China. Sólo puedo decirte que es tal vez el escritor peruano más grande de los últimos tiempos, injustamente postergado, debido sólo a su incorrección política. Recuerdo que hace años, cuando iba a preguntar por sus obras en Grau, nadie lo conocía. Incluso los libreros me ofrecían, cuando insistía, las obras de Gutiérrez, pero las de Gustavo, el de la Teología de la Liberación. Cosa rara, la calidad inocultable de su obra narrativa no ha podido ser soslayada y las propias editoriales del sistema pelean ahora por publicarlo. Allá los intonsos que lo condenan por publicar en “editoriales capitalistas”. Su obra narrativa y sus ensayos, polémicos, lúcidos y divertidos, perdurarán en el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Con respecto a Miguel Gutiérrez, se ha generado mucha polémica, primero, porque incluyó a Abimael Guzmán como un intelectual importante en su libro de La generación el 50, incluso Ivan Thays hizo comentarios fuertes contra Gutiérrez; segundo, porque publicó su última novela con Alfaguara, dado que este representa el imperialismo de alguna forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RI: Efectivamente, he releído hace poco ese texto que considero fundamental, La Generación del Cincuenta. Lo hice a raíz de una crítica maledicente del pobre Thays. Es cierto. Gutiérrez incluye a Abimael Guzmán en su condición de intelectual y miembro de la Generación del Cincuenta. Eso es lo que generó el mayor encono y la rasgadura de vestidura de los popes de la cultura criollo-burguesa. Pero como el mismo Gutiérrez aclara, Guzmán es un intelectual. Es filósofo, abogado e ideólogo. Apasionado y equivocado y para mí, arrugón, pero un intelectual a fin de cuentas. Quizá si Abimael hubiera muerto con un fusil en la mano disparando al enemigo como Allende o Ernesto Guevara, otro hubiese sido el destino del Perú. Sólo atinó a decir, me tocó perder. Rodeado de mujeres en una cómoda mansión rodhesiana, se dejó coger como un minimo viejo, mientras miles de muchachos se inmolaban en los montes o siguen pudriéndose en las cárceles. Pero, volviendo a tu pregunta, si coincidimos en que una generación está conformada por la totalidad de coetáneos que nacieron en un mismo momento histórico y comparten determinados ideales en relación a la sociedad a la cual pertenecen, no veo por qué razón no incluir a Guzmán junto a intelectuales y luchadores como Luis de la Puente Uceda, Juan Pablo Chang, Guillermo Lobatón e incluso, como anota Miguel, figuras controversiales como Hugo Blanco, Héctor Béjar o Ismael Frías. De allí a señalar a Miguel, como pretendieron algunos críticos y analistas (como el torpe Alonso Alegría), el ser cómplice de los setenta mil muertos que consigna la CVR y sorprenderse de que no haya dado con sus huesos en la cárcel, sólo denota prejuicio, odio y envidia cochina. En el prólogo a la nueva edición Miguel hace una reflexión certera sobre este tema: si, como dice Mao, la práctica es el único criterio de la verdad, entonces la contundente derrota revela que la línea ideológico-política, la estrategia y las tácticas que él impulsó y desarrolló fueron erróneas o incorrectas. Lo que me jode es que Abimael esté preso pero los otros genocidas que dirigieron la guerra interna, y no sólo quienes cumplieron órdenes, estén libres y dando cátedra o gobernando: Belaúnde murió en su lecho, Fujimori está en cárcel dorada y pacta por lo bajo con lo más infame del APRA para hacerse del poder mediante su horrenda hija en el 2011 y el genocida Alan García dirige nuevamente y en complicidad con la ultraderecha, un país que cree ilusamente en el desarrollo capitalista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Finalmente, ¿qué proyectos tienes como escritor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RI: Vivir, vivir y vivir. Leer, leer y leer. Escribir, escribir y escribir. En ese orden. Está en prensa Discursos contra la Bestia Tricéfala, a tres manos con Delgado Galimberti y Rodolfo Ybarra. Está en prensa No todas van al paraíso y trabajo en una novela que cuenta al Cusco y a Lima nuevamente, al turismo “vivencial” y a los genocidas IDF del ejército judío que después de matar palestinos en Gaza vienen a Sudamérica en trips esotéricos para curar las heridas de su alma tomando ayawaska. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-6664233091765682111?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/6664233091765682111/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/09/entrevista-rafael-inocente.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/6664233091765682111'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/6664233091765682111'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/09/entrevista-rafael-inocente.html' title='ENTREVISTA A RAFAEL INOCENTE'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-3743125148793458702</id><published>2009-09-03T15:40:00.000-07:00</published><updated>2009-09-03T15:47:28.823-07:00</updated><title type='text'>Radio Ciudad Perdida[1]: Simbolizando los actos reales de la guerra</title><content type='html'>Radio Ciudad Perdida (2007), de Daniel Alarcón, peruano radicado en Estados Unidos, es una novela que narra la historia de Norma, una periodista que busca la pista de su esposo desaparecido, Rey. Este fue una de las víctimas de la guerra. A la estación de la radio, donde trabaja Norma, llega Víctor, un niño, con una lista de desaparecidos. Este viene de un pueblo de la selva. El mismo lugar donde Rey acostumbraba viajar dos o tres veces al año. Esta situación le permite a Norma tener algunos indicios sobre la desaparicón de su esposo y la vida doble que llevaba este: Víctor es el hijo de Rey. La novela va desarrollando la historia de cada uno de los personajes: Rey, Norma, Manau y Víctor para mostrarnos los actos de una guerra que dura unos diez años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alarcón, en todo momento, evita mencionar directamente la guerra interna de los años 80, que ensangrentó el Perú. No hace ninguna referencia a personajes reales, ya sean del Gobierno, Fuerzas Armadas o subversivos. Ha construido un mundo que se sustenta dentro de la ficción. Con su propia lógica, sus propios códigos. A lo Macondo. Sin embargo, al hacer un seguimiento de los hechos de la novela con la historia de la guerra, encontramos situaciones que se compenetran y se alimentan mutuamente. Fantasía y realidad en Radio Ciudad Perdida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ubicación geográfica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ubicar la historia de la novela en la historia real se nos hace complicado, puesto que no se menciona lugares de una geografía concreta y real. No se dice que Rey vive en Lima, por ejemplo, sino que “Es de la ciudad” (383). Sin embargo, a esta ciudad podemos identificarla como Lima dado que en la novela se menciona a la Carretera Central como centro de operaciones de la Insurgencia Legendaria, “cuyo frente central era el fortificado distrito de Tamoé, en el límite nororiental de la ciudad, un tugurio de un millón de personas que se extendía a lo largo de la Carretera Central. La idea era usar a Tamoé como punto de partida de acciones de sofocamiento de la ciudad, alentar el caos y vanagloriarse por el caos… Los despeñaderos cercanos a la Carretera Central fueron telón de fondo de importante y violentas confrontaciones”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn2" name="_ednref2"&gt;[2]&lt;/a&gt; (342). Así mismo sucede cuando Víctor viaja para entregar la lista de desaparecidos a Norma “Fue así que abandonaron 1971 al amanecer… El camión… los dejó en un pueblo llamado 1973” (45). Aunque en este caso los pueblos han sido enumerados porque “el gobierno había empezado un proceso de modernización” (16) con la intención de olvidar el pasado y la guerra. Borrón y cuenta nueva que alguna vez pretendió el Gobierno fujimorista para escapar de las acusaciones. En la novela, lo mismo, el Gobierno intenta ocultar las desapariciones y erigirse como héroes, aunque, al finalizar la historia, Norma decide concretar la denuncia leyendo la lista de desaparecidos a pesar de lo peligroso que sería hacerlo. Por ello es que lo realiza casi de manera clandestina, engañando al personal de la radio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni MRTA, ni SL, sino IL.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guerra no la hace ni el MRTA ni Sendero Luminoso, sino la Insurgencia Legionaria (IL), pero existen indicios de estos en la novela: “Habían excavado un túnel de cuatro cuadras de largo por debajo de los muros de la cárcel, hasta u vecindario adyacente, donde salía a la superficie en la sala de una casa alquilada que luego abandonaron”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn3" name="_ednref3"&gt;[3]&lt;/a&gt; (234) y la lucha subversiva dentro de las cárceles es temeraria donde sin armas se enfrentan a la muerte. “En ese momento se oyó un disparo, y un hombre se desplomó a tierra: tercera fila, segundo desde atrás, de modo que muchos de los reclusos no lo vieron caer”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn4" name="_ednref4"&gt;[4]&lt;/a&gt; (79). La primera, misma historia emerretista; la segunda, senderista. Este último se evidencia en “Dieron órdenes de que todo el pueblo, unas ciento veinte familias en aquellos días, se reunieran a observar la ejecución. Una joven hizo el disparo… Era ese último detalle que se le hacía extraño: ¡una mujer!” (211). En efecto, las mujeres senderistas eran las encargadas de dar el tiro de gracia a los ejecutados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quebrando al enemigo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alarcón ha creado La Luna para designar un lugar tenebroso donde “Encadenaron a los prisioneros en un grupo… (para que) Caminen de frente… exactamente sobre los pasos de quien va adelante” (96). Este es apenas la recepción porque ya instalado ahí “lo habían arrojado a un calabozo tan estrecho que debió estar de pie durante siete días, incapaz de doblar siquiera las rodillas, incapaz de ponerse de cuclillas” (183). Aunque en la novela no hace muchas descripciones de este lugar y sus prácticas de tortura, pero se sobreentiende dicha práctica porque “el mismo habría confesado en La Luna, si tan solo hubiera tenido algo que confesar. Las cosas que debían haberle hecho al pobre Yerevan. Los torturadores habían tenido nueve años para refinar su técnica” (274). La Luna ha sido hecha exclusivamente para doblegar a los rebeldes, para quebrarlo. Yanamayo y Challapalca, cárceles construidas en la época de Fujimori, reúnen tal condición. El frío de la puna a más de 4 mil metros sobre el nivel del mar. Y la lejanía de la familia que, en realidad, es inaccesible para las familias pobres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rey, el intelectual subversivo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rey es un tipo que se involucra en las filas de la Insurgencia Legendaria empujado por las circunstancias y la curiosidad, mas no por cuestiones ideológicas. “Cuando Rey decidió finalmente visitar a Marden, lo hizo de inmediato. Más adelante se preguntó qué era lo que lo había llevado a aquel lugar, y decidió que era la curiosidad… Luego se dijo que siempre era útil tener un saludable interés por lo desconocido. En su carrera como científico; en su vida, si le permitían vivirla. No era el odio que el hombre del traje arrugado quería que sintiera” (192). Para este intelectual, la relación con la Insurgencia Legendaria no hubiera llegado a más, si no fuera que “Trini se encontraba cumpliendo su segundo año de condena cuando lo asesinaron en una reyerta. Una vez que desaparecieron el dolor y la pena, Rey se reunió con su contacto. ‘Estoy listo’, le dijo, y realizó su primer viaje a la selva, no como científico sino como mensajero” (243). Trini era un tío suyo que siendo colaborador del Gobierno fue enviado a La Luna porque “se requería un chivo expiatorio. Los responsables querían a un peón, un hombre soltero sin familia que armara escándalo” (234). Es la historia de un intelectual que no se involucra en la guerra por identificación ideológica, sino porque la guerra llegó de manera violenta arrebatándole a un ser querido. Y el responsable de tal suceso es nada menos que el Estado. Los integrantes de la IL, dos años antes de que se decidiera a incorporarse a la subversión, lo ponen a prueba para ver su reacción. “Rey tomó el sobre sin siquiera mirarlo, y lo colocó en el bolsillo interior de su abrigo… instintivamente supo de que estaba vacío. Todo había sido una prueba” (190). Ese ya era una tarea de mensajero, lo que finalmente haría en su vida de subversivo. La IL espera pacientemente a que él se decida. No lo presionan. Recibe el trato de intelectual porque “el cambio total de la concepción del mundo exige un lapso muy dilatado y debemos actuar con paciencia, sin apresuramiento”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn5" name="_ednref5"&gt;[5]&lt;/a&gt;. Su incorporación es vital dado que “sin la participación de los intelectuales es imposible la victoria de la revolución”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn6" name="_ednref6"&gt;[6]&lt;/a&gt;. Rey es un intelectual y su participación como tal dentro de la organización es de suma importancia, ya que estos “nunca llevaban rifles, pues estaban armados con algo mucho más valioso: información” (265).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ejecuciones extrajudiciales a inocentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La intención del Gobierno es acabar con la subversión cueste lo que cueste. Por ello las “fosas comunes, pobladores anónimos asesinados y enterrados en zanjas” (15). “Los llevaban en helicópteros hasta el mar y, entre forcejeos, los empujaban a las aguas turbias… muchos más terminaban enterrados en los polvorientos cerros” (304). En la desesperación por destruir al enemigo e infundir miedo no interesa que los inocentes pasen por culpables. “Rey tenía la certeza de que la mayoría no pertenecía a la IL, sino que formaban parte de la periferia: estudiantes, jornaleros, y criminales insignificantes que encajaban con un perfil… Los torturaban, y algunos morían, pero muchos eran liberados y pasaban a engrosar las filas de quienes se sentían demasiados enojados o amargados para mantenerse como meros espectadores del conflicto” (275). Los espías tampoco dudan en involucrar en sus informes a inocentes. “Zahir no podía recordar de qué los había acusado en sus informes – ah, sí: había hecho conjeturas sobre por qué pasaban tanto tiempo en el bosque- . Se sonrojó al recordarlo: ambos eran cazadores”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn7" name="_ednref7"&gt;[7]&lt;/a&gt; (371).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Radio Ciudad Perdida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Radio Ciudad Perdida simboliza el papel de los medios de información en un enfrentamiento armado. Puede servir de canal para apoyar a los insurrectos o al Estado. Se convierte en un campo de batalla en ese plano de la lucha por el poder. Tener el control de la radio en fundamental. Así Yerevan, personaje que dirige un programa musical, utiliza la radio para los fines de la subversión. “Algunas de las personas que llamaban a su programa transmitían mensajes en clave” (259). El Gobierno también está atento a los movimientos de quienes trabajan en la radio, incluso se monitorea el programa de Norma para que nada se salga de “lo normal”. Si sucediera lo contrario entonces la reacción estatal no se hace esperar. “El director autorizaría la emisión de un reportaje que criticaba indirectamente al ministro del Interior y este error le costó la vida”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn8" name="_ednref8"&gt;[8]&lt;/a&gt; (261). La amenaza está dada y surte efecto, por eso la llegada de una lista de desaparecidos a la radio causa temor. “O la destruyo o se la entregamos a la policía. Esta lista; podrían ser colaboracionistas, simpatizantes” (154). Si por una crítica hecha al Gobierno se termina muerto, entonces no se dude de lo que podría pasar con los posibles colaboradores de la IL.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref1" name="_edn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Alarcón, Daniel. Radio Ciudad Perdida. Santillana Editores. Lima. 2007.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref2" name="_edn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; En los años de la guerra interna, Huaycán y Raucana, ubicados en la vertiente de la Carretera Central, fueron escenarios de operaciones senderistas. Los comuneros de Huaycán marcharon hacia palacio el año 1987 con petardos y arengas de filiación senderista. “En Raucana todavía recuerdan aquel 24 de setiembre de de 1991 cuando 50 ‘senderistas’ del poblado encapuchados, portando banderas rojas y dinamita, se atrevieron incluso a cortar la Carretera Central, uno de las principales vías de acceso a Lima y finalizaron enzarzándose a tiros con la policía”. El Mundo. Domingo 2 de abril de 1995.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref3" name="_edn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; En julio de 1990, a escasos días de la salida de Alan García del palacio de gobierno, cuarenta y siete emerretistas fugaron del penal Canto Grande a través de un túnel.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref4" name="_edn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; En junio de 1986, “El número oficial de de víctimas en Lurigancho y Santa Bárbara, resultan 227 cadáveres producidos en menos de 24 horas. Se considera más abominable lo de Lurigancho, porque no hubo sobrevivientes, pero desde cierto punto de vista fueron peores en El Frontón”. Esto en un enfrentamiento temerario contra las Fuerzas Armadas porque, según testimonio de un senderista sobreviviente, “La enorme superioridad de su armamento era definitiva… Nosotros no teníamos armas de fuego, no teníamos explosivos, solo lanzas y ballestas, armas rudimentarias… como una hora contuvieron a los policías. Otros grupos también iban a la muerte: los que iban al desarme, o sea, los que se lanzaban al arma del atacante, para quitársela”. Uceda Ricardo. Muerte en el Pentagonito. Editorial Planeta. Bogotá. 2004. Pág. 145- 149.&lt;br /&gt;Con respecto al tema de la matanza en las cárceles, Abimael Guzmán dirá: “El 19 (de junio) es una fecha que muestra ante nuestro pueblo y el mundo lo que son capaces de hacer los comunistas firmes y revolucionarios consecuentes, porque no solamente han muerto comunistas, la mayor parte han sido revolucionarios… Por eso hemos tomado el 19 como el Día de la Heroicidad”. Esto porque “se nos plantea el problema de la cuota… hay que pagar un costo de guerra, un costo de sangre, la necesidad del sacrificio de una parte para el triunfo de la guerra popular”. El Diario. Entrevista del Siglo. Perú. Julio 1988.&lt;br /&gt;Sin embargo, el estar cara a cara con la muerte le cambia la idea sobre la guerra al sobreviviente de la matanza, el mismo que cito arriba, en Muerte en el Pentagonito, porque ya fuera del alcance de las balas del Estado dirá: “Yo resucité convencido de que la vida es lo más importante. Después de lo que viví, no podría apoyar la violencia en ninguna de las circunstancias”. Pág. 154.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref5" name="_edn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; Mao Tse Tung. Cinco tesis filosóficas. Editorial del Pueblo. Pekín. Pág. 78.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref6" name="_edn6"&gt;[6]&lt;/a&gt; Mao Tse tung. Obras escogidas. Tomo II. Editorial del Pueblo. Pekín. Pág. 311.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref7" name="_edn7"&gt;[7]&lt;/a&gt; En la matanza de Barrios Altos, el Grupo Colina solo atinó a asesinar a un senderista. Todos los demás no estaban involucrados con Sendero Luminoso. Uceda Ricardo. Muerte en el Pentagonito. Pág. 247, 257.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref8" name="_edn8"&gt;[8]&lt;/a&gt; Durante el gobierno del dictador Fujimori una carta bomba mató a la periodista Melisssa Alfaro. El Canal 11 de Puno también sufrió un atentado con explosivos. Estos son dos ejemplos de la actitud del Estado contra los medios de información.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-3743125148793458702?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/3743125148793458702/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/09/radio-ciudad-perdida1-simbolizando-los.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/3743125148793458702'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/3743125148793458702'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/09/radio-ciudad-perdida1-simbolizando-los.html' title='Radio Ciudad Perdida[1]: Simbolizando los actos reales de la guerra'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-7243277714444916097</id><published>2009-06-30T20:45:00.000-07:00</published><updated>2009-07-02T10:46:00.437-07:00</updated><title type='text'>Candela quema luceros[i]: desencuentro de dos mundos</title><content type='html'>&lt;em&gt;Candela quema luceros&lt;/em&gt; (1988) es una novela de denuncia frontal dentro de lo ficcional. Narra la masacre en Yawarhuaita, una comunidad campesina, por parte de elementos armados del Estado. Sin embargo, no cae en lo panfletario. Trabaja el lenguaje poético a lo largo de la obra. “Tú la que matizas nostalgias y suspiros sobre el surco. Tú la que sonríes para entonar un destello en el arpa de Anjicho, relámpago que se hace huaino, tú lluvia de hierbas” (70). “El verano sonríe en el azul con un pañuelo fulgente de blancor en la neblina” (103). No descuida además el trabajo literario con los personajes narradores, que se entrecruzan para completarla historia de narrada, donde la vida y la muerte se confunden, al mismísimo estilo de &lt;em&gt;Pedro Páramo&lt;/em&gt; o el final de &lt;em&gt;Redoble por Rancas&lt;/em&gt;. “Ya mi corazón no funciona, mis brazos están colgados; estoy frío como un tronco seco. Aunque a veces es mejor así en lugar de tanto sufrimiento. Ahora que estás vivo y yo muerto…” (36).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desencuentro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una novela que puede representar la historia de la humanidad. Esa contradicción de dos culturas hasta el extremo del exterminio. Los nazis lo llevaron a su máxima expresión. Los norteamericanos no se quedan atrás porque casi desaparecieron a los “toros sentados”. En América latina y Perú, los españoles arrasaron con las culturas autóctonas de tal manera que el quechua (lengua y cultura) ha entrado a la triste lista de “en proceso de extinción”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta novela retrata la vida y las costumbres de la comunidad de Yawarhuaita, basada en la oralidad, donde “los comuneros jóvenes seguían las costumbres que los padres habían dejado de muestra, sobre todo la siembra del maíz y el querer a la Sarapalacha, porque ella les daba el agua. Su fiesta no se podía dejar. Era ley de la comunidad” (54). Así Candela quema luceros, a partir del descubrimiento de una fosa común, nos va introduciendo es un cuadro de costumbres. “En la casa comunal, las autoridades velan las semillas del maíz. Sentados alrededor brindan por los granos desparramados en manteles blancos. Hojas de coca en las vidas de los labradores, secreto de chicha y aguardiente de airampo…” (72). “Sacan en hombros a la Virgen de la Candelaria. ‘Mamacandicha’, bendícenos…” (76). “Se baila sobre la acequia y desde las faldas vecinas hay un silencio estruendoso de peña que viene y va en eco de verano. Pañuelos que se levantan, compases del corazón, danza, danzando van, el aire por aquí, sombreros por allá…” (91).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El punto de quiebre entre dos mundos distintos está justamente en una de las costumbres practicadas por Yawarhuaita. La tradición cuenta de una niña, llamada Sara, que se convierte en una huaca protectora, símbolo de producción agrícola.&lt;br /&gt;“Y cuando estaba ahí sufriendo, la voz de la niña le habló desde el corazón del cerro:&lt;br /&gt;- ¡No te vayas, papá!&lt;br /&gt;Entonces se quedó sentado mirando para Quipani.&lt;br /&gt;Para toda la vida, junto a su hija querida, se quedó al lado de la cumbre.” (47).&lt;br /&gt;Uno de los comuneros, “El Gelacho pendejo, el que se lleva las reses de los pobres para beneficiarlas en la costa haciendo llorar a tantos padres de familia” (115), después de ser castigado por las autoridades comunales, decide vengarse volando con dinamita la piedra que representaba a Sarapalacha; sin embargo, esto trae una confusión al “denunciar este crimen a la provincia” (123). “¡Si señor, han matado a nuestra niña en las alturas de Quipani! ¡La han destrozado en la misma cueva donde vivía!” (124). “¿Cómo se llama la occisa? ¿Qué? La muerta. Sarapalacha de Yawarhuaita, señor” (125). Una vez que se descubre que la muerta es una piedra “la comitiva de las autoridades, convencida de que había sido objeto de burla, retorna a la provincia” (163). Es que en tal situación, se torna inviable el diálogo e imposible la comprensión. “¡Acá en el mismo sitio se tiene que castigar! – afirma el Vara Presidente-. Es la ley de nuestros antepasados. ¡No! ¡Ahora la autoridad soy yo y ordeno que esto lo vamos a ver en la provincia!” (162). La contradicción se hace más tensa en la provincia de tal manera que “el fiscal, el subprefecto, el alcalde y el feje de la policía… dicen que ellos jamás van a ser juguete de nadie y hay que darles un escarmiento” (173). Escarmiento que termina en una masacre y fosa común porque “la exclusión de algunos sujetos que pese a cohabitar el territorio nacional, no forman parte de la “nación” peruana”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn2" name="_ednref2"&gt;[ii]&lt;/a&gt;. Yawarhuaita esaplastada por la sociedad letrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visión campesina de la contradicción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los personajes de la novela son concientes de que la sociedad no anda bien, que existe una lucha entre clases sociales. ¿Cuál es la contradicción principal en la sociedad? El poder real se encuentra en manos de unos cuantos. Millones y millones de seres humanos no tienen voz en las decisiones del futuro de la humanidad. Pues, en esa lucha por el control del poder y el futuro de la especie humana, se presenta una diversidad de situaciones que evidencian esa contradicción. “Todo el Perú es triste: el rico vive del pobre y el pobre de su trabajo, y entre los pobres, el sabido vive del zonzo y el zonzo se jode solo” (58). “Aunque hablando la verdad es bien jodida la vida, ¿no? Otros nos aprovechan, otros nos cagan” (131). Nada se escapa a ello. Existe una forma de ordenar las cosas. Ese orden no se puede violentar gratuitamente. Las instituciones han sido creadas para mantenerlo, aunque a veces estas se contradigan en sus propios principios. “Hay escuelas para ricos y otras para los pobres. Lo triste es que esa monja lleva un Cristo agonizante en el pecho, herido, destrozado, ¡pobre el hombre! Moría por los que no tenían nada, pero estos cristianos viven por los que tiene todo” (146). Sin embargo, en esa lucha, sobre todo cuando la tensión se eleva, se hace necesario algún mecanismo para mantener calmo las aguas. “Nos quieren llevar solo para desfilar; para que digan que estamos con él, que él es del pueblo, porque no sé que están publicando los periódicos de Lima, dicen que aquí hay alzados” (130). Así se logran aliados en el mismo pueblo. “Pero hay que ir nomás, Ñato Arturo, ¿por qué te molestas?” (131).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperanza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No todo puede ser tristeza y desesperanza. Encontrar una luz, en ese caudal de sangre y muerte, está en el alma del pueblo. La muerte es un resurgir. Es una nueva etapa para cambiar lo que se encuentra mal. “Creen que todo lo van a arreglar con la muerte. Son los dueños del mundo. Cobardes. La vida no se acaba, nunca terminará. De la ceniza más negra va a surgir el cogollo, el cogollo será planta y la planta florecerá inmaculada con la sangre de los pobres” (60). Esta luz no solo es tarea humana. Los dioses andinos toman parte en esa pugna por la sobrevivencia. Vemos matices míticos en la solución a los problemas sociales. “El Wamani saldrá como cóndor a destruir la ambición de los cuervos que han destruido las espigas de los maizales” (106). Sin embargo, al hombre le corresponde participar en tal proceso. No es cuestión de esperar sentados la construcción de un futuro mejor. “Cuando todos trabajamos nadie nos detiene” (87). La actitud es de lucha, de enfrentamiento, ante el ataque implacable de los poderosos. “Nunca se dejen pisotear, háganse respetar. Nadie tiene el derecho de abusar de nadie. Todos tenemos dignidad” (147). Aunque tal actitud signifique la muerte. “Pero al alma del maestro no la destruye la bala, él tiene el libro amaneciendo en la aurora” (104). La esperanza por un mundo mejor tiene su cuota de sacrificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caos y muerte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Orden de arrase es una frase que parece resumir la tragedia del pueblo Yawarhuaita. “Es que han llegado: fiera, sierpe venenosa, peste traicionera” (10). No queda nada vivo en el pueblo. La vida humana es una nada. Hay desprecio por lo humano en la represión estatal. “Tanto silencio entre aullidos y olor a chamuscado y ese incendio que va desde un barrio hasta otro” (17). Ni los niños se salvan. “¿Qué ha hecho ese niño para merecer tanta ignominia? Mírenlo. Destrozado en la cabeza y abaleado” (110). Solo el mejor amigo del hombre se compadece. Siente. Se humaniza. “Los perros nuevamente empiezan a aullar en coro como si todo el panorama fuera una pena grande” (31).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Orden de arrase que concluye en una fosa común. “Después del niño, estaban todos los demás, arrojados, arrumados, diez, veinte, treinta, cuarenta cuerpos amordazados, yertos como palos secos” (28). Un escenario imposible de creer. No se puede aceptar semejante crueldad. No parece real. Por eso el personaje narrador no acepta los hechos. “¡Despierten ya, es la hora de trabajar! ¡levanten la cabeza!” (28). La mente ya no soporta la visión de ese mundo fragmentado y sus miserias humanas. A comprenderlo, mejor un escape a la locura. “En Yawarhuaita no ha quedado nadie, solo un loco que no informa nada” (189). Orden de arrase cumplido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Niko Velita (junio del 2009)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref1" name="_edn1"&gt;[i]&lt;/a&gt; Huamán Cabrera, Félix. &lt;em&gt;Candela quema luceros&lt;/em&gt;. Editorial San Marcos. 1989. Lima.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref2" name="_edn2"&gt;[ii]&lt;/a&gt; Quiroz, Víctor. Ficciones de la memoria. La novela del conflicto armado interno (1980-2000) y las tensiones de la modernidad colonial en el Perú. En El Hablador 10. elhablador.com. 2005. Pág. 2.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-7243277714444916097?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/7243277714444916097/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/06/candela-quema-lucerosi-desencuentro-de.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/7243277714444916097'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/7243277714444916097'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/06/candela-quema-lucerosi-desencuentro-de.html' title='Candela quema luceros[i]: desencuentro de dos mundos'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-8488201521842037707</id><published>2009-06-29T12:13:00.000-07:00</published><updated>2009-06-30T20:43:35.414-07:00</updated><title type='text'>Entrevista a Félix Huamán Cabrera</title><content type='html'>Por Niko Velita&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Félix Huamán Cabrera (FHC) tiene en su haber más de diez libros, entre cuento, novela y poesía. Dentro de la temática sobre la guerra interna, él ha publicado &lt;em&gt;Candela quema luceros&lt;/em&gt; (1988), &lt;em&gt;Noche de relámpagos&lt;/em&gt; (1994) y &lt;em&gt;Qantu: flor y tormenta&lt;/em&gt; (2004). Con respecto a la primera, Max Cox, un estudioso sobre literatura peruana, la ha calificado como el best seller. Este libro, de más de 20 años de existencia, sigue siendo motivo de conversación en los ambientes académicos. Mejor aún cuando se habla sobre la guerra interna de los 80.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: La guerra interna ha dejado huellas en los peruanos. ¿Cuál es su testimonio con respecto a ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FHC: Claro, las huellas han sido muy profundas en la guerra interna. Sobre todo una huella de frustración. Porque miles y miles de jóvenes y generaciones nuevas tuvieron una esperanza de cambio. Esta esperanza simplemente se frustró, porque la guerra no culminó. Finalmente, hubo muchas causas internas y externas que no permitieron su desarrollo. Me parece que una de las causas fundamentales negativas para que no progresara fue el aspecto dogmático de los que dirigieron la guerra, por un lado, y un poco la improvisación y la aventura romántica de los tupacamarus. Entonces, esto hizo que no se culminara. El resultado final fue que el pueblo sufrió tremendamente. Los pueblos desaparecidos no todos eran militantes de Sendero, ni todos eran progobiernistas. Sin embargo, oficialmente se sabe que era hay seis o siete pueblos desaparecidos, pero extraoficialmente fueron más de cincuenta que los desaparecieron, que los barrieron. Estos fueron las consecuencias, muy tristes. Fruto de eso se dieron las grandes migraciones. Estas migraciones que no tienen nada de positivo. Eran migraciones de aventura, a ver a dónde podían llegar. La cosa fue muy triste. Muerte, desaparición, genocidio, desesperanza. Hizo que el Perú se detuviera tremendamente. A esto se sumó la actitud de la clase gobernante con el narcotráfico, la corrupción, el racismo, la discriminación: tantas cosas negativas. Pero, por otro lado, habría que ver también la capacidad de inmolación que tuvieron tantos jóvenes, tantos intelectuales que fue una cosa, digamos, de bastante admiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Este asunto de la guerra interna, ¿cómo incide en el quehacer novelístico actualmente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FHC: Actualmente, la gente de la época del 2000 la está tomando como si fuera un tema para poder meterse al mercado. Ahora debe haber siquiera unos veinte o treinta de estos escritores, de estos que andan con las grandes editoriales que toman el tema de esa época porque saben que es un tema que se vende, entonces lo convierten en mercancía. Ahí esta uno de esos: Abril rojo y tantas novelitas que andan por ahí. Es lo que está haciendo Alarcón en EEUU y otros escritores que andan por ahí, por España y aquí en mismo Perú. Ahora he conocido varios escritores que están haciendo la gran novela sobre la guerra interna. Conozco a tres o cuatro que siempre me hablan de eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Si tuviéramos que escoger una de ellas, ¿con cuál se quedaría?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FHC: Yo creo que hay novelas testimoniales y novelas novelas. De esa época hay muchas que son muy importantes, por ejemplo esa crónica narrativa sobre la matanza de La Cantuta que hizo Efraín Rúa me parece muy importante. No se busca la literatura, sino se busca testimoniar a través de la crónica y eso es muy importante. Luego tenemos un trabajo muy bien hecho, pero desde un punto de vista literario. Es &lt;em&gt;Rosa Cuchillo&lt;/em&gt;. Un trabajo donde lo que le interesa al escritor es tomar el pretexto y trabajar con la creatividad literaria. Sendero solamente es un pretexto para hablar de la realidad. Lo que hace es, un poco con los esquemas de la &lt;em&gt;Divina Comedia&lt;/em&gt;, hacer nuestra divina comedia peruana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Sin embargo, ¿cómo ve eso del retorno del Pachacútec para reordenar el mundo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FHC: Pero eso es un mito pues. Ahí él trabaja con el mito. Yo también. El mito del Incarrí no es sino lo que se está diciendo ahí, o sea, la vuelta, no tanto la vuelta al Incanato, al pasado, sino más bien una especie de volver a afirmar lo que nosotros somos, para enrumbarnos hacia el futuro. Hay un tipo que ha escrito, que ha hablado, de las novelas ortodoxas, donde uno cree que se está mitificando el andinismo en su estatismo, en su pasado, en su naturalidad: una actitud un poco en contra del modernismo. Y eso no es así. El pueblo peruano avanza al unísono de toda la modernidad, de la ciencia, de la tecnología, de la ideología. En la punta del cerro, tú ves a un pastor con su celular, con su radio, con la última tecnología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: En cuanto ya a su novela, Max Cox un estudioso ha calificado a &lt;em&gt;Candela quema luceros&lt;/em&gt; como un &lt;em&gt;best seller&lt;/em&gt; por el alcance de sus ventas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FHC: Lo que ocurre es que en la época en que salió &lt;em&gt;Candela quema luceros&lt;/em&gt; nadie se atrevía a escribir sobre las masacres que se daba. Para esa época ya se había dado tres o cuatro masacres: Acomarca, Cayara, y otros. Todos los escritores, como siempre, se metieron debajo de la cama. Además, en esa época, ya había salido la ley de apología al terrorismo y se morían de miedo. El problema es que uno siempre ha tenido la actitud de estar al lado de la causa del pueblo. Yo inclusive por antecedentes, porque mi abuela también fue víctima de una masacre en la época del 31. Eso hizo que yo escribiera por una especie de remembranza actualizada de lo que sucedió con mi familia y lo que sucedía en ese momento. Es por eso que yo escribí tomando como pretexto el aspecto ideológico, porque de hecho eso fue. La guerra no solo es choque de armas entre la gente nueva que quiere un cambio y las autoridades o el estado que quiere siempre perennizarse, sino hay que ver ahí también el aspecto ideológico. Y el aspecto ideológico es muy fuerte en el pueblo andino. Si tú no sabes trabajar con el aspecto ideológico nunca habrá nada de cambio. El pueblo andino sigue creyendo en sus mitos, en sus tradiciones, en sus costumbres. Eso no significa rémora, sino significa reafirmación de lo que son para, en base a eso, cambiar como se está haciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: ¿Esa es la única referencia real con respecto a su abuela o existe otra referencia en &lt;em&gt;Candela quema luceros&lt;/em&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FHC: Esa referencia, porque  lo que yo cuento ahí es un poco lo que sucedió, o sea, cómo llegó la soldadesca, rodeó al pueblo y metió bala a todo el mundo. Murieron niños, madres, padres. Allá mismo murieron, creo, cerca a dieciséis y trajeron cerca a treinta o cincuenta heridos aquí a Lima, que no volvieron, que murieron en los hospitales abandonados en esa época. Eso es lo que ocurre y ha ocurrido ahora en la selva. Veinticuatro policías muertos y diez civiles, dicen. Pero hay que contar cada diez por veinte. Es la verdad. Es lo que sucede siempre. Aquí los que tienen en sus manos el poder hacen lo que quieren con el pueblo. El pueblo muere. Lo destrozan. Lo desaparecen. Eso siempre ha sucedido. Entonces, los intelectuales, los escritores tenemos que tomar la posta, pero siempre sin dejar de hacer literatura, o sea, tener una posición, pero sin dejar de hacer literatura, porque sino para qué sería la literatura. Denunciar por denunciar lo hace cualquiera. El problema es que ese testimonio de las cosas que susciten agarre pues tu sangre, te duela, porque si a ti no te dice nada, tampoco no vale, no vale para nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Dentro del discurso de la guerra, ha escrito tres libros. Incluso he encontrado entre &lt;em&gt;Candela quema luceros&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Noche de relámpagos&lt;/em&gt; una semejanza donde los comuneros se refugian en las zonas inaccesibles para los militares. Me contaba que eso tenía algo de real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FHC: En la época del 80, yo era colaborador de La República. Hice una crónica de una masacre que hubo entre Huancavelica y Ayacucho. Había pueblos desolados donde, a veces, las mujeres y ancianos nomás estaban en los pueblos. La gran mayoría de trabajadores andaba por la punas porque todos eran perseguidos y calumniados como colaboradores de Sendero Luminoso y el terrorismo. Esto ocurrió siempre. Lo curioso es que ellos venían y trabajaban en las noches. Aprendieron a trabajar en las noches. En el día no podían. En el día estaban los helicópteros. Estaban las incursiones. Estaba el ejército. Estaba la policía. Estaban los soplones. Eso ha ocurrido. Hasta ahora: seguramente también ocurrió en la selva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: ¿Y su novela &lt;em&gt;Qantu&lt;/em&gt;? ¿Podemos hablar de una tercera etapa dentro de ese tema?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FHC: Claro, la primera fue &lt;em&gt;Candela quema luceros&lt;/em&gt;, luego escribí &lt;em&gt;Noche de relámpagos&lt;/em&gt;, después &lt;em&gt;En las espigas de junio&lt;/em&gt;. En esta, es un poco utilizar el pretexto de las historias de adolescente para hablar de un amigo que es Claudio, que aparece como estudiante de colegio, pero, en sí, es un homenaje a Claudio González que fue mi alumno en La Cantuta, quien murió, que lo mataron en el Frontón. Ahí no es una expresión declarada de lo que estaba sucediendo, pero sí planteo algunos problemas que se da a nivel nacional, por ejemplo, el tráfico de niños, la lucha de los mineros, la huelga del Sutep, el apresamiento de los dirigentes, el trabajo de propaganda de los chicos, cómo a él lo persiguen porque él es un migrante de las zonas de conflicto. Llega a Canta y, a pesar de que es un  niño todavía, él también está en la mira del Servicio de Inteligencia. Al final tiene que irse de Canta porque llegan a buscarlo, porque saben que él es testigo clave de todo lo que ha sucedido, porque todos los testigos eran muertos y desaparecidos. Entonces desaparece. Luego está &lt;em&gt;Qantu&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;Qantu&lt;/em&gt;, sí, ya es una cosa de testimonio. Un poco testinovela. Testimonial de lo que sucedió en La Cantuta. Claro, tampoco lo hago directamente, porque a mí no me interesa dar testimonio, ni hacer crónica. A mí me interesa hacer novela. Ahí trabajo con cuatro historias de un mismo personaje: el personaje periodista, el personaje profesor, el personaje prófugo, el estudiante. Es uno solo que se desarrolla en todas sus formas. Cómo va encontrando vicisitudes y aunque también alegrías. Al final, el resultado es triste porque desaparecen a los estudiantes de La Cantuta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: En esa novela se presentan elementos autobiográficos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FHC: Casi en todas. Por ejemplo, en &lt;em&gt;Candela quema luceros&lt;/em&gt;, cuando yo hablo de Sarapalacha. Sarapalacha es un mito canteño. También lo he encontrado en Apurímac, que es el mito al maíz, que también está unido al agua. Eso es una cosa que yo siempre he encontrado en Canta. Y hay un montón de cosas del que yo hablo. Inclusive los trabajos del agro, el del campo: yo he estado con mi padre directamente. En todas hay mucha autobiografía. No es que sea autobiografía, sino referencias vivenciales que no se escapa a ningún escritor. Porque aquel que haga pura elucubración simbólica, no sé, habrá que ser un Kafka, ni Kafka. Borges de repente, pero Borges por su palabra, su fuerza. Además el mundo era él. Si tú has vivido toda la vida en una torre de marfil, ¿cuál es tu vivencia? La torre de marfil. Si tú has vivido en el Perú, ¿cuál es tu vivencia? El Perú. Salvo que seas como estos tipos que andan buscando… sus temas eróticos, sus temas sexuales, intrascendentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Hablando de Sarapalacha. Me llama la atención la situación de desencuentro de dos mundos distintos. Porque la idea de Sarapalacha termina en una masacre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FHC: Lo que pasa es que ahí planteo un problema bien importante que vertebra casi la tradición: que es la migración. El tipo que vuelve, Gelacho, es un migrante que ya ha estado en Lima. Él, que ha estado en Lima, en alguna medida, destruye su antecedente, su mitología; pero no lo destruye totalmente. Él sabe qué era el respeto por el mito, pero, a la vez, también irrespeto. En un sitio sagrado donde todo el mundo venera, él rompe. Esa es la causa para que los campesinos vayan contra él y lo apresen. Es el motivo para que ocurra lo que ha ocurrido. Cuando tú hieres sus creencias, es herir el alma mismo del pueblo. Entonces reaccionan. Pero ¿quién es el que hiere? Es un hijo de ahí mismo, del mismo ambiente. Pero él ha sido ya fruto de la migración. Él ha estado ya en Lima. Eso hace que ocurra así. Para ellos, la que ha sufrido es una niña, en su niña, es su vida, es su diosa; pero para las autoridades es una burla porque es una piedra. Ahí viene el caso. Hay un choque de culturas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Esa idea de choque de culturas también se ve en el caso de Uchuraccay. En la entrada del libro, a modo de introducción hay un poema que habla de Arguedas y se hace referencia al caso de Uchuraccay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FHC: Cuando yo escribí ese poema, fue una poesía con mucha fuerza por la masacre que hubo ahí. Al poco tiempo nomás, detuvieron a Sibila, la esposa de Arguedas. Yo le dedico el poema a ella. ¿Qué sucedió ahí? La famosa comisión de Belaúnde, presidida por Vargas Llosa, que hago alusión ahí, le hecha la culpa a los campesinos, a los indios. Al final, la conclusión fue que los culpables de esa masacre fueron ellos, como ahora: los culpables de lo que ocurrió en la selva son los nativos. Igual ocurrió ahí. Pero ¿es cierto eso? Eso no es cierto. Ahí intervino la Marina y destrozó todo. Fueron los periodistas antes, ahora los policías. Están metidos ahí. El problema fundamental es que abusan del pueblo: matar, desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NVP: Para concluir, ¿qué recomendación les daría a los jóvenes que están incurriendo en la narrativa, sobre todo en la novela, con el tema de la guerra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FHC: El problema de la guerra es una época histórica que se dio en la época del 80. Ahora se está viviendo una época de construcción y reconstrucción de nosotros mismos. La lucha ahora tiene otros niveles, sobre todo con la globalización. Con la interferencia que hacen los países capitalistas en crisis con nosotros. Ellos están desesperados por sobrevivir frente a su macroeconomía. Nosotros tratamos de salir por ese mismo camino sabiendo que ese no es el caso. Ahora la historia es diferente y los retos diferentes. La novela tiene que ser otra cosa. Sin embargo, los nuevos están tomando el tema de esa época como mercancía. Hacen la novela basado en la guerra, pero para el mercado, donde los personajes son fantoches, son payasos, estereotipos En &lt;em&gt;Abril rojo&lt;/em&gt;, todos son una tira de anormales y, claro, eso llama la atención porque ellos siempre nos vieron así. Como no saben quiénes somos nosotros, entonces creen que somos así: disfrazados, payasos. A los jóvenes que están trabajando ahora, creo que tienen que estudiar mucho y ver nuestra realidad. Sacar de ahí la nueva novela. La nueva novela es todo un desafío que yo lo comparo un poco con lo que hizo González Prada. Gracias a la enseñanza, a la universidad de González Prada, se construyó una nueva visión del Perú, gracias a mucha gente muy esclarecida. Ahora necesitamos eso: que la gente construya, pero construya para el futuro basado en nuestro pasado, pero pensando en el futuro, pero con un criterio. No solamente pensando en la mercancía, pensando en vender. Cuando publiqué &lt;em&gt;Candela quema luceros&lt;/em&gt;, la gente leyó no porque yo quería escribir para eso, sino que todos los chicos, que estaban metidos en las cuestiones del movimiento social, de San Marcos, de La Cantuta, de Huancayo, de Ayacucho, todos leían. Y la editorial que lo publicó inclusive fue Labrusa, que era de Bruño, pero no puso su sello de Labrusa. Puso Retama. Había miedo. Salió una edición de mil ejemplares, pero después reprodujo como diez veces. Se vendía en todos lados. Yo lo encontré en todo sitio. Luego las cosas se volvieron feas. Se nos complicó un poco con el Servicio de Inteligencia. Tuvimos que tomar medidas un poco de clandestinidad. Cosas así. Yo no tenía miedo. Había escrito lo que tenía que escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;23 de junio del 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-8488201521842037707?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/8488201521842037707/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/06/entrevista-felix-huaman-cabrera.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/8488201521842037707'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/8488201521842037707'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/06/entrevista-felix-huaman-cabrera.html' title='Entrevista a Félix Huamán Cabrera'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-1754008169751563463</id><published>2009-06-14T12:36:00.000-07:00</published><updated>2009-06-29T12:17:24.605-07:00</updated><title type='text'>Lituma en los Andes[1]: Uchuraccay novelada</title><content type='html'>I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta novela de MVLl, acaso es una versión ficcional del Informe sobre Uchuraccay, donde, ante las denuncias de la participación de uniformados en la masacre de ocho periodistas, se “hace uso de una retórica astuta para minimizar esa posibilidad”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn2" name="_ednref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;. Según tal informe “el asesinato de los periodistas fue obra de los comuneros de Uchuraccay”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn3" name="_ednref3"&gt;[3]&lt;/a&gt; quienes, en una lucha frontal contra los senderistas, los habrían confundido estos. La comisión llegó a la conclusión de que ningún grupo armado del Estado se involucró en tal acto. “Brillante” conclusión si consideramos que la comisión, acompañada por oficiales de la armada peruana, permaneció unas cuatro horas en el lugar de los hechos. Sin embargo, es la pluma de MVLl, principal integrante dado su trascendencia intelectual, por eso después de 26 años aún se mantiene esa versión oficial. ¿Fue al azar la elección del escritor renombrado para integrar tal comisión?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Lituma en los Andes (1993) podemos leer dos historias: 1) las peripecias del guardia Carreño y su amor Mercedes, romance de final feliz, con asesinato y persecución; y 2) las vivencias del cabo Lituma en la comisaría de Naccos, donde él y su adjunto Carreño pretenden investigar la muerte misteriosa de tres personas, en una zona hostilizada por Sendero Luminoso. MVLl utiliza la soledad de sus dos personajes para que el guardia le cuente al cabo sobre sus aventuras por el amor de Mercedes, prostituta, y hábilmente entrecruza las historias para unirlas al final, donde ella, luego de haber abandonado al guardia Carreño, llega hasta Naccos en su busca. Al mismo tiempo Lituma resuelve el enigma de los asesinatos, “No para detener a nadie. No para enviar ningún parte a la comandancia de Huancayo. No por el servicio. Solo por curiosidad, compadre” (308). Total a quién le importa unos muertitos de la sierra. Además “¿No hay muertos por todas partes? Matar es lo de menos. ¿No se ha vuelto una cojudez, como mear o hacer la caca?” (310).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simplemente bárbaros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lituma, personaje de la costa, está dotado de superioridad con respecto al hombre del Ande. Sus “paradigmas sobre la verdad y el conocimiento real son siempre sobrestimados por parte del narrador”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn4" name="_ednref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;. Así, resulta que “La sierra es infernal, Tomasito. No me extraña con tanto serrucho” (71), además “La india repitió esos sonidos indiferenciables que a Lituma le hacían el efecto de una música bárbara” (11). Esa gente bárbara. Esos indios. Y justamente ellos son los “que se mataban por política” (14). Luego, la guerra es el accionar de unos bárbaros, que no tienen sensibilidad, ni sentimiento y que actúan como autómatas. “Empujándose, azuzándose, emulándose unos a otros, las piedras y las manos bajaban y subían, bajaban y subían” (25). Escena de zombis que matan. En cambio, los otros se conduelen del dolor ajeno y se humanizan, incluso en situaciones duras de la guerra. Sienten compasión. Y, si se equivocan, se corrigen. Después de torturar a un supuesto senderista, “lo curamos como pudimos. Le hicimos una colecta en la patrulla. Todos nos sentimos mal, hasta el teniente Pancorvo. Y yo, más que los otros juntos. Por eso lo traje acá” (70). Torturadores haciendo una colecta para el torturado, luego uno de ellos se lo lleva a casa como protegido al “que ni siquiera era terruco, sino retrasado mental” (69). Imaginemos ese cuadro: el teniente Pancorbo, un especialista en “el tratamiento… de quemarlo con fósforo y encendedores. Empezando por los pies y, poco a poco, subiendo. Con fósforo y con encendedores, como lo oye. Era lentísimo. La carne se le cocinaba, empezó a oler a chicharrón” (69), entregando dinero a su vìctima como un acto de arrepentimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin lugar para soñadores&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O estás con nosotros o estás con el enemigo, parece ser la frase que define a los senderistas. Toda persona que aparentemente pareciera ser neutral en la guerra resulta siendo involucrada. “No somos sus enemigos, no somos políticos, no trabajamos para el gobierno sino para los peruanos… Nuestra tarea es defender el medio ambiente, los recursos naturales. Que no se destruya la naturaleza, para que en el futuro haya comida y tengan trabajo todos los niños de la sierra” (118). ¿Es posible ser neutral en una guerra de carácter político? ¿Es posible luchar por el medio ambiente y la naturaleza sin involucrarse en tal guerra? “Esta es una guerra y usted es un peón de clase… Usted ni siquiera se da cuenta de que es un instrumento del imperialismo y del Estado burgués… Del intelectual que traiciona a su pueblo” (121). La señora d’Harcourt (personaje inspirado en Bárbara d’Achille, estudiosa de la naturaleza, asesinada en Huancavelica por Sendero Luminoso, el 31 de mayo de 1989) es sentenciado a muerte bajo este discurso. Ni siquiera su reconocida trayectoria intelectual la salva. “Es un honor recibir a una persona a una persona tan importante, señora… Leo siempre su página en El comercio. Y he leído su libro sobre el Callejón de Huaylas” (110). Ese mismo fin le espera al francés Alberto, quien llega al Perú porque “Es el sueño de dos años…Ahorrando y leyendo sobre los incas y el Perú” (19). Una muerte horrible a golpe de piedra en la cabeza. Otro que no cabe en lo neutral es Paul Stirmsson con “Treinta años de estudio… cinco libros. Un centenar de artículos. Ah, y hasta un mapa lingüístico-arqueológico de la sierra central” (173). Pero el azar hace que no le encuentren los senderistas. “Si anoche nos pescan… a ti te chancaban el cráneo a pedradas” (170). Incluso las vicuñas (también basado en una situación real, donde Sendero Luminoso, en marzo de 1983, ataca el puesto de la Reserva Nacional de Pampa Galeras) no se salvan de tal situación. Porque es “Una reserva que inventó el imperialismo… Uno de ellos hizo volar a dos crías que habían quedado quietas junto a la madre muerta, reventándoles un cartucho de dinamita” (56). En ese escenario de la guerra no caben los soñadores. Tampoco en la realidad. “Los ocho periodistas emprendían esta nueva etapa, sin la menor alarma, ignorantes del riesgo que corrían, y confiados en que su condición de periodistas los protegería en el caso de cualquier emergencia”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn5" name="_ednref5"&gt;[5]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Matices mágico-religiosos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lituma tiene la intencionalidad de descubrir la verdad sobre la desaparición de Pedro Tinoco, Demetrio Chanca y Casimiro Huarcaya, aunque los resultados sean tan atroces que “Me arrepiento de haberme entercado tanto en saber lo que les pasó a esos” (312). Porque para evitar el caos se es capaz de todo. “Los malignos saldrán de las montañas a celebrarlo bailando un cacharpari de despedida a la vida y habrá tantos cóndores revoloteando que quedará el cielo tapado. A menos que…” (273). Eso de “a menos que” no es otra cosa que realizar un sacrificio humano a los apus para que en el pueblo de Naccos haya prosperidad. No solo sacrificio de vida humana, sino también canibalismo. “El gusto en la boca. No se va, por más que uno se la enjuague. Ahorita lo estoy sintiendo” (310). Y todo por nada. “¿O sea que no pasaría nada? ¡Y ha pasado todo! Se vino el huayco, se paró la carretera y nos despidieron. A pesar de las cosas horribles, estamos peor que antes” (302). Esa religiosidad andina no puede faltar también en el caso Uchuraccay: “… por las características de las heridas sufridas y la manera cómo estas fueron enterradas… pudo encerrar matices mágico-religiosos. Los ocho cadáveres fueron enterradas boca abajo, forma que, en la mayor parte de las comunidades andinas, se sepulta tradicionalmente a quienes los comuneros consideran ‘diablos’ o seres que en vida ‘hicieron pacto’ con el espíritu del mal. Además, presentan huellas de haber sido maltratados en la boca y en los ojos…creencia extendida en el mundo andino… para que no pueda reconocer a sus victimarios y para que no pueda hablar y delatarlos… ”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn6" name="_ednref6"&gt;[6]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Amnistía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los asesinos quedan sueltos e impunes. El guardia Carreño, pasado un tiempo de su participación en el asesinato del “Chancho”, es reincorporado a la policía, a pesar de que “Yo era, técnicamente, un desertor de la Guardia Civil” (253). Es más, luego de estar en Naccos cercado por la subversión, casi condenado a muerte, lo trasladan a Piura. “Mi Padrino cumplió, me sacó todavía antes” (293). Pero el premio mayor es el final feliz como el de las telenovelas de amor. Se trata del regreso de Mercedes. “Es tu día Tomasito. Hoy te sacaste la lotería, hoy cambió tu suerte” (293). Lo mismo sucede con quienes asesinaron a los tres comuneros, en un acto canibalesco. Estos también son absueltos, porque “no me lo creería nadie, empezando por mis jefes… ¿Quién va a creer en sacrificios humanos en este tiempo, no es cierto?” (268), a pesar de “que eso que les pasó es lo más estúpido y lo más perverso de todas las cosas estúpidas y perversas que pasan aquí” (261). Esa amnistía rebasa la ficción cuando “La Comisión Investigadora tiene la ‘convicción absoluta’ de que los ‘sinchis’ no han instigado sistemáticamente el asesinato como medida de represalia o de defensa”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_edn7" name="_ednref7"&gt;[7]&lt;/a&gt;. Aún hasta hoy, al igual que en la novela, los asesinos andan sueltos. ¿Con Merceditas incluido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref1" name="_edn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Vargas Llosa, Mario. Lituma en los Andes. Editorial Planeta. España.2000.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref2" name="_edn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Misha Kokotovic. “El Sendero de Vargas Llosa: violencia política y cultura indígena en Lituma en los Andes”. En Pachaticray. Marx Cox. Edit. San Marcos. Lima. 2004. Pág. 93.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref3" name="_edn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Vargas Llosa, Mario y otros. Informe sobre Uchuraccay. En revista Oiga. 07 de marzo 1983.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref4" name="_edn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; Vich, Víctor. El caníbal es el otro. IEP. Lima. 2002. Pág. 64.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref5" name="_edn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; Vargas Llosa Mario y otros. Informe sobre Uchuraccay. En revista Oiga. 07 de marzo 1983.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref6" name="_edn6"&gt;[6]&lt;/a&gt; Vargas Llosa Mario y otros. Informe sobre Uchuraccay. En revista Oiga. 07 de marzo 1983.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7878265114773519429#_ednref7" name="_edn7"&gt;[7]&lt;/a&gt; Vargas Llosa Mario y otros. Informe sobre Uchuraccay. En revista Oiga. 07 de marzo 1983.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;Niko Velita Palacín (junio del 2009)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-1754008169751563463?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/1754008169751563463/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/06/lituma-en-los-andes1-uchuraccay.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/1754008169751563463'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/1754008169751563463'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/06/lituma-en-los-andes1-uchuraccay.html' title='Lituma en los Andes[1]: Uchuraccay novelada'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-686931530455417678</id><published>2009-03-18T08:45:00.000-07:00</published><updated>2009-11-14T16:27:11.833-08:00</updated><title type='text'>Apuntes sobre la novela y la guerra</title><content type='html'>Presentación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este trabajo tiene la intención de reflexionar acerca de cómo la guerra interna ha sido tratada en la novela peruana. Este análisis se centra en esa temática. No es un trabajo de carácter estético literario, ni es crítica literaria. No pretendo hacer una valoración literaria. No es ese el objetivo, sino el de analizar cómo ha sido presentada la guerra interna en la novela. En todo caso, es la visión de un lector que, como muchos peruanos, ha conocido las atrocidades de la guerra; que debía huir como un delincuente para evitar el servicio militar, o sea, ser el lustrabotas del sargento o el teniente; que no podía dormir tranquilo porque en cualquier momento le caía la operación rastrillaje, luego nunca más volvías a ver a un vecino o un familiar; que podía ser detenido por un policía o soldado por leer a Máximo Gorki, porque este era ruso; y, por último, que, porque ingresó a La Cantuta, se le consideraba terruco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1980 el PCP-SL le declara la guerra al Estado peruano. La incursión armada se inicia en Chuschi, Ayacucho. Según la visión incompleta de la CVR, izquierda caviar dice la derecha (si pues), “fue la causa fundamental para el desencadenamiento del conflicto armado interno en el Perú, contra los intereses de la inmensa mayoría de peruanos y peruanas”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;. Como si antes de esta fecha todo habría sido felicidad o nunca los agentes del Estado hubieran asesinado a campesinos o estudiantes. No pues, señores caviar, usando la terminología de la aristocracia, las masacres son de antaño. En todo caso, esta fecha fue la institucionalización de la violencia. Una realización del discurso que venía pregonando la izquierda marxista, en todas sus variantes, aunque algunos grupos ya se insertaban en el marco de la legalidad con su participación en las elecciones presidenciales. Por eso “El acoso de Sendero era un irritante extremo para la izquierda marxista en proceso de evolución hacia la legalidad…(y) para sendero la necesidad de atacar a los otros grupos, mayoritariamente al fin, para arrancar o erosionar su militancia, era muy importante”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;. En ese fragor de la contienda ideológica, lo único que hizo el PCP-SL es poner en práctica la verborrea de todo aquel que se decía comunista o socialista. ¿Acaso la toma del poder no era a través de las armas? Mientras unos mantenían su discurso “Las condiciones no están dadas”, este grupo se lanzó al ruedo con “Las condiciones hay que generarla”. Dentro de esa lógica, la guerra era una necesidad para destruir el viejo Estado. Sin embargo, la polémica se tornaba eterna, como en el cuento donde los ratones se enfrascan en una discusión sobre quien pone el cascabel al gato, mientras este aprovecha el griterío para proveerse de una buena comilona. Los maoístas, según ese discurso, le pusieron el cascabel al gato desencadenando una guerra de tal magnitud que “ha constituido en la vida nacional una crisis de dimensiones traumáticas como lo fueron la Conquista española y la derrota del Perú en la Guerra del Pacífico”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;. Esta guerra duró más de 20 años. Esto es, si aceptamos de su culminación en el año 2002, porque, luego de “la caída nada épica de su líder (Abimael Guzmán)”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;, la versión oficial del Estado peruano sostiene que ha concluido la guerra, donde, por supuesto, hay vencidos y vencedores. La relación de estos se resume, según Mao, así: “Además de las condiciones materiales objetivas, el vencedor debe necesariamente su triunfo a una dirección subjetiva correcta y el vencido debe su derrota a una dirección subjetiva errónea”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt;. ¿La historia también ironiza?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos años después de la incursión armada de los maoístas, el MRTA, aborto del APRA, también le declara la guerra al Estado. “El 31 de mayo de 1982, cinco subversivos del MRTA, entre los que participaban Víctor Polay Campos y Jorge Talledo Feria, asaltaron un banco en el distrito de La Victoria”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftn6" name="_ftnref6"&gt;[6]&lt;/a&gt;. Es la partida de nacimiento del grupo rebelde que se caracterizaría por sus secuestros a empresarios para financiar la guerra. Sus acciones fueron más espectaculares y de notoriedad momentánea. Sus planteamientos ideológicos no concordaban con los del PCP-SL. Todo lo contrario, ambos se detestaban con acusación recíproca de contrarrevolucionario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La participación del MRTA en la guerra interna fue de menor intensidad, pero con tendencia a la legalidad. Siempre buscando que diversas comunidades, extranjera o nacional, lo consideraran como un movimiento guerrillero y no terrorista. Además con cierta simpatía de parte del partido aprista, porque sino cómo se explica que uno de los líderes del APRA, ¿en un acto de solidaridad?, visitó en la cárcel a Víctor Polay Campos. Aprismo y emerretismo en el mismo saco. ¿Qué comparten exactamente? ¿El antiimperialismo de Haya? O sea, ¿discurso antiimperialista y práctica proimperialista? Otro ejemplo de tal situación: el gobierno aprista ha homenajeado con el premierato a Yehude Simon, Acusado y encarcelado de emerretista en épocas de dictadura. Claro que las acusaciones de una época gobernada por delincuentes civiles y procesada por otros delincuentes militares no es válida; sin embargo, no creo que los supuestos senderistas encarcelados injustamente puedan tener beneficio parecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El PCP-SL y el MRTA, enemigos entre sí ¿de clase?, se enfrentaron en forma abierta contra las FFAA y FFPP, estos con el apoyo incondicional de los gobiernos de turno para violar los derechos humanos. Este enfrentamiento devino en una masacre de la población peruana con un saldo de aproximadamente 70 000 muertos y desaparecidos según el balance de la CVR. Tal situación dejó marcas en la mente de los sobrevivientes a la guerra y de las nuevas generaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda literatura se alimenta de su contexto. No digo que la refleja, como pretenden algunos. “Tomar el discurso literario como un documento que refleja directamente la realidad, y la práctica de creación verbal como un uso referencial que brinda información directa de los fenómenos sociales son concepciones que empobrecen radicalmente el fenómeno estético-literario”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftn7" name="_ftnref7"&gt;[7]&lt;/a&gt;. Sin embargo, eso no quiere decir que el autor es un ser abstracto. En su obra va a plasmar la condición humana dentro de la historia contada. Ese ser que piensa y siente, el novelista, va a seleccionar su material dentro de una diversidad temática. Ahora, con respecto a lo que venimos tratando, la guerra interna, no se excluye de este planteamiento. Así, en la elaboración de la historia narrada “se elige qué eventos recordar y qué hechos silenciar”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftn8" name="_ftnref8"&gt;[8]&lt;/a&gt;. Esta elección muchas veces no es gratuita. La percepción de la guerra que tiene el autor va a influir de alguna manera en su novela. Además, fue una guerra altamente cargada de ideología y política. El escritor no puede escapar de tal situación, porque está tocando un tema de su propia vivencia. Un novelista, que perdió a su hermano o hijo en manos de los agentes del Estado, no va construir su obra de la misma manera que otro que vivió protegido por estos mismos agentes, durante la guerra, por ejemplo. ¿Por qué no, como un acto de agradecimiento, en el mundo de la fantasía, este último puede amnistiar a sus protectores? ¿Eso es válido? ¿Acaso serían unos desagradecidos de lo contrario?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto al estudio de la guerra interna y la literatura, un extranjero, Mark Cox, ha contribuido con su investigación sobre el tema: “por lo menos 104 escritores han publicado 192 cuentos y 47 novelas”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn9" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftn9" name="_ftnref9"&gt;[9]&lt;/a&gt;. Esto nos da una idea de cómo lo acontecido en las dos décadas de guerra ha influido en la producción literaria. Ahora con mayor frecuencia y libertad. “Hoy, los escritores criollitos que antes defenestraban de la narrativa social o realista se vieron obligados –por amor del capital- a escribir sobre una guerra que apenas padecieron.”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn10" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftn10" name="_ftnref10"&gt;[10]&lt;/a&gt; Antes de manera tímida a menos de que se trate de escritores consagrados. “Un escritor que escribiera sobre la guerra interna – que no fuera Vargas Llosa o algún novelista bien relacionado con las esferas del poder-, corría el riesgo de ser acusado de hacer “apología de terrorismo”, sobre todo si daba la más mínima muestra de simpatía por los alzados en armas”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn11" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftn11" name="_ftnref11"&gt;[11]&lt;/a&gt;. Cox reúne varios testimonios y ensayos sobre el tema en cuestión en su libro Pachaticray. Una variedad de escritores aportan con sus escritos: Luis Nieto Degregori, Gabriel Uribe, Feliciano Mejía, Efraín Cristal, Paolo de Lima, Javier Garvich, entre otros. Él mismo, en su ensayo, hace un recuento de los narradores y el papel de las editoriales en ese quehacer literario. Además nos advierte sobre “una novela ‘best seller’ de Felix Huamán Cabrera, Candela quema luceros. Publicada en 1989, tuvo varias reediciones y vendió entre 15 000 y 20 000 ejemplares”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn12" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftn12" name="_ftnref12"&gt;[12]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel Gutiérrez, en El pacto con el diablo, escribe dos capítulos con el título “Narrativa de la guerra”. En el segundo ensayo analiza el desarrollo de la novela resaltando la importancia de “componer una ficción que no sea ni apología ni condena ni gratuito (y, a veces, degradado) entretenimiento, sino un a exploración honrada, estética y humana, sobre un proceso tan desmesurado y traumatizante…”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn13" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftn13" name="_ftnref13"&gt;[13]&lt;/a&gt;. Consigna a Julio Ortega como uno de los primeros en publicar sobre la guerra con su obra Adiós, Ayacucho (1986). Coincide con Marx Cox sobre lo dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Grupo Nueva Crónica, institución formada por internos acusados de subversión y que ya publicaron algunos cuentos, lanzan también su análisis en el ensayo “La narrativa sobre la guerra”, presentado como ponencia en el VI Encuentro Nacional de Escritores “Manuel Jesús Baquerizo”, Lima 2007. Según ellos, la narrativa sobre la guerra se divide en tres grupos: primer grupo, que “no son más que ruedecillas de la maquinaria estatal”. Vargas Llosa y Alonso Cueto se encuentran mencionadas aquí; segundo grupo, los que presentan como “rasgo común… la denuncia de la política genocida del Estado”. En este caso solo se mencionan a sí mismos; tercer grupo, “la literatura del justo medio”. &lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn14" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftn14" name="_ftnref14"&gt;[14]&lt;/a&gt; Aquí se incluye a Dante Castro, Oscar Colchado y, además, la CVR.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Informe final. Comisión de la Verdad y Reconciliación. Lima. 2003. Pág. 127.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Sendero. Una historia de la guerra milenaria en el Perú. Gustavo Gorriti. Planeta. Lima. 2008.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; El pacto con el diablo. Miguel Gutiérrez. Editorial San Marcos. Lima. 2007. Pág. 353.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; El pacto con el diablo. Miguel Gutiérrez. Editorial San Marcos. Lima. 2007. Pág. 354.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; Sobre la guerra prolongada. Mao Tse Tung. Pekín. 1976.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftnref6" name="_ftn6"&gt;[6]&lt;/a&gt; Informe final. Comisión de la Verdad y Reconciliación. Lima. 2003. Pág. 387.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftnref7" name="_ftn7"&gt;[7]&lt;/a&gt; ¿Literatura de la violencia política o la política de violentar la literatura? Miguel Ángel Huamán. sisbib-03.unmsm.edu.pe/blog/wp-content/uploads/2008/10/literatura-de-la-violencia-poledtica.doc&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftnref8" name="_ftn8"&gt;[8]&lt;/a&gt; Ficciones de la memoria. Víctor Quiroz. &lt;a href="http://www.elhablador.com/"&gt;http://www.elhablador.com/&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn9" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftnref9" name="_ftn9"&gt;[9]&lt;/a&gt; Pachaticray. Marx Cox.Editorial San Marcos. 2004. Pág. 7&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn10" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftnref10" name="_ftn10"&gt;[10]&lt;/a&gt; Una bonita primavera. Javier Garvich. Febrero de 2009. http://lapizymartillo.blogspot.com&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn11" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftnref11" name="_ftn11"&gt;[11]&lt;/a&gt; Narrativa y violencia política. Roberto Reyes Tarazona. Revista Arteidea 12. 2008. Pág. 6.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn12" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftnref12" name="_ftn12"&gt;[12]&lt;/a&gt; Pachaticray. Marx Cox.Editorial San Marcos. 2004. Pág. 70.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn13" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftnref13" name="_ftn13"&gt;[13]&lt;/a&gt; El pacto con el diablo. Miguel Gutiérrez. Editorial San Marcos. Lima. 2007. Pág. 377.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn14" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=686931530455417678#_ftnref14" name="_ftn14"&gt;[14]&lt;/a&gt; El otro margen. Varios. Arteidea Editores. Lima. 2008. pág. 52 y 53.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;Niko Velita Palacín (marzo del 2009)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-686931530455417678?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/686931530455417678/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/03/la-novela-y-la-guerra.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/686931530455417678'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/686931530455417678'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/03/la-novela-y-la-guerra.html' title='Apuntes sobre la novela y la guerra'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-4178998981044026255</id><published>2009-03-18T08:42:00.000-07:00</published><updated>2009-04-01T11:49:22.018-07:00</updated><title type='text'>La ciudad de los culpables[i]: a pesar de todo, la esperanza</title><content type='html'>&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;La ciudad de los culpables&lt;/i&gt; (2007) es la primera novela de Rafael Inocente. En este libro, Orlando Zapata se configura como narrador principal. Alrededor de él, otros personajes: Sebastián, Lucía, David, Julia, Sofía. Todos ellos de extracción popular. Viven en asentamientos humanos: Collique, Vitarte y Canto Grande. Son personajes que trabajan y estudian para sobrevivir en &lt;?xml:namespace prefix = st1 /&gt;&lt;st1:personname st="on" productid="la Ciudad Enferma"&gt;&lt;st1:personname st="on" productid="la Ciudad"&gt;la Ciudad&lt;/st1:personname&gt; Enferma&lt;/st1:personname&gt;, pero también saben del amor y la sexualidad. Es una mirada completa a la vida de tales seres que poco a poco se van involucrando en las luchas sociales. Son tiempos donde hay que definirse. Pero la represión también es dura. Algunos de ellos serán asesinados y otros encarcelados. Es una visión de la guerra de los hombres de abajo. De esos hombres que viven en la ciudad donde los agentes del Estado pueden asesinarlos sin recibir ningún castigo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;ol style="MARGIN-TOP: 0cm" type="1"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Acerca de la izquierda revisionista&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;En una sociedad en plena lucha de tipo clasista, la que se presenta en la obra, no puede faltar un grupo de individuos que se apropian del discurso de defensor del pueblo; sin embargo, sus actitudes muestran todo lo contrario. No son otra cosa que unos imitadores de los tan criticados opresores. Así, en boca de una izquierdista, será natural decir: “&lt;i&gt;¡Oye, Renato, dile a la chola que me pase la sal!&lt;/i&gt;” (49). Tal definición para una trabajadora del hogar que, según verborrea de la izquierda, es gente explotada; sin embargo, el trato que recibe, de quien se supone defensora de tal clase social, se compara con la de de un vil explotador y racista incluso, por eso “&lt;i&gt;la izquierda peruana… eran unos rabanitos, rojos por fuera y blancos por dentro… eran unos miserables revisionistas&lt;/i&gt;” (50). &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;La expresión musical también se tiñe de política. Cada facción en pugna, escoge la forma musical para cantar sus vivencias y sueños. De esta manera, copar el escenario del Perú para llevar adelante su proyecto político. “&lt;i&gt;Lo más graneado de la pituquería &lt;/i&gt;progre&lt;i&gt; aplaudió eufonizada a escritores y músicos de lo que llamaron la nueva canción latinoamericana, esos que nunca quedan mal con nadie y que solo cantaron protesta hasta que cayó el muro…&lt;/i&gt;” (67). La izquierda ha claudicado, pero se necesita de una música que exprese la nueva situación, donde la fuerza del colectivo haga sentir su presencia. “&lt;i&gt;Llegaron sendas tropas de &lt;/i&gt;sikuris&lt;i&gt; de San Marcos, de &lt;st1:personname st="on" productid="La Cantuta"&gt;La Cantuta&lt;/st1:personname&gt; y de &lt;st1:personname st="on" productid="la UNI. Al"&gt;&lt;st1:personname st="on" productid="la UNI."&gt;la UNI.&lt;/st1:personname&gt; Al&lt;/st1:personname&gt; grito ancestral de ¡&lt;/i&gt;Cha’mampi, cha’mampi&lt;i&gt; compañeros!, se inició la fiesta colectiva. La pituquería de &lt;st1:personname st="on" productid="la Agraria"&gt;la Agraria&lt;/st1:personname&gt;, temerosa de lo que ellos llamaban la ‘terrucada’, solo contemplaba, impávida, la fuerza del ritual preínca, la danza de los &lt;/i&gt;sikuris” (90). &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;ol style="MARGIN-TOP: 0cm" type="1" start="2"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Papel de las fuerzas policías y militares&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;El Estado necesita de instituciones represivas para defenderse. Esa necesidad hace que “&lt;i&gt;el policía &lt;/i&gt;(sea)&lt;i&gt; reclutado de entre las gentes del más bajo nivel intelectual- casi fronterizos, la mayoría, canallas…&lt;/i&gt;” (133). Los agentes represores participan en desapariciones y asesinatos con la seguridad de ser intocables. Tal accionar no se inicia con la guerra interna. Es una práctica anterior a ella. “&lt;i&gt;A los dos meses, Elmer Gárate, el percusionista del grupo, apareció baleado en pleno centro de Arequipa. El gordo Aragón debió escapar a Ecuador, pues lo seguían. ¿Cuál fue su delito? Hacer música, formar sindicatos, no frenar su lengua, no bajarse los pantalones por un plato de lentejas&lt;/i&gt;” (44). Eso en 1979. Sin embargo, una vez que se inicia la guerra tal escena se vuelve una constante. “&lt;i&gt;Habían encontrado varios cadáveres con huellas de torturas en una playa de Ventanilla&lt;/i&gt;” (85). A nadie se le ocurre defender a unos pobladores pobres de origen andino que viven en asentamientos humanos. Por eso la crueldad y el salvajismo se presentan casi con naturalidad. “&lt;i&gt;Don Félix fue baleado a quemarropa, cuando intentó defender a la niña… Paula fue violada primero por el suboficial, con toda saña y despotismo de los que puede hacer gala un soldado envilecido, &lt;/i&gt;(luego)&lt;i&gt; atinó a descerrajar dos tiros en el pecho de Paula&lt;/i&gt;” (214). &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;ol style="MARGIN-TOP: 0cm" type="1" start="3"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Desaliento y pesimismo, pero la esperanza se vislumbra&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;En el desarrollo de la guerra, algunos entregan su vida en un acto voluntario por sus ideales, pero otros no están dispuestos a hacerlo. No por cobardía, sino porque “&lt;i&gt;cualquier fascista que propague una idea en el Perú puede ser exitoso, porque lo que manejan este país son mierda y entre mierdas coinciden; el japonés tiene apoyo porque su punto de vista de las cosas, su ideología y su programa son similares a la estructura mental de la mayoría de individuos que componen este rebaño llamado pueblo peruano&lt;/i&gt;” (92). El pueblo es una tropa de imbéciles que se puede manipular fácilmente. Luego, resulta absurdo inmolarse. Ese es una manera de ver el mundo. Pesimismo radical. Sin embargo, también están los que postulan otras alternativas. Su desaliento no es, más bien, de quienes hacen política. “&lt;i&gt;Cuando decidí internarme acá en el monte, cuando decidí hacer mi hogar con este pueblo, lo hice para terminar&lt;span style="font-size:+0;"&gt; &lt;/span&gt;con la influencia de las costumbres e ideas de la ciudad, para olvidar las discusiones de reaccionarios y revolucionarios, para beber de&lt;span style="font-size:+0;"&gt; &lt;/span&gt;la tierra y sin nada que perturbe mi mente…&lt;/i&gt;” (227). Una visión diferente donde “&lt;i&gt;sólo las masas cobrizas conscientes liberarán al Perú, no ningún&lt;span style="font-size:+0;"&gt; &lt;/span&gt;calco ni copia de Marx o Mariátegui&lt;/i&gt;” (244). Ni comunismo, ni capitalismo. Ese discurso velasquista. En la cola de desalientos y pesimismos no puede faltar de los que, en un momento de euforia rebelde, se adscribieron a la causa popular. Pero la cárcel, esa soledad forzada, quiebra el alma rebelde. Esa cárcel hecha exclusivamente para quebrar a los más recalcitrantes. &lt;st1:personname st="on" productid="la Ciudad"&gt;La Cárcel&lt;/st1:personname&gt; de Challapalca con el poder de enfriar las convicciones y los ideales. “&lt;i&gt;Por lo pronto quiere salir de allí… está decepcionado de su propia gente y realmente quiere romper con su actitud de ‘duro’…&lt;/i&gt;” (266).&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;Después de tanto golpe pareciera que el caos se apropió del&lt;span style="font-size:+0;"&gt; &lt;/span&gt;mundo y que no existe solución para ello. Desaliento y pesimismo que se traduce en las relaciones sociales. Pero no todo es así. Aún queda algo de ilusión y esperanza. Este mundo no puede ser siempre el lugar donde los sátrapas abunden y hagan lo que quieran. “&lt;i&gt;…no está muerto el ideal… ni muertas nuestras manos&lt;/i&gt;” (260). Es que “&lt;i&gt;a pesar del pesimismo y el desaliento, nunca está más oscuro que cuando va a amanecer&lt;/i&gt;” (270).&lt;i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;ol style="MARGIN-TOP: 0cm" type="1" start="4"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Ese camino peligroso de las ideas&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Las ideas se desarrollan de acuerdo a las necesidades y las vivencias. Mientras esto sea una cuestión netamente personal y empírico no pasa de ser inofensivo, pero cuando ya se eleva a lo social y teórico genera conflictos de diversos niveles, incluso, la guerra. Tal confrontación en el plano de las ideas se presenta en la sociedad ya sea académica o no. “&lt;i&gt;El ignorante profesor de economía confundió &lt;/i&gt;(a un aprista) &lt;i&gt;con senderista o martaquito&lt;/i&gt;” (88). Son épocas en la cual todo indivicuo asume una posición ideológica.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Un trabajador joven, que siente que se le explota o que ha visto a sus padres partirse el lomo para construir una casita o sobrevivir, tiene una visión particular de lo que sucede en su contexto. “&lt;i&gt;Entrar en contacto con la gente de las fábricas me permitiría también saciar mis inquietudes políticas y conocer algo más de los compañeros que nos visitaban en el mercado los fines de semana, para impartir formación política y para recolectar y las colaboraciones (menestras, frutas, verduras, carne, lo que fuese) que por voluntad propia realizábamos en el mercado&lt;/i&gt;” (51). También a las mujeres que trabajan desde niñas les toca la puerta la formación ideológica. Lavado de cerebro, dirán algunos. “&lt;i&gt;A los seis años me convertí en una especie de madre sustituta de mis dos hermanos menores, pues mi padre salía temprano a trabajar&lt;/i&gt;” (25), luego de años “&lt;i&gt;David fue quien me condujo por los caminos de la gran literatura, fue quien me enseñó a disfrutar y apreciar el buen&lt;span style="font-size:+0;"&gt; &lt;/span&gt;rock en inglés, que yo casi detestaba porque no lo comprendía, fue el primero a quien escuché hablar de proletariado, lucha de clases y subproletariado…&lt;/i&gt;” (58). Lucía, con esa actitud de mujer que no inclina la cabeza ante nadie, asume su papel protagónico en ese lucha ideológica. La muerte no se hace esperar. La visitante no es de capucha negra y guadaña, sino de uniforme verde y pistola. Otra es la historia de Orlando Zapata, quien, “&lt;i&gt;luego de seis meses de preparación, más política que académica, en &lt;st1:personname st="on" productid="la ADUNI"&gt;la ADUNI&lt;/st1:personname&gt;&lt;/i&gt;” (62), se volvió universitario, aunque no concluyó la carrera. Cuando deja la universidad dice: “&lt;i&gt;recuperé esa capacidad de&lt;span style="font-size:+0;"&gt; &lt;/span&gt;conexión entre el cerebro límbico y la corteza cerebral, es decir, esa vital complicidad entre las emociones y la razón… yo era un prófugo de la ciencia y su método y que en todo caso prefería el conocimiento directo de la intuición y el latido a ser un asalariado de las grandes empresas, autodenominado científico&lt;/i&gt;” (253). Es una percepción de la universidad en el campo de las ideas que coincide con otro personaje, Sebastián: “&lt;i&gt;No se aprende a escribir en una universidad dirigida por delincuentes y regentada por profesores que se alquilan como prostitutas&lt;/i&gt;” (158). Sin embargo, a Orlando, inocente, le espera la cárcel, “&lt;i&gt;Porque en el Perú es delito saludar y estrechar la mano a un amigo; porque en el Perú es delito leer libros que los inquisidores consideran subversivos; porque en el Perú es delito no frenar tu lengua ante la injusticia&lt;/i&gt;” (251). Otra habría sido la historia “&lt;i&gt;si dejaba a un lado mi carácter insurrecto y rupturista&lt;/i&gt;” (256). Pero tuvo que entrar a lidiar en ese campo peligroso de las ideas y eso basta para que “&lt;i&gt;un Tribunal Militar de encapuchados, sin ninguna prueba, y en un juicio que duró diez minutos, me condenaron a veinte años de prisión&lt;/i&gt;” (252).&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;&lt;!--[if !supportEndnotes]--&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr align="left" width="33%" size="1"&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[endif]--&gt; &lt;div id="edn1"&gt;&lt;p class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;a title="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=4178998981044026255#_ednref1" name="_edn1"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:'Times New Roman';font-size:10;"&gt;[i]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Rafael Inocente. La ciudad de los culpables. Editorial Zignos. Lima. 2007.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;span style="font-size:12;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;span style="font-size:12;"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;Velita Palacín Niko (marzo 2009)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-4178998981044026255?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/4178998981044026255/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/03/la-ciudad-de-los-culpablesi-pesar-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/4178998981044026255'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/4178998981044026255'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/03/la-ciudad-de-los-culpablesi-pesar-de.html' title='La ciudad de los culpables[i]: a pesar de todo, la esperanza'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-3243318426777999376</id><published>2009-03-18T08:41:00.000-07:00</published><updated>2009-03-18T08:42:18.052-07:00</updated><title type='text'>La hora azul[i]: visión cucufata de la guerra</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;¿Qué sucede después de la guerra? ¿Habrá que avivar los recuerdos del odio o perdonar incluso a quienes destruyeron tu familia? ¿Ocultar los asesinatos cometidos por las fuerzas armadas (con minúscula) para que los que vengan en el árbol genealógico “vivan tranquilos y felices”, mientras los torturados y humillados sigan en el anonimato? Son algunas preguntas que recorre en la obra de Alonso Cueto, &lt;i style=""&gt;La hora azul&lt;/i&gt; (2005). Los personajes viven con esas interrogantes. Adrián Ormache se entera del pasado oscuro de su padre, un oficial de &lt;st1:personname productid="la Marina" st="on"&gt;la Marina&lt;/st1:PersonName&gt;, que permaneció en Ayacucho en una base contrasubversiva. Este retuvo a una prisionera joven en el cuartel por mucho tiempo. Ella se gana la confianza del oficial y sus subalternos. De esa manera, logra huir de los militares. El comandante Ormache, antes de morir, le pide&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;a su hijo que la busque. Adrián decide hacerlo. Es así que se empapa de las atrocidades de la guerra. &lt;i style=""&gt;“Yo me había acostumbrado a descartar los pequeños problemas del mundo con una mueca… la muerte, la pobreza, la crueldad habían pasado frente a mí como accidentes de la realidad… Ahora en cambio me parecían dádivas recién reveladas” &lt;/i&gt;(178). &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Esta novela me trae a la memoria a alguna vieja cucufata persignándose frente a una iglesia en alguna zona andina: “Ay, mamacha purísima”. Claro que ahora esta imagen se me presenta en una versión citadina, no menos cucufata: “Ay, Virgen María Santísima”. Se me ocurre que la madre de Adrián es uno de estos seres católicos a ultranza que rezan todos los días por los huérfanos del mundo y por la salvación de las almas de los pecadores, por ejemplo, de su ex esposo, gran pecador. Esta actitud la hereda Adrián Ormache, quien, en una actitud egocéntrica, intenta mantener la identidad de su padre incólume. Que la historia lo recuerde como un héroe y un militar honesto. Olvido y perdón para los asesinos. Amnistía para estos, al estilo Fujimori. Para darle mayor intensidad, acaso faltó que Adrián vaya a misa a diario para rezar por la salvación de su padre. El hijo de un asesino, con su rosario en la mano, doliéndose por los pobrecitos ayacuchanos asesinados por la represión estatal. Es el discurso cucufatón del personaje principal, Adrián Ormache. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;1. Simplemente delincuentes&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;A pesar del discurso que se maneja en las esferas oficiales, el comportamiento de muchos hombres de las fuerzas armadas no deja de ser simplemente delincuente, aunque algunos le quieran dar un alto valor moral y patriótico. &lt;i style=""&gt;“Diles &lt;/i&gt;(a mi familia)&lt;i style=""&gt; que morí defendiendo al Perú” &lt;/i&gt;(48). Eso cuando se tiene enfrente a la muerte, en ese acto de aferrarse a la vida, pero que se sabe que ya la muerte venció, porque en otras circunstancias cuando se sabe poderoso e invencible la situación es diferente. &lt;i style=""&gt;“A veces los metíamos bajo el agua de una tina para que confesaran… A veces les poníamos alambres en los cojones o en los senos” &lt;/i&gt;(49). Una cuestión rutinaria de guerra hasta justificable, dentro de la lógica del asesino, porque &lt;i style=""&gt;“si no les hacíamos así nosotros, nos hacían ellos pues”&lt;/i&gt; (49). No todo es tortura. También hay momentos en que se puede disfrutar de los placeres que brindan las mujeres. Total si se puede obtenerlo con facilidad. Una sospechosa por terrorismo garantiza los placeres sexuales. Además, a quién se le ocurriría reclamar por una terrorista. &lt;i style=""&gt;“Tú sabías que no era senderista. Tú sabías que era una chica cualquiera que trajimos al cuartel nomás por traer a alguien, por llevarle una mujer al comandante. O sea que ya sabías que si le llevabas una chica como ella, a él le iba a gustar y te iba a saber agradecer”&lt;/i&gt; (52). Son los dueños del mundo, incluso de las mujeres. Estas son el botín de guerra hasta el punto de cosificarla. No se las trata como humanas, sino como instrumento sexual. &lt;i style=""&gt;“Una vez tres soldados mataron a un bebe delante de su madre y luego la violaron junto al cuerpo de su hijito”&lt;/i&gt; (58).&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Una vez muerto el comandante Ormache, uno de sus amigos y cómplices, Chacho, se las ingenia para chantajear a la viuda con la historia de la prisionera. A la familia, de alta alcurnia, no le conviene que tal historia salga a la luz. Entonces, ella acepta pagar 1000 dólares mensuales a la supuesta tía de Miriam, la ex prisionera. Vilma Agurto, quien se hace pasar por la tía de la víctima, en realidad, es tía de Chacho. Como la ex esposa del comandante muere, Vilma y Chacho chantajean a Adrián, adinerado abogado que, a pesar de las dudas, decide entregar el dinero, ante la amenaza de fueran publicadas las pruebas. &lt;i style=""&gt;“Tengo que decirle algo, señor. Su padre de usted era un hombre malvado que ha perjudicado muchas veces a mi sobrina, a &lt;st1:personname productid="la Miriam" st="on"&gt;la Miriam&lt;/st1:PersonName&gt;, muchas veces la ha perjudicado. Ella tiene cositas, cartitas, cositas de él. También fotos tenemos. Antes yo me entendí con su madre de usted. Ella me dio mucho tiempo de su plata para que yo no hable nada a prensa, para que no cuente a periodistas nada de su padre y de mi sobrina… Su mamá de usted siempre me ha cumplido y usted me va a cumplir igualito” &lt;/i&gt;(68). Delincuente que no respeta ni a la familia de su cómplice de antaño. Ahora debe vivir del chantaje. Parásito excepcional de los que se ve a diario. Militares, en retiro y en actividad, delinquiendo a vista y paciencia de la justicia. Situación que ha sido muy bien retratada por Cueto. Pero ¿qué dirá, ante esto, el General, ese que vetó el genial dibujo de Piero Quijano? ¿O es que con el autor de &lt;i style=""&gt;La hora azul&lt;/i&gt; es intocable en esos ambientes?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;2. Miriam, mujer atormentada&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Miriam es una joven que fue secuestrada por los marinos, luego violada por el comandante. Ella logra huir de la base engañando a sus captores de manera increíble. &lt;i style=""&gt;“Ella le metió un botellazo en la cabeza a él y después a mí también… Me sacó el uniforme porque iba a imitar mejor mi voz, así una voz alta iba a imitarla mejor para salir del cuartel. Bien sabida la chica. Voy a dar una vuelta le dijo al vigía, tenía el cigarrillo prendido. Así lo engañó” &lt;/i&gt;(53). Para ser una muchacha joven y sin entrenamiento militar es una proeza salir con vida de semejante situación. Una vez libre se entera de que su familia (padres y hermano) ya estaba muerta. Intenta suicidarse, pero su tío la salva. Ya en Lima, a fuerza de trabajo rehace su vida y mantiene a su hijo Miguel. &lt;i style=""&gt;“Di a luz en Lima y con la ayuda de mi tío Vittorino entré a estudiar, pero no tenía donde trabajar, así que fui a trabajar en casas, como empleada. Luego me puse a estudiar de nuevo y conseguí trabajo en peluquerías, después mi tío me dio este local, que se lo estoy comprando, así que hago esto y trato de ayudarlo a crecer a Miguelito”&lt;/i&gt; (145). Es una de esas mujeres luchadoras que se enfrentan a las desgracias y que sobreviven pesar de todo si se trata de proteger al hijo, aunque el dolor y el sufrimiento la destruyan por dentro. El hijo es una buena razón para vivir, el motor de su existencia; pero si el futuro de ese hijo se encuentra asegurado ya no tiene sentido seguir viviendo. &lt;i style=""&gt;“Lo que me interesa o sea de verdad es Miguel. ¿A ti &lt;/i&gt;(Adrian)&lt;i style=""&gt; te importa lo que le pase a Miguel?” &lt;/i&gt;(169). El camino es el suicidio. Adrian es como el ángel protector del hijo de Miriam. Ella casi lo prepara para tal tarea, porque considera que le ha llegado su fin. ¿Para qué vivir con el peso de tal humillación? &lt;i style=""&gt;“Cuando me había llamada pidiéndome verme, ella acababa de decidir que no podía seguir viviendo. Y desde entonces solo había buscado dejarme a Miguel”&lt;/i&gt; (186). &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;3. Misericordia&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;La misericordia es una vieja costumbre de las almas compasivas. Luego de misa una buena limosna al mendigo, tranquiliza la conciencia y aplaca los pecados. En la obra, nos encontramos con una familia burguesa, encabezada por Adrián, que ayuda a una familia en desgracia, Miriam y su hijo Miguel. Ormache, hijo, se siente en la obligación de ayudar a la mujer que desgració su padre. &lt;i style=""&gt;“Antes de despedirse, le daba un sobre con algo de dinero”&lt;/i&gt; (152). Eso cuando ella vivía. Luego de que se suicidara, el hijo del militar se hará cargo incluso de los estudios de Miguel. &lt;i style=""&gt;“El otro día fui a una academia cerca de tu casa… Allí hay unas clases de preparación para &lt;st1:personname productid="la Universidad" st="on"&gt;la Universidad&lt;/st1:PersonName&gt; de Ingeniería. Te enseñan matemáticas y te preparan apara el examen. Ahora cuando regresemos pasamos por allí a ver si puedes empezar”&lt;/i&gt; (199). Adrián es un personaje misericordioso, casi un santo, porque se martiriza y sufre con el caso de Miriam. La novela justamente se centra en este personaje de familia burguesa que no conocía el dolor y el sufrimiento de las familias pobres, pero que ahora le conmueve. Amén.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div style=""&gt;&lt;!--[if !supportEndnotes]--&gt;&lt;br /&gt;  &lt;hr align="left" size="1" width="33%"&gt;  &lt;!--[endif]--&gt;  &lt;div style="" id="edn1"&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a style="" href="#_ednref1" name="_edn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[i]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Alonso Cueto. La hora azul. Anagrama/Peisa. 2005. Lima.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;                                   &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;                                               &lt;/span&gt;Velita Palacín Niko (enero 2009)&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-3243318426777999376?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/3243318426777999376/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/03/la-hora-azuli-vision-cucufata-de-la.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/3243318426777999376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/3243318426777999376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/03/la-hora-azuli-vision-cucufata-de-la.html' title='La hora azul[i]: visión cucufata de la guerra'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-7875197000224075881</id><published>2009-03-18T08:40:00.001-07:00</published><updated>2009-03-18T08:40:53.614-07:00</updated><title type='text'>Abril rojo[i]: el gusto por la muerte</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Santiago Roncagliolo, en su novela &lt;i style=""&gt;Abril rojo&lt;/i&gt; (2006), centra los hechos de su historia en el año 2000. La guerra es un hecho del pasado, aunque existe algunos focos subversivos que los medios de información no los reportan. Sin embargo, las heridas están abiertas: desaparecidos, fosas comunes, traumas. Encontramos además un contexto electoral donde el presidente debe ser reelegido para mantener la seguridad de los que se saben los próximos procesados por violación de derechos humanos, por ejemplo, el comandante Carrión. Se ha montado un fraude para tal reelección. Las Fuerzas Armadas están a disposición de ese acto delictivo. Las autoridades civiles, bajo el mando militar, también apoyan al presidente. Toda la historia nos la cuenta un agente del Servicio Nacional de Inteligencia: Carlos Martín Eléspuru. La novela es un&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;informe que él escribe a sus superiores. &lt;i style=""&gt;“Para que así conste en acta, lo firma, a 3 de mayo de &lt;st1:metricconverter productid="2000”" st="on"&gt;2000”&lt;/st1:metricconverter&gt;&lt;/i&gt; (328). La historia se inicia &lt;i style=""&gt;“con fecha miércoles 8 de marzo de 2000, en circunstancias en que transitaba por las inmediaciones de su domicilio en la localidad de Quinua, Justino Mayta Carazos (31) encontró un cadáver”&lt;/i&gt; (13). Las acciones se desarrollan en menos de dos meses.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;ol style="margin-top: 0cm;" start="1" type="1"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Fiscal adjunto, delirio de grandeza&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;El fiscal Félix Chacaltana, luego de instalarse en Huamanga, a petición de él mismo, investiga la identidad de un cadáver y los móviles de su asesinato, luego descubrirá que el cuerpo corresponde al teniente Cáceres, antiguo combatiente contrasubversivo implicado en desapariciones y torturas, a quien el gobierno, en un acto de complicidad, lo envía a otra base militar (Jaén). Los datos que Félix obtiene de la policía presentan contradicciones con la realidad, por lo cual, él decide profundizar la investigación para descubrir la verdad. &lt;i style=""&gt;“Había algunos detalles más extraños en las últimas muertes. Cosas que debía investigar, que no encajaban con los métodos senderistas tradicionales”&lt;/i&gt; (184). No solo es una actitud de investigador nato, sino que tiene otros móviles, por ejemplo, escalar en la jerarquía de mando dentro de su institución. Por eso es necesario redactar un buen informe, hacer un buen trabajo. &lt;i style=""&gt;“Quizá al constatar su celo profesional, el comandante lo consideraría para cualquier recomendación”&lt;/i&gt; (44). Ese acto arribista lo llevará por un laberinto de sangre y muerte. Las autoridades civiles y militares, acostumbrados a la rutina de las decisiones del comandante Carrión, sentirán rechazo y odio hacia el fiscal. Nadie quiere hacerse amigo de él. Su actitud de hacer las cosas según lo jurídicamente establecido le convierte en un ser despreciable, pero a él no le interesa ese detalle, porque está convencido de que su accionar es correcta. &lt;i style=""&gt;“¡Félix, deja de pensar como un manual de derecho!&lt;/i&gt; (117). Quería ascenso y lo que recibe es, más bien, una amonestación.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;En los sucesos de los asesinatos se encuentra involucrado el comandante Carrión, jefe político militar de la zona. Este, ante la insistencia del fiscal por descubrir la verdad, le siembra falsas pistas de tal manera que no se descubra al verdadero asesino. &lt;i style=""&gt;“Había estado siguiendo todo el tiempo un callejón sin salida, persiguiendo fantasmas, persiguiendo a sus propios miedos, a sus propios recuerdos, más que a una realidad que se reía de él”&lt;/i&gt; (305), pero no se acobarda ante los obstáculos, sino que decide enfrentarlos. No le interesa las consecuencias. Debe cumplir, a cabalidad, la función jurídica que le compete. Eso le da grandeza. &lt;i style=""&gt;“Se dio cuenta de que se sentía un hombre mayor ahora, quizá por primera vez en su vida, un adulto, que tomaría las decisiones consultando solo consigo mismo”&lt;/i&gt; (250). Su tenacidad le da frutos. Descubre que el comandante Carrión es el asesino en serie. Él, sin ayuda de nadie, siguiendo las pistas, ha armado el rompecabezas con tal precisión que se adelanta al asesino, porque la última víctima sería el mismo Chacaltana. &lt;i style=""&gt;“Para asegurar mi silencio me mataría también, como pensaba hacer esta noche”&lt;/i&gt; (312). El cazador resulta ahora el cazado. Se intercambia los papeles. El fiscal termina asesinando al militar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;La investigación del fiscal sobre el primer cadáver lo lleva por diversas pistas. Al primer muerto, el teniente Cáceres, han intentado desaparecerlo, sin dejar huellas, pero quedan algunas pistas que el fiscal logra seguir. &lt;i style=""&gt;“Mayta Carazos había tratado de desaparecer la evidencia, pero un cuerpo demora un buen rato en convertirse en cenizas. Debía haber visto que sería descubierto y haber retirado el cadáver a tiempo”&lt;/i&gt; (63). Se había hecho uso de un horno, construido en tiempos de guerra en la iglesia, para desaparecer el cuerpo. El papel de la iglesia en la guerra no es nada inocente. Pero, si bien es cierto el asesino es Mayta, este es solo un instrumento de los asesinatos múltiples. No es el verdadero asesino que se esconde tras el escenario. En esa búsqueda, Chacaltana tiene un encuentro con Mayta, quien en su desesperación por librarse de la justicia le suelta un dato. &lt;i style=""&gt;“Mi hermano es. Mi hermano es que hace todo” &lt;/i&gt;(137). &lt;i style=""&gt;“¿Qué hermano? ¿Qué hace?”&lt;/i&gt; (138). Nuevas pistas que le permite adentrarse más en el caso y conocer de las fechorías del teniente Cáceres, quien &lt;i style=""&gt;“no liberaba sospechosos. Se deshacía de ellos”&lt;/i&gt; (147), de los métodos contrasubversivos, de las desapariciones, de las fosas comunes: &lt;i style=""&gt;“Los que había pensado que eran rocas y tierra fue cobrando una forma más precisa ante sus ojos. Eran miembros, brazos, piernas, algunos semipulverizados por el tiempo de enterramiento, otros con los huesos claramente perfilados y rodeados de tela y cartón, cabezas negras y terrosas una sobre otra…”&lt;/i&gt; (164). El asesinato del teniente Cáceres y otros es para evitar que salga a la luz la práctica genocida del Estado, pero la verdad ya no se puede mantenerse en secreto, a pesar del esfuerzo de los asesinos para ocultarla. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;ol style="margin-top: 0cm;" start="2" type="1"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Orgía de sangre&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;Los asesinatos se tornan crueles y con intencionalidad de generar terror. No son simples muertes. Son hechos planificados y detallados con el objetivo de ocultar la verdad y eliminar al intruso que se acerca cada vez más a descubrir las atrocidades de las Fuerzas Armadas. Las cinco muertes siguen una secuencia. No son muertes casuales, porque cada uno conlleva a la otra. Sadismo y frialdad se nota en los asesinatos. Al primer muerto le falta un brazo, al segundo el otro brazo, así &lt;i style=""&gt;“parece que estos señores se quieren armar un muñeco”&lt;/i&gt; (174). La precisión con que trabaja el asesino nos hace pensar en una persona con experiencia. Años matando impunemente. No es un principiante. &lt;i style=""&gt;“Son personas instruidas. Al menos el del cuchillo. Son obras de cirugía. Clavaron siete puñaladas en su corazón con precisión perfecta… Lo destrozaron sin cortar las principales vías de circulación y dejaron el cuerpo deliberadamente boca abajo. De su pecho salió casi toda la sangre…” &lt;/i&gt;(175). Así acaba Justino Mayta, el segundo muerto. Al tercero le arrancan un miembro inferior y &lt;i style=""&gt;“presentaba para más señas, una corona ceñida a su frente consistente en un metro y medio aproximadamente de alambre de púas… que atravesaba la piel de todo el perímetro craneal”&lt;/i&gt; (233). La peor parte la lleva Edith Ayala, una muchacha ayacuchana, que andaba en amoríos con Chacaltana. Ella, la quinta víctima, era hija de unos senderistas muertos en combate. Ese pasado la persigue porque el fiscal cree que ella es la asesina.&lt;i style=""&gt; “Nunca se lo pudiste perdonar, ¿verdad? Esperaste quince años para vengarte. Guardaste el odio toda tu vida… &lt;/i&gt;(al hombre)&lt;i style=""&gt; que tenía a su cargo el destacamento que mató a tus padres”&lt;/i&gt; (290). Luego de una discusión con el fiscal, ella aparece muerta. &lt;i style=""&gt;“La pequeña habitación estaba casi enteramente pintada de sangre… En la única pared que no estaba por completa cubierta, había pintas con lemas senderistas, escrito con un pincel que el asesino había mojado en el cuerpo que descansaba sobre la cama. Cuerpo. No era un cuerpo en realidad… esta vez era todo lo contrario: dos piernas, dos brazos, una cabeza. Amontonados sobre la cama dejando libre el espacio del tronco”&lt;/i&gt; (301). El muñeco está casi completo. Solo le hace falta la cabeza. El fiscal tiene un sueño en el cual puede ver &lt;i style=""&gt;“al engendro &lt;/i&gt;(que)&lt;i style=""&gt; terminó de incorporarse, sobre sus hombros, el fiscal vio su propia cabeza, atrapado en ese cuerpo que no había elegido”&lt;/i&gt; (307). Lo último que necesita ese cuadro es la cabeza de Félix Chacaltana. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;ol style="margin-top: 0cm;" start="3" type="1"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Locura&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;Toda guerra, justa o no, trae consecuencias negativas. Queda el trauma. Es una sociedad marcada por la muerte y la crueldad. El teniente Cáceres regresa a Ayacucho casi atraído por la muerte. No está conforme con los resultados de la guerra. Quiere que lo condecoren como un héroe. El comandante Carrión es un paranoico que intenta evitar que se descubra las fosas comunes. Sin embargo, el personaje en quien se encumbra la locura es el fiscal, quien de niño, antes de la guerra, ha asesinado a sus padres incendiando la casa donde vivían. No se acuerda de ese detalle en lo más mínimo. Es más, según el monólogo que él sostiene con su madre, a lo largo de la novela, no nos induce, en ningún momento, esa escena terrible. Tal monólogo nos hace creer que entre él y su madre hubo una buena relación. Sin embargo, ya a finales del libro, se necesita del comandante Carrión para recordarle al fiscal sobre su pasado. &lt;i style=""&gt;“Ni siquiera volvió al oír los gritos de su madre, ni siquiera por ella se arriesgó. Sólo corrió, corrió hasta donde diesen sus piernas, y llegó hasta Lima, lejos, muy lejos, hasta donde no llegaran los alaridos de la señora Saldívar Chacaltana”&lt;/i&gt; (321). El encuentro con el militar le activa su memoria. “&lt;i style=""&gt;El torbellino de recuerdos no iba a dejarlos en paz. No iba a dejarlo en paz nunca”&lt;/i&gt; (321). Luego de asesinar al comandante, viene la pérdida total de la lucidez. &lt;i style=""&gt;“Nuestros informantes afirman que el susodicho fiscal mostraba señales ostensibles de deterioro psicológico y moral”&lt;/i&gt; (327). La guerra, la represión y las muertes fueron producto de la locura, pareciera que dijera la novela. O quienes pretenden desentrañar tales atrocidades son unos alucinados. O que la guerra ya terminó y solo los enfermos mentales ven que continúa tal guerra aunque en una dimensión menor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify; text-indent: 17.4pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify; text-indent: 17.4pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div style=""&gt;&lt;!--[if !supportEndnotes]--&gt;&lt;br /&gt;  &lt;hr align="left" size="1" width="33%"&gt;  &lt;!--[endif]--&gt;  &lt;div style="" id="edn1"&gt;  &lt;p class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ednref1" name="_edn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[i]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; RONCAGLIOLO, Santiago. Abril rojo. Santillana Editores. 2006. Lima.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;span style=""&gt;                                                                                              &lt;/span&gt;Velita Palacín Niko (enero 2009)&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-7875197000224075881?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/7875197000224075881/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/03/abril-rojoi-el-gusto-por-la-muerte.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/7875197000224075881'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/7875197000224075881'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/03/abril-rojoi-el-gusto-por-la-muerte.html' title='Abril rojo[i]: el gusto por la muerte'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-22502681386131829</id><published>2009-03-18T08:38:00.000-07:00</published><updated>2009-11-23T16:36:45.102-08:00</updated><title type='text'>Rosa Cuchillo[1]: una visión mítica de la guerra</title><content type='html'>Óscar Colchado cuenta en su novela Rosa Cuchillo (1996) la historia de tres personajes que se unen por las circunstancias de la guerra: 1) la historia de Rosa Cuchillo, madre de Liborio, se desarrolla en primera persona; 2) la de Liborio, senderista, en segunda persona; y 3) la de Mariano Ochante, rondero, también en primera persona. Estos tres personajes, de extracción campesina, mueren como consecuencia de los enfrentamientos entre las fuerzas del Estado y la subversión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cantar de Liborio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta novela es un canto al individuo, a la persona. Colchado prefiere el héroe individual al héroe colectivo, cuando hace de Liborio el personaje que busca la justicia a su modo. No es la guerra de las comunidades andinas, sino la del individuo Liborio, un cristo andino. En ese sentido el título pudo ser Cantar de Liborio, aludiendo a Roldán, quien es un héroe que vence incluso de muerto, porque su muerte en batalla no significa una derrota. Algo de eso tiene Liborio, quien bajo la tutela de lo divino retorna del Janaq Pacha a la tierra para organizar un nuevo orden. “Estoy volviendo a la tierra… me envía el Padre a ordenar el mundo… es necesario voltear el mundo al revés” (273).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Novela dantesca&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para contarnos su historia, Colchado hace uso de su conocimiento acerca de las deidades andinas y sus lecturas sobre el mundo grecolatino. Así logra construir detalladamente a su personaje Rosa Cuchillo, quien —así inicia Colchado su novela— realiza un viaje al mundo de los muertos, como Dante, el personaje, en la Divina Comedia, con la diferencia de que Rosa lo hace de muerta. Ella también hace su viaje bajo la protección de su perro Wayra, “Un perrito negro, con manchas blancas alrededor de su vista, como anteojos…” (11). Este, como Virgilio, es el que guía a Rosa en el desconocido mundo de los muertos. Ella no (re)conoce ese mundo, en cambio, Wayra sí. Sabe de los peligros y de cómo evitarlos. “Bien abrazada a Warya, que braceaba dificultosamente, puede llegar por fin a la otra orilla…” (14). Es un conocedor del nuevo espacio en que se desenvuelve Rosa. Su función es explicarle todo lo concerniente a esa nueva situación. Cuando una de las almas en pena intenta acercársele, Wayra se pone al frente. “Sin duda, quiere apoderarse de ti para salvarse; pero no temas, lo disuadiré” (14). Debe defenderla ante los peligros para que llegue a la morada de las deidades, de la cual ella es parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al igual que en la obra de Dante, los castigos a los pecadores se diversifica según su intensidad. Estos se encuentran en el Ukhu Pacha, comparable al infierno de la Divina comedia. “No es igual para todos, mamita, se abre distinto para cada quien. Yo estuve en un lugar donde había que sentarse en piedras calientes. Después pasé a la casa de las tinieblas. Otro tiempo permanecí entre cuchillo y objetos cortantes. También estuve en la casa del hielo. Siempre vigilado por los demonios de las enfermedades” (66). También encontramos el Paraíso, siguiendo la comparación con la Divina, o sea, el Janaq Pacha, donde permanecen las almas purificadas, “allí donde están guiñando las estrellas” (12). Ahí es donde se dirige Rosa Cuchillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carácter mítico de la guerra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guerra que se libra contra el Estado es un intento de cambiar la organización de la sociedad. La subversión le declara la guerra al Estado porque se hace necesario “buscar justicia para los pobres” (90). Sin embargo, Liborio —hijo de Rosa, la diosa en cuerpo de mortal, y de Pedro Orco, dios andino —, que se hace subversivo, cuestiona los planteamientos de Sendero Luminoso. El poder, según Liborio, debe permanecer en la gente de las comunidades y no en los de la de la ciudad. Rememora el pasado para ensalzar a los grupos prehispánicos y su descendencia. Él mismo es consciente de su ascendencia divina. “¡Padre jirka! ¡Taita! Hijo de Pedro Orcco soy pues” (169). Su madre, quien ha rechazado repetidas veces a los hombres se entrega a la divinidad. “Al ver su barba rubia, su cabello largo hasta los hombros. Ya no dudé que quien me estaba ordenando era el taita Pedro Orcco, el dios de la montaña que daba protección a nuestro pueblo” (42). Rosa Cuchillo, a su vez, no es una mortal cualquiera, sino es una diosa que ha bajado a la tierra donde vivió junto a Wayra, en realidad el Dios del Viento, porque deseaba saber de las sensaciones humanas, sus alegrías y sufrimientos. La diosa Cavillaca –Rosa Cuchillo - en su forma humana procrea a Liborio. “Cuando habitábamos la mansión divina, tú, yo y otras deidades más, le pedimos al Gran Gápaj volver una temporada a vivir no como dioses, sino como simples mortales, que queríamos tener esa experiencia” (244). La actitud de reordenar el mundo toma un carácter divino, puesto que el personaje principal, Liborio, es hijo de dos divinidades andinas. Tiene el poder divino de construir un mundo diferente frente al caos en que vivimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liborio, aun en vida, ya cuestiona la ideología de los subversivos. No está de acuerdo con ellos. Coincide en que el orden en que se vive debe ser cambiado, pero está convencido de que “la revolución tendría que ser propia, de los naturales” (257), sin el apoyo de los “senderistas mistis” (167), para ello es necesario encontrar un fundamento teórico que explique esta revolución. En esa discusión constante entre él y los integrantes de la columna de Sendero Luminoso, a la cual pertenece, logra ganarse la confianza de algunos, incluso uno de los mandos, la camarada Angicha, aunque al inicio “también el pensamiento de ella era de misti” (170). La senderista, con quien estaba unido sentimentalmente, “había encontrado la reseña de una crónica del amauta indio Guamán Poma… Él también, como Marx, hablaba de cinco edades que había pasado la humanidad…en las que cada cierto tiempo, que duraba quinientos o mil años, se producirá un pachacuti para borrar todo vestigio de corrupción, de degradación moral, de maldad, dando lugar a una nueva época, de hombres limpios, puros…” (257). Liborio se considera un pachacuti. Los dioses le dan la razón: no están de acuerdo con la guerra que desarrollan los subversivos, por eso envían señales de desaprobación que va calando en la mente de algunos, con quienes él intentará hacer su propia revolución. “Antolino Páucar y Mallga estaban de acuerdo contigo en que los dioses estaban furiosos... Clarito vieron en un resplandor que duró unos instantes, alzarse sobre un nevado difuminándose hacia el cielo, el espantoso rostro del tamaño de una montaña, de un hombre terrible, siniestro, que alargó sus tentáculos hacia el techo bajo el que se refugiaban, dejándolo convertido en un montón de cenizas, humeante” (169). Su planteamiento es diferente a quienes están en guerra. Ni uno ni otro, sino una tercera opción. “Esta actitud supone un cuestionamiento de la imagen europea como centro productor de saber &lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=22502681386131829#_edn2" name="_ednref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;, por ello se “desaliena de la ideología del Perú oficial, y luego de la ideología de Sendero”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=22502681386131829#_edn3" name="_ednref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;. Pues ambos representan a la “otredad degradada opuesta al mundo indígena”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn4" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=22502681386131829#_edn4" name="_ednref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;. Tal crítica no es invención exclusiva de la novela, sino que en el contexto político ideológico ya se daba desde antes del inicio de la guerra. Se ha parafraseado tanto a Mariátegui sobre ello: “Ni calco, ni copia”. Es una crítica sutil, a través de la novela, a los maoístas. Mao para los chinos. Guamán Poma de Ayala para el Perú. Absolutamente autóctono, ¿con odio incluido a los mestizos? ¡Raza impura estos! Solo la ¿raza? autóctona salvará al Perú, pero no guiado por cualquier individuo, sino por un mesías, un enviado del dios andino. Ahora, fuera del mundo de la fantasía, en pleno siglo de cibernautas, este discurso de que los autóctonos se hagan del poder, nacionalismo puro, campea en el Perú dentro de la lucha de ideas. Esto, en la literatura, se hace posible con Rosa Cuchillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presencia de Sendero Luminoso, realidad y ficción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La novela pretende acercarse a la realidad ¿fielmente?, dado que presenta algunos personajes reales de Sendero que han sido muy bien colocados dentro de la estructura de la obra para completar la construcción de los personajes principales y la historia narrada. Mezziche, uno de los mandos históricos de Sendero en su etapa inicial, aparece en el libro de Colchado. Su presencia causa desconcierto en la comunidad. “Lo que más sorpresa nos causó a los comuneros fue que… un gringo llamado Mezziche, se volviera más campesino…. De este hombre decían que era doctor… En Lima tenía a su papá y hermanos que eran, como él, doctores… que una vez vinieron a Andahuaylas a llevárselo a Lima, mas él se opuso… Se casó con una muchacha pobre, campesina… estos hombres estarán locos decíamos nosotros” (71). Otro hecho, que se lee en Rosa Cuchillo, es la presencia de la senderista Edith Lagos, otro mando histórico de Sendero, y el increíble rescate, de la cárcel, que hiciera Sendero, también parte de lo real de la guerra interna. “El Partido determinó que se tomara a sangre y fuego la cárcel de Ayacucho para dar libertad a sus militantes… como era el caso de Angicha, Edith (Lagos)...” (90). Y cuando ella muere, también se da un hecho no menos interesante en la ficción novelesca, “Feliz la camarada Edith que fue acompañada en su entierro por cerca de diez mil personas en Ayacucho” (174);&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn5" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=22502681386131829#_edn5" name="_ednref5"&gt;[5]&lt;/a&gt; Además encontramos, en el libro, la presencia de Abimael Guzmán, “Gordo, de lentes, de mediana estatura, luciendo barba abundante, apareció ante todos los delegados el Presidente Gonzalo” (246), descripción que se asemeja a la imagen divulgada por los medios de información luego de su captura. En la novela, Guzmán dirige un Congreso, donde también se ha convocado a Liborio, ya mando. Ahí se desilusiona aún más de cómo se encausa la guerra. Luego de esa reunión, deja a Sendero para dirigir él mismo su propia grupo subversivo y concretar sus planteamientos. En ese acto temerario pierde la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Divide y reinarás&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El accionar de las comunidades en la guerra está dividido. Unos apoyan casi incondicionalmente al grupo armado; otros, al Estado. Así, por ejemplo, las acciones de los subversivos generan resentimientos en Ochante. Entonces este no duda en apoyar a los sinchis contra las columnas senderistas, aunque “Si me ven los cachacos así como estoy con esta herida, son capaces de decirme que seguro soy terruco, que he ido a hacer acciones en la noche y allí me han herido… con esa acusación hasta me pueden hacer desaparecer” (54). Las comunidades, a veces por propia iniciativa o bajo amenaza de los representantes del Estado, se van organizando en rondas para enfrentarse a los alzados en armas, que tiene en sus filas a muchos comuneros. Así vemos que “Cerca de cien campesinos de las bases de apoyo de Víctor Fajardo acompañaban a los pelotones de alrededor de cuarenta combatientes” (196) para sitiar la comunidad de Illaurocancha. “Vengaremos la muerte de nuestros compañeros caídos” (194). Luego de matar a los que consideraban aliados del Estado son interceptados por “los marinos al frente de doscientos ronderos” (203). Cuando ya casi huían derrotados estos, les llegan refuerzos. “Por los cerros aparecen los policías del puesto de Ocros con más civiles reclutados para enfrentarlos” (206). El resultado es una masacre entre campesinos que deben pelear con honda, cuchillo y hacha a falta de municiones. Una escena que recuerda a un puñado de españoles derrotando al ejército incaico. O la derrota de Túpac Amaru. En ambos casos fueron los indígenas quienes se enfrentaron entre sí y los españoles quienes disfrutaron del triunfo. En la novela quienes perdieron, en última instancia, fueron los campesinos. “Un capitán del ejército, que se hacía llamar ‘Lince’, me nombró teniente gobernador contra mi voluntad… Hasta que llegaron los senderos y me balearon” (218). Entre dos fuegos, donde “la mayoría estábamos confundidos o atemorizados” (148). Este hecho ha sido contada de otra manera por Julián Pérez, en su Retablo: el odio entre las comunidades fue un asunto que atizó la crueldad en las matanzas. Y la historia peruana está teñida de situaciones parecidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn1" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=22502681386131829#_ednref1" name="_edn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; COLCHADO, Óscar. Rosa Cuchillo. Editorial San Marcos. Lima. 2007.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=22502681386131829#_ednref2" name="_edn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; QUIROZ, Víctor. “Ficciones de la memoria. La novela del conflicto armado interno (1980-2000) y las tensiones de la modernidad colonial en el Perú”. En El Hablador 10. http://www.elhablador.com. Diciembre 2005.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=22502681386131829#_ednref3" name="_edn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; UBILLUZ, Juan Carlos. Contra el sueño de los justos. IEP. Lima. 2009. Pág. 56.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn4" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=22502681386131829#_ednref4" name="_edn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; GUTIERREZ, Miguel. El pacto con el diablo. Editorial San marcos. Lima. Pág. 397.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn5" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=7878265114773519429&amp;amp;postID=22502681386131829#_ednref5" name="_edn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; El caso de Edith lagos es parte de la historia real de Sendero Luminoso. Ella muere en un enfrentamiento armado y su entierro fue espectacular dado que “Diez mil personas, algo nunca visto, siguieron el ataúd envuelto en bandera roja y escoltados por militantes armados”. Uceda, Ricardo. Muerte en el Pentagonito. Editorial Planeta. 2005. Bogotá. Pág.43.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-22502681386131829?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/22502681386131829/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/03/rosa-cuchilloi-una-vision-mitica-de-la.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/22502681386131829'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/22502681386131829'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/03/rosa-cuchilloi-una-vision-mitica-de-la.html' title='Rosa Cuchillo[1]: una visión mítica de la guerra'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7878265114773519429.post-3017350022645414874</id><published>2009-03-18T08:36:00.001-07:00</published><updated>2009-03-18T08:36:46.368-07:00</updated><title type='text'>Retablo[i]: una guerra heredada</title><content type='html'>&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Los sucesos en la novela &lt;i style=""&gt;Retablo&lt;/i&gt; (2003), de Julián Pérez, se desarrollan en las comunidades de Ayacucho, flageladas por la guerra de los años 80. Para presentárnosla, el autor recurre a las voces de varios narradores, en primera persona. En ese tejido de visiones, logra construir la historia de la familia Medina, desde el abuelo Gregorio hasta Manuel Jesús, nieto de aquél. Este último, ya adulto, regresa a Ayacucho para buscar a su hermano Grimaldo, que murió en la guerra como integrante de las columnas subversivas que se enfrentaron contra las Fuerzas Armadas del Estado. Creo yo que el tema del retorno al pueblo natal refleja de alguna manera, con intención o no, lo que, en los últimos años, fue una actividad constante en el Perú. Muchos desplazados por la guerra regresaron a sus tierras de origen con el fin de buscar y reencontrarse con el pasado. Hurgar en él para construir el discurso de la verdad. Así sellar las heridas, según algunos. Ahí tenemos, por ejemplo, a &lt;st1:personname productid="la Comisi￳n" st="on"&gt;la Comisión&lt;/st1:PersonName&gt; de &lt;st1:personname productid="la Verdad" st="on"&gt;la Verdad&lt;/st1:PersonName&gt; y &lt;st1:personname productid="la Reconciliaci￳n" st="on"&gt;la Reconciliación&lt;/st1:PersonName&gt; (CVR), que institucionaliza ese deseo. Por ello, Manuel Jesús es, para mí, un símbolo de esa actitud posguerra.   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;En Retablo se presenta el hombre en toda su dimensión humana: rebeldía, amor, trabajo, alegría, tristeza, odio. No es el individuo el que resalta. No es la historia de un individuo. Es la historia de un pueblo que, mientras la lucha, forja a sus héroes. Un pueblo rebelde que no se acobarda ante los poderosos, sino que se enfrenta a ellos. Sugiere una guerra heredada de los antepasados, porque en la obra solo cuenta la historia de tres generaciones. El abuso y la explotación no es una novedad, tampoco las masacres. Son hechos ya vistos anteriormente. ¿Desde cuándo? Una pregunta que merece responder. Sin embargo, no todo es destrucción y guerra, también existe momento para amar. La iniciación sexual de los adolescentes como parte de ella. El interés por la pareja y el amor aún en momentos de confrontación que se vislumbra en una lucha de clase abiertamente. Considero que la intención del autor fue pintar en su totalidad al hombre como ser colectivo. Esto se explica porque las comunidades andinas presentan ese carácter. Pero lo colectivo no quiere decir la negación de la persona, sino que este se manifiesta como un hecho concreto en la colectividad. Cada uno con su personalidad. Todo eso encuentro en Retablo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;ol style="margin-top: 0cm;" start="1" type="1"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Las humillaciones también se heredan.&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;La novela no cuenta sólo la historia de la época de los 80, sino que, también, enlaza, poco a poco, el tema de las luchas campesinas desde mucho antes; de cómo la guerra interna no es una consecuencia de la casualidad o la simple alucinación de cierto loco, como se dijo en algún momento, sino una continuación de conflictos anteriores a la guerra: desde la época de &lt;st1:personname productid="la Reforma Agraria" st="on"&gt;la Reforma Agraria&lt;/st1:PersonName&gt; de Velasco, que prometía la repartición de las tierras a los campesinos. La familia Amorín representa a los hacendados que, desde varias generaciones, humillaron al pueblo de Pumaranra, con apoyo de soldados y policías. En esa lucha, entre la hacienda y la comunidad, matan al dirigente Gregorio Medina, que no se amilana ante su eminente muerte y, en ese acto último de racionalidad y pasión, hereda a su hijo Néstor la lucha eterna entre los de arriba y los de abajo. &lt;i style=""&gt;“Si de nosotros dos se les va uno, jamás dejará que Pumaranra se arrodille delante del cachudo y maldicionado Fausto Amorín &lt;/i&gt;(el padre)&lt;i style=""&gt;”&lt;/i&gt; (41). Néstor, niño aún, escapa con vida para luego aparecer en escena, envuelto en una pelea frontal con las fuerzas del orden. Néstor y otros dirigentes de la comunidad son torturados para firmar un papel donde los comuneros cedían sus tierras al hacendado. El sistema judicial y la policía, instituciones al servicio de los hacendados, cumplen su función muy bien: despojar de sus tierras al pueblo de Pumaranra. &lt;i style=""&gt;“Los guardias civiles se encargaron de azotarlo con zurriago que sirve para amansar chúcaro, hasta dejarlo tirado en el suelo, desmayado y sin aliento, con surcos rojos y morados en la espalda”&lt;/i&gt; (198).&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;El tiempo y el apego a la familia surten efecto en la actitud de Néstor. Se convierte en un ser pasivo. Ha sufrido persecución y tortura. Le ha quedado el sinsabor de la derrota, porque las tierras les fueron arrebatadas aunque hayan luchado tenazmente. Néstor ya no es el luchador que defiende a su pueblo, sino &lt;i style=""&gt;“a la sazón padre dedicado a sus hijos, a sus quehaceres, a la tranquilidad forjada en razón de su obediencia a las lágrimas de su señora, mamita Escola, para que no vuelva a comprometerse con revuelta alguna”&lt;/i&gt;(257). Es el hijo mayor de Néstor quien toma la posta en la defensa de su comunidad, incluso le enrostra al padre su dejadez con respecto a la lucha social. Grimaldo se enrola en la subversión.&lt;i style=""&gt; “Recordarte una vez más aquella sentencia que te dejó mi abuelo, y porque tú no lo quisiste cumplir yo lo estoy haciendo” &lt;/i&gt;(275)&lt;i style=""&gt;.&lt;/i&gt; En esta novela, las humillaciones y el abuso se heredan generación tras generación, pero también la actitud de lucha. La familia Medina representa al pueblo luchador. En la otra parte de la contradicción se presenta, sin embargo, &lt;i style=""&gt;“los auténticos delincuentes, ellos los honrados herederos del látigo y del despojo” &lt;/i&gt;(276). Éstos, los hacendados, son encarnados por la familia Amorín. Ellos representan “el orden”, los que luchan por el progreso y las buenas costumbres. Y usan la maquinaria del Estado para mantener dicho orden. La comunidad, a su vez, también hereda el espíritu de lucha. Defiende sus intereses con lo que tiene a la mano. Con piedra y honda frente a fusiles y balas. Sin embargo, casi siempre se pierde ante el poderío del enemigo. Gregorio es asesinado. Néstor, torturado. Grimaldo, ultimado a balazos. Aunque, al final, pareciera perfilarse el triunfo cuando al hacendado Fausto Amorín, ya minero, lo asesinan los subversivos. Esto nos hace pensar que también los de arriba pueden perder y ser ajusticiados. Al hombre que abusó de los campesinos por mucho tiempo le llega su hora, a pesar de la protección oficial. La secuencia de hechos nos permite pensar de esa manera, aunque los rebeldes ya casi se encuentran derrotados. Último acto de lucha. Efectivo manotazo de ahogado, que llega a morir matando.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;ol style="margin-top: 0cm;" start="2" type="1"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Utopía generacional&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;A lo largo de la novela, se muestra el deseo de cambiar el orden social por uno nuevo: la justicia para la comunidad; pero un fantasma está presente en toda la historia: el fracaso y la derrota. Sólo al final logran ajusticiar al &lt;i style=""&gt;cachudo y maldicionado Fausto Amorín &lt;/i&gt;(el hijo)&lt;i style=""&gt;, &lt;/i&gt;aunque sería iluso decir que ello fue un triunfo absoluto, porque la muerte de éste resulta, más bien, casi un sacrilegio al ocurrir en la iglesia. &lt;i style=""&gt;“No respetaron siquiera el ritual católico que a esas horas ya se había iniciado en el templo del Señor de Luren” &lt;/i&gt;(285). Este acto se convierte en un triunfo de los que por muchos años han masacrado y explotado a los campesinos. La muerte de Fausto se transforma en un símbolo de ese triunfo. Es la muerte del hacendado exitoso, de un hombre progresista, que construyó una carretera “para el pueblo”, pero que servía para explotar una mina, cuyas tierras fueron arrancadas (robadas) a la comunidad a sangre y fuego. Los alzados, en esa lucha desigual contra el Estado y su maquinaria de apoyo: la radio y el periódico, finalmente son derrotados, así como sus antecesores.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;La búsqueda de un nuevo orden aparece en la novela con Antonio Fernández, un agente del velasquismo que se presenta a la comunidad como alfabetizador. En realidad, es un convencido de los postulados ‘socialistas’ (según la novela) de &lt;st1:personname productid="la Reforma" st="on"&gt;la Reforma&lt;/st1:PersonName&gt;, uno de esos pocos hombres que se internan en la comunidad para hacer la revolución desde ahí; sin embargo, en ese enfrentamiento con “los entendidos” (representantes del poder de los hacendados), sale perdiendo. Lo expulsan del pueblo de manera humillante. &lt;i style=""&gt;“Al principio no se dio cuenta para qué traían al burro hacia el local del cabildo, en donde estaba él encerrado”.&lt;/i&gt; Lo montan en el burro, &lt;i style=""&gt;“en seguida, encendieron los cohetecillos muy bien fijados a la cola del burro al que inmediatamente liberaron de sus ataduras” &lt;/i&gt;(18).&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;Después de muchos años, Antonio, más experimentado y lúcido, regresa al pueblo como un hombre interesado en la construcción y el uso de los andenes. Su aprendizaje se perfecciona tanto que termina haciendo los andenes mejor que los comuneros. Se gana el respeto de la gente y de los jóvenes. Se le considera un entendido en las cosas del pueblo. Se le consulta sobre las necesidades de la comunidad, pero algo anda mal para los hacendados y sus colaboradores. &lt;i style=""&gt;“Corren subidas cargando piedras inútiles, andan de noche oscura por atajos inaccesibles, nadan en el río a las cuatro de la madrugada, se llenan de espinas punzantes el cuerpo como si quisieran curtirlo para soportar tajos de navaja filuda, en noches de lluvia andan sin poncho ni nada que los cubra bien el cuerpo… todo eso me asusta…”. &lt;/i&gt;(122). Los momentos duros de la guerra se avecinaban. Los jóvenes campesinos se preparan para ella ante las miradas, llenos de temor, del otro bando. Antonio muere en combate, pero Grimaldo Medina toma el nombre en su honor y se hace llamar Antonio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;Las utopías se estrellan contra el poder de los hacendados en todo momento, ni siquiera el poder del Gobierno logra cambiar las cosas, como ya vimos con Antonio Fernández, quien representaba el poder estatal en la época de Velasco. En realidad, los hacendados utilizaron el discurso revolucionario para continuar con el verdadero poder. Acomodaron &lt;st1:personname productid="la Reforma" st="on"&gt;la Reforma&lt;/st1:PersonName&gt; a sus intereses. La comunidad continuó en la misma situación de pobreza y humillación. Fausto Amorío (el hijo), antes dueño de la hacienda, según el discurso oficial pasa a ser socio mayor de la misma, con &lt;st1:personname productid="la Reforma" st="on"&gt;la Reforma&lt;/st1:PersonName&gt;, pero, realmente, sigue siendo el dueño. &lt;i style=""&gt;“(…) ustedes también pues son dueños, les dijo despidiéndolos cariñosamente, viéndolos partir a los sudorosos y pobrísimos socios de &lt;st1:personname productid="la Sociedad Agraria" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Sociedad" st="on"&gt;la Sociedad&lt;/st1:PersonName&gt; Agraria&lt;/st1:PersonName&gt; de Interés Social Revolucionario Peruana de Pampamarca, antes concertados y colonos de la hacienda”. &lt;/i&gt;Otra utopía fracasada, incluso cuando el poder del Estado aparentemente apoyaba a los campesinos, a quienes se les hacía creer que ellos también eran dueños de la hacienda. La administración real permanecía en manos de los hacendados y no de los campesinos, &lt;i style=""&gt;“de los chutos que creen que mis propiedades también son sus propiedades”&lt;/i&gt; (217).&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;ol style="margin-top: 0cm;" start="3" type="1"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mitificación de los seres queridos&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;Manuel Jesús Medina, luego de años de haber vivido en Lima, retorna a Ayacucho para buscar el cuerpo de su hermano Grimaldo, pero no lo encontró. Es una forma de querer enterrar el pasado y encaminarse por nuevos caminos. Abrir un nuevo capítulo. No sabe la verdadera historia de la muerte de su hermano. Interrogará a las personas que lo conocieron de cerca. &lt;i style=""&gt;“Volveré a Huamanga, luego de ubicar a alguien que tenga noticias viejas o frescas del itinerario del ausente que busco” &lt;/i&gt;(234). Se trata de encontrar al hermano, al confidente de antaño, de cuando eran casi adolescentes, de cuando ya se iniciaban en el descubrimiento del amor, donde Grimaldo era el más experimentado. Fue él quien le aconsejaba cómo iniciarse en ese laberinto que es el amor. Era con el hermano mayor con quien compartía los sinsabores y las alegrías de la vida en el camino de la existencia. &lt;i style=""&gt;“Cuántas veces caminé por este mismo lugar con Grimaldo, ¡ah! Grimaldo. Me es difícil pensar que él pertenece ya al pasado”&lt;/i&gt; (231). Sin embargo, el hecho de aceptar la muerte física es aceptar la derrota y la desaparición total del ser querido, pero, como todo humano le teme a la desaparición absoluta, el autor le da un carácter mítico e inmortal. &lt;i style=""&gt;“Otro le habría dicho (a mi madre) que aquí fue donde Grimaldo se habría salvado de la muerte tras haberse convertido en una de las rocas que sostienen el monolito”&lt;/i&gt; (233). La piedra es eterna. Permanece ahí, inamovible, accesible a los seres queridos para ser recordado. La muerte no quiere decir olvido; y si no es posible encontrar el cuerpo, se crea una forma mítica para rescatarlo de la muerte.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;ol style="margin-top: 0cm;" start="4" type="1"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Actitud de la mujer&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;La actitud de la mujer, al igual que la del hombre, es diversa. Hay hombres que luchan y mujeres que no. Hay hombres que no luchan y mujeres que tampoco lo hacen. Escola es una mujer de este último tipo, pero el choque de fuerzas y las contradicciones hacen que se fragüe en ella la mujer heroína, que se inmola sin acobardarse ni rendirse, sin temer a la muerte, todo por defender los intereses de la comunidad. Sin embargo, en ese hecho repugnante de la guerra se convierte en un trofeo ante los ojos del enemigo, que actúa con crueldad como todo elemento represor infestado de seres despreciables que se alquilan al los que detentan el poder.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;En la novela, surge Clavelina como símbolo de la mujer bella y, sobre todo, luchadora&lt;i style=""&gt;. &lt;/i&gt;Ella &lt;i style=""&gt;“guardada siempre en su orgullo de sentirse la mocita más apreciada de Pumaranra” &lt;/i&gt;(157).&lt;i style=""&gt; &lt;/i&gt;Muchacha agraciada y apetecible que, en la pelea contra los invasores de las tierras de la comunidad, &lt;i style=""&gt;“era un emblema flameando, sin sustos, cabreando las balas, como si su cuerpo fuese de piedra… Clavelina hablando, diciendo estos nacidos de rabo ardiente vienen a pisotearnos cada vez que se les ocurre” &lt;/i&gt;(162). Una mujer así, con esas características de guerrera, es difícil de forjarse, pero las circunstancias lo hicieron. El hecho de sentir la injusticia, otra vez invadiendo la dicha de vivir en paz y tranquilidad, hace que ella encabece a la partida de mujeres que van a enfrentarse contra los hacendados y sus guardaespaldas: los policías. Su lucha, a diferencia de las otras mujeres que peleaban por sus hijos o esposos, es por la liberación de los dirigentes y la comunidad misma. No es la mujer que se envalentona por una cuestión personal, como cuando, en &lt;i style=""&gt;Fuente Ovejuna,&lt;/i&gt; Laurencia se rebela por su honor, en &lt;i style=""&gt;Retablo&lt;/i&gt;, Clavelina lo hace por una cuestión de clase. En esa pelea desigual, pero justa, pierde la vida. Mujer asesinada y ofendida por los mismos representantes del Estado. &lt;i style=""&gt;“Esos cachacos, nacidos del culo más ardiente, se han aprovechado de Clavelina, ofendieron su cuerpo, antes de matarla, desgraciados… aún viva la tomaron presa; algunos sobrevivientes que se fueron hacia el lado de Qawrawa la vieron defenderse como puma acorralada, pataleando, mordiendo, arañando, carajeando, gramputeando, tuvieron que meterle esos dos balazos en pleno corazón para detenerla y tocarle su cuerpo sin mancha”&lt;/i&gt; (172). La muerte es un aliado más de los hacendados para apagar toda posibilidad de reclamo. Ni siquiera Dios, el omnipresente, favorece a los campesinos. &lt;i style=""&gt;“No se le ha visto por ningún lado durante la pelea con los guardias civiles” &lt;/i&gt;(171)&lt;i style=""&gt;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;ol style="margin-top: 0cm;" start="5" type="1"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Muerte y odio&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;La guerra trae muerte y destrucción. Dos bandos se enfrentan. No existe la neutralidad. O estás con uno o estás con el otro. No hay otra opción. Las circunstancias obligan a participar de ella. En la novela, esta guerra se muestra como una lucha entre pueblos, aparte de la cuestión ideológica de los subversivos. Como una continuación de rencillas generacionales entre dos comunidades. La comunidad de Pumaranra se inclina más hacia los subversivos; en cambio, Lucanamarca apoya a las fuerzas del Estado, no por convicción ideológica, sino por discrepancias (entre los pueblos) existentes anteriores a la guerra. Esta situación es aprovechada por los grupos en pugna para encontrar apoyo en las masas. El odio entre ambos sirve para mantener la guerra y llevarla hasta su máxima expresión en la degeneración humana: masacres en ambos lados con apoyo de la comunidad contraria. &lt;i style=""&gt;“Los hicieron llegar a la plaza de Lucanamarca, tras tundearlos por todo el camino a punta de bayoneta, y allí mismo, sin esperar que pasara el día les rociaron con gasolina y los quemaron vivos, sin sentir un poco de compasión ante sus gritos de horror, ante sus alaridos de animal sacrificado, hasta en pequeños montones negruzcos y humeantes”&lt;/i&gt; (270). El odio antiguo permite que se llegue a semejante salvajismo. Es un odio sin contemplaciones. &lt;i style=""&gt;“Los pumas, gente peliche y malacasta, quienes para plegarse a esos anticristos comunistas lo hicieron sólo por darle la contra a don Fausto Amorín que, como bien saben ustedes, es fraterno con nosotros. Tengan en cuenta que por su mediación fue que tuvimos presupuesto del Estado para nuestras escuelas y también para la llegada de nuestra carretera, en realidad solo por eso los pumas se han juntado a esos criminales anticristos…” &lt;/i&gt;(268). El hacendado, desde otros tiempos, para mantener su poderío, ha sabido avivar ese odio entre las comunidades. Cuando se presenta la guerra, ese mecanismo también sirve para reprimir a los alzados.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18pt;"&gt;A los subversivos no les resultó tarea fácil lograr el apoyo de Pumaranra,. Fue un trabajo de compenetración con la comunidad por mucho tiempo. De ello se encargó Antonio Fernández, dicho anteriormente, pero, cuando ya se inicia la guerra, un grupo de comuneros decide pedir apoyo al Estado para el resguardo policial. Es un grupo que no simpatiza con los planteamientos de los subversivos. Son los opositores. A éstos, para continuar con la guerra y garantizar el triunfo, se les debe eliminar. &lt;i style=""&gt;“Al amanecer, la gente de entrañas temblorosas encontró tres cuerpos tirados en las calles de Pumaranra, en charcos de sangre, con la bocas suspendidas en un grito desgarrador… De esta manera, poco a poco, amedrentando a los opositores, agrupando a los asequibles, exponiendo adoctrinamiento y manejo de armas… fueron conformando multitud…”&lt;/i&gt; (257).&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div style=""&gt;&lt;!--[if !supportEndnotes]--&gt;&lt;br /&gt;  &lt;hr align="left" size="1" width="33%"&gt;  &lt;!--[endif]--&gt;  &lt;div style="" id="edn1"&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify;"&gt;&lt;a style="" href="#_ednref1" name="_edn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[i]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; PÉREZ, Julián: &lt;i style=""&gt;Retablo&lt;/i&gt;. Editorial San Marcos. Lima, 2008.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;                                   &lt;/span&gt;Velita Palacín Niko (noviembre 2008)&lt;span style="font-size: 10pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7878265114773519429-3017350022645414874?l=literaturayguerra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/feeds/3017350022645414874/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/03/retabloi-una-guerra-heredada_18.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/3017350022645414874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7878265114773519429/posts/default/3017350022645414874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://literaturayguerra.blogspot.com/2009/03/retabloi-una-guerra-heredada_18.html' title='Retablo[i]: una guerra heredada'/><author><name>Niko</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02014097626295507419</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry></feed>
